Versos de mi duende sobre el espionaje

by

Juan Van-Halen

Este culebrón periodístico de los espías es inefable, y periodísticamente sería de revista de colegio si no hubiese antecedentes graves de cómo se han visto perjudicadas personas honradas con asuntos que en los Tribunales se han pinchado como globos. Pero esa fase final nunca ha tenido la repercusión que tuvo el daño cuando se hizo. En la quinta entrega del serial se ofrecen opiniones de un ilustre y viejo miembro de AP, alejado ya de la política y que procedía de los “siete magníficos”. Esta agrupación, para información de los más jóvenes, era algo así como la prehistoria de lo que muchos años después sería el PP. Mal debe ir de pruebas ciertas el periódico, cuando el periodista-investigador tiene que recurrir a opiniones personales, muy respetables, sin duda, como toda opinión, pero sólo eso: opiniones. El periodista podría encontrar muchas docenas de políticos del PP, en activo y en la reserva, que opinarían justamente lo contrario. Pero esas opiniones no convienen a la intención deseada. Y de pruebas, nada. Unos papeles sin firma donde los supuestos espías anotan dónde y con quién comen sus supuestos vigilados, o a qué hora salen de su casa o entran  en el despacho. La cosa es sin duda grave si se demuestra la veracidad de todo. Este último caso -por ahora- es aún más curioso. Resulta que la víctima de la vigilancia descubre a sus espías y, además, “adivina” quiénes les mandan espiarle. Insisto: que se deje opinar a quien tiene que hacerlo: el juez. Con el resultado que sea. Lo demás no deja de ser tramoya Y, aunque resulte obvio, debo aclarar que lo que vengo escribiendo sobre el asunto es mi juicio personalísimo, respetando, como principio, la labor del periodista-investigador, allá él, y cualquier opinión contraria a la mía. Mi duende personal también opina, y me ha dejado estas tres décimas:

DÉCIMA DEL DESCONFIADO
Desconfío por principio
de las denuncias de PRISA.
Hay más maldad que pesquisa
en el cuajo de su oficio.
Sobre un complejo artificio
el monte pare un ratón.
Y con tal fabulación
se arrasan famas y gentes.
Son muchos antecedentes
los que avalan la cuestión.

               ——-
                              
DÉCIMA DE MORTADELO Y FILEMÓN
Mortadelo y Filemón
por Zapatero en el paro
encontraron el amparo
de un sujeto meticón.
Les encargó información,
con toda su mala baba,
para ver si así ganaba
lo que daba por perdido.
Y alguien les dijo al oído:
“Esto huele a Rubalcaba”.

                 ——-
DÉCIMA DE LOS ESPÍAS
El bodrio de los espías
tiene poca chicha y canta.
A PRISA, artera, le encanta
seguir con sus letanías.
¿Cuántas falacias y días
quedarán en el tintero?
Hacen su agosto en enero
intoxicando a la gente.
Dan la nota y, servilmente,
oxígeno a Zapatero.

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