El problema es Zapatero

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Qué mal deben estar las cosas cuando lo más comentado sobre los cambios en el Gobierno es que ha llegado al Consejo de Ministros la cúpula de Ferraz. Natural. En 1996 Aznar nombró al secretario general del PP vicepresidente 1º, y a la otra vicepresidencia y a algunos ministerios relevantes llegaron vicesecretarios y miembros del Comité Ejecutivo de Génova. En 1982 González hizo lo mismo; nombró a su segundo en el PSOE vicepresidente del Gobierno y ministros y altos cargos a varios del llamado “clan de la tortilla”.  Zapatero en 2004, no. ¿Por qué extraña más ahora de lo que extrañó anteriormente que un Presidente quiera rodearse de sus más cercanos en el partido?

La razón es bastante obvia: el PSOE  produce hoy desconfianza y el resucitado felipismo aún más. Una crisis ministerial mirándose al ombligo no conecta con la credibilidad y la ilusión que demandan los ciudadanos en estas circunstancias de grave crisis económica. Es más que probable que se esperasen perfiles más técnicos que partidistas para afrontar la situación.  De los fichajes socialistas ya no se fía nadie, y estos fichajes “retro” ponen los pelos de punta.

Nadie puede pensar que Chaves vaya a convertirse en interlocutor válido y fértil para las Autonomías de la noche a la mañana porque sea presidente del PSOE y haya sido casi veinte años presidente de Andalucía, por cierto una región campeona en desempleo, ni que Pepiño Blanco vaya a dejar de ser sectario de un día para otro porque vea su nombre en el BOE, ni que Salgado vaya a saber tanta economía -¿en dos tardes?- para sacarnos de la crisis económica tanto tiempo negada, ni que Trinidad Jiménez vaya a acertar al frente de Sanidad porque organizó una merendola en su casa hace años para iniciar el camino de Zapatero hacia la cúpula de Ferraz, ni que González-Sinde lo vaya a hacer mejor porque tiene asegurado el fervor de los palmeros de la subvención por encima del talento, ni que Gabilondo vaya a convencer a los estudiantes de las bondades del plan Bolonia, como si empuñase una varita mágica, porque ha sido rector o porque fue muñidor del doctorado “honoris causa” de  Santiago Carrillo en la Autónoma .

El asunto es generar o no confianza en los ciudadanos. En 1996 esa confianza existió en torno al PP, y que aquel Gobierno la merecía fue pronto evidente: en 2000, con España en la Europa del euro y creando millones de empleos, los ciudadanos le dieron al PP en las urnas la mayoría absoluta. En 2004, y no entraré en detalles, la confianza del voto se encaminó al PSOE, pero su reválida en las unas del 2008 fue anémica.

 El PSOE no ha dejado de trampear con mejores o peores artes desde que llegó al Gobierno -desde el “pacto del Tinell” al “cordón sanitario”- para aislar al PP, de modo que ha vivido en el falso escenario de que fustigando o ignorando a más de diez millones de españoles se podía sobrevivir  con el hipotético apoyo del resto. Ese espejismo ha fallado cuando el descontento se ha hecho más ancho y las falsedades más evidentes.

¿Un Gobierno para acabar con la crisis? La debilidad del Presidente ha sido visible en la propia composición del Gabinete. No ha reducido el Ejecutivo como ejemplo de austeridad en la Administración, sino que lo ha aumentado. Ha mantenido las mismas carteras, con cambio de cromos entre ellas, y ha creado una nueva vicepresidencia, la tercera.  Se dijo, incluso se susurró desde los terminales de  Moncloa, que iba a empequeñecerse el Ejecutivo. Es obvio que Zapatero se ha sentido débil para tomar decisiones valientes. ¿No hubiese sido sensato suprimir el ministerio de Igualdad que igual-da? ¿O suprimir el ministerio de Vivienda, que es una vieja dirección general hinchada? ¿O unir Educación y Cultura?  

No se ha atrevido Zapatero a una remodelación que supusiese merma de la estructura gubernamental por no disgustar a algunos de los que considera sus “cazaderos” de votos. Las políticas de igualdad, las políticas de vivienda, las políticas de sanidad, las políticas de educación, las políticas de cultura, entre otras, están transferidas a las Comunidades Autónomas y la labor de la Administración Central debe encontrar su sitio, que lo tiene, pero no lo ha encontrado. Y la solución no es crear ministerios-bonsais que quieren justificar su falta de entidad propia con las ocurrencias de sus mediocres titulares. Ahí están las incorporaciones idiomáticas de Aído, las zapatillas busca viviendas de Trujillo, la medición geométrica de las tallas femeninas de Soria, la guerra de crucifijos de Cabrera, las bombillas mágicas de Sebastián, o la fobia latinista de Calvo.  

La ascensión de Salgado al timón de la Economía, la resurrección de Chaves en Madrid, la inmortalidad política de Rubalcaba y  la supervivencia -contra pronóstico- de Fernández de la Vega, felipistas de tronío los cuatro, junto a los nombramientos de Blanco como cajero de las inversiones públicas,  de  Jiménez como cara amable para enfermos y necesitados, de González-Sinde para trabajar en lo suyo y para los suyos, y de Gabilondo como cancerbero boloñés, además de como guiño a un grupo mediático que se encelaba, hacen de la credibilidad y fuerza del  anunciado “Gobierno contra la crisis” una broma o poco menos.

La designación de Trinidad Jiménez, si recordamos el acceso anterior de  Miguel Sebastián a un ministerio, es la evidencia de que Zapatero encumbra a la mesa del Consejo de Ministros a quienes los ciudadanos ponen en su sitio en las urnas. La talla del traje político que les otorgan los votos es sustancialmente menor que la talla que les reconoce Zapatero a la hora de nombrarles ministros. No hay nada mejor que salir trasquilado en unas elecciones para encontrar el “cariño” político de Zapatero, que hace realidad aquella máxima evangélica “los últimos serán los primeros”. 

La llegada de González-Sinde al ministerio de Cultura es acaso la mayor evidencia de la debilidad y el ensimismamiento de Zapatero. Cesó a Molina, que enmendó el entuerto dejado por Carmen Calvo en el proyecto de ley del Cine y que sacó adelante una ley de Lectura, Libro y Bibliotecas, tras un amplio consenso,  con el voto casi unánime de las Cortes Generales, para nombrar a la jefa, al menos teórica, de los “comandos de apoyo” del zapaterismo rampante y presidenta de quien exigió un “cordón sanitario” frente al PP o de quien dijo el 13-M que el PP preparaba un “golpe de estado”. Tal cual.  Zapatero mima a su “guardia pretoriana” capaz de sacar la pancarta y exhibir el exabrupto al primer silbato.  Da la política cultural a los de la ceja. Algunas asistencias a su toma de posesión lo constatan. Resulta inevitable sospechar que la labor de la nueva ministra se centrará en el cine y en ayudar a los suyos.

Zapatero encarga la dirección de la política cinematográfica a alguien implicado directamente en esa industria, y con sus lógicos intereses, con lo que se hace juez y parte a quien debería tener la cabeza fría a la hora de las decisiones públicas que comprometen los dineros de todos. Y más cuando, según datos oficiales, el cine español ingresa más por subvención que por taquilla, y hasta ahora, que se sepa, la nueva ministra no se había manifestado intranquila por ello. El cine necesita un apoyo al talento, una acción de bisturí por la que el amiguismo y las alegres subvenciones echen el cierre. Nada indica que se vaya a afrontar algo así.

Este nuevo Gobierno que se anuncia a bombo y platillo como “el Gobierno contra la crisis” no aguantará más que el anterior. No suscita más confianza. Insistir en que es un “Gobierno de gran peso político” es sencillamente ignorar el sistema de pesas y medidas. Es algo así como confundir en economía valor y precio. Los nuevos ministros probablemente son más leales, más de casa, harán mejor lo que les diga el Presidente, si es que les dice algo. Pero además de esas señales de fidelidad presidencial, pocas garantías hay de que sean capaces de llegar más allá que sus antecesores en lo que a todos debe interesarnos sobre cualquier otra consideración: atajar la crisis económica y rebajar el paro. Como impulsora de ese nuevo ritmo que se nos anuncia, las credenciales de Salgado no parecen suficientes para generar confianza.

Más que una crisis de Gobierno, lo que acabamos de vivir es un espejismo más de esos a los que nos tiene tan acostumbrados Zapatero desde su optimismo patológico y su sonrisa imperecedera, y la constatación nada tranquilizadora de que quién está en crisis sin remisión es el Gobierno. Toda la oposición parlamentaria lo ha recibido sin confianza. El PSOE sigue en una soledad patética en el Parlamento tras la profunda  remodelación del Gabinete.

 El Presidente pudo afrontar la crisis de su Gobierno desde el reconocimiento de que vivimos en una situación de emergencia nacional. Lo alertaron personas tan diferentes como González, el presidente del BBVA, y González, el ex-presidente socialista. Hubiese sido una oportunidad de abrirse a un gran pacto nacional. Ha sido débil para manifestarse como hombre de Estado. No lo es. Se ha enrocado, se ha encerrado en su bunker. Ha preferido dar la impresión propagandística de que cambia todo para emprender un nuevo camino, pero lo cierto es que no cambia casi nada  para que todo siga igual.

El problema es de proyecto, de ideas, de dirección política, de credibilidad, de ilusión, de confianza. El problema es Zapatero.

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12 comentarios to “El problema es Zapatero”

  1. Jacobo Rodríguez Says:

    Desde luego, una vez más, Senador, da en el clavo. Y el clavo se llama José Luis Rodríguez Zapatero y lo malo es que se clava en nuestros bolsillos y que ahora ha metido en el Gobierno unos cuantas tachuelas más. Estamos perdidos. Cristo ha resucitado, pero a nosotros nos van a seguir clavando en la cruz. O en la pancarta.

  2. A.D.M Says:

    Enhorabuena Senador por este acertado análisis.
    Efectivamente Zapatero es el problema de este pais. Coincido en la oportunidad perdida de acometer una reforma de gobierno contando con TODOS. La situación de emergencia nacional así lo exigía. Pero la irresponsabilidad y la pequeñez de quien hoy ocupa la Presidencia del Gobierno de la Nación, desgraciadamente, lo ha impedido. Las perversas consecuencias de esta ineptitud las estamos pagando, y muy caras, los españoles.

  3. JM Says:

    Buenos dias Ilustre.

    No sé porque tras léer hoy Tú acertado analisis del individuo en cuestión, se me ha venido a la cabeza la imagen de Gregory Peck, EL CAPITAN ACAB, sí ese, el de Moby Dick LA BALLENA BLANCA.
    Ademas del parecido, en las cejas, lo alto, lo enjuto y la camisa de cuello amplio, representa el mismo tipo de personaje en su lucha con la ballena blanca.
    ACAB tambien era denostado y tomado a risas por sus compañeros balleneros (G5,G8,G 20, G20 mas uno). Ya que sus ideas y su forma de proceder se alejaban de la verdad, el recto proceder y la normalidad de las cosas. Al igual que ACAB se mostraba CRISPADO,OBSESIVO,NERVIOSO,VISIONARIO, AGITANDO LAS MANOS Y RECORRIENDO LA CUBIERTA DE UNO A OTRO LADO CON LA PATA DE MARFIL, PERSIGUIENDO A LA BALLENA BLANCA (CRISIS, PP, IGLESIA, …). Del mismo modo reclutó una Tripulación, de aventureros cuya unica obsesion era el dinero y EL DOBLON DE ORO (PREMIO) que ACAB clavó en el palo mayor.
    Tan pintoresca combinación de CAPITAN Y TRIPULACION, dió con todos en el fondo del Mar, tras dos asaltos de MOBY DICK LA BALLENA BLANCA.
    Dice el refran “no hay que menospreciar nunca al Enemigo” ESTE TAMPOCO SE LO SABEN.

    Gracias Juan

  4. Ana Isabel Says:

    De acuerdo: el problema es Zapatero, y muy brillante su análisis, senador, usted parece que sigue escribiendo “terceras de ABC” (¿por qué no las reanuda?). Pero para mí y para muchos lo importante es que el problema Zapatero nos repercute a todos y repercute en España: su credibilidad, la calidad de su futuro. Rajoy debería movilizar a la gente para protestatr por este gobierno sin proyecto y sin categoría.

  5. SIXTO Says:

    Eso, eso, Senador. Debería usted volver a las Terceras de ABC, sin abandonar este blog, claro. Sus acertados, informados y juiciosos análisis deberían ser objeto de una más amplia difusión.
    Valga como ejemplo éste de hoy, “El problema es Zapatero”.
    Memorable el siguiente párrafo : “La ascensión de Salgado al timón de la Economía, la resurrección de Chaves en Madrid, la inmortalidad política de Rubalcaba y la supervivencia -contra pronóstico- de Fernández de la Vega, felipistas de tronío los cuatro, junto a los nombramientos de Blanco como cajero de las inversiones públicas, de Jiménez como cara amable para enfermos y necesitados, de González-Sinde para trabajar en lo suyo y para los suyos, y de Gabilondo como cancerbero boloñés, además de como guiño a un grupo mediático que se encelaba, hacen de la credibilidad y fuerza del anunciado “Gobierno contra la crisis” una broma o poco menos.”
    Enhorabuena!!

  6. Matías S. Says:

    El equipo de Zapatero es mejorable a todas luces y ya no tiene banquillo. Esta cambiando el ciclo, y los que tenemos ya cierta edad sabemos lo que ocurrió con UCD y con el PSOE, ya que todas las encuestas daban al PSOE como ganador en 1982 y le daban como perdedor en las elecciones de 1993; duró en el gobierno tres años más. Lo de la derrota del PP en 2004 fueron factores externos, ya que ni una encuesta daba al PP como perdedor dos semanas antes de las elecciones, pues incluso con el error de Irak el PP bajaba en votos pero ganaba. Con una crisis económica grave además. el PSOE de Zapatero está ahogado y no tiene recursos. Senador Van Halen, le hago una predicción: el PSOE se quitará de encima a Zapatero cuando e convenga, porque un partido no pone en riesgo nada menos que el Poder, con mayúscula, por los caprichos tontilocos de un dirigente, y los políticos, y no de lo tome usted a mal, no tienen políticamente corazón. Si no, el PSOE perderá en 2012, si es que llegan a cumplir la legislatura.

  7. funcionario antunez Says:

    si no fuera tan penosa la situación económica tendrá que reconocer , queirdo Senador, que esto es de lo más delirante que usted habrá visto en sus dilatados años de experiencia.
    Para empezar no entiendo como para triunfar en política o hay q ser mujer o hay que ser joven y brillante, los hombre mayores de 50 no existen para ZP; con la excepción del Hermano de Iñaki Gabilondo. Ver a Leire Pajín contando esa sarta de bobadas es todo un ejercicio de hilaridad. Como no hablar de las fotos y más fotos en Semana Santa… en fin lo dicho, para partirse de risa sino nos jugaramos tanto.

  8. Pilar Says:

    Querido Senador,
    Suscribo todo lo que dices. Tener este gobierno es peor que no tener ninguno.
    Que pena.

  9. Miguel S. Molinero Says:

    El nuevo Gobierno-Desgobierno de Zapatero es sólo de foto. Y mientras hay más de cuatro millones de parados con los que ocultan: los “demandantes de empleo no ocupados” (joer!) y otras trampas. Y dice el gobernador del Banco de España, que es de ellos, que en 2026 se habrá agotado la caja de la Seguridad Social y el año próximo ya no tendrá superávit. Mientras, se reúnen los ministros y los vicepresidentes en Semana Santa y ¿qué deciden?. Pues acelerar la ley del aborto a caño libre y apuntalar el laicismo del Estado. !Pero no se reunían para atajar la crisis económica! Espero que cuanto antes los españoles, esos once millones de votos de engañados que votaron PSOE, junto a los diez millones que siempre intuímos que Zapatero mentiría por sus antecedentes: guerra de Irak, 13-M, carencia de ideas, etc, mandemos al Gobierno en pleno al paro yh vengan a sacarnos de la crisis quienes nos sacaron ya en 1996, cuando el Estado esta prácticamente en quiebra.

  10. una profesora Says:

    Este gobierno parece un equipo de delegados de clase de colegio o peor!!! donde nos va allevar nadie lo sabe, pero las europeas están ahi y creo que se va a dar el vuelvo!! seguro que si!!! No pierdo la esperanza! y nunca mejor dicho. de momento vamos a tener M50 y las obras de sol resueltas…al final o por dejar mal a Maleni o por quedar él de hombre de estado Pepiño (por cierto merece la pena ver su pg del ministerio!) se ha bajado los pantalones!!!
    Que vuelva la cordura. Abajo ZP
    Este es mi blog perferido! que siga

  11. Una feminista Says:

    Senador, en este mismo blog, acuñó una frase con la que luego ha puesto nombre al otro que escribe “Siempre pasa nada”. En este interesante análisis de la remodelación -llamarle crisis sería otorgarle una tensión y una posibilidad de cambio que no existe- del gobierno, usted vuelve a concluir con una frase parecida “… no cambia casi nada para que todo siga igual”.
    Estoy de acuerdo con usted y, lo peor, este es el estilo y la sustancia de nuestro increible, en sentido literal, y genuino presidente: su talante, como valor superior, durante la primera legislatura; o su vocación de brujo, creyendo que si dice serio y concentrado como le gusta la realidad, será el conjuro para cambiarla…
    Pero en definitiva, toda esta panoplia de mediocres que forman el gobierno, tan bién comentada en su texto, no son nada más que la visibilización de la concepción política de ZP: puede hacer lo que se le ocurra… porque “Siempre pasa nada”.

  12. A.C. Says:

    hasta donde vamos a llegar??? Realmente aguantaremos hasta el 202 en esta situación y con este gobierno circustancial y provisional? Señores, q sufrido es nuestro pueblo español.
    Un abrazo, Senador y paciencia con la nueva ministra, que la va a necesitar.

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