Rubalcaba: regreso al futuro

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Vamos hoy de recuerdos de pasado y de especulaciones de futuro. En 1985 se estrenó “Regreso al futuro”, dirigida por Robert Zemeckis, producida por Seteven Spielberg y protagonizada por Michael J. Fox y Christopher Lloyd. Consiguió un oscar y casi cuatrocientos millones de dólares de recaudación. Tiene el honor de ser la única película citada en un Discurso del Estado de la Unión; Ronald Reagan, del que se habla en la cinta, se refirió a ella en su Discurso de 1986. En 2010 se reestrenó con éxito en varios países europeos y americanos y pasa por ser una de las mejores películas de ciencia ficción. Narra la historia fantástica de las aventuras de Marty McFly que viaja en el tiempo para alterar los sucesos de treinta años atrás. Rubalcaba es un nuevo McFly.

Debe perdonárseme, y desde ya entono mi mea culpa, pero confieso que si pronuncio o escucho el nombre del vicepresidente del Gobierno y ministro del Interior siento aquella sensación infantil de cuando mi madre me amenazaba con el coco, el camuñas o el hombre del saco. Es como un  temblor, un desasosiego, algo parecido al miedo inexplicable. No sé si es porque Rubalcaba en lugar de manejar el iPhone o el iPod, como cualquier mortal, maneja el SITEL (Sistema Integrado de Interceptación Telefónica) que es ese gran chivato que permitió a un Rubalcaba alterado decirle al diputado del PP Carlos Floriano en un rifirrafe: “Yo oigo todo lo que dices y veo todo lo que haces”. Fue en noviembre de 2009, en los pasillos del Congreso de los Diputados, en presencia de Esteban González Pons y del propio presidente José Bono, que al entender que las palabras de Rubalcaba se desbocaban hacia la amenaza se llevó del brazo al ministro y zanjó la controversia.

Explicó entonces Rubalcaba que se refería a que veía y escuchaba a Floriano “en las radios y en las teles”, pero el tono que había empleado y la circunstancia de producirse el rifirrafe tras una pregunta parlamentaria del diputado popular al ministro sobre el SITEL  no avalaba su versión. Lo dicho:  “que viene Rubalcaba” me suena a aquel “que viene el coco” y  no es como para que nadie esté tranquilo.

Ahora, según algunas fuentes del PSOE y para la mayoría de los medios de comunicación -incluso se ha mostrado convencido de ello Rajoy- Rubalcaba se perfila como sucesor de Zapatero y candidato a la presidencia del Gobierno en las elecciones generales a celebrar en  2012 “o antes si espera peligro de muerte”, como nos decía el catecismo del padre Ripalda. No sé si será cierta la opción Rubalcaba, aunque Zapatero está políticamente achicharrado y en su círculo intentan ya salvarse de la quema. Y qué mejor cortafuegos político que colocar en la carrera hacia Moncloa a alguien que salve los muebles. Los aparatchiks  están inquietos y un tipo del perfil de Rubalcaba garantizaría pragmatismo, capacidad maniobrera sin límites y sin remilgos, doblez si es necesaria, y el desahogo preciso en la lucha por la supervivencia. Es un mago de  “vale todo”.

Sin embargo, los valores políticos de Rubalcaba son al tiempo sus lastres. En la oposición hace mucho frío y para intentar a la desesperada la conservación de esa temperatura saludable que da el poder teóricamente puede servir Rubalcaba que, además,  es el número dos del Gobierno, pero no serviría para la regeneración que el PSOE habrá  de afrontar tras la derrota electoral de 2012.

El recorrido de Rubalcaba en el partido es largo, viene de atrás, y su equipaje de trampas para elefantes, de contradicciones, de armarios llenos de cadáveres políticos, de bien medidas falsedades, no supondría regeneración alguna sino la renovada caída en los viejos charcos con los mismos tics y el mismo estilo. No es la persona idónea para llevar al pueblo socialista a la tierra prometida; no es el Moisés que precisarían el realismo y la humildad, virtudes políticas que habrá de atesorar el PSOE postzapaterista si no quiere permanecer decenios en el desierto.  Tampoco serviría Carme Chacón, de la que hablan algunos para 2016 -muy larga mirada en política-. El PSOE debe recuperar la cordura, el realismo y centrarse. Erradicar las tentaciones nacionalistas y el radicalismo.  Para eso Chacon no vale. En su armario aún mimará la camiseta con le leyenda “Todos somos Rubiales”. Un ejemplo, entre tantos, de su desmesura.

Nunca creí que la ascensión de Rubalcaba a la vicepresidencia fuese un inocente cambio de cromos: sale Fernández de la Vega y entra Rubalcaba. Sin más. Fernández de la Vega fue una fiel y entregada servidora de Zapatero pero no fue su escudo. No servía para ese menester. Bordaba las tareas de despacho pero cada miércoles perdía pié en el Congreso de los Diputados ante las preguntas de Soraya Sáenz de Santa María. No era una eficaz parlamentaria ni tenía la recámara precisa para nadar indemne en aguas revueltas. Rubalcaba es un eficaz parlamentario, tiene esa recámara, es nadador de primera aunque nade rodeado de tiburones. De hecho ha aparecido como presidente-bis suplantando el papel de Zapatero una y otra vez desde que fue nombrado. Y el presidente le ha dejado hacer. ¿Qué trampa hay en ese Zapatero modoso, aparentemente entregado a un vicepresidente crecido que habla de todos los temas y recibe todos los dardos y que actúa como una especie de ministro universal de las viejas monarquías?

El mismo Rubalcaba que anunció, siendo el portavoz del Gobierno, que habría tantos portavoces como ministerios, empezó a taparles la boca a unos y a otros hasta convertirse en el hombre orquesta del Ejecutivo. Por ello cayó en muchos charcos, porque no se puede saber de todo. Hablando de economía llegó a decir que era una ventaja que España, como Francia, Italia, Alemania o Gran Bretaña tuvieran como moneda común el euro. Incluir a la Gran Bretaña de la libra esterlina en la geografía del euro a la que no pertenece, es cuanto menos un desliz. Y así sucede cada vez que se sale de lo que por su experiencia conoce, 

 ¿Quiere suceder Rubalcaba a Zapatero? Claro que sí. Ni podía suponer esta oportunidad cuando se desdibujó en 1996. Pero ello no implica deslealtad sino una interpretación de la voluntad de su principal. Él se ha dejado querer. ¿Se deja madrugar el Presidente? Acaba de demostrar que no. La negociación con los sindicatos sobre las pensiones no la ha desatascado Rubalcaba, ni siquiera el  ministro del ramo, Valeriano Gómez, sino el propio Presidente en una reunión imprevista. Ya sabemos que reunirse Valeriano Gómez, sindicalista duro hasta ser nombrado ministro, con Méndez y Fernández- Toxo es como si se reuniera consigo mismo. No es muy diferente a lo que sería una reunión de los siete enanitos para presentar reclamaciones laborales a Blancanieves. Todo queda en casa. Aunque me malicio que el acercamiento de las posturas de los Sindicatos y del Gobierno sobre las pensiones se debe a elementos que no están presentes en los despachos pero sí en el “BOE”: la lluvia de millones que periódicamente se concede a los Sindicatos, los últimos cientos el pasado diciembre. El perro no muerde la mano de quién le da generosamente el pan. Zapatero ha reaparecido para protagonizar el éxito de la negociación. A menudo descansa en Rubalcaba los trabajos arduos o más o menos sucios.

No me atrevería a descartar que a Rubalcaba le estén quemando el propio presidente o su círculo, si es que realmente lo tiene, porque a veces pienso que a Zapatero le aconseja “su mismidad”, o sea él mismo, y que no suele hacer el menor caso a sus ministros.  Si Zapatero tiene, en el fondo, la intención de presentarse a la reelección no verá la realidad, como no la ha visto en asuntos tan importantes como éste; su optimismo patológico le llevará a creer que las encuestas adversas son superables. Parece que decidirá después de las elecciones autonómicas y municipales del 22 de mayo, aunque en el PSOE no son pocos los dirigentes que urgen que lo dedica antes. No quieren a Zapatero como fondo de la consulta electoral. Mientras, ha colocado en la torre del castillo a Rubalcaba para que actúe de arquero y al tiempo de blanco.

Rubalcaba une a sus valores como aparatchiks para consumo interior sus carencias como candidato atractivo para sumar votos no caseros. Fue el ministro de González y portavoz del Gobierno que negó férreamente el GAL. Protagonizó el forcejeo sobre si González era o no la “X” de aquel terrorismo de Estado. Asistió a la condena y encarcelamiento de algún compañero suyo de Gobierno en un negro episodio al que hay que apuntar casi sesenta muertos y heridos en una treintena de atentados, junto a secuestros y detenciones ilegales. Sin  olvidar la cal viva.

Recuperado por Zapatero, que durante aquel horror fue un diputado silente y sumiso, Rubalcaba brilló con luz propia, que como demócrata no debería enorgullecerle, con las movilizaciones del 13 de marzo de 2004, vulnerando la jornada electoral, y probablemente no estaba lejos de los sms convocando a activistas de su partido a cercar y a asaltar las sedes del PP, después de una campaña electoral en la que se ejerció una intolerable presión sobre los candidatos populares  bajo pancartas que les tildaban de asesinos. Suya fue la célebre frase de que “España se merece un Gobierno que no le mienta”. Recordada hoy aquella frase, con un Gobierno que ha entendido la mentira como una de las bellas artes, no deja de ser un sarcasmo.

En la trayectoria de Rubalcaba está el llamado “caso Faisán”, reactivado ahora por un juez valiente, después de que el inefable Garzón le echara encima toda la tierra que pudo y de los pertinaces intentos de la fiscalía para que se cerrase en falso tan tremendo asunto. Que, como parece probado, miembros de las fuerzas de seguridad del Estado avisasen a terroristas de que si cruzaban la frontera iban a ser detenidos, es muy grave. Supone un delito de colaboración con banda armada, y no puede ser enmascarado en el deseo de que la entonces negociación con ETA no zozobrase. En el último Pleno del Congreso de los Diputados Rubalcaba perdió la tranquilidad acaso por primera vez, porque es hombre templado, cuando fue preguntado, una vez más, por su posible implicación en el chivatazo.

A Rubalcaba le mancha y le persigue ese pasado. Y, salvo para los perrunamente convencidos, no representa una imagen tranquilizadora como candidato a la presidencia del Gobierno y mucho menos como hipotético inquilino de Moncloa. En todo caso puede ser una opción provisional del “tente mientras cobro” pero no una solución que garantice mínimamente el futuro de regeneración que el PSOE precisa para afrontar una probablemente larga travesía del desierto. Otro estilo, otros mimbres, otra imagen necesitará el PSOE después de Zapatero si quiere recuperar la confianza de buena parte de la ciudadanía. Cuando Zapatero ingrese en el paro político sin duda le acompañarán quienes han sido directos responsables con él del cúmulo de errores, ocurrencias  y despropósitos de las dos legislaturas de un zapaterismo ciego, irreal, rampante y apuntado a estrategias de confrontación. Quienes han vuelto España al paro y a la irrelevancia internacional de 1996 no podrán escribir la España del futuro. Quienes hablamos con socialistas, algunos de ellos apartados por hastío y asco, lo sabemos bien.

Zapatero no es sólo Zapatero. Zapatero no es sólo una persona, un político. Es un modo de entender la política y la realidad de un país que, en efecto, merece un Gobierno que no le mienta, que le tome en serio, que sea riguroso, sensato, y que no crea que los problemas se resuelven -o se enmascaran- fingiendo que no existen, apuntándose a la confrontación y resucitando lo que nos separa en lugar de resaltar lo que nos une. Por ello lo de menos es quién suceda a Zapatero, quién sea el candidato socialista en las elecciones generales. Zapatero ha contaminado, supongo que a su pesar, su opción política. El PSOE, por los hechos del presidente, quedará lastrado durante no poco tiempo a no ser que le niegue y presente su inmediato futuro como un propósito de enmienda. Y Rubalcaba, que fue en buena medida un enterrador de González, no podría ser el futuro de un socialismo que niegue sus errores pues va a ser, en cierto modo, el enterrador de Zapatero. Es de otra generación, supera en mucho la edad de quienes llegaron a la presidencia del Gobierno. Rubalcaba está en el epicentro de los errores socialistas.

Con su regreso al futuro, como en la película de Zemeckis, Rubalcaba, sea o no el ungido, no va a conseguir alterar los sucesos de hace decenios para presentarse impecable hoy ante los españoles, como un niño vestido de primera comunión. Han quedado muchos cadáveres políticos en los armarios y el tiempo no es inocente. De aquel Rubalcaba con el que compartía mesa y mantel periódicamente hace muchos años, junto a Alberto Ruíz-Gallardón y Jaime Lissavetzky, curiosamente candidatos al mismo sillón en las próximas elecciones, no sé lo que quedará. Pero le veo distinto. No es el coco, el camuñas o el hombre del saco, pero, palabra, a veces me los recuerda. Lo siento.

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7 comentarios to “Rubalcaba: regreso al futuro”

  1. alvaro Says:

    rubalcaba desarrolla en mi la peor de las sensaciones… prefiero a zp, claro q si volviera a salir me hiria a alemania con merkel. q panorama y q penq de pais. saludos y votemos al pp, q es el unico q puede acabar con todo ezto.

  2. Mirinda Says:

    Curioso personaje Rubalcaba. Tergiversador, oscuro, conspirador… Hace unos días la Presidenta le calificó en una emisora de radio como “un enrreda”. Y eso es exactamente lo que hace enrredar al servicio del partido socialista, podría poner su inteligencia (que no es despreciable) al servicio del interés de la Nación, pero no, prefiere el interés propio en primer lugar y el del socialismo más rancio en segundo.

    En esta prelación de intereses coincide con su jefe, el Presidente ZP, que hasta creo su propia marca a mayor gloria, campaña publicitaria con gesto de ceja a cargo de los faranduleros de buen rollito.

    En la defensa del bien supremo, el propio, ambos han tomado sendas diferentes. El primero, el enrreda, sale al ruedo como salvador omnipresente y todopoderoso, pretende salir por la puerta grande como alternativa a un presidente cansado, derrotado y con ausencia absoluta de ideas y liderazgo. El segundo, el de la ceja, se hace invisible; que la tormenta caiga a otro y cuando los nubarrones empiezen a dejar paso a los claros, el sol le ilumine a él. El tiempo dirá.

    El futuro está por ver, pero lo que es seguro es que el pasado está visto y convendría no olvidarlo. Rubalcaba, el enrreda, ha perdido la templaza pocas veces, pero en la mayoría de ellas había un juez responsable detrás. Hoy sus desvelos se llaman “caso faisán” antes “SITEL” pero yo quisiera recordar otra pérdida de papeles. Ocurrió en el Senado, al ser preguntado por el senador popular Antonio Beteta, sobre la tergiversación en las diligencias policiales que pretendían encausar un fontanero jubilado de Las Rozas como autor de una agresión al Sr. Bono. Un juez puso negro sobre blanco. Y Rubalcaba visiblemente nerviosos y enfadado dejó para el diario de sesiones aquella frase de “me da igual lo que diga la Sentencia” un desliz de sinceridad.

  3. TYT Says:

    Rubalcaba no podrá viajar al pasado. Ni tampoco podrá hacer que los españoles olvidemos su acciones en el pasado. Aquél y éstas deberían constituir su rémora para intentar empresas mayores como la de aspirar a ser candidato a la Presidencia del Gobierno de este país. De hecho, no tengo duda de que lejos de verle como candidato la gran mayoría le vemos, como dice bien el Senador, como enterrador de Zapatero. Y yo espero y deseo que también de sí mismo.

  4. JM Says:

    Buenos dias ILUSTRE.

    Visto lo visto los ultimos dias, y para mi desahogo personal, creo que Rubalcaba no va a ser candidato en las proximas generales, probablemente perderia mas votos que zp. Mas bien parece que le hayan asignado el papel del “coco” para que nadie se mueva en el psoe hasta el momento de la verdad.por otro lado si es un nexo de union entre antiguos y modernos barones y tendria posibilidad de sujetar algunos caballos desbocados. De ahi los comentarios de A Guerra.
    Me inclino mas por Chacón, mejor estetica y aparentemente poco quemada. No obstante es un candidat@ para perder, ya lo saben ellos, y si esta vez no hay trenes como en el 2004 pues a la resignación y a esperar como se lo monta Mariano.
    Gracias Juan.

  5. SuperDoc Says:

    Retorno a este magnífico blog con todas las ganas, porque llevaba un tiempo sin asomarme a él por las urgencias del día a día. Me encuentro con esta interesantísima reflexión sobre el número dos ¿dos? de Rodríguez Zapatero, Rubalcaba. De él he leído en prensa, efectivamente, muchas cosas que nos inquietan. Uno de los comentarios más recientes, y a mi juicio demoledor para el PSOE, es “Cómo va a suceder el viejo al jóven?” Y efectivamente parece contra natura que se postule sucesor del actual presidente del gobierno una persona con más años, pero además de la generación política anterior a ZP, que tiene un pasado tras de sí.
    Por eso estoy con quienes piensan que será difícil para el PSOE tener alguna perspectiva de futuro con un número 1 como Rubalcaba. Es ese, “Regreso al futuro” de que nos habla Van-Halen, o más bien sería un “viaje al pasado”. En la genial película citada por nuestro blogista, que tuvo toda una serie de continuidades, encontramos varias realidades futuras que están ya en nuestros días y se han cumplido, por ejemplo las videoconferencias (hay están el iPhone 4, iChat, MSN Messenger y otras); también los videojuegos sin mandos manuales se han hecho realidad, las inmensas pantallas en casa, y no parece difícil tampoco que dentro de poco en lugar de llave usemos controles dactilares para entrar en el hogar o que nos llegue publicidad personalizada por las calles en inmensas pantallas, o incluso en casa por la tele. Todas estas visiones de la peli citada se han hecho o se pueden hacer realidad en nuestro presente. ¿Se imaginan que nuestro particular regreso al futuro con un PSOE liderado por Rubalcaba nos traiga de nuevo el paro, a las informaciones sobre posibles escuchas ilegales y la tensión de la época en que gobernó González? Pues no se lo imaginen, porque ahora ya hemos vuelto a los cinco millones de parados, al caso Faisán y a no saber si la Seguridad Social se mantendrá viva para cuando nos queramos -o nos quieran- jubilar. Da miedo.
    Lo malo para el socialismo actual es que tras González vino Aznar, y fue capaz de arreglar todo el desbarajuste anterior, así que los ciudadanos tenemos memoria de que,por mucho que a muchos nos puedan caer bien algunos principios que la izquierda maneja en su propaganda, la gestión no es lo suyo, y quienes arreglan nuestro futuro están en las filas del PP. Por puro egoismo el cambio está anunciado. Y lo sabe el PSOE, que está estudiando no cómo no pasar a la oposición en 2011 y 2012, sino cómo volver al poder en otros diez años. Al hilo de esta reflexión, conviene recordar el lapsus que el otro día tuvo en Madrid Tomás Gómez, que en su blog dijo algo así como “por el cambio del gobierno en la comunidad de Madrid en el 2021”. se le fue un 2 por un 1, porque quería hablar de las próximas autonómicas, pero el lapsus denota algo más.
    Para terminar este largo comentario, lo de la mentira como una de las bellas artes, me ha recordado la obrita de Thomas de Quincey, escritor inglés dfel siglo XIX, admirado por Poe, Baudelaire, Lewis Carroll y Dickens, autor de “Del asesinato tomado como una de las bellas artes”, y también de otros relatos inquietantes, como “El coche correo inglés”, una fantasía política apocalíptica. De Quincey es esta cita, que desde la ironía me permite reflexionar sobre el momento de crisis e inacción que vivimos en España: “uno empieza por permitirse un asesinato (escribe Quincey), pronto no le dará importancia al robar, del robo pasa a la bebida y a la inobservancia del día del Señor, y se acaba por faltar a la buena educación y por dejar las cosas para el día siguiente”.
    A partir de ahora voy a dejar muy pocas cosas para el día siguiente…

  6. Lorenzo López Says:

    JM: Ni Rubalcaba ni Chacón pueden ser realmente candidatos a presidentes del gobierno porque los dos tienen muchas cosas oscuras que ocultar. Ni Rubalcaba va a desprenderse del GAL y de la corrupción de los gobiernos de Felipe en los que fue ministro y portavoz ni Chacón podrá limpiarse la camiseta del “Todos somos Rubianes” ni su condición de independentista catalana (¿por qué si no lo de la camiseta en honor de alguien que habló de “la puta España”?). Chacón sonó cuando Montilla era algo en el partido y como jefe de los socialistas catalanas podía presionar al débil ZP con crear un grupo parlamentario aparte en el Congreso y tumbarle. No son válidos ni uno ni otro y en el PSOE quienes piensan lo saben. Deben buscar un político con experiencia en los cuarenta o cincuenta años, porque para político sin experiencia ya han tenido bastante con ZP. Y cuando digo experiencia no me refiero a haber sido ministros/ministras con ZP porque eso les invalida también. Pienso que tendrán que recurrir a un presidente de Comunidad, y el mejor colocado puede que sea el de Extremadura, que además antes de socialista fue del PP, aunque sorprenda a algunos. Debemos entender que lo que va a sufrir el PSOE cuando pase a la oposición es una catarsis profunda en la que todos echarán la culpa a todos de las estrategia de confrontación y radicalismo que les llevó a perder las elecciones. Tiene razón el senador.

  7. Isabel Says:

    Este es un blog que informa y hace pensar. ¿Qué podemos esperar de Rubalcaba? Lo que pudieron esperar de él quienes vivieron la época negra de Felipe Gonzalez: mentiras, manipulaciones, y cosas peores. Entonces negó el terrorismo de Estado y la corrupción generalizada y hoy afirma que salimos de la crisis y niega que se negocie con el terrorismo. La operación “Faisan” es otra forma de “terrorismo de Estado”. Si se prueba, y parece que eso cada día está más cerca: un caso de colaboración con banda armada nada menos que desde “su” Ministerio del Interior. Este hombre no es fiable. Lo único que cabe esperar de él es que se retire con Zapatero, no que le suceda. Gracias, Van Halen.

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