El necesario referéndum sobre los sindicatos

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Propongo a quien corresponda que se convoque un referéndum para saber la opinión de los españoles sobre los sindicatos. Ellos piden una consulta sobre las acciones de un Gobierno que tomó posesión hace menos de un año y consiguió el mayor apoyo en votos conseguido por el centro-derecha en España, mientras su principal oponente, el PSOE, recibió su peor resultado desde el inicio de  la democracia. En un Estado de Derecho el Gobierno salido de las elecciones tiene cuatro años hasta su nueva  comparecencia en las urnas. Y la petición no se puede achacar con rigor a que el Gobierno no cumple su programa, obviando las circunstancias, porque nadie pidió, y los sindicatos menos, que Zapatero se sometiese a referéndum por no conseguir el pleno empleo que prometió, por congelar las pensiones que antes negó, o por incluir en sus acciones leyes como la llamada de la “memoria histórica” que no mencionó ni en su discurso del debate de investidura.

Es necesario saber qué juicio les merece a los ciudadanos el sindicalismo de su país, qué opina de sus métodos, de sus estrategias y de sus manejos económicos. Pero me temo que quienes llevan el timón sindical no se van a mostrar partidarios de esta consulta popular.

Acabamos de asistir a una nueva huelga general, la segunda en los diez meses que lleva Rajoy en Moncloa. Según los sindicatos ha sido un éxito, según los ciudadanos que pudieron hacer sus compras con normalidad y que no vieron impedida su actividad salvo por la menor cadencia del transporte público, la convocatoria fue un fracaso; como ya lo fue la anterior. La guerra de cifras es natural en estos casos, pero lo cierto es que las manifestaciones, sobre todo la de Madrid, resultaron muy concurridas pero la huelga zozobró. El país no paró. Todos los medios informativos, incluidos los cercanos a las posturas de la oposición, lo han reflejado así.

CC.OO. montó una primera huelga general a Felipe González dos años y seis meses después de llegar éste al Gobierno; UGT y CC.OO. tardaron seis años y un mes en convocarle una huelga general a José María Aznar, que fue declarada inconstitucional cinco años después; a José Luis Rodríguez Zapatero le hicieron una huelga general, considerada “light” y que fue un fracaso, a los seis años y cinco meses de instalarse en Moncloa, y a Mariano Rajoy los aguerridos sindicatos no le dieron ni cien días de gracia para convocarle una primera huelga. Y era el Gobierno de un partido que recibió el apoyo de la mayoría absoluta de los votantes en las elecciones generales de hacía entonces menos de cuatro meses.

En esta ocasión un partido político de gobierno, como es el PSOE, se sumó rampante a la huelga general. No es normal. El Partido Popular entonces en la oposición no apoyó la huelga en tiempos de Zapatero. La debilidad del liderazgo de Rubalcaba y su falta de brújula le llevan a menudo al disparate.

Paralelamente se ha sabido que los dirigentes sindicales se han subido el sueldo y cobran quince pagas al año. También se ha sabido que en los despidos decididos por los sindicatos entre el personal que trabaja en sus organizaciones se aplica la reforma laboral tan denostada por ellos. Trataron de justificar la primera huelga general contra Rajoy en la reforma laboral, que entonces era sólo un anuncio, y resulta que se acogen a ella a la hora de pagar sus despidos.

El conocimiento de las altas retribuciones bancarias de José Ricardo Martínez, secretario general de UGT de Madrid y, desde su caso, de lo que cobran otros dirigentes sindicales en consejos de administración y otras actividades que directamente no tienen relación con la dedicación que se les supone, aireó en su día un tema que ya traté hace tiempo en otras paginas: el oscurantismo sindical.

La explicación de Martínez para justificar su abultado sueldo fue sorprendente: que su declaración de la renta la elabora un técnico del sindicato y no la recuerda. Pero es obvio que él la firmó. ¿Alguno de los lectores desconoce su declaración de Hacienda o no la recuerda?  Asegura que todo lo que gana va a parar a las arcas de UGT salvo la cantidad de 2.300 euros, por cierto no mileurista, que percibe como técnico ferroviario liberado. Pero no presentó documento alguno que justificara cómo paga sus impuestos y a cuánto asciende ese pago.

Cándido Méndez y Fernández Toxo apoyaron la explicación de Martínez. Para ellos que se desvelase lo que cobra su compañero es una maniobra de la derecha contra los sindicatos. Pero lo cobra ¿no? Lo impresentable es que los sindicatos se defiendan a sí mismos, defiendan más tímidamente los derechos de los trabajadores con empleo, no defiendan nada a los parados, que olvidaron durante años, y desde luego no defiendan la transparencia de sus cuentas. Hubiese sido una ocasión de oro para que  Méndez y Toxo, a los que tanto les gusta comparecer juntos anunciando catástrofes cuando temen pérdida de poder, hubiesen comparecido para mostrar la relación de todos sus emolumentos en lugar de apuntalar explicaciones chuscas.

Martínez, que lleva a su prole a un colegio privado mientras encabeza las manifestaciones a  favor de la enseñanza pública, es un conocido faltón que entre otras perlas mandó a su “puta casa” al anterior gobernador del Banco de España, que cobraba menos que él. Ya dice el “Refranero”, cómputo de la sabiduría popular, que por la boca muere el pez.

Detrás de las retribuciones millonarias de los dirigentes sindicales, se esconde un oscurantismo impresentable. En este país cualquiera puede conocer con detalle en la página web del Congreso y del Senado las percepciones de los parlamentarios, son públicos los sueldos de diputados autonómicos, concejales, alcaldes y altos cargos. Quienes cobran del dinero público ven reducidos sus salarios, incluidos los directivos de empresas estatales y autonómicas, y se han limitado o suprimido las dietas por asistencia a muchos de sus consejos y órganos asesores y de gobierno. Los ex–presidentes y los ex–ministros han visto reducidas sus percepciones. Se anuncia una homologación en los sueldos de la Administración Local, la desaparición de cientos de empresas públicas y otra batería de medidas de austeridad. ¿No es suficiente? Pues no; pero ese es el camino.

En cada vez más casos esa información está en Internet. ¿Con qué ha topado la transparencia? ¿Qué les queda por saber a los ciudadanos? Como ámbito relevante las cuentas de los sindicatos qué empresas controlan, quiénes pertenecen a sus consejos de administración y otros órganos rectores y qué emolumentos perciben. Nada de eso sabemos. Es una responsabilidad de los grandes sindicatos que sus afiliados, por cierto escasísimos en relación con el número de trabajadores del país y cada vez menos según los últimos datos conocidos, sepan lo que ganan sus dirigentes, y que, en general, todos los españoles tengamos acceso a esas cifras.

Vivimos una crisis económica grave con más de cinco millones y medio de parados y con más de un millón de familias con todos sus miembros desempleados. Y se anuncian tiempos peores. Los sindicatos deberían apostar por la responsabilidad y la cordura. Estamos viendo el patético ejemplo de Grecia. En España hacían falta reformas de calado. Que un Gobierno no haga nada favorece a quienes pueden mantener desde la presión una opción obsoleta de poder. A Méndez se le llamó vicepresidente en la sombra de Zapatero. O se equilibran las cuentas o quienes lleguen detrás heredarán escombros. Coincida o no con las estrategias sindicales es obvio que los empleos se crean en las empresas. La manipulación de la reforma laboral nace de creer que a los empresarios les gusta despedir a los trabajadores cuando lo que buscan es que sus empresas salgan adelante. Y con normas heredadas del pasado y fuera de la realidad no es posible.

Que los socialistas se subieran desde un principio al carro contra la reforma laboral es una irresponsabilidad. El propio Gobierno de Zapatero hizo un tímido intento. Estamos dónde estamos porque ellos por cobardía no hicieron los deberes. Eran medidas impopulares, y optaron por mentir. Desde el origen y desarrollo de la crisis hasta el letal déficit que dejaban.

En la primera huelga general de la etapa de Rajoy los sindicatos acusaron al Gobierno de no negociar, pero ellos fueron incapaces de llegar a acuerdos en largas conversaciones, que duraron meses y meses, durante la etapa de Zapatero, y tampoco fueron capaces de acordar nada tras la formación del nuevo Gobierno. Entienden el consenso como una rendición al servicio de sus intereses. Pero el Gobierno, cualquier Gobierno, se debe a los intereses generales de los españoles. Los sindicatos no van más allá de la defensa de sus privilegios.

Los sindicatos no movieron un dedo, no dijeron ni pío, mientras el paro crecía y afectaba a millones de españoles y a casi la mitad de nuestros jóvenes. Ahora consideran irrenunciables las huelgas generales pero saben que toda huelga general,  aunque sólo la secundase un 30% de trabajadores (en las últimas ni eso) supone una pérdida de mil millones de euros y, paralelamente, una imagen negativa de España en el mundo cuando más credibilidad necesitamos. Las televisiones europeas abrieron sus informativos del pasado día 15 con imágenes de la violencia callejera del día 14 en Madrid y Barcelona. Menudo aval. Los sindicatos no piensan en España ni en los españoles sino en mirarse el ombligo.

Los dos grandes sindicatos están anclados en el siglo XIX aunque cobran en euros del siglo XXI.  Manejan cien empresas, con sus consejos de administración y sus órganos de gobierno para colocar a los suyos, recibían (y en parte siguen recibiendo) subvenciones de más de cien millones de euros y quinientos por vías indirectas: fundaciones, cursos de formación, “memoria histórica”, etcétera, y entre sus dirigentes hay muchos liberados de sus trabajos pero que los cobran, y algunos de ellos, además, son consejeros de bancos con sueldos millonarios.

En este tiempo de inmediatez en la información, en las huelgas generales ejercen su presión,  no pocas veces violenta, los mal llamados “piquetes informativos”. Informan de lo que todo el mundo ya sabe: que hay una huelga general. Hace bastante más de un siglo, en el inicio del movimiento sindical, era necesario informar a los trabajadores a la puerta de las empresas de que su sector estaba en huelga; una mayoría no sabía leer, no seguía los periódicos, o esos periódicos no daban publicidad a la huelga; ahora esa información llega con inmediatez desde los poderosos medios de comunicación actuales.

Los llamados “piquetes informativos” en realidad tratan a menudo de impedir la libertad de quienes optan por acudir a su trabajo, derecho tan constitucional como el derecho de huelga. Una anacrónica desvergüenza. En la Comunidad de Madrid una trabajadora de Pinto y un comerciante y un concejal de Aranjuez sufrieron agresiones y tuvieron que acudir al Hospital; existen los partes de lesiones y las correspondientes denuncias policiales. Los “piquetes informativos” no sólo informaron.

Los sindicatos vivieron una época dorada como receptores del dinero público dándole  “cariño” al Gobierno socialista anterior. Pocas semanas después de aquella huelga “light” que le montaron a Zapatero consiguieron el cese de Celestino Corbacho como ministro de Trabajo y colocaron en esa poltrona a uno de los suyos, Valeriano Gómez, que luego, una vez fuera del Ministerio, tuvo el desahogo de manifestarse contra la reforma laboral. Él no fue capaz de hacer nada mientras crecían los parados. Más que ministro de Trabajo fue ministro del Paro.

Con las huelgas generales los sindicatos no defienden los intereses de los trabajadores sino sus propios dineros. No defienden el empleo, sólo tratan de debilitar al Gobierno moviéndose al servicio de partidos que perdieron contundentemente las elecciones. Es un clamor de la calle que los sindicatos deben financiarse con las cuotas de sus afiliados. Como deben hacer los partidos políticos y la patronal. El sindicalismo español es una antigualla desacreditada que se debe remozar. Si el Gobierno en vez de caer en la tentación de achicarse incluye entre las decenas de miles de millones de recortes, que afectan y afectarán a todos los españoles, una nueva rebaja sustancial en las subvenciones, y singularmente a sindicatos, partidos y patronal, los ciudadanos aplaudirán.

Méndez y Toxo se han movilizado por asuntos menores en las Comunidades gobernadas por el Partido Popular, que eran bastantes menos antes de las elecciones del 22 de mayo de 2011, pero nose les escuchó nada respecto a los parados que iban creciendo. Los Sindicatos se han convertido en unos paquidermos institucionales que responden a parámetros de actuación de hace un siglo y no a las demandas de la realidad del siglo XXI. Deben afrontar más pronto que tarde una renovación profunda. Ni defienden los intereses de los trabajadores, concepto que no debe entenderse de la misma manera que hace un siglo en una sociedad con una amplísima clase media en la que el puro concepto de “proletario” no tiene sentido, ni puede mantenerse el oscurantismo de una gestión que choca con la transparencia de una sociedad libre y de información abierta.

Los ciudadanos tienen derecho a saber todos los sueldos de Méndez, Toxo y de la turbamulta de líderes sindicales en todos sus niveles. Y  no me refiero obviamente a sus sueldos directos, sino a todas sus actividades. En cuanto a sus bienes, hubo que esperar a que lo destapase la prensa para enterarnos de que Toxo es propietario de un par de áticos unidos en un edificio de viviendas de protección oficial, adjudicación que con sus ingresos declarados me malicio no cumplía la norma. Los sindicalistas deberían ser los primeros interesados en que se conozcan las actividades y bienes de sus dirigentes. Pero no lo son.

También hay que revisar el concepto de “liberados sindicales”. Podrían ejercer su función de otra manera. Cuando existe, y crece, una fórmula de trabajo domiciliario, vía Internet, es muy discutible la necesidad de locales habilitados para ese menester y de liberados innumerables. Es una realidad sobredimensionada y una anomalía en tiempos de crisis.

A menudo los “liberados sindicales” ejercen de figurantes o comparsas en toda movilización callejera sea en donde sea y para lo que sea. En televisión, una señora  comentaba que había reconocido a un jardinero municipal, un conserje, y un cuidador de piscina de su ciudad, sin hijos en edad escolar, vestidos con la camisa verde, en una movilización educativa en Madrid. Los ciudadanos no nos merecemos estas imposturas.

El derecho de huelga se regula por un Decreto-Ley preconstitucional, de 1977, y la propia Constitución en su artículo 28.2 remite a una futura Ley reguladora del derecho de huelga. Resulta obvio que a los 34 años de promulgarse la Constitución es necesaria una nueva norma, puesta al día,  sobre este importante derecho, que normalice los papeles a jugar por las diversas partes implicadas sin mermar su libertad y el derecho al trabajo de quienes no quieran seguirla. De acuerdo con la norma vigente esta huelga general, y las anteriores, serían ilegales al ser políticas ya que las huelgas políticas se prohíben. En esa nueva regulación, que hasta ahora los sucesivos Gobiernos no han querido afrontar, deben suprimirse, por innecesarios, los obsoletos “piquetes informativos”.

La afiliación del sindicalismo español no se corresponde con su pretendido peso político. Si tuviese que vivir de las cuotas de sus afiliados otro gallo cantaría. A primeros de los ochenta Margaret Thatcher planteó un pulso de renovación profunda al sindicalismo británico; y lo ganó. Los Sindicatos no pueden seguir siendo una especie de Ministerio externo en gobiernos de izquierdas y de palancas de agitación cuando gobiernan otros. Una antigualla. La Thatcher lo tuvo claro.

La consulta popular sobre nuestra realidad sindical es necesaria y urgente. Todos saldríamos de dudas (yo no las tengo sobre su resultado) y los sindicatos bajarían sus humos. Y mientras que nos enseñen sus cuentas. 

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14 comentarios to “El necesario referéndum sobre los sindicatos”

  1. Madrileña Says:

    Pecata minuta. Van-Halen, ya que se pone usted tan tiquismiquis, proponga tambien a quien corresponda un referéndum sobre los partidos y la casta política. Que nos pregunten si estamos de acuerdo en seguir manteniendo el Bienestar del Estado a costa del Estado de Bienestar. Ya sabemos que la clase politica se protege a si misma y que sindicatos y partidos se necesitan mutuamente para subsistir. Tan responsables son unos como otros de la ruina de España. Entre ambos, unos con el necesario consentiemento de los otros, han creado un Estado sobredimensionado, subvencionado, inviable e insostenible. Tenemos un sector público elefantiásico, unas autonomías que funcionan como “baronías” medievales, y con una capacidad de gasto astronómico. Que nos pregunten en referéndum si queremos seguir manteniendo el bienestar de sindicatos y partidos, su cantidad de asesores -familiares y amigos. en su mayoria- su flota de coches oficiales, sus dietas, sus viajes, sus teléfonos móviles y demás “chucherías” con las que se obsequian a si mismos una vez alcanzado el status de político prescindible. Sea valiente y vaya más allá, proponga a quien corresponda la necesaria reforma del Bienestar del Estado para que de ese modo podamos tener los demás un Estado de Bienestar… ¿O eso a su juicio no es imprescindible?

  2. V. Says:

    Hombre !!! Cuánto me alegro de que vaya cundiendo mi ejemplo y alguien más le diga o le exija más imparcialidad, realidad y verdad a sus posts, sr Van Halen.
    ¿Ve como yo no le digo ninguna mentira ni le exijo nada estrambótico sino al contrario? ¿No se da cuenta de que ya no estamos en el Medievo y de allí parece que proceden sus escritos y los de muchos de sus incondicionales comentaristas-cobistas?
    Imparcialidad va unida a la Democracia. Nunca vi por aquí este tandem o binomio. A ver si se impone esta bonita eventualidad !!!

  3. Observador Says:

    A Madrileña: Es usted una veleta. Me he tomado la molestia de leer sus anteriores diez comentarios a varios de los post del blog y la inmensa mayoría son de vergüenza ajena, me refiero a su pelotilleo al autor, a su identidad total y babeante con lo que él escribe. Cualquiera pensaría que se mueve por vaivenes personales o por espasmódicas rabietas. Sea coherente, mujer. Y mi enhorabuena porque acaba de descubrir usted una organización de la convivencia sin organizadores, una polìtica sin políticos. Una verdadera mujer genial dentro de los estudios de la ciencia política. Y luego ¿por qué no convocar un referéndum sobre si los mares deben ser desecados? Mi aplauso al esfuerzo de sus meninges.
    A V: No sea usted ingenuo además de ser fatuo: no piense, como pensó un día, que nadie le contesta porque tiene razón y menos porque no hay argumentos para hacerlo. Es más elemental: no le contestan porque no merece la pena; ni usted va a convencer a nadie ni nadie se toma la molestia de tratar de sacarle de sus “verdades” de catón de “progre” de salón. Y sigue con sus manías irreales. ¿Cómo puede pedir al autor que sea imparcial? Ni lo es, ni lo quiere, ni lo debe ser. Él es un dirigente del Partido Popular, pertenece a su Junta Directiva Nacional, y nunca dijo que iba a ser imparcial. Nadie salvo usted lo espera. Escribe desde sus ideas. ¿Pediría este pesado y recalcitrante V que fuera imparcial el autor de un blog que fuese dirigente del PSOE en una web del PSOE? Es de locos. Hay muchos blogs supuestamente imparciales o realmente imparciales. Éste responde a unas ideas concretas. Que opine V en esos otros blogs.
    Y, por favor, Van Halen, no consienta que este post, como el anterior, se convierta en un intercambio de insultos y descalificaciones entre comentaristas. Supríma todos los comentarios que vayan en esa línea. Ya hay tres opiniones manifestadas en este sentido. No admita más. Quite mis comentarios también si tuviese la tentación de caer en este despropósito y no fuese capaz de reprimirme. Gracias.

  4. ANTONIO M. Says:

    Hay españoles que no se resignan a que nuestra democracia consista en meter la papeleta cada 4 años y ya está. Simplemente se pide más rigor en el cumplimiento del programa electoral, más transparencia y mayor participación ciudadana.
    Que Zapatero mintiese a algunos les puede servir como coartada para hacer lo mismo, sin embargo a otros no, de hecho el PSOE sigue teniendo su castigo por hacerlo, así que no creo ni que sea un buen espejo en el que mirarse ni que deba servir de justificación.

    Cumplir las leyes no parece criticable, cuando se legisla se hace para todos y que los sindicatos apliquen la reforma laboral que ha implantado el actual gobierno, es tan lícito como que varios altos cargos del PP votasen en contra de la “Ley del Divorcio” y luego sin embargo se divorciasen, y no es el caso ni de uno ni de dos.

    El oscurantismo de las cuentas de los sindicatos es inadmisible, tanto como el de los partidos políticos, y las actuaciones de éstos últimos en muchos casos dejan en mal lugar a ellos mismos: casos como Filesa, Gurtel, etc. Etc. Les dejan en muy mal lugar, por no hablar de sentencias de actuaciones tan poco democráticas como la compra de votos.
    Las actuaciones del Tribunal de Cuentas en este sentido (con componentes importantes de marcado carácter político), deja el mencionado asunto aún en más evidencia.

    Respecto al detalle de los colegios privados, perdone Sr. Van Halen, pero precisamente quienes critican el estado en que está quedando la educación pública, serían quienes en todo caso, tendrían justificado llevar a sus hijos a un colegio privado. La defensa de la mejora de comedores sociales no implica que, si puedes evitarlo, tengas que comer en ellos. Aquellos que dicen que no se está recortando en educación (este año está previsto el cierre de al menos tres colegios en el Corredor del Henares para el curso que viene, los profesores de baja están más de 15 días sin sustituto, etc.) son quienes no deberían encontrar razones para hacerlo.

    Comparto con usted la improcedencia de la huelga general, no por no haber movido un dedo cuando el paro crecía y afectaba a millones de españoles, aunque parece que olvida que la situación en este sentido al día de hoy sigue empeorando.
    Hay casi seis millones de personas que no pueden hacer huelga, hay puestos de trabajo en los que los servicios mínimos alcanzan el 50% de los trabajadores (si la mitad del resto no realiza la huelga tan solo existiría un seguimiento del 25%), en empresas pequeñas (la mayoría en España), las posibilidades de hacer huelga “se reducen” notablemente, etc.
    Yo ese día acudí con normalidad a mi trabajo, le aseguro que en mi caso nadie me impidió hacerlo, si bien es verdad, que conozco casos en el que recibieron presiones en ambos sentidos.

    A Madrileña: primero, siempre una alegría sus comentarios, pero mire que yo leo y releo su comentario y no encuentro dónde nos propone una convivencia sin organizadores ni una política sin políticos, lo volveré a leer.
    Pero mujer ¿cómo se le ocurre salirse del tiesto? ¡Qué cosas tiene!
    En fin con las discrepancias (siempre sanas) que usted y yo hemos manifestado en los blog del Sr. Van Halen y esta vez, casi que yo como usted, voy a pedir que los mares sean desecados (ya le digo que voy a leer nuevamente su comentario), eso sí, luego pedimos que no se insulte.

    A V: mire que no pretendo indicar a nadie cuál debe ser el camino, pero desde cierta afinidad a sus comentarios y si me permite decírselo, creo que pierde parte de razón con las formas.
    Yo he discrepado en muchos aspectos con el Sr. Van Halen en sus post, pero agradezco y valoro la posibilidad que nos ofrece de contrastar nuestras ideas con las suyas, para mí es un lujo, y creo que como poco por ello debemos mantener las formas. Sinceramente, creo que sus comentarios serán más valiosos expresados de otra manera.

    Por último Sr. Van Halen, si bien es cierto que la huelga general (también en mi opinión no es el camino correcto), es lícito que la población se exprese y creo que mal haría el gobierno si no la escucha. Ya le pasó cuando hizo caso omiso al sentimiento generalizado en contra a los que algunos llamaron Guerra de Irak (“digo algunos ya que yo no la llamaría así”).

    Un saludo.

  5. Martín-Martín Says:

    Parece abominable que un Gobierno no cumpla su programa cuando se encuentra un país en ruina económica; que no lo cumpliese el Gobierno anterior (pleno empleo, etc) en un país saneado parece natural.
    Parece natural que un Gobierno que empobrecía a España permaneciese hasta las elecciones; a sus sucesores no se les conceden los 4 años y se pide un referéndum sobre las medidas que cree necesarias para salir de la crisis y que por cierto aprueba la UE.
    Parece natural que quien convocó incluso una huelga general contra la reforma laboral la aplique a sus trabajadores despedidos; y se compara con que quienes no apoyaron la ley del divorcio se acogiesen a ella; contra esa ley no hubo ni huelgas ni manifestaciones (no confundir con el aborto); es un asunto privado.
    En la misma línea parece entendible que quien encabeza manifestaciones contra los supuestos apoyos a la enseñanza privada y a favor de la enseñanza pública lleve a sus hijos a un colegio privado y elitista.
    Parece que se considera que la huelga general fue un éxito, y parece que es una exageración creer que los llamados piquetes informativos es lógico que existan, y que no son violentos ni precisamente existen para coaccionar el derecho al trabajo. Pues muy bien.
    En cuanto a la guerra de Irak recomiendo a todos el post “Zapatero miente sobre Irak: pruebas” (28/3/2009) con documentos oficiales hechos entonces públicos por la ONU y que están en Internet.
    Todo una visión imparcial, justa y objetiva. ¡Viva Cartagena!

  6. Altamira Says:

    A observador: Tranquilícese, hombre, no se lo tome tan a pecho, ésto no es más que un espacio en el que el señor Van-Halen nos invita a reflexionar sobre temas de actualidad y dejar nuestras opiniones. No ataque a los comentaristas, no haga juicios de valor sobre ellos, no intente psicoanalizar su personalidad, no ponga mordazas y no censure lo que libremente se expresa en este blog. Si usted considera que Madrileña se mueve por vaivenes personales y espasmódicas rabietas, es usted un lince de la psicología online. De todos es sabido que gracias al anonimáto que da internet, los internautas no siempre son fieles a sus emociones, así que si usted cree haber descubierto una personalidad real en la red, es qué es más ingénuo de lo que parece. Yo nunca me atrevería a afirmar si usted es hombre o mujer, por ejemplo, si es un ex presidiario o una eminente científica, tampoco sabria decirle si tiene una personalidad histriónica, o simplemente lo finge… ya ve, esa es la mágia de internet, todos podemos ser cualquier cosa. Si la gente ya de por sí, miente en la vida real, imagine en internet. Por eso le digo, Observador, que no se coja estas rabietas “virtuosas” por algo que tan sólo es “virtual”. Espero habérle servido de ayuda.

  7. Isita Says:

    Completamente de acuerdo. No tengo nada más que objetar a este brillante post. Un abrazo al autor.

  8. OPCH Says:

    Me apunto sin titubeos a la solicitud de Van Halen, al que felicito por la idea. La consulta popular sería un verdadero éxito de participación. Y me atrevo a vaticinar el resultado: una rotunda desaprobación. Y es que la desfachatez no conoce límites cuando hablamos del “modus vivendi” de los sindicalistas, de su hipocresía y de su desvergüenza.
    La prioridad de los sindicalistas nos son los trabajadores ni los parados sino el mantenimiento de sus propio estatus, la mejora de sus privilegios y el incremento de su propio bienestar personal. La pelota para poner coto a tanto desmán está en el tejado del Gobierno, quien debe empezar a hacer las modificaciones normativas pertinentes para dar fin a esta intolerable realidad sin más dilación.

  9. JM Says:

    Buenos dias ILUSTRE.
    Ya hace tiempo “Alguien” dijo “Por sus obras los conocereis”. Abundando en toda la info que de costumbre nos aportas, pienso que los sindicatos se han convertido en “unas agencias de marketing-prensa y comunicación” (puedo hacer una excepción con U.S.O.) que solo valen para preparar, diseñar y efectuar estragegias seudopoliticas con diferente mensaje y lectura segun quien este en el Sillón. Es publico y notorio el golfeo que se ha hecho estos
    años con las cuentas de estos sindicatos, ya sabemos quienes, y esto no estaría mal si fueren unas entidades como el R.Madrid, ó el Athletico, etc que con el dinero de sus “socios” puedan hacer lo que l
    es pete, pero en este caso hablamos de dineros publicos. Extraña que este gobierno no solo les afee la conducta sino que se les siga dando pingües subvenciones, esta claro que la opinion de la calle es que se mantengan con sus ingresos propios, como les avergonzo hace dos semanas el Sindicalista Aleman. Tdodos los comentariops que me hacen mis compañeros es que fuera de ” la bronca” “la huelga” y “las manis” los sindicatos no nos
    valen para nada. O se cambia el modelo ó acabaraán desapareciendo.
    Que diferencia con aquellos sindicatos de los años 50 en USA, que hemos visto en el estupendo cine negro de esa epoca, cuando habia una verdadera lucha obrera, ó los sindicatos Polacos de Solidarnoks, eso era otra cosa. Esto de aqui simplemente es un robo descarado por parte de una pandilla de golfos que ademas siempre son los mismos, lo ultimo el ERE de CCOO a precio actual y el siguiente
    convenio para amiguetes con tres pagas extras, de vergüenza.
    Como se echa de menos a Aquel Estupendo D. Marceilino Camacho, que el dia que “””le echaron de CCOO” dijo a preguntas de los periodistas <>
    Gracias Juan.

  10. JM Says:

    Se me ha comido el comentario de M.Camacho “”Para esto no ha merecido la pena””

  11. Bvenida Says:

    He visto que ha incorporado usted, Sr Van Halen, algo que está en la mayoría de los blog y que trae causa legítima en el hecho de que el blog es propiedad de su titular. Todo se lo debemos a “V” que nos ha castigado con decenas de comentarios, la mayoría de ellos descalificadores e insultantes y todos ellos dándonos clase y como perdonándonos la vida por no ser de izquierdas.
    Este comentarista “V” le acusaba a usted de no ser imparcial ignorando que nunca ha ocultado usted sus ideas, su condición de dirigente de un partido, a cuya Junta Directiva Nacional pertenece, y también ignorando que su blog está incorporado a la web regional y nacional de ese partido. Pero él, “V”, le acusaba a usted de imparcialidad dese una subjetividad que , con perdón, a mi y seguramente a otros muchos seguidores del blog nos parecía enfermiza.
    Enhorabuena por su decisión que supone que no se deja tomar el pelo y que no consiente que nadie patrimonialice un blog cuyo responsable es usted. Pero debe quedar claro que después de varios años de un blog sin problemas quien ha obligado a que usted ejerza un control previo de los comentarios es el comentarista “V”.

  12. Fernando Azancot Says:

    Admirado Van Halen, el tema que hoy ocupa este As de Bastos – por cierto, cada vez más animado -, se me hace difícil centrarlo, y por ende comentarlo inmerso como se muestra escrito en la hora de lo inmediato; de modo que, aun a pesar de la exigencia que impone la actualidad no siempre propensa a objetivar, el desarrollo de tu tesis aparece tan bien armada como argumentalmente defendida tal suele ser lo usual en tu pluma; alabanza que surge desde mi admiración no ya solo por el excelente fundamento documental que siempre avala tu comentario político, sino por el impecable estilo literario de los artículos que aquí van exponiéndose; estilo por otra parte tan de sobra corroborado en quien, como es tu caso, acumula distinciones por su causa. Vaya pues por delante mi felicitación por el último premio de los muchos obtenidos a lo largo de tu vida: ese Internacional de Poesía “Ciudad de Melilla” cuya noticia me llega con algo de retraso. Dicho lo cual, paso a introducir algún matiz sobre el tema que hoy nos ocupa, escrito con parecida urgencia y a modo de apunte hecho a vuelapluma de lo que exige una más que reposada reflexión.
    “Corren malos tiempos para todo, pero a la lírica le afecta menos”, leo en la declaración hecha por el poeta Van Halen en entrevista publicada con motivo del galardón dicho. Habremos pues de aferrarnos a la lírica del poeta a contrapelo de quien de otro modo piense, exponiéndonos incluso a su incontinente diatriba de la que, seguramente, dada mi indigencia intelectual, es seguro que voy a enriquecerme. No obstante, quiero afirmar mi fe en la poesía que me promete el salto más allá de las sombras que me envuelven dada mi condición de habitante irredento de la caverna según opina algún otro, y no sin razón. Así que armado de valor, me aferro al verso compuesto por quien es titular de este As de Bastos y lo transformo como algo mío cuando busco lo que puede ser verdad sin del todo asirla: “Con qué suaves cadenas has sabido apresarme./ Soy tuyo en una celda que no tiene confines,/ que no precisa puertas, barrotes, ni cerrojos,/ pues crece donde habitan tu nombre y mi derrota./ En este etéreo espacio sin más sombra que el sueño,/ paso las horas muertas de la vida contigo,/ y en él me das tormento, pues me atormenta verte/ partir hacia la nada dejándome tu ausencia.”
    Una ausencia hiriente, cada vez más sentida en la medida que contemplo el desbocado galopar sobre España de un capitalismo soberbiamente triunfante capaz de dominar incluso a instituciones que deben el origen a su condición de valladar, límite o frontera de lo que no reconoce otro espacio que no sea el beneficio justificado por un insaciable ánimo de lucro. Porque yo creo en el sindicato y en el sindicalismo como una de las más nobles organizaciones y funciones ciudadanas. Es más, lo considero como bien real y necesario cuya existencia no depende tanto de la voluntad del individuo como de la urdimbre de la misma sociedad en la que el trabajo debe ser a un tiempo derecho y deber que se origina conforme con la naturaleza del ser libre, digno e íntegro que tengo por persona; factor y valor constituyente de una auténtica aristocracia basada en el esfuerzo, el saber, la excelencia y el riesgo. Desde esta perspectiva, su existencia no debe depender de un referéndum – por muy deseable que pudiera parecer – cuyo objeto y resultado nunca servirá para desvirtuar aquello que es consustancial al ser humano y a la sociedad en que convive.
    Otra cosa es la problemática que presentan las organizaciones sindicales en la España de hoy, eufemísticamente tenidas por plurales cuando a todas luces se muestran como un casi sindicato único con doble cabeza debida a su bipolar origen político, que se pregonan centrales mayoritarias y rozan, si no disfrutan plenamente, a pesar de disimularlo, de la condición de corporación cuasi pública amamantada, por uno u otro procedimiento, desde los presupuestos del Estado. Presumiendo una mayoría que no procede de su militancia – más que escasa, casi inexistente si se la contempla desde el número de ingresos habidos procedentes de la cuota sindical -, sino de unos cuadros propensos a la profesionalización, capaces de movilizar mediante la presión de cualquier género, y más allá de la convicción, a quienes debieran ser sus voluntarias bases participativas. Y para colmo de desnaturalización, ejercen de verdaderas correas de transmisión de los partidos políticos que los alumbraron como prueba el hecho de abusar del derecho a la huelga, convocándola con carácter general cuando bien se sabe que este tipo de movilización laboral responde por lo común a objetivos políticos más que profesionales. Espuria vinculación que influye en la permanencia de una estructura sindical que poco tiene que ver con la actual organización del trabajo y de la empresa, y en la utilización de una metodología dialéctica anclada en el romántico pasado de la lucha obrera. De ahí que no deba asombrarnos lo que calificas de incoherencia interna – oscurantismo en las cuentas, pingües sueldos para unos, y para otros despidos al amparo de la ley protestada -, ni tampoco la ausencia de cualquier crítica interna siempre difícil en un cuerpo fosilizado.
    Sin embargo, la situación clama por una acción sindical liberada y genuina que intente resolver lo que la política no puede al moverse los partidos como comparsas en un mismo escenario donde protagonizan un papel difuso, confuso, y semejante en el orden de una economía impuesta de la que son deudores, que según experiencia no les permite moverse más allá del paréntesis que abren los keynesianos y cierran los neoliberales; políticas económicas que en ningún caso se cuestionan el problema del sistema capitalista por cuanto en él se mueven y tienen su razón de ser. Transmutar lo que funciona como un fin en sí mismo en instrumento económico al servicio de la persona capaz de proyectarse sobre el medio para transformarlo mediante el uso del trabajo, la inteligencia y el riesgo, he aquí la cuestión que un sindicalismo comprometido con el futuro debiera afrontar.

  13. piracetam Says:

    Izquierda Unida (IU) participó activamente en las manifestaciones, en algunos casos con sus propias columnas y demandas. También estuvieron presentes las principales figuras del Partido Socialista, a pesar de que muchos trabajadores tomarán con desconfianza su oposición al gobierno del PP, ya que fue el gobierno del PSOE quien comenzó estos ataques a los derechos de los trabajadores y a las condiciones laborales en primer lugar. Los dirigentes de IU han tomado una serie de iniciativas parlamentarias y legales en contra de la contra-reforma, pero también han explicado correctamente que ésta sólo puede ser derrotada en las calles. Sin embargo, se han abstenido de hacer comentarios críticos sobre el acuerdo firmado por los dirigentes sindicales y los patrones, y no han mencionado la necesidad de que los sindicatos convoquen una huelga general (utilizando la excusa de que tal convocatoria “le corresponde a los sindicatos”).

  14. Marcial de L. Says:

    Estoy de acuerdo en que los sindicatos tal como están hoy son una rémora para el sistema democrático y tienen que afontar una profunda renovación; se renueva todo menos ellos. Ni las elecciones sindicales son representativas (la participación es bajísima) ni tienen democracia interna, ni publican sus cuentas y sueldos, y vienen recibiendo dinero público por los mas diversos, y a veces disparatados, conceptos. Allá en dónde hay una vía para recibir subvenciones están los sindicatos, y una prueba son los chollos de la llamada “memoria histórica”… Mientras, caen en contradicciones como Ricardo el sindicalista-banquero que lleva a sus hijos a un colegio privado…al tiempo que encabeza manifestaciones a favor de la enseñanza pública. Hay que acabar, además, con los mal llamados “piquetes sindicales”… La ley de huelga es urgente y es imperdonable que un Gobierno del PP con mayoría absoluta en este asunto siga mirando para otro lado. Por no tomar decisiones en estas cosas que no son económicas, y no por los ajustes, necesarios tras el despilfarro zapateril, el PP perderá muchos votos. Que se ande con cuidado Rajoy porque está engordando a Rosita Díaz, socialista de larga trayectoria, que desde su indefinición pescará votos en el rio revuelto.

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