El pulso Cobo/Gallardón a Rajoy

1 Noviembre 2009 por Juan Van-Halen

El mundillo político se ha convulsionado por las amplias y escandalosas declaraciones del segundo de Alberto Ruiz-Gallardón en el Ayuntamiento de Madrid, Manuel Cobo, servidas a cuatro columnas en la portada de “El País”. En esa entrevista se incluían insultos además de otras lindezas que, con la ley en la mano, podrían considerarse injurias, calumnias e incluso alguna atribución de delito al gobierno de la presidenta de la Comunidad de Madrid Esperanza Aguirre..

Las declaraciones de Manuel Cobo a “El País” están montadas al aire como una piedra de bisutería en un aderezo. Se sustentan en una premisa falsa: que Esperanza Aguirre ningunea o desplaza a Rodrigo Rato en una supuesta carrera por la presidencia de Caja Madrid. Se quiere dar la impresión de que existe un enfrentamiento entre la presidenta madrileña y el ex – vicepresidente económico del Gobierno de Aznar  y ex director general del Fondo Monetario Internacional. Nada de eso. El asunto se ha desmadrado con estas declaraciones de Cobo y ha pasado a ser una especie de “vendetta” con mal estilo contra la presidenta de una Comunidad Autónoma que, como ocurre en las demás Comunidades, tiene la responsabilidad de tutelar el proceso de renovación de cargos en la que fue vieja Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Madrid, presidida desde 1996 por Miguel Blesa que ha renovado mandato en dos ocasiones.

El menos avisado podría preguntarse  ¿y cómo se monta este descomunal lío ante la renovación legal en la presidencia de una entidad financiera si el actual titular lleva a su frente nada menos que trece años? 

La ley de Cajas (LORCA) atribuye la elección de sus órganos de Gobierno a las entidades representativas de la sociedad, parlamentos autonómicos, ayuntamientos, sindicatos, empresarios de la región, impositores…y son ellos los que tienen que proponer y deciden en su propio ámbito. En Madrid y en las demás Comunidades y en todos los procesos de renovación de sus órganos de Gobierno. Lo que provoca inestabilidad, paralización y perjuicio a Caja Madrid, como ocurriría en cualquier otra Caja, es la pretendida injerencia de quienes no forman parte de esos órganos de decisión y paralizan por todos los medios sus procesos naturales. No olvidemos que Caja Madrid no es una entidad cualquiera: es la cuarta entidad financiera de España. El daño da una sensación de inestabilidad que sería grave si se trasladase a los impositores, a los ciudadanos que operan con la Caja.

¿Qué ha ocurrido?  La Asamblea de Madrid, con un acuerdo muy amplio, y ateniéndose a la legislación generalizada, abrió la representación en los órganos rectores a sectores representativos y a los municipios de una región como la nuestra que tiene ciudades de un enorme peso demográfico, de hecho de mayor peso demográfico que muchas capitales de provincia. Ello suponía una razonable presencia de municipios e instituciones, pero el Ayuntamiento de Madrid no lo entendió así, aunque la sensación fue que en realidad se quería blindar la continuidad de Miguel Blesa al frente de la Caja pese a que entonces no se había tratado el relevo en la presidencia de la entidad.

Cuando la Comunidad de Madrid consiguió, como es razonable que ocurra en todas la Cajas, un consenso con los grupos parlamentarios, partidos políticos de Madrid, empresarios y sindicatos para la renovación de los órganos directivos de Caja Madrid, acuerdo que, por cierto, no había sido posible con tal amplitud en ocasiones anteriores, el Ayuntamiento de Madrid, tras otras escaramuzas, presentó un recurso en los Juzgados de modo que se paralizaba el proceso electoral, que debía haber culminado en octubre, con el objetivo evidente de impedir que quien debe legal y legítimamente decidir lo pudiera hacer cuanto antes para evitar daños varios y desestabilizaciones en la entidad.

Parece claro que la responsabilidad de los perjuicios que esta situación está ocasionando al mantener abierto el proceso electoral en Caja Madrid es imputable a quienes sin corresponderles en la ley proponer y/o decidir más allá de sus atribuciones, quieren asumir tal condición por intereses políticos particulares. Lo que empezó como la defensa de la continuidad e incluso el blindaje de Miguel Blesa en la presidencia de la entidad  resulta que es hoy, a la vista de las declaraciones de Manuel Cobo en “El País”, la defensa de Rodrigo Rato para tal cargo y la denuncia de que desde la Comunidad no se le quiere.  Lo cierto es que todo este entramado de nada claros intereses reales dura ya más de un año.

 No ha habido ni hay candidatos formales a presidir Caja Madrid. Con un método que se inventó Fouché para un emergente Bonaparte, alguien, que tampoco hay que ser demasiado listo para identificar, filtró a la prensa un nombre para quemarlo, y luego otro y otro y otro como acompañamiento de despiste. Y ahora, en esa línea, se lanza como pretexto una inexistente campaña contra Rodrigo Rato. Nadie duda de la competencia de Rato, el autor del llamado “milagro económico español” entre 1996 y 2004, aunque los Presidentes de otras Comunidades de todos los colores no parecen haber tenido en cuenta la idoneidad o experiencias anteriores a la hora de proponer a los electores sus candidatos a presidir las Cajas. El ex–vicepresidente del Gobierno Narcís Serra preside Caixa Catalunya porque así lo pidió a los órganos de la Caja el entonces Presidente de la Generalidad Maragall. El ex – diputado Juan Pedro Hernández-Moltó preside Caja Castilla- La Mancha porque Bono hizo lo mismo en su Comunidad. El catedrático de Medicina Julio Fermoso preside Caja Duero porque los electores de la Caja siguieron la propuesta de Herrera, presidente de Castilla y León, y el entonces presidente de Andalucía Chaves propuso como presidente de Unicaja a su ex– viceconsejero de Economía Braulio Medel, y consiguió la presidencia. El presidente de Caja Navarra es el propio Presidente de la Comunidad Foral Navarra,  Miguel Sanz.

 Si convenimos, y yo así lo creo, que la innecesaria defensa de Rato, que no necesita defensa alguna porque nadie le ataca, faltaría más, es sólo un pretexto para justificar los insultos, las injurias, las calumnias y los gruesos y barriobajeros ataques a Esperanza Aguirre y a su equipo por parte de Manuel Cobo, se hace evidente que lo que se ha presentado insólitamente como un servicio a Mariano Rajoy es, en realidad, un pulso al presidente del Partido Popular ya que se le coloca en la desagradable situación de tener que decidir sobre unas sanciones a Cobo que resultan necesarias para evidenciar su autoridad y para hacer justicia a la organización del Partido Popular en Madrid que es la más importante de España y gana elección tras elección. Una indeseable desmovilización por hartazgo o decepción del Partido Popular en Madrid sería muy grave para los intereses generales del Partido Popular que no son otros que los intereses de muchos millones de españoles.

Aquí no se ventila quién será presidente de Caja Madrid, que no es éste el ámbito de esa decisión. Lo que se ventila es si hay “barra libre” para que unos dirigentes del Partido Popular ataquen grave y agriamente a otros y no pase nada. O se trata de un partido que respeta sus normas internas y confía en la objetividad de las decisiones que los órganos competentes tomen sobre cada caso en los que se vulneren, o es una especie de ejército de Pancho Villa. Yo creo que el partido en el que milito desde hace muchos años es una organización seria. Y esta patata caliente la ha colocado Manuel Cobo en las manos de Mariano Rajoy. Aún más: Alberto Ruiz-Gallardón se apresuró a manifestar públicamente su apoyo a Cobo, por más que fuese innecesario. Nadie en el mundo mundial que conozca al alcalde y, sobre todo al vice–alcalde, puede pensar que las declaraciones han nacido de Manuel Cobo, que se definió un día públicamente como un “esclavo moral” del alcalde. Y no es la primera vez que el alcalde, quedándose detrás,  utiliza a su estrecho colaborador como ariete. La vez anterior, Congreso Regional de 2004, le salió mal. Acaso de ahí vengan muchas actitudes posteriores. Las gruesas críticas a Esperanza Aguirre son aún más sorprendentes dado que Cobo, siguiendo a Ruiz-Gallardón, apoyó decididamente a Aguirre en su reelección en el Congreso Regional de 2008.

Mientras se habla de “despolitizar” las Cajas, el alcalde de Madrid dice que él apoyará al candidato a la presidencia de Caja Madrid que decida el presidente de su partido, y hasta el propio Zapatero se permite opinar sobre el presidente que preferiría. ¿Y la opinión de quiénes tienen en realidad y según la ley que elegirlo? La paralización del proceso electoral tan buscada, y conseguida hasta ahora, impide que conozcamos esa opinión que, en definitiva, es la única que legalmente cuenta. Porque por este camino de despropósitos acabará siendo decisiva la opinión del propio Zapatero con sólo mover la intervención del Banco de España. Alguien dirá entonces como Sansón “muera yo con todos los filisteos” cuando se derrumben las columnas del templo.

Con todo este lío, y supongo que la coincidencia es casual, el Gobierno de Zapatero recibe un inesperado (?)  balón de oxígeno después de que Rajoy noqueara a Salgado en el debate presupuestario, en pleno escándalo del caso “Faisán” y tras la corrupción socialista en Cataluña que deja como un “monopoli” infantil  al cacareado caso Gürtel.  Una vez más pasan a un segundo plano los desastres del Gobierno y no se habla de otra cosa que de las dichosas declaraciones de Cobo. Por cierto, Prisa (“El País”) debe a Caja Madrid más de seiscientos millones de euros. Desde este dato las cuatro columnas de la portada que ese periódico dio a la entrevista de Manuel Cobo y el generoso despliegue en páginas interiores se me antoja una racanería. Se hubiera merecido un cuadernillo a todo color.

 

Mea maxima culpa

7 Octubre 2009 por Juan Van-Halen

En efecto, mea culpa, mea maxima culpa. O lo que es igual: por mi culpa, por mi grandísima culpa. Confieso mis errores, prometo propósito de enmienda y cumplir la penitencia que me fuera impuesta.

 No he estado acertado demasiadas veces en mi blog. Zapatero tenía razón y no mentía cuando durante meses dijo que no había crisis alguna, y luego cuando se deslizó desde aquello tan ingenioso de la “desaceleración acelerada” de la economía hasta la aceptación de que estábamos en una crisis, y luego a la confesión de que estamos en  la recesión más grande de los útimos sesenta años, en la madre de todas las recesiones. Zapatero tenía razón cuando a quienes le anunciaban una crisis de caballo les acusaba de antipatriotas. Pues claro ¿qué patriotismo es ese? Nada tenía que ver que hubiese unas elecciones generales; Zapatero no quería engañar, sólo quería no asustar a los electores. Igual que no mentía con el anuncio de los “brotes verdes”. El mundo se equivocaba y se equivoca. Salgado ha dicho que hay que explicarle al FMI que yerra en sus previsiones. Con un par. Zapatero tiene razón. Mea culpa.

 No he estado acertado demasiadas veces en mi blog. Zapatero tenía razón y no mentía cuando haciendo caso a los Sindicatos se negaba -y se niega- a afrontar una reforma profunda en el mercado laboral y dice que es innecesaria. Pues claro, lo que quieren esos empresarios de mierda es el despido libre. Dicen que no, pero mienten. Zapatero, lo asegura Blanco, se caracteriza porque siempre dice la verdad. Estaban y están equivocados los premios Nobel de Economía que pedían la reforma -Prescott, Stiglitz, Krugman…- incluso en  presencia del propio Zapatero, y se equivocan la CEOE, la OCDE, la UE, el Banco de España, el BM y el FMI cuando siguen tocando las criadillas al Gobierno y augurando un año 2010 con más de un 20% de parados porque las medidas de Zapatero han sido tardías y en dirección contraria de la conveniente. No lleva razón el profesor de Columbia University y Premio de Economía Rey Juan Carlos, Xavier Sala, que acaba de declarar: “nadie confía en este Gobierno porque tardaron demasiado en afrontar la crisis, mintieron y se han equivocado en todas las medidas”. Este tipo debe ser amigo de Rajoy. Zapatero hace lo correcto. Mea culpa.

 No he estado acertado demasiadas veces en mi blog. Zapatero tiene razón y no miente cuando nos asegura que estos son los Presupuestos Generales para 2010 que España necesita. Lo dijo de los de este año 2009, y así  nos ha ido. El año es bueno, según el Gobierno. Mea culpa. Y Jordi Sevilla, ex ministro y antiguo responsable económico del PSOE, se equivoca porque acaba de decir que son unos “Presupuestos “frankenstein” y al final los ricos no van a pagar más”, además de pedir “una reforma laboral” e, incluso, “facilidades para el despido”, y no digamos lo que se equivoca Solbes, que también huyó el muy ladino, y declara tras conocer estos benditos Presupuestos: “han hecho las cosas que yo no haría”. Fernández Ordóñez, gobernador del Banco de España, asegura que así no puede seguir nuestra Economía y demanda austeridad y que “no hay que engordar la deuda porque paro y déficit van unidos”. Estos tres socialistas de tronío se han pasado al enemigo. Martinez, que no aparece entre los expertos en Economía pero preside la UGT en Madrid, ha dicho en un mitin muy fino que el gobernador del Banco de España, “tiene que irse a la puta calle”. Un tipo dialogante.  Pero Zapatero es sabio y decide lo mejor. Mea culpa.

 No he estado acertado demasiadas veces en mi blog. Hay mucho cabrito emboscado, mucho aguafiestas, mucho agorero, mucho antiespañol. Fíjense en algunos titulares de la prensa económica del mundo sobre la situación española: “El beneficio de las empresas no financieras cae un 37,4% hasta junio”; “la morosidad en España será mayor que la media europea”; “Zapatero baja un 15% los recursos para I+D mientras Sarkozy y Obama los suben”; “Zapatero sube los impuestos mientras Sarkozy y Merkel apuestan por bajarlos”; “Sarkozy consigue de Bruselas el visto bueno para bajar el IVA en restauración y productos alimenticios de primera necesidad hasta el 5,5% mientras Zapatero lo sube dos puntos”; “el superávit de la Seguridad Social en España desciende un 33% en agosto”; “España cuadruplica su déficit en un año”; “los ingresos en España caen un 28,1% en un año y los gastos se disparan un 22,5%”. Pese a estos cabritos alarmistas Zapatero tiene razón porque es un presidente solidario. Hay que aplaudir que a todo líder de su cuerda que pasa por Moncloa le condone la deuda. El pobre Evo Morales se merece que le perdonemos 70 millones de su deuda. Es un amigo aunque muchos listillos fachas no lo entiendan.  Y, además, España es rica. Mea culpa.

No he estado acertado demasiadas veces en mi blog. Zapatero, Blanco, Salgado y compañía han dicho siempre la verdad. Ya empezó a decirla Rubalcaba, que es un genio del bien, en aquella “jornada de reflexión” del 13 de marzo de 2004 cuando, además de azuzar a la gente contra las sedes del PP, deseaba para España “un Gobierno que no nos mienta”. Toma ya.  Claro que sí. Blanco ha declarado que “bajar los impuestos es de izquierdas y subirlos también” que es como la cuadratura del círculo, pero tiene razón. Mea culpa. Y Salgado ha reconocido que la “subida de impuestos no será temporal” y que “la base de toda la recaudación fiscal, actual y futura, son las clases medias, como no podía ser de otra manera”. Cuando Zapatero aseguró que la subida de impuestos sería “moderada, temporal y para las rentas altas” los puñeteros del PP le entendimos  mal. Mea culpa.

 No he estado acertado demasiadas veces en mi blog. Zapatero es nuestra luz. Y ahora, con acierto, todo el Gobierno ha empezado a dar vueltas para no emplear expresiones malditas como “subida de impuestos”. Veamos: Zapatero ha dicho: “El Gobierno va a acometer una serie de impulsos fiscales extraordinarios”; Fernández de la Vega: “El Gobierno ha promovido un esfuerzo fiscal colectivo progresivo y solidario”; Chaves: “se han introducido unas modificaciones tributarias e impositivas”; Blanco: “este ajuste fiscal servirá para mantener las inversiones y la protección social”. Todos tienen razón, no faltaría más. Y es sólo un olvido no decir a la gente que las prestaciones sociales, y la subida de las  pensiones como parte más importante, están garantizadas por Ley pactada en su día entre PP y PSOE y no son caprichos del Gobierno de turno ni regalos de Zapatero.Tiene razón. Siempre. Mea culpa.

No he estado acertado demasiadas veces en mi blog. Porque de todo tiene la culpa el PP que está jodido con el caso Gürtel y no lo he repetido lo suficiente en mis escritos. Mea culpa. Y alguna vez se me ha ocurrido recordar a los cuatro presidentes autonómicos del PSOE que fueron condenados (no sólo acusados) por corrupción, o a los vicepresidentes del Gobierno socialista que tuvieron que dimitir, o a los socialistas ministros, secretarios de estado, directores generales, presidenta del BOE, Gobernador del Banco de España  condenados… A algunos de ellos los indultó el Gobierno de Aznar, qué pánfilos. Pero sin duda aquellas condenas fueron un rosario de errores de la Justicia, como lo ha sido  la absolución de Camps por el gravísimo asunto de los trajes. Menos mal que, en esto sí,  la fiscalía ha recurrido como anunció la vicepresidenta De la Vega. Montesquieu está ya muerto y bien muerto, joé. Zapatero tiene razón; es un hombre justo. Mea culpa. Rubalcaba negó con enfado los GAL cuando era portavoz del Gobierno de González y Zapatero, que era entonces diputado, votó una y otra vez la inocencia de aquellas tramas corruptas, pero ahora que se joda el PP. Muy bien la ley del embudo. Mea culpa.

 No he estado acertado demasiadas veces en mi blog. Se me ha ocurrido hablar en alguna ocasión de los diputados autonómicos socialistas de Madrid encausados por prevaricación (uno de ellos, y dos exconcejales de Leganés, declararon el pasado día 30 ante el TSJM), la segunda de a bordo de  Tomás Gómez, etc. Apenas se ha reflejado en los periódicos. Nada de portadas. Y como son socialistas nadie pide que dejen el escaño. Se presume su inocencia; en los otros no. Y creo y siempre he creído -y lo tengo escrito- que quien meta la mano en una bolsa que no es suya debe pagarlo, si se prueba, y con toda contundencia. Pero creo también que todos deben recibir el mismo trato de la fiscalía, de la policía, de los medios y de los jueces. Lo cierto es que  Zapatero y sus compañeros sin duda tienen razón, leña al mono,  y yo debo ser un soñador. Mea culpa.

 No he estado acertado demasiadas veces en mi blog. Por ejemplo me cabrea lo del “caso Faisán” porque creo que lesiona gravemente el Estado de Derecho. Ya saben: cuando iban a ser detenidos unos “recaudadores” de ETA en plena “tregua” recibieron el aviso para que se pusieran a salvo. Los indicios llevan a que ese soplo procedía, al parecer, de la propia policía cuando era director general Víctor García Hidalgo. Además con informaciones falsas los mismos del chivatazo despistaron la investigación de la Guardia Civil. Muy grave.  Ahora la fiscalía, tan feroz y urgida en otros casos, pide que se archive la investigación. Sencillamente una vergüenza. Pero, hombre ¿quién soy yo para interpretar a la fiscalía? Rubalcaba, como Zapatero, siempre tiene razón. Soy un parvulillo político, y acaso todo esto me pilla mayor. Llegué a los pupitres mucho antes de la LOGSE. Mea culpa.

 No he estado acertado demasiadas veces en mi blog. Tampoco en mi actuación parlamentaria. Por ejemplo, el otro día se me ocurrió reprocharle a la ministra González-Sinde en el Pleno del Senado que subiese las asignaciones presupuestarias a las ayudas cinematográficas mientras disminuía las partidas de restauración de bienes culturales, de exposiciones, de museos, del Reina Sofia, de la Biblioteca Nacional, etcétera, en los Presupuestos del Ministerio de Cultura para 2010. ¿Y quién soy yo para no entender que la ministra apoye a los suyos? Mea culpa. Y más cuando su director general de Cine ha decidido la discriminación positiva de la mujer y el apoyo a los guionistas a la hora de conceder ayudas cinematográficas. La ministra es mujer, es guionista y es profesional del cine, pues ¿qué mayor tranquilidad para la ministra cuando vuelva a su oficio?  Mea culpa. Además, por primera vez, la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas aparece en los Presupuestos Generales del Estado con una asignación de 270.000 euros para su funcionamiento. ¿Por qué quejarme de que la ministra premie con unos euros de la bolsa de todos a su sucesor al frente de tan gloriosa y neutral institución como es la tal Academia? Soy un tocapelotas. Mea culpa.

 No he estado acertado demasiadas veces. Mea culpa. Debería guardar mis floretes y mi esgrima para duelos de más fuste, con espadachines que, por lo menos, hayan leído “La verdadera destreza del espadín” (en la Imprenta Real, 1805) de don Manuel Antonio de Brea. Confieso, sin embargo, que seguiré en el error, inmenso error, y pese a mis muchas culpas y todo lo que he contado y más que podría contar, coincido con tantos cretinos del mundo mundial, socialistas o no, que, pobres, se manifiestan contrarios a las acertadísimas políticas de Zapatero, y por ello no azuzaré a mis amigos, vecinos y colegas para que aplaudan al PSOE. Ni falta que le hace. Hay tantas gentes preparadas, sabias y avisadas que valoran la impecable gestión de Zapatero, un hombre de palabra,  que no necesita votos de antipatriotas, tocapelotas y analfabetos funcionales. Acaso somos, además, tontos de los cojones, como opinaba el docto alcalde de Getafe y presidente de la Federación Española de Municipios y Provincias, el muy exquisito señor don Pedro Castro. Mea maxima culpa.

ESTRAMBOTE

 Don Cristo Ancor Cabello, cabo de Infantería Ligera, ha muerto en Afganistán. “El Jefe del Estado Mayor (supongo que un ilustre general) y todos los componentes del Ejército de Tierra”,  piden una oración por su alma en una esquela en la que la muerte se atribuye a un “atentado terrorista”. Pues no, mi general, el cabo murió en acción de guerra.  Las acciones de guerra incluyen actos de terrorismo, sabotaje y más; ocurre en todas las guerras. Pero usted, mi general, para su vergüenza, emplea “terrorismo” para no emplear ”guerra”. Estoy seguro de que “todos los componentes del Ejército de Tierra” que son citados en la esquela no comparten su maquillaje de la realidad y su seguidismo.

Candidato a jarrón chino habla de otro cambio

27 Septiembre 2009 por Juan Van-Halen

Cuando yo hacía crónica parlamentaria en la transición se decía que un ex-presidente del Gobierno es como un jarrón chino: una pieza valiosa que no sabe nadie dónde colocar en casa. El próximo jarrón chino (para no pocos alcanzará sólo la consideración de loza de mercadillo), o sea el presidente del Gobierno que actualmente gozamos en plenitud,  habló del cambio durante su gira norteamericana, pero no del suyo ni el de sus políticas sino del cambio climático. Es el primer mandatario mundial que achaca al cambio climático  la crisis económica. Este si que es un hallazgo planetario y no los que le aplaude Leire Pajín, la hija de su madre. Por cierto, la feliz progenitora de Pajín ha pasado del anonimato a ocupar las portadas de la prensa y a abrir los espacios de la radio y de la televisión, gozo hasta ahora reservado a las figuras de Gran Hermano con romances tronío y a otras figuras del famoseo. Viendo la alegría desbordante de la nueva jerifalte municipal de Benidorm el día de su investidura, un sentimental como yo no puede evitar la condescendencia. Comprendo a doña Leire. Una alegría así no se le debe escatimar a una madre, aunque haya que pasar por carros y carretas. Y, además, la nueva Corporación de tránsfugas acaba de anunciar que cumplirá el programa del PSOE.  Para qué esconderse; favor por favor. En Ferraz deben estar tranquilos.

El presidente Zapatero comenzó negando la crisis económica y acusando a quienes le avisaron de “antipatriotas”. Luego dijo que la crisis era internacional y que la culpa era de Bush, pero que España estaba mejor preparada que ningún otro país para afrontarla. Más tarde achacó la crisis a los ricos y, por derivación, saeteó a los empresarios españoles, pidió cariño a los sindicatos y, para que el sentimiento fuese correspondido, se alineó con ellos.  Hete aquí que muy pronto nos aseguró que ya estábamos saliendo de la crisis. O sea que la crisis tanto tiempo negada duraría un suspiro. Y ahora en Nueva York nos desvela que el cambio climático está detrás de las angustias económicas que padecemos.  Todo menos reconocer que la crisis en España se ha agravado por su mala política y por su ausencia de medidas eficaces, alejadas de los consejos de todos los organismos internacionales.

Nuestra crisis es más grave que las crisis de otros países, con el doble de paro que en la Unión Europea,  con el anuncio de la OCDE de que España saldrá más tarde de la crisis que los demás países afectados y que llegaremos al 20% de desempleo en 2010.  Sobre la crisis en España influyen tres factores que no padecen los demás: endeudamiento galopante por falta de políticas de austeridad  y exceso de gasto público, falta de competitividad ya que ocupamos el puesto 33 en competitividad entre los países que cuentan, y falta de reformas estructurales y del mercado laboral, por obra y gracia de la presión de los sindicatos. Por todo ello España no genera confianza, y para afrontar esta grave enfermedad económica la primera medicina es conseguir la confianza interior y exterior. Por ejemplo mientras Alemania y Francia, que sí que van en el buen camino para salir de la crisis, bajan los impuestos para aprovechar la recuperación,  España los sube, aunque en el programa electoral del PSOE tanto como en el discurso de investidura del presidente se asegurase que se bajarían. Además de prometer el pleno empleo, claro. “España se merece un Gobierno que no mienta” ¿Recuerdan?

Ha sido aún más explícito el presidente. Ha confesado que a él le preocupa más el cambio climático que la recesión económica. Entonces es cuando uno, desde sus escasas entendederas, ha comprendido la cuestión. Y entender a Zapatero es para ponerse una medalla. Si la crisis le preocupa menos que el cambio climático estamos aviados.

El presidente no ha tomado medida eficaz alguna en relación con el cambio climático, y también en esto va en dirección contraria a las políticas europeas y mundiales. Así hay que entender que anuncie el cierre de la central nuclear de Garoña, con un informe en contra del Consejo de Seguridad Nuclear, y se enroque en su error de desterrar la opción nuclear  mientras en toda Europa y en las naciones desarrolladas del mundo se apuesta por la energía nuclear también como un medio de combatir el cambio climático. Por ejemplo Obama, el “gurú” de Zapatero, ha optado por prolongar la vida de las centrales nucleares. Aquí Zapatero mintió cuando dio las cifras de construcción y prolongación de actividad de las centrales nucleares en el mundo, sabiendo que esa mentira suya, como tantas otras, caería en el ridículo con el mero cotejo de los datos reales. Uno puede pensar que no mintió, que sencillamente estaba mal informado. Pero eso resulta impresentable en un presidente de Gobierno.

Además Zapatero sigue apostando por la desalación masiva que implica un elevado consumo energético y un aumento de la emisión de gases de efecto invernadero. Pero tampoco en eso ha cumplido sus promesas. Está muy lejos de su anuncio de construir 23 desaladoras.

Las emisiones de gases de efecto invernadero han disminuido, también en España, pero no por las políticas de Zapatero sino por la crisis económica que ha provocado menos actividad industrial, menos consumo energético en los hogares y menos consumo de combustible en el transporte. España es el país de la Unión Europea que más se aleja del cumplimiento del Protocolo de Kyoto.

Con estos antecedentes es aleccionador que el presidente confiese que le preocupa más el cambio climático que la recesión económica. El cambio climático no le preocupa nada a la vista de las medidas que ha tomado su Gobierno contra él, y no es extraño, desde esa evidencia, que aún le preocupe menos la recesión económica porque tampoco ha tomado medidas contra ella y también se ha alejado, como en las medidas contra el cambio climático, del camino que ha seguido la Unión Europea y el mundo mundial. La conclusión es que a Zapatero parece no preocuparle otra cosa que no sea su continuidad en la Moncloa a cualquier precio.

El Protocolo firmado en Kyoto expira en 2012 y en diciembre próximo se reunirá en Copenhague  un forum internacional, el  llamado “nuevo Kyoto” o “Kyoto 2″, en el que se decidirán medidas para aplicarlas a partir de 2013. En Nueva York las expectativas no se han cumplido. Los mandatarios mundiales, empezando por Obama, sólo han hablado de generalidades pero no de medidas. Estados Unidos, China y la India son los grandes emisores globales de gases de efecto invernadero. Es inevitable recordar el fiasco de la participación en Kyoto del entonces vicepresidente norteamericano Al Gore, demócrata como Obama, que pese a que luego recorrería el mundo como el Ivanhoe del ecologismo,  por cierto forrándose, no prometió nada probablemente para no tener que incumplirlo.  

La ocurrencia de Zapatero de achacar la crisis económica al cambio climático ha movido la hilaridad mundial. Pero en España se ha hablado más de la foto de la familia Zapatero con los Obama que del calado de la intervención presidencial en la Asamblea General de las Naciones Unidas. Sobre la curiosa fotografía diré muy poco. Respeto las opciones de cualquiera en su vestimenta, como no podía ser de otra manera. Aunque parece indiscutible que era inapropiada para la ocasión. Dicen que la indumentaria de las hijas de Zapatero es “gótica” pero no percibo por parte alguna la belleza del gótico en esta imagen. Viendo la foto me vienen a la memoria unas declaraciones y un poema. Las declaraciones son de una célebre actriz que representa en un teatro madrileño “La casa de Bernarda Alba”, de Lorca. Como en las representaciones de la  obra las damas visten de riguroso luto, la actriz  dijo algo así como que esa era la imágen negra de la derecha. Qué cosas. Y el poema es el dedicado por Manuel Machado al rey Felipe IV “siempre de negro hasta los pies vestido”. Pues eso. Conclusión: años esperando una foto y al final la foto resulta escandalosa en el más puro sentido del término.

En España, mientras Zapatero está haciendo las Américas, la responsable de Economía, Elena Salgado, ha tenido la ocurrencia de declarar que “la subida de impuestos beneficia a los trabajadores” al tiempo que instaba a las autonomías gobernadas por el Partido Popular “a no bajar impuestos por responsabilidad  y solidaridad”. Y uno se pregunta ¿solidaridad con quién? ¿con el Gobierno de Zapatero que los sube?  Otro despropósito. El Gobierno no sólo sube los impuestos para tratar de paliar, inútilmente, sus políticas de despilfarro y mano rota, sino que, además, trata de impedir que quienes hacen otras políticas más eficaces bajen los impuestos. Y, al final, la clase media es la  gran perjudicada. ¿No era de izquierdas bajar los impuestos?

Zapatero no habla de su cambio ni del cambio de sus políticas sino del cambio climático, culpable de la crisis económica. Menos mal que otros hablan por él del otro cambio, del suyo. Por ejemplo, Solchaga, ex-ministro de Felipe González, ha declarado que ”hacen falta manos competentes” para llevar la Economía “que no siempre estservida de la mejor manera”. Aseguró que por la vía de los impuestos “no se recaudará lo esperado”  y cuestionó la anunciada ley de Economía Sostenible: “el modelo productivo no se hace con leyes de los gobiernos salvo en los estados totalitarios”. Un repaso más desde campo propio a los errores de Zapatero.  Pero es que en la dirección de la Economía Suárez tuvo a Fuentes Quintana, González a Solchaga, a Boyer, a Solbes, Aznar a Rato… y Zapatero tiene a Salgado y se tiene a sí mismo gracias a  lo que aprendió en sus dos tardes de alumno de Jordi Sevilla, que también ha huido de la quema.

Mientras, el presidente busca fotos por esos mundos “contaminado por la política “pop” del marketing” como ha dicho el italiano Claudio Magris, un intelectual de izquierdas que se confiesa zapaterista arrepentido. Cada vez hay más. 

 

Puños, puñetas, puñeteros y puñales

18 Septiembre 2009 por Juan Van-Halen

Aznar, que es madrileño, comenzaba el curso político cada septiembre en Quintanilla (Valladolid) jugando al dominó con los lugareños y Zapatero, que es vallisoletano, lo hace en Rodiezmo (León) impartiendo doctrina  a los suyos. El acompañamiento coreográfico de Rodiezmo es más cromático y gestual que era el de Quintanilla. En la fiesta minera de la localidad leonesa (en Rodiezno ya no hay mineros, según declaró a los medios su alcalde que es del PP) los asistentes comparecen con pañuelos rojos al cuello y levantando el puño. Uno elige sus escenografías y allá cada cual, pero parece más pacífico el dominó que el puño en alto. El que estuvo pacífico fue Teddy Bautista, el de la SGAE, que perdonó al PSOE los 129 euros de derechos que le correspondían por el canto de “La Internacional”. Ha declarado Bautista que no pudo constatarse “in situ” que se cantase el himno, pero el hecho apareció en todas las emisoras de radio, en todas las televisiones y en todos los periódicos.  Debió ser que no destacó un detective en Rodiezmo como envía a las discotecas, a las fiestas de los pueblos y hasta a las bodas. Un desliz.

Esa imagen de pañuelos rojos y puños en alto de Rodiezmo fue esta vez un anticipo de la que poco después nos depararía el inefable Evo Morales en Leganés y en la Universidad Complutense, también puño en alto. En Leganés el presidente boliviano dio un mitin en el que tremolaban banderas republicanas, pero no sólo de la República de Bolivia; también se vieron ejemplares de la efímera tricolor de la II República Española. Y sería esa melé la que confundió a Evo y así se refirió a Moratinos como “el canciller de la República de España”. Claro que Zapatero al anunciarle que le perdonaba la deuda, que para eso España es solidaria además de rica, le llamó “presidente colombiano”. Una especie de diálogo del personaje  mister Bean consigo mismo.

En el mitin de Leganés al boliviano se le vio en su salsa, pero en el encuentro que le organizaron en la Facultad de Ciencias Políticas de la Universidad Complutense estaba como un caballo en una cacharrería.  Firmó en el libro de honor con una letra de colegial, preguntó qué eran un  decano y un rector y quién mandaba más, y cómo se llamaba la Universidad. Le aclararon que Complutense, pero no le sonó el asunto. Los estudiantes organizadores, obviamente de su cuerda, que también exhibieron puños en alto, le aclamaron, pero  el embajador de Bolivia en Madrid no se había ganado el sueldo si nos atenemos a los despistes de su jefe.

Se ha desatado días atrás un debate sobre la bondad y el pacifismo de los puños en alto. Alguien ha colocado en paralelo ese saludo con el del brazo en alto y la mano extendida que nació en Roma. Era el saludo al César y entre militares y patricios. Luego lo resucitó Mussolini, al que copió Hitler, y desde ellos llegó a la variada genealogía fascista de la época, desde Franco a Mosley y desde Codreanu a Degrelle. El puño en alto lo exportaron los soviéticos al mundo. Así saludaron Stalin, Mao y Pol Pot, el camboyano, entre tantos. Fidel Castro emplea comúnmente el saludo militar que para eso es el comandante. Y Hugo Chávez según le de saluda como militar, que es su oficio, o levanta el puño.

En el debate sobre el puño en alto han entrado hasta las ministras. Bibiana Aído declaró que “siempre” ha saludado así, y por eso lo hizo en Rodiezmo. Pero la ministra tiene tan poca biografía que el testimonio vital de su “siempre” no da para mucho. Leire Pajín, tras abroncar a su señora madre sin éxito -menos mal que madre no hay más que una-, opinó que el puño en alto es un “símbolo de solidaridad”. La palabra “solidaridad” sirve, además, para llevarnos contentos al tostadero de la subida de  impuestos y para llenar de dinero las alforjas de los mandatarios “progres” que nos visitan.

Lo del puño también ha servido para echar los muertos sobre la mesa.  Algún medio de comunicación ha calculado quiénes han producido más muertos si los del brazo en alto o los del puño en alto. Han ganado por goleada los del puño en alto: unos cien millones de víctimas sin contar los muertos en las guerras. Claro que Stalin y Pol Pot, el genocida de Camboya, han dado como dúo muy activo la vuelta a la estadística. Rodiezmo, por lo menos, nos ofrece cada año el retrovisor de escuchar a Alfonso Guerra y de constatar que felizmente está vivo, aunque últimamente no esté afortunado. Hoy es una caricatura del fino ingenioso de ayer. Acusó de chorizos a unos (por cierto considerados inocentes por la Justicia) mientras olvidó la reconocida charcutería familiar que le condujo en su día a la dimisión como vicepresidente del Gobierno.

Las puñetas -me refiero a las que lucen los magistrados en sus togas- también han estado revueltas. Dicen que las señorías del Tribunal Constitucional están que arden ante las presiones que reciben por la esperada y nunca presente sentencia sobre el Estatut. Ya no es que su presidenta, Emilia Casas, sea abroncada en público por la vicepresidenta De la Vega (la del padre supuestamente represaliado por la dictadura  pero milagrosamente propuesto por el ministro falangista Girón, y nombrado por Franco, Delegado de Trabajo de Zaragoza en los años cincuenta), es que ministros como Rubalcaba y Caamaño, titulares nada menos de Interior y de Justicia, se mostraron convencidos de que el Estatut es constitucional y opinaron que el alto Tribunal no podía enmendar lo decidido por el Parlament , mientras Montilla, Mas, Carod, etcétera, llegaban a más: amenazaban a Zapatero con dejarle sin apoyos parlamentarios y condenarle a  regresar a la gélida oposición y en cueros vivos. Un país sin separación de poderes que ha desterrado a Montesquieu y en el que desde el propio Gobierno se presiona al Tribunal Constitucional está más cerca del “chavizmo” y el “evismo” que de reconocerse a sí mismo como una  democracia occidental consolidada.

Lo de Chávez y Evo es por lo menos un asunto de mala educación. Chávez adelantó su viaje, obligó a cambiar las agendas de la Zarzuela y de la Moncloa, tuteó al rey y abroncó a los colonialistas españoles. Otro tanto hizo Evo.  Aprovechando que España es rica Zapatero le perdonó 70 millones de deuda, y él lo agradeció muy fino diciendo que no pide limosnas y que los españoles fuimos unos crueles colonialistas. Por su peculiar indumentaria, que pasa del jersey a la chaquetilla, desnortó el protocolo de la Zarzuela y transformó la cena de Estado en el Palacio Real en una cena de casa bien en torno a un invitado extravagante. De esa guisa y con esos mensajes no hubiese sido recibido ni en Buckingham, ni en el Palacio de La Haya, ni en el Vaticano, ni en la Casa Blanca, pongo por caso. Pero aquí sí porque somos unos solidarios. En Palacio se congratuló Evo de estar en el “centro de poder de los invasores”  aunque el Palacio de Oriente se levantó siglos después de aquella supuesta invasión. Pero no debió ser como le han contado a Evo.  Él es presidente de Bolivia, tiene a gala ser indígena y debería preguntarse qué ocurrió, por ejemplo, con los indígenas norteamericanos por lo visto mimados por sus “invasores” ingleses. Más bien los “invasores” españoles crearon un mestizaje y a la vista está. Chávez y Evo piensan que los españoles somos unos puñeteros invasores pero parece más cierto que los puñeteros, y además mal educados, son ellos.

Los puñales cachicuernos son los que se esgrimen de tapadillo aún en los pasillos de Ferraz. Dicen que Felipe González alimenta su cabreo cada día en la cruda realidad de las sucesivas ocurrencias  de Zapatero y que su amigo el magnate Gustavo Cisneros le contó su sonada entrevista en Moncloa y al ex-presidente no le gustó nada. Sus tentáculos en la Fundación Alternativas, la de su ex-ministro Eguiagaray,  están engrasándose.  Almunia, que muchos ven en otros menesteres tras su actual Comisaría Europea, es un felipista  pretoriano como lo es Solana, que está también en vísperas de concluir su trabajo en la Unión Europea. Sebastián anda proclamando su sorpresa diaria por las decisiones económicas de su amigo el presidente sobre los manteles de restaurantes de cinco tenedores. Mientras, Jordi Sevilla, César Antonio Molina y Pedro Solbes han abandonado el barco y se anuncia que Cabrera, Soria y Bermejo dejarán también sus escaños en el Congreso. Caldera, el redactor del programa electoral, lleva tiempo fuera de juego. Zapatero debería repartir entre sus ex-ministros  unas porciones de esa solidaridad que  nos pide a todos y algún cariño del que a él le da UGT.

Alonso, el portavoz del PSOE, ha declarado que no pasa nada en su partido. Hombre, no lo iba a reconocer. Pero lo inquietante es que Zapatero también lo ha asegurado. Y eso es mortal de necesidad. Zapatero miente hasta cuando dice la verdad; no sé como lo consigue pero ese portento se produce.  La situación general de España no es precisamente tranqulizadora. La OCDE acaba de emitir un informe -!otro!- en el que desdice con sus previsiones la política de Zapatero contra la crisis. En 2010 tendremos un 20% de paro e insiste en que no sólo  hace falta urgentemente un cambio de modelo económico sino también un cambio de modelo laboral. Pero los Sindicatos se niegan a hablar de ello, y ahora amenazan con una huelga !contra los empresarios! No habrá huelga si la CEOE cede en el pacto social. Menudo entendimiento de los pactos tiene Cándido Méndez, otro de pañuelo rojo y puño en alto en Rodiezmo. Para él pactar es que los demás se rindan sin que por su parte se retroceda un centímetro. ¡Y si no, huelga! Bueno, alguna huelga tiene que convocar para defender cierta honrilla sindicalista aunque, claro, no contra el Gobierno de los cinco mil parados diarios  sino contra quienes crean los empleos.

El presidente de la Confederación Española de Cajas de Ahorro (CECA), Quintás, ha pedido elecciones anticipadas si no se consigue un acuerdo entre los grandes partidos para superar la crisis económica porque “las situaciones extraordinarias precisan soluciones extraordinarias”. Era de cajón que alguna personalidad económica solvente llegaría a esa conclusión. Siendo yo monaguillo en economía y Quintás cardenal, ya veía yo esas únicas alternativas: “Elecciones anticipadas o pacto de Estado” en el mes de abril. Era previsible que Zapatero iba a seguir erre que erre sin hacer caso a nadie salvo a sí mismo. Sin Solbes, sin Vegara, sin Taguas, sin Sevilla en el barco de las decisiones económicas el presidente es hombre al agua. Y Salgado, de cuya buena voluntad no dudo, sólo sirve de grumete. Le han puesto al timón de un crucero y sus conocimientos náuticos le permitirían sólo patronear una patera. Y este es el principal problema. Lo ha escrito “El País”, ahora un hermano separado, y Gabilondo, el de la “Cuatro”, ha dicho en su tele que el problema es Zapatero y no PRISA; el presidente ha cambiado de aliados mediáticos en mal momento. Así estamos, y no es precisamente para tirar cohetes. El sanedrín de Ferraz contraataca el descontento interno con la pública adhesión inquebrantable de los palmeros, pero muchos de ellos callan en público lo que proclaman escandalizados en privado. Y hay nervios. Por primera vez a una docena de jóvenes socialistas de Cádiz se les ha abierto expediente de expulsión del partido. Su grave falta: mantener  un blog crítico con la política oficial.

En algún despacho ya están planeando llamar a Rajoy, sentarle junto al presidente para la sesión fotográfica, proponerle un pacto (o sea la sumisión) y acusarle de que no quiere consenso y que, por ello, el PP es el responsable de que vayamos a salir más tarde de la crisis. Y si no, al tiempo.

El abducido tras los pasos de “Millenium”

6 Septiembre 2009 por Juan Van-Halen

Agosto ha dado para mucho en nuestro circo político. Zapatero veraneó en un palacio real y acusó a Rajoy de hacerlo en un chiringuito: “ha salido del chiringuiro” dijo el presidente cuando el líder popular hizo no sé qué declaración. Vaya por Dios, todavía hay clases pese a los supuestos esfuerzos de Cándido Méndez desde su coche oficial. Podría decir como dijo el impresentable de Pinto: “los demás que se jodan”.  La “lucha de clases” afortunadamente quedó en la retórica revolucionaria pero tiene sus bien medidos y utilitarios coletazos.

Una de las perlas de agosto ha sido el cambio de ciclo político en Japón, pero de este cambio tras cincuenta años lo más curioso es la personalidad de la mujer del electo primer ministro. Miyuki,  que es el nombre de la dama, escribió en su libro “Cosas muy extrañas que me han pasado” que hace dos décadas fue abducida por los extraterrestres, introducida en un platillo volante triangular y trasladada a Venus, “un lugar muy hermoso y verde” según nos cuenta. Miyuki describe Venus con la misma naturalidad con la que usted describiría Zahara de los Atunes, pongo por caso, después de unos días de sol y playa. Pero Venus alcanza una temperatura de hasta 480º C y tiene diferentes capas de nubes de ácido sulfúrico de muchos kilómetros de espesor, por lo que la estancia de Miyuki en ese planeta  debió resultar incómoda pese a su recuerdo “hermoso y verde”.

Cuando se produjo el extraordinario viaje la abducida se lo contó a su entonces marido que le comentó que sin duda era un sueño. Miyuki se molestó. La cosa es que dejó a su marido y se casó con el futuro primer ministro. Para marcar diferencias, Miyuki aclaró hace poco que su actual marido hubiese reaccionado de forma diferente ante la confesión de su viaje a Venus “porque tiene una manera muy distinta de ver las cosas; hubiese dicho: “!oh, es genial!”. Al próximo primer ministro, Yukio Hatoyama, sus compatriotas le han adjudicado el apodo de “el extraterrestre”. A los japoneses les esperan sorpresas. Y nosotros, pobres, nos quejamos del efervescente optimismo de nuestro presidente.

Inmediatamente he pensado que tenemos la suerte de contar con Zapatero como presidente porque es un abducido sin necesidad de haber viajado a Venus. Si alguien le dijera que él ha visitado otro planeta no dudaría en contestar desde su sonrisa de siempre: “!oh, es genial!”. Porque quien es capaz de creer una y otra vez en los ”brotes verdes” ( tan verdes, por lo que parece, como los que vio Miyuki en su abducción) no tiene límites para creer cualquier cosa. Por cierto este ingenioso término -”brotes verdes”- se le ocurrió a Ben Bernanke, presidente de la Reserva Federal norteamericana, nombrado por Bush y propuesto para un segundo mandato por Obama. Elena Salgado sencillamente lo plagió No he leido noticia de ese plagio en ningún sitio, pero es que en España, ya sabemos, se lee poco. Y, además, los “brotes verdes”  de Bernanke en Estados Unidos son ciertos, mientras que los “brotes verdes” de Salgado referidos a España son una mentira más

Hay unanimidad en este pesimismo, que coincide también con la unanimidad que se venía conociendo desde hace más o menos un año del Banco de España, del FMI, del BCE, de la UE, de la OCDE, de varios Premios Nobel de Economía, etc, etc . Resumo: no es posible salir de la crisis económica (vamos a llamarla por su nombre: recesión severa) sin un cambio en el modelo laboral y en las políticas del Gobierno. Es lo que ha pedido también la CEOE,  y el Gobierno y los Sindicatos, al unísono, le dieron con la puerta en las narices. El Gobierno con tal de no tener una huelga general se ha unido en matrimonio de conveniencia a los Sindicatos, ha acusado y amenazado a la CEOE, que representa a quienes crean los empleos, y se ha enrocado en el error.

El PIB bajó un 4,2 %; los parados han crecido en más de millón y medio; en cifras oficiales el paro ha pasado del 18%;  el déficit se ha disparado superando márgenes inesperados hace cinco años y se prevé que llegue al 10% del PIB este año; el déficit de nuestro comercio exterior el pasado junio llegó a sesenta y cinco mil millones de euros; el índice de la producción industrial  de julio de 2008 a julio de 2009 ha descendido un 14,5%… Pero el índice de confianza de los consumidores, que elabora el Instituto de Crédito Oficial (ICO),  ha subido. Y con esa lluvia de índices negativos, apuntalada sólo en ese dato “casero” que objetivamente no es comparable a los demás,  la vicepresidenta económica del Gobierno vuelve a hablar de sus “brotes verdes”, esta vez en contradicción con el mismísimo ministro de Trabajo. 

Al mismo tiempo que Elena Salgado se apuntaba al dato “casero” del ICO sobre índice de confianza de los consumidores, la OCDE declaraba en un informe que el ajuste de la crisis será mucho más largo en España por “la ausencia de reformas del modelo productivo” (Jörgen Elmeskov, economista jefe de la OCDE) por lo que augura menos crecimiento y más paro a lo largo de todo 2010. Mientras, la misma OCDE anuncia que Alemania, Francia, Portugal, Grecia y Estados Unidos tienen ya síntomas, aunque moderados, de recuperación. España no. El mismo día, el presidente del Banco Central Europeo (BCE), Jean Claude Trichet, declaró, tras la reunión del Consejo de Dirección de su organismo, que los “Gobiernos europeos no deben basar sus políticas en la subida de los impuestos sino en el recorte de los gastos”, exactamente lo contrario de lo que hace el Gobierno de España. Y, un  día después, el prestigioso economista Nouriel Roubini, el experto que predijo el “crack”, anunció que España deberá esperar dos años para percibir los primeros síntomas de estabilidad y si sigue con sus actuales políticas, aún después, “porque hasta ahora todo han sido gastos sin ningún tipo de ahorro”.Y aún no sabía Roubini que Zapatero ha tenido la ocurrencia de anunciar el aumento de los impuestos sobre el ahorro. ¿Habrán hablado Elmeskov, Trichet y Roubini con Rajoy y serán infiltrados del PP? 

Lo cierto es que somos el farolillo rojo del empleo en la UE. Y el “maquillaje” de las cifras de paro que recibimos es notorio. Las cifras EPA (Instituto Nacional de Estadística, INE), que no descuentan los parados en cursos de formación, pero parados al fin, y todas las  otras “imaginativas” fórmulas cosméticas, apuntan cuatro millones largos de parados. Muchos cientos de miles más que las cifras del INEM. El paro oficial -ya lo anoté- pasa del 18 % y los analistas de Cheauvreux, una de las firmas internacionales de referencia,  auguran para 2010 un 22,5 % de parados en España. Y me fío de Cheauvreux porque acertó en el descenso del PIB en España. Adelantó un 4,5% en 2009 y en agosto ya hemos alcanzado el 4,2%, mientras el Banco de España, más optimista, pronosticó una bajada del PIB del 3 % en todo el año 2009. Pero  no debemos preocuparnos demasiado, Elena Salgado ha acudido como invitada, no como miembro -el Grupo se sigue llamando G-20 y no G-21, otra manipulación gubernamental-, a la reunión de ministros económicos del G-20 y a lo mejor aprende.

“The Economist” titulaba refiriéndose a España: “Brotes verdes o raíces marrones”. Con raíces muertas no hay posibles brotes vivos. No habían escuchado a Salgado. Y en su lista seguimos figurando como los campeones del paro en Europa con cifras que doblan las de la Unión Europea. Pero ¿no se habrá dejado influir “The Economist” por el agorero Rajoy, el “antipatriota” que dijo hace casi dos años que habría una crisis grave y había que tomar medidas para minimizar su repercusión en España?

Otro tema del caluroso agosto ha sido la presión al Tribunal Constitucional que lleva más de tres años deshojando la margarita del Estatuto de Cataluña.  !Y dice doña Emilia Casas, su presidenta, que trabajan mucho! Si había una decisión urgente de este Tribunal era precisamente la referida a este Estatuto que, entre otras cosas, genera leyes autonómicas, y parecía razonable saber cuanto antes si el controvertido texto es o no constitucional.

Han presionado sobre el Tribunal Constitucional, y con amenazas, todos los partidos nacionalistas, pero también el presidente Montilla, socialista y ex-ministro de Zapatero, Alfredo Pérez Rubalcaba, ministro del Interior, y el mismísimo Francisco Caamaño, ministro de Justicia, lo que resulta impresentable y  una meridiana puñalada a la independencia de la Justicia que el tal Caamaño debería servir antes que nadie.  El portavoz del PSC,  Iceta, anuncia a Zapatero que, decida lo que decida el Constitucional, Cataluña retendrá sus competencias “recuperándolas por la vía política” y también amenaza: “una sentencia adversa sería un golpe muy duro para Zapatero”.

Las cosas están así porque un día a Zapatero se le ocurrió decidir por su cuenta, desde su atolondramiento habitual, que asumiría el texto del Estatuto que saliese del Parlamento de Cataluña. En esta ocasión algo más que un atolondramiento. De ahí a la fiebre federalista que el propio Gobierno está predicando ha habido sólo un paso. Es el propio Gobierno quien está deslizándose fuera de la Constitución ¿cómo vamos a sorprendernos de la desvergozada presión de algunos ministros, entre ellos el de Justicia, al Tribunal Constitucional?  Y todo ello aderezado por una “invasión” de los poderes y de las institiciones que no parece tener límite. Cuando el taimado Rubalcaba declara que “España no puede negar el Estatuto Catalán” confunde o hace sinónimos España y PSOE o España y Gobierno o España y nacionalismo catalán.  El Estatuto Catalán, votado por una minoría enana de los catalanes, está recurrido por el Partido Popular que representa la opinión de prácticamente la mitad de los españoles. Lo que subyace en el nerviosismo del Gobierno y del PSOE sobre la decisión del Tribunal Constiticional no es sólo una cuestión de Estado, como debería ser, sino el hecho de que una sentencia adversa supondría una victoria de la oposición. Así de cortoplacista y de  casero es el PSOE.

Y si volamos sobre las geografías terrenales, no en los espacios desconocidos como Miyuki la japonesa, nos encontramos con malas noticias de la guerra de Afganistán. Nuestras tropas han librado una batalla de seis horas contra los talibanes produciendo trece bajas. Los españoles, con suerte, en tres encuentros han sufrido dos heridos. Si el combate de seis horas de esta “guerra humanitaria”  se hubiese producido en su día en Irak, las calles se hubiesen llenado de airados manifestantes, los Bardem y compañía hubiesen suspendido sus compromisos profesionales, con la Sinde al frente, para engrosar las filas de la “famélica legión”  y hubiese ardido Troya. Y hasta Zapatero hubiera desempolvado la  pancarta.

Menos mal que nuestro Presidente respiró cultura en Suecia. Recorrió en la isla de Södermalm los escenarios de Larsson en su trilogía “Millenium”, siguió las peripecias de sus protagonistas Salander y Blomkvist, y se empapó del revés del espejo de esa trama de miles de paginas que lleva camino de ser una de esas grandes obras de las que todos hablan, muchos  han comprado y pocos  han leido de  pe a  pa. Escribió Baroja, ya viejo, que “sorprendería saber las pocas novelas que han leído completas quienes hablan con admiración de ellas”. Zapatero se confesó lector apasionado de Borges, luego admirador de su paisano Gamoneda y ahora seguidor de Larsson. Alguien pensaría que va degenerando. La gentil Sofía Mazagatos, por acogerme a una cita de autoridad, dijo un día: “no he leido a Vargas Llosa pero le sigo mucho”. Me malicio que nuestro Presidente no resistiría un cuestionario de veinte preguntas sobre los entresijos de la contundente trilogía  de Larsson.

Pero agosto pasó, estamos ya a pleno gas, y Zapatero y “Millenium” están ahí.  Prefiero la trilogía porque, se lea o no, supone menos riesgo. Y, además, desde Venus todo el campo soñado son “brotes verdes” y de noche todos los gatos son pardos. Enmascarar la realidad es de lo que se trata.