Dale una patada al Diccionario

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Las Juventudes Socialistas han ideado una campaña con el título poco académico de “Dale una patada al Diccionario”. Exigen la retirada del Diccionario Biográfico Español, publicado por la Real Academia de la Historia, y la dimisión de su Director, el ilustre profesor Gonzalo Anes. La muchachada socialista se queja de la “falta de objetividad y veracidad” de la obra que puede “herir la sensibilidad de muchos”, y está recogiendo adhesiones. El éxito de lectores que estos jóvenes auguran al Diccionario es de agradecer. Pero es obvio que estos voluntariosos cachorros socialistas no lo han leido.

En la misma senda, el pasado día 27 se debatió en la Comisión de Educación del Senado una Moción de Entesa Catalana de Progrés (PSOE-ERC-IU), que defendió Joan Saura, en la que se pedía “la retirada de los 25 tomos del Diccionario y la paralización de la edición de los 25 restantes”. También exigía “una rectificación pública de la Real Academia de la Historia por manipular la Historia, ensalzar la valentía del caudillo y ocultar la represión del régimen franquista”.

He escrito media docena de biografías para ese Diccionario sobre personajes liberales del siglo XIX. Como académico correspondiente de la Historia y conocedor del mecanismo seguido en la confección del Diccionario, considero injusta y desproporcionada la generalización de ataques de trazo grueso que está recibiendo.

La Real Academia de la Historia se fundó en 1738 por Real Cédula de Felipe V. Desde entonces, en sus cerca de trescientos años de trayectoria intelectual, nunca se había producido una polémica como ésta. Al menos por ello el hecho no debe ser tomado a la ligera.

En 1991 se publicó un antecedente del actual Diccionario Biográfico Español que ahora ha causado polémica: el Diccionario Biográfico dirigido por Miguel Artola, historiador de indudable prestigio, miembro de la Real Academia de la Historia. Este Diccionario fue financiado por el Ministerio de Cultura siendo ministro Jorge Semprún y Presidente del Gobierno Felipe González. En la entrada “Franco” no se dice que fuera “dictador” ni siquiera “autoritario”. No se produjo entonces ninguna polémica. ¿Por qué ahora sí? Está claro: Zapatero ha desbocado la llamada “Memoria Histórica” y cualquier despropósito se cobija bajo su sombrilla.

La Exposición de Motivos de la Moción de Entesa Catalana de Progrés está llena de incorrecciones, de medias verdades, incluso de falsedades. Parece que quienes la proponen sólo conoce el Diccionario por lo publicado en algunos medios de comunicación. No lo han leído.

La Exposición de Motivos recoge que el Diccionario considera al régimen de Franco “autoritario y no totalitario” y da a entender que el autoritarismo es algo así como una suavización del totalitarismo. Pero la cercanía estrecha entre autoritarismo y totalitarismo está ya en autores tan característicos como Hannah Arendt y Raymond Aron. La recogen historiadores españoles y extranjeros que entienden -y no me pronuncio al respecto- que una dictadura, y el franquismo lo era, que genera él mismo fórmulas hacia su cambio, es un sistema -“totalitario” o “autoritario”- pero de tratamiento singular. Ese camino lo llamó un conocido catedrático de Derecho Político “ir de la ley a la ley”. El caso de España es un claro ejemplo de régimen que transitó desde periodos férreos de totalitarismo a periodos más suaves que desembocaron en la transición y en la democracia yendo “de la ley a la ley”.

También se refiere la Exposición de Motivos, para descalificarlas, a las leyes que, según los periodos, “institucionalizaron” la dictadura de Franco. Que la Ley de Principios del Movimiento -como ocurrió con la Ley de Sucesión- supuso un marco institucional -no constitucional- en las etapas sucesivas y distintas de la dictadura, es una evidencia. Han tratado ese tema profesores tan poco sospechosos como Tierno Galván y Aranguren, entre otros. Es a lo que me refería al tratar sobre sistemas que permiten pasar “de la ley a la ley”, que es lo que ocurrió en España y que desembocó en la transición. Desde aquella Ley de Sucesión se accedió a la Monarquía parlamentaria y democrática que recogería después la Constitución Española de 1978. La Ley de Reforma Política hizo el “harakiri” a las viejas formas y dio pasos ciertos para acceder a la democracia. La Exposición de Motivos de la Moción olvida que en España no se produjo ruptura sino reforma. El dictador murió en la cama.

Se queja la Exposición de Motivos de que en el Diccionario se “ensalza” la valentía de Franco como militar. Pero ese es un aspecto que no puede ser valorado con rigor sino desde la percepción de quienes lo consideraron valiente en su día -los propios militares- que le otorgaron siendo oficial la Medalla Militar Individual en la llamada “guerra de África”, bastantes años antes de la guerra civil. Entiendo que si se incluye en la biografía es porque así lo reconoció el propio estamento militar. En el Diccionario se ensalzan justamente los valores militares de jefes del Ejército Popular de la República como, entre otros, los generales Rojo o Miaja.

No es del todo exacto que España “reculó” -curioso término que se emplea en la Exposición de Motivos- en lo cultural durante la larga dictadura, al menos esa generalización no es una afirmación objetiva. De hecho los grandes autores de la cultura española, que venían de antes de la República, de ésta y de la guerra civil, publicaron sus mejores obras, por meros motivos cronológicos, durante los años posteriores. Así Buero Vallejo (salió de la cárcel y al poco fue galardonado con el Premio Lope de Vega, un premio oficial), José Hierro (salió de la cárcel y al poco recibió el Premio Nacional de Literatura, un premio oficial), o Vicente Aleixandre y Dámaso Alonso, entre tantos, que publicaron, fueron reconocidos, llegaron a la Real Academia Española y obtuvieron los Premios Nacionales de Literatura que convocaba el régimen. Podrían ponerse numerosos ejemplos. Cuando se opina que cuarenta años, nada menos, fueron un erial cultural es una desmesura además de una falsedad.

El historiador Luis Suárez Fernández, que firma la entrada “Franco” en el Diccionario, es autor de uno de los más completos estudios sobre el personaje: “Franco y su tiempo”, y trabajó efectivamente en los fondos de la Fundación Francisco Franco. Es curioso que se le acuse por ello. Historiadores franceses, ingleses y norteamericanos han investigado sobre el estalinismo en los archivos soviéticos y a nadie con rigor se le ha ocurrido pensar por ello que eran estalinistas. Los tratadistas que escriben o han escrito sobre el periodo de la Alemania nazi, entre los que hay primeros especialistas norteamericanos, ingleses y franceses, que han puesto en su lugar todos los periodos de aquel régimen ¿alguien con rigor los consideraría nazis? Que al autor de esa biografía no sea antifranquista no le inhabilita, si se diese el caso, para escribir la biografía del dictador. Precisamente el Diccionario, como demostraré más adelante, ha encargado las biografías a especialistas próximos a los personajes biografiados. Puede ser una decisión acertada o desacertada, pero se ha hecho así. Y supone un ejemplo de libertad y pluralismo.

Un mero enunciado de los autores de algunas biografías del Diccionario desmiente lo afirmado en la Exposición de Motivos. Se han buscado autores cercanos o expertos en los biografiados, en muchos casos ideológicamente afines. Algunos ejemplos:

La biografía de Marcelino Camacho la firma José Babiano Mora, del Patronato y de la Comisión Ejecutiva de la Fundación 1º de Mayo. La biografía de Buenaventura Durruti la firma Diego Camacho Escámez, conocido como “Abel Paz”, historiador militante del anarcosindicalismo. La biografía de Nicolás Redondo Urbieta la firma Rubén Vega, autor propuesto por la Fundación 1º de Mayo. La biografía de Felipe González la firma Juan Luis Cebrián, ex-director de “El País”, reconocido amigo del ex-Presidente. La biografía de Domingo Malagón Alea la firma Victoria Ramos Bello, directora del Archivo Histórico del Partido Comunista de España (PCE). La biografía de Pablo Iglesias la firma Joan Serrallonga Urquidi, Catedrático de Historia Contemporánea en la Universitat Autònoma de Barcelona. Ha centrado su actividad investigadora en el estudio de las condiciones de vida y de trabajo de la clase obrera en la época contemporánea y en el análisis de la guerra civil. Entre sus publicaciones destaca “Pablo Iglesias. Socialista, obrero y español”. La biografía de Largo Caballero la firma Juan Francisco Fuentes Aragonés, catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad Complutense de Madrid. Las biografías de Lluis Companys y de Francesc Macià las firma Josep Sánchez Cervelló. De todo el movimiento obrero catalán ha sido responsable el equipo de María Teresa Martínez de Sas y Pelai Pagès, coordinadores de la obra “Diccionari Biogràfic del Moviment Obrer als Països Catalans”.

Aurelio Martín Nájera, de la Fundación Pablo Iglesias, especialista en diputados de la República, y perteneciente al Comité Técnico de la “Cátedra del Exilio” republicano, ha biografiado a socialistas y exiliados. En este marco, participaron autores como Fernando Serrano Migallón, de la Universidad Autónoma de México que ha elaborado la biografía de republicanos en el exilio y la de Jesús Galíndez, delegado del Gobierno Vasco en el exilio en la República Dominicana, asesinado por orden del dictador dominicano Leónidas Trujillo. Joseba Aguirreazkuenaga Zigorraga, Catedrático de Historia Contemporánea en el País Vasco, junto con Susana Serrano Abad, José María Beascoechea y otros, han escrito sobre parlamentarios vascos. La biografía de Tarradellas la firma Josep M.ª Bricall Masip, que fue Secretario General de la Presidencia en el primer gobierno provisional de la Generalitat de Cataluña (1977-1979) y consejero de Gobernación del mismo gobierno (1979-1980). Juan José del Águila, magistrado en la actualidad y en su día miembro del grupo de abogados de Atocha, ha biografiado a todos sus compañeros asesinados, así como al coronel franquista Eymar. José Luis de la Granja Sainz es autor de la biografía de Sabino Arana y de la entrada relativa al nacionalismo vasco. Marie-Ángele Orobón, experta en republicanismo de la Universidad de la Sorbona, firma la biografía de Anselmo Lorenzo Asperilla. Susanna Tavera, experta en anarquismo e historia de la mujer, que tiene publicada una monografía de Federica Montseny, ha redactado su biografía.

Es curioso que la Exposición de Motivos disienta de la afirmación de que “un pronunciamiento militar fallido desembocó en una guerra civil”. Esto lo afirman historiadores de diferentes nacionalidades que han escrito sobre la guerra civil. Y más curioso aún es que se diga, como afirmación contraria a la anterior, que fue “un golpe militar”. “Pronunciamiento militar” y “golpe militar” son conceptos sinónimos; ignorarlo supone desconocer otro Diccionario muy útil: el de sinónimos. En el siglo XIX se utilizaba comúnmente el término “pronunciamiento” y en el siglo XX el de “golpe”. Esa es la diferencia. Los militares que se sublevaron contra la República, Franco era uno de ellos, fueron responsables de un “golpe” o de un “pronunciamiento”, pero lo que convirtió aquel hecho en una guerra civil fue que fracasó.

Niega la Exposición de Motivos -¿por qué?- que las fuerzas leales a la República eran, al menos durante un periodo de la guerra civil, notoriamente superiores a las sublevadas. Pero esa evidencia también está en la Historia y se incluye en la “Historia del Ejército Popular de la República”, en las “Memorias” de Hidalgo de Cisneros, jefe de la Aviación republicana, o en las “Memorias” de Azaña, de Prieto o de Zugazagoitia entre cientos de referencias bibliográficas. Negarlo es una imprudencia histórica que demuestra, una vez más, ignorancia.

Hitler, en efecto, apoyó a los sublevados, y lo hizo Mussolini (que no se cita en la Exposición de Motivos) pero también está muy estudiada la ayuda financiera y en material bélico de la Unión Soviética a las fuerzas leales a la República (en España incluso se llegaron a fabricar aviones “chato” y “mosca”). En cuanto a tropas combatientes, voluntarios de 54 países en número de 60.000, movilizados por la Komintern o Comintern (Internacional Comunista), se integraron en las Brigadas Internacionales. Según el Informe del Foreign Office, finales de 1938, esta masa combatiente era  superior a la ayuda conjunta alemana e italiana a lo largo de la guerra: la alemana Legión Cóndor (aviación, repuestos y componentes mecánicos) y el C.T.V. italiano, con cerca de sesenta mil voluntarios. Que la Exposición de Motivos hable de la ayuda hitleriana a la España de Franco y no mencione la ayuda de la Unión Soviética y de la Komintern o Comintern estalinista a la España republicana es una prueba de falsificación histórica, que es precisamente lo que la Moción denuncia en el Diccionario Biográfico Español.

Que la Exposición de Motivos diga textualmente: “El Diccionario Biográfico Español es una recopilación de ideas que forman parte del pensamiento fascista español, cuya versión sesgada se pone también de manifiesto en las loas vertidas a José María Aznar” es un despropósito, una desmesura, y prueba el sectarismo de la Moción y la falta de rigor de quien la propone. Que en la biografía de Aznar se diga que la oposición de entonces utilizó políticamente el hundimiento del Prestige se considera una manipulación. Pero fue así. Hay hemerotecas.

Por último, que la Exposición de Motivos acuse de reescribir la Historia a la máxima Institución histórica del país, en la que hay académicos de todos los colores, es sencillamente una nueva prueba de desconocimiento y de ignorancia. Lo que ha hecho la Real Academia de la Historia, y no sólo con subvenciones públicas, es conseguir un Diccionario Biográfico Español con más de 40.000 entradas que hasta ahora no existía y está a la altura de obras similares que gozan de prestigio en el mundo.

Quienes acusan a la Real Academia de la Historia de reescribir la Historia son precisamente quienes llevan años tratando de reescribirla. Dice bastante del talante de estos detractores del Diccionario que quieran censurar más de 40.000 entradas biográficas porque no les gusta el tratamiento de alguna de ellas. ¿Y Séneca? ¿Y Viriato? ¿Y los españoles del siglo XI? ¿Y Berceo? ¿Y los españoles del siglo XIII? ¿Y Cervantes y los clásicos? ¿Y Jovellanos? ¿Y Pi i Margall? ¿Y Castelar? ¿Y los escritores de la generación del 98? ¿Y los del 27? ¿Y Prieto, Durruti, o Largo Caballero, cuyas biografías firman afines? ¿Y nuestros Premios Nobel ? ¿Piden que se guillotinen todas sus biografías al exigir en la Moción que se retiren los 25 tomos publicados del Diccionario Biográfico Español y que se paralice el curso editorial de los 25 tomos restantes?

En cuanto a que la Real Academia de la Historia rectifique públicamente “por manipular la Historia, ensalzar la valentía de Franco y ocultar la represión del régimen franquista”, la petición es un disparate. Estos volúmenes no son una Historia de España; son un Diccionario Biográfico Español. No se puede rectificar un todo porque haya alguna parte que no satisface a algunos. Ya hablé del asunto de la valentía. Que se oculte la represión del régimen franquista no es cierto; aparece en decenas de entradas. Además no se trata de una Historia del régimen sino de una biografía, entre decenas de miles, de un personaje histórico. Todas las biografías están firmadas y sus responsables son sus autores. La Editorial no es responsable.

Me espanta pensar que Entesa Catalana de Progrés, Grupo Parlamentario en el que esta integrado el PSC, la referencia catalana del PSOE que gobierna en España, lo que quisiera es que este Diccionario Biográfico fuese algo así como la célebre Enciclopedia Soviética, que ese sí era ejemplo de unanimidades. Pero este Diccionario se asemeja  a otros Diccionarios Biográficos considerados ya clásicos en los que cada entrada tiene su responsable y a nadie se le ocurriría pedir que se censurase ésta o la otra biografía porque por meros motivos ideológicos no les gustan. Y mucho menos a nadie se le ocurriría exigir que se destruyese o se suspendiese su edición.

La Historia deben hacerla los historiadores. No otorguemos etiquetas de sabios o de necios dependiendo de que coincidamos o no con lo que escriben. Seamos rigurosos y serios. Y seriedad y rigor es lo que le falta, y en grado sumo, a la Moción. Y le sobra sectarismo e ignorancia. Queda recordar que en el transcurso del debate en el Senado la Moción recibió una enmienda transaccional y se aprobó por 13 votos contra 12, con los votos en contra del Partido Popular.

Hay que leer más y anatemizar menos. O, mejor, no hay que anatemizar nada.

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10 comentarios to “Dale una patada al Diccionario”

  1. JM Says:

    ( sic.)
    ILUSTRE. Creo que no se puede explicar, mejor, ni de forma tan documentada como este texto, de ahi lo de IGNORANTES, claro que tambien esta la postura NECIA de no querer reconocer ni lo que se lee ni lo que es asi.
    Pobres gentes, no cambiaran nunca ya que eso implicaría, romper con su estrechez mental, que al fin y a la postre, hasta les da de comer.
    Deprimente la Imagen en el debate de JL Zapatero con la sonrisa de circunstancia pegada en la cara y estirado en el asiento azul, mientras que el candidato, Alf.P. permanecia agachado recostado en el presidente y con cara de menstruación dolorosa, si hubiera llevado sombrero de copa, estariamos ante la mejor imagen de Jose Luis Moreno y su Rockefeller. (toma Moreno).
    Gracias Juan.

  2. Una feminista. Says:

    En un país en el que la mediocridad empapa todo, la imagen que se proyecta sustituye al resultado de un análisis racional, y los méritos que se barajan para los puestos en los que se toman decisiones están más relacionados con lo personal que con lo intelectual, pretender que los políticos, de Entesa, de las Juventudes Socialistas o de cualquier otra ideología, sean capaces de trascender lo inmediato, el titular, e ir más allá, es ser un soñador.
    No sé si este post es tan intenso, porque usted ha vivido el debate en el Senado de la Moción de Entesa Catalana de Progrés, porque es académico correspondiente de la Historia, o porque es usted un soñador, o profundamente demócrata.
    Mire Van-Halen, lo único que me salva el verano, es que todos los políticos se irán de vacaciones, y no los oiremos.
    Me alegra, como siempre leerle, pero en esta ocasión mucho más, porque me “engancha” su pasión por el respeto a la opinión y a la creación, al fin y al cabo, pasión por la Democracia y por los sueños que se traslucen en sus textos, sueños de una sociedad mejor.
    Gracias.

  3. Jacobo Rodríguez Says:

    Después de las muchos artículos incompletos, ignorantes, censores y escritos de oidas, sin conocer verdaderamente el Diccionario Biográfico que, además, se atreven los periodistas a juzgar cuando he visto que se ha publicado la mitad de la obra y que en total tendrá 50 volúmenes con más de 40.000 biografías, por fin leo un artículo culto de alguien que sabe de lo que está escribiendo.
    Da vergüenza pertenecer a un país como España donde la cultura se politiza y periodistas y políticos en general escriben y critican con ignorancio y desconocimiento sin saber nada o muy poco sobre el tema. Incluso las juventudes socialistas piden la dimisión del director de la Real Academia de la Histoira ignorando que es una institución privada y que eso sólo podrían pedirlo los académicos.

  4. Un boticario Says:

    Hola amigo: En tiempos de Franco se decía que un “gris”, – refiriéndose al un miembro del cuerpo de policía – era un hombre cuyo único contacto con la cultura, lo tenía por medio de la porra, y la verdad es que los que lo decían tenían algo de razón. Hoy no ocurre ni eso, aunque es posible que los miembros de la policía nacional tengan un poco más de cultura; de esa cultura que barniza a toda la sociedad por igual, y que nos lleva a que la gente culta, escasee más que nunca.
    Vengo observando en sus escritos que está librando una particular contienda para rebatir las opiniones de quienes hablan sin haberse sentado primero a estudiar y analizar los temas. En cuestiones como el Valle de los Caídos, o el Diccionario Biográfico de la Real Academia de la Historia, su análisis se encuentra, tengo la seguridad de ello, precedido de un riguroso estudio y la aportación de datos contrastados. Es lo mínimo que podemos pedir a quien se decide a contarnos la historia con todo detalle, por ello merece la pena leer su blog, y yo lo recomiendo a mis amigos.
    He tenido la suerte siempre de conocer personas singulares, a las que merecía la pena seguir, porque enriquecen el espíritu; y la verdad es que cada día estamos más pobres de esos personajes. Uno de mis maestros, Leopoldo Arranz, que ocupó algunos puestos relevantes en el Instituto Nacional de Previsión, decía que España es un país pobre; pero, sobre todo, por la pobreza en neuronas, y de esa pobreza no nos libra nadie.

  5. Pepe Luis R. Says:

    La ignorancia de quienes sin leer un texto lo critican es muy común en la izquierda. ¿Cuántas campañas hemos conocido de cenutrios que daban un paso -o una patada- adelante para estigmatizar una obra que no habían leído y resulta que no era como ellos decían? No pocos. Eso es lo que ha ocurrido con el ataque de los que usted llama “cachorros del PSOE” y del senador Saura (Saura el malo y el inculto, porque Saura el bueno y el culto es el director de cine). Señor Van Halen, me encanta su blog porque rezuma cultura, está extraordinariamente informado, y da siempre en la diana. La cita de Jorge Semprún sobre la idea de Historia que tienen sus antiguos “camaradas” del PCE es de antología; yo la he copiado para utilizarla. Los comunistas se han inventado una especie de “inquisición laica” muy curiosa pero tan dañina como aquélla. Es una insensatez que ofende la inteligencia que haya unos tipos, y más si son nada menos que depositarios de la soberanía nacional, como es Saura (el malo, el inculto), que condenen a la hoguera cincienta volúmenes de una obra porque no les gusta que se diga en ella que Franco fue valiente. ¿Y a mí qué me importa? Si pareció valiente en su época ´¿quiénes son los niñatos del PSOE o el señor Saura (el malo, el inculto) para ponerle peros? ¿Y por qué no se quejan de que biogafíe a González su amiguete Cebrián, el académico de la Lengua que escribió “clítorix” acaso por falta de conocimiento directo de ese apéndice corporal femenino? De más de 40.000 biografías resulta que no les mola la de Franco, que por cierto murió en la cama y no derribado por estos valentones, y por ello quieren cargarse la biografía de Quevedo, pongo por caso. Analfabetos, tontos de capirote (el ex-alcalde de Getafe diría “de los cojones”), manipuladores, insensatos. El diccionario de sinónimos es, en efecto, muy rico y podría enumerar decenas de adjetivos más para definir a estos indocumentados. Enhorabuena, senador. Siga así porque sus lectores se lo agradecemos.

  6. camila Says:

    Efectivamente, la historia deben escribirla los historiadores , y es lamentable la controversia que se ha originado con la biografía de Franco. Franco , guste o no guste a la izquierda radical de este pais llamado España , fué un magnífico militar y propició el desarrollo de la clase media y coloco a España como la 7ª potencia industrial del mundo .
    Solo espero que la Real Academia de la Historia no rectifique lo que no debe rectificar.

  7. el navegante Says:

    Querido Senador:
    Lo que no acabo de entender de estos extremistas idearios es la persistencia en el error, al considerar que todo lo que no está de acuerdo con sus intereses e ideas preconcebidas, no es correcto y debe ser rectificado a la “tremenda”, tirando por la borda todo lo que no es de su agrado. “Hay que hacerlo como sea”
    Como siempre, su bien documentado comentario – rapapolvo- es de una contundencia extrema. Su sabia recomendación acerca de la profunda lectura que debe hacerse sobre hechos acaecidos, y en el entorno y circunstancias bajo los que se produjeron, antes de una toma de postura sobre aspectos importantisimos de nuestra historia, no siempre se toma en cuenta y alguno de estos individuos se lanzan al rio – torrente – de la especulación sin fundamento alguno. Lo malo de ello es que, siendo politicos algunos de ellos, influyen en quien les escucha y cree lo que dicen solo por el hecho de ser de un partido al que se es afín.
    La lectura de tu blog es siempre una delicia, de manera que agradecemos que sigua siempre con su acertada disqusición acerca de los temas de actualidad sobre los que nos asesora e instruye.

  8. Martín Alvarado J. Says:

    Nada de lo que cuenta el autor del post debe extrañar. Y lo reafirma bien Semprún en la cita que se da. No sólo los comunistas; toda la izquierda se precia de manipular la Historia. Hacen gala de ello, y hay muchos textos que lo confirman. La izquierda en España es singularmente patética: quiere ganar una guerra que perdió después de más de setenta años y cuando ese trágico epìsodio es ya Historia; es decir: cosa de historiadores. Empiezan por manipular la situación real de la II República, que era un caos; todo menos un sistema democrático. Con golpes más o menos sangrientos como los de octubre de 1934 en Asturias (sindicalistas, comunistas, socialistas, muy sangriento) y en Barcelona (separatista, con algunas bajas); o golpes “de despacho” o institucionales como el que expulsó al católico y moderado Niceto Alcalá-Zamora de la Presidencia de la República para “colocar” a Azaña, el “tonto útil” del PSOE y del PCE; o persecuciones a la Iglesia o a todo aquel que no fuese de izquierdas… La II República en 1936 era el “puerto de Arrebata Capas”. Manipulan el inicio de la guerra y su desarrollo, como si hubiese sido una sublevación de “señoritos” y “militares” contra el “pueblo”. Fue una guerra de media España contra la otra media. Por eso duró tres años. El pueblo estaba en ambos lados. Querer cambiar la Historia es imposible porque hay documentos. Por eso molesta tanto a la izquierda la Real Academia de la HIstoria. Querrían que la única HIstoria la escribiesen ellos; pero la deben escribir los historiadores. Lo que ocurre en España no ha pasado ni pasa en ningún país a los más de setenta años de una guerra civil; en USA respetan desde hace muchos años a los confederados y a los nordistas, y todos entienden los motivos históricos de unos y de otros. Lo de la izquierda en España respecto a la Historia es una vergüenza, y como dice Camila en su comentario, la Academia de la Historia no debe rectificar. No va a cambiar una obra de gran trascendencia internacional, con 43.000 biografías, porque a unos iletrados que no la han leido no les guste la biografía de Franco, al que niegan incluso algo que estaba en su tiempo, mucho antes de la guerra civil, lejos de toda duda y que había acreditado de sobra: ser un militar valiente. Gracias, señor Van-Halen, le sigo desde sus primeros blogs y es usted riguroso, oportuno, y sus argumentos siempre son sólidos y documentalmente impecables. Además, a veces le atacan, sin argumentos pero sí con insultos, en ese digital singular que cínicamente se titula “El Plural”, que comanda el pesebrero Enriquito Dapena -¿os es Enric Sopena?- y eso debe ser un honor para usted.

  9. RDO Says:

    Lo primero, Sr Van-Halen, felicitarle por estar siempre atento y dispuesto a explicar y aclarar lo que otros tratan de enturbiar y torcer. Como seguidor de su blog, no le quepa duda alguna,le estoy muy agradecido.
    Por otro lado, si no fuera porque son incalculables las horas empleadas por los múltiples y respetados autores de las diferentes biografías, la Moción de Entesa Catalana resultaría cómica. Qué argumentos!!! De pena.
    De todos modos no me sorprende, ni siquiera por tan disparatada, esa Moción. Tratándose de un Diccionario Biográfico ESPAÑOL publicado por la REAL Academia de la Historia el injustificado ataque de los autores de la Moción era sólo una cuestión de tiempo.
    Sólo espero que no se salgan con la suya.

  10. Martina Melium Says:

    Leo que en el último Pleno del Congreso de los Diputados se ha aprobado otra Moción parecida a la del Senado, con los votos en contra del PP, y propuesta por el PSOE e IU. Siguen dando patadas al Diccionario Biográfico los sectarios y los maquilladores de la Historia que creen que en su ignorancia pueden atacar al pasado con total impunidad. Es lo que permite este agónico Gobierno socialista que no tiene enmienda posible. Rubalcaba, el portavoz en los tiempos del GAL, que los negó una y otra vez, tiene ahora procesados a sus policías más cercanos nada menos que por dar un aviso a ETA en el bar Faisán. “Colaboración con terroristas” es el delito más grave que puede afrontar cualquier servidor de la Ley que debe dedicar su trabajo precisamente a lo contrario: a combartir a los terroristas, En cualquier país democrático hubiesen dimitido ya el secretario de Estado de Seguridad y el Ministro responsable, que son precisamente sucesivos Ministros del Interior, y Rubalcaba, además, es candidato socialista a suceder a Zapatero en la Moncloa. Rubalcaba es un pillo, un cínico, un mentiroso, un tramposo que cree que los españoles somos tontos. Ahora nadie podrá creerse que el Director General de la Policía, procesado, obraba por su cuenta en el caso Faisán sin que lo supiesen el secretario de Estado, Camacho (cuyo número telefónico fue encontrado en la agenda de un terrorista detenido), y el entonces Ministro, Rubalcaba. Pero en la España zapateril nada es como debe ser, y estos dos mangantes se saldrán con la suya…hasta las próximas elecciones… Mientras, si ,les apetece, que los socialistas sigan dando patadas al Diccionario de la Real Academia de la Historia. Para lo que van a durar sus ocurrencias y su manifiesta ignorancia… Gracias, Van-Halen.

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