Los pacíficos, el pato cojo y el pato atado

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Desde el 10 de agosto no he escrito en el blog; me he ocupado de concluir y ordenar un nuevo libro de poemas que es cuestión distinta, probablemente menos divertida. Pero desde entonces han sucedido muchas cosas buenas, regulares y malas. La más trascendente ha sido la celebración de la XXVI Jornada Mundial de la Juventud presidida por Su Santidad el Papa Benedicto XVI. La Jornada fue un éxito y el millón y medio de jóvenes asistentes, llegados a Madrid desde todos los países del mundo (no es un decir: desde todos los países del mundo), alegraron la ciudad. Hubo ciertos “daños colaterales”, no contra la Jornada sino contra la credibilidad y la imagen de España, por la acción de unos energúmenos que trataron de manchar una realidad hermosa. El resultado fue que sus excesos, y no sólo verbales, aparecieron en los medios informativos internacionales con lo que la imagen de nuestro país quedó en entredicho.

No me referiré a la Jornada, que era un éxito anunciado, como así fue, sino a esos “daños colaterales” porque me produjeron vergüenza como ciudadano español. Hace mucho tiempo que uno convive con la ignorancia y más mal que bien va tirando. Lo que me abruma es que hayamos dado al mundo la imagen de que, con cierto amparo oficial ya que se ha sabido que la policía tenía orden de no identificar a quienes no respetasen las leyes y desde luego de no detenerlos, en España en pleno siglo XXI hay colectivos autoproclamados “librepensadores” que no distinguen conceptos tan nítidos como son “aconfesionalidad”, “laicismo”,  “anticatolicismo”, “anticlericalismo” y “ateísmo”, por ejemplo. La Constitución Española declara en su artículo 16.3 que “ninguna confesión tendrá carácter estatal”, es decir que España es un Estado “aconfesional”, pero eso no es que España sea un Estado “laico”, y mucho menos un Estado “ateo” o un Estado “anticatólico”. De hecho la única confesión que se cita expresamente en nuestra Constitución es la Iglesia Católica (artículo 16.3), y por algo será.

La historia de lo ocurrido en la Puerta del Sol, Tirso de Molina, Gran Vía, Espoz y Mina, Carretas y Canalejas es conocida. Una llamada Asociación de Ateos y Librepensadores, y Europa Laica, e integrantes del residual 15-M, entre otras, y lo que es más grave con el apoyo de una coalición parlamentaria: IU, habían solicitado una manifestación de queja por el supuesto gasto público que supondría la celebración en Madrid de la Jornada Mundial de la Juventud. La Delegada del Gobierno, Dolores Carrión, pidió informes y el Cuerpo Nacional de Policía, el Ayuntamiento de Madrid, el Tribunal Superior de Justicia de Madrid y la Abogacía del Estado desaconsejaron el itinerario propuesto por los organizadores porque eran previsibles enfrentamientos ya que los cientos de miles de peregrinos transitarían por el centro turístico de Madrid. La tal Carrión no aceptó el itinerario de la manifestación y autorizó que se celebrase en Lavapiés. Como en la España de Zapatero los radicales tienen barra libre para no cumplir la ley, no en vano el Presidente de Gobierno que gozamos se definió un día a sí mismo como “un rojo” (sin precedentes entre sus homólogos occidentales), los convocantes de la manifestación “pacífica” declararon que era innegociable que les prohibieran ocupar la Puerta del Sol. Entonces Dolores Carrión se acoquinó y permitió lo que querían los energúmenos. “Es el itinerario más adecuado para garantizar la seguridad de todos” ya que “la marcha laica se producirá en un clima de cordialidad”, declaró la émula del oráculo de Delfos que no sé si sólo es inepta o además es imbécil.

Y tras esa victoria inicial, los pacíficos convocantes  repartieron  en Tirso de Molina mitras de cartón en las que podía leerse “abortar es mi libertad” y pancartas en las que se leía “Papa okupa”. Apareció  un tipo disfrazado de Pontífice montado en una burla del “papamóvil” rodeado de jovencitas disfrazadas de monjas que se levantaban los hábitos hasta la cintura sin mayor miramiento y sin cortarse un  pelo. Con estos pertrechos y ese espíritu conciliador que, según la petición escrita a la Delegación del Gobierno para que se les autorizase la manifestación, era “pacifico” y para nada era “anti-Papa”, los manifestantes llegaron a la Puerta del Sol y se toparon con cientos de peregrinos, muchos de ellos menores, chicas y familias enteras; entonces se desataron todos los resortes de su pacifismo: insultos, zarandeos, patadas, escupitajos y gestos vejatorios varios.

Los homosexuales se besaban, se hinchaban preservativos, los gritos eran “cuidado con los niños que viene el Papa”, “arderéis como en el 36”, “menos rezar y más follar”, “ignorantes”, “nazis”, “cuidado con la cartera que viene el Papa”, “que el Papa se pague sus vacaciones”, “la juventud del Papa también se la machaca”… Cada vez que los peregrinos, fácilmente reconocibles por sus mochilas naranjas, sus crucifijos y sus camisetas, rezaban o gritaban “Benedicto”, aquellos pacifistas contestaban “asesino”. Todo sin perder la compostura, claro, porque iban de pacíficos.

Dos horas después la policía no había intervenido salvo para aconsejar a los peregrinos que abandonaran la Puerta del Sol, pero no podían hacerlo porque estaban rodeados, y para intentar inútilmente separar a los peligrosos peregrinos de los pacíficos “laicos”. Fernando Lázaro, periodista de “El Mundo”, como “testigo directo”, contó que, preguntado por qué consideraba que estaban siendo provocados si los peregrinos sólo rezaban, uno de los pacíficos “laicos” le contestó: “Porque están ahí, porque existen, porque les vamos a prender fuego otra vez como en el 36”. La policía cargó cuando un tipo (M.P.G. que resultó tener numerosos antecedentes por robos con violencia e intimidación) lanzó una botella contra un agente de la UIP.

Esta es la historia. Hubo detenidos por agresión a la policía pero nadie dijo ni pío por algo elemental: los convocantes de la manifestación autorizada no habían cumplido la ley al no respetar los términos de su autorización. El resultado: tres policías expedientados por su dureza… ¡Manda huevos…! Hay una denuncia de un grupo de  jóvenes francesas por agresiones, y numerosas quejas de súbditos italianos, australianos, belgas, franceses y egipcios… que acabarán en nada. Dolores Carrión sigue siendo Delegada del Gobierno, pese a su ineptitud o su estulticia, y el flamante Camacho, ministro del Interior, presunto buen conocedor del feo asunto del Bar Faisán, no ha dado la más mínima explicación. Aquí  no dimite nadie salvo para ser candidato sin primarias.  

A los convocantes de la manifestación “anti-Papa”, que obviamente no fue una manifestación “laica” y yo supongo que estos librepensadores a la violeta no saben bien qué es eso o acaso lo saben demasiado, habría que leerles el artículo 16.1 de la Constitución: “Se garantiza la libertad ideológica, religiosa y de culto de los individuos y comunidades sin más limitación, en sus manifestaciones, que la necesaria para el mantenimiento del orden público protegido por la Ley”. Pues eso. Y de paso que le lean este mandato constitucional a Antonio Camacho y a Dolores Carrión. El mundo al revés: el ministro del Interior ampara y protege a quienes no cumplen las leyes, pero no deje usted de pagar una multa de tráfico porque va arreglado.

La CEIM y varias Asociaciones de hostelería, bares y cafeterías de Madrid calcularon en 160 millones de euros las ganancias que produjo la celebración de la Jornada Mundial de la Juventud  para el comercio de su sector. El coste en dinero público, que tanto parecía inquietar a los “anti-Papa”, es similar al que genera cualquier viaje oficial de un Jefe de Estado: seguridad, protocolo, lo normal… Porque el Papa es, además, el Jefe de un Estado con el que España mantiene relaciones a nivel de embajadores y con el que desde hace muchos años  tiene firmado un Concordato. Parece que ni eso saben estos “librepensadores” ignorantes con ínfulas de teólogos. Al último y más modesto acompañante del Papa no le durarían en un debate serio sobre teología ni medio asalto.

Hemos hecho el ridículo a escala planetaria, que diría Pajín. Menuda imagen de país desarrollado y plural. Hemos lastrado el turismo; las informaciones de lo ocurrido en la Puerta del Sol y alrededores han sido publicadas y jaleadas en países que son competidores turísticos nuestros.  Este año el turismo está siendo el oxígeno de nuestra economía casi en fase terminal, y todo para que a unos tipos ignorantes y violentos se les llenase la boca con un grito que estremece por lo que tiene de chulesco y de necio: “Esta plaza es nuestra”. Y ello provocado por quienes tenían que haberlo impedido a tiempo, en lugar de darles alas. Pero todo eso parece venirle  bien al candidato Rubalcaba en sus oscuros designios estratégicos. Media España se pregunta ¿qué preparará? La otra media no se lo pregunta, sólo lo espera.

Y de estos pacíficos “laicos”, convertidos en antipapas, al “pato cojo”. Los norteamericanos llaman “pato cojo” al presidente que transita su segundo mandato; tiene fecha de caducidad. En España tuvimos nuestro “pato cojo” desde que José María Aznar anunció que no se presentaría a una nueva reelección a la Presidencia del Gobierno (yo creo que hizo mal) y lo tenemos ahora desde que Zapatero hizo lo propio (y creo que hizo bien, pero tarde).

Algún comentarista “zurdo”, de los últimos de Filipinas del zapaterismo rampante, ha comparado estas dos “cojeras”, la de Aznar y la de Zapatero, pese a que realmente poco tienen que ver. Mientras Aznar anunció que no optaría a un segundo mandato sentado sobre el sillón de una cómoda mayoría absoluta, Zapatero nos dio a conocer su decisión desde una debilidad parlamentaria que le abrasaba; nadie le quería en la Moncloa, ni propios ni extraños; se mantenía gracias a agobiantes concesiones a los nacionalistas que subían cada vez más su precio. La decisión de Zapatero era obligada mientras que la decisión de Aznar era voluntaria. Ni una sola encuesta anunciaba una derrota del Partido Popular en las elecciones generales del año 2004 antes de la calculada intervención de los asesinos de los trenes; sólo tres días antes de las elecciones generales. Ninguna encuesta preveía la victoria de Zapatero antes de su anuncio de que no sería candidato. Esa es una apreciable diferencia entre ambos “patos cojos”.

Hay que añadir que a Rajoy, candidato sucesor de Aznar, las encuestas le anunciaban como ganador en 2004, y la victoria de Rubalcaba, candidato sucesor de Zapatero, no la anuncia ninguna encuesta seria por mucho que se aderezase la “cocina” en el amable sondeo del CIS, único que no le pronosticaba una catástrofe. Por no recordar que a Rajoy nunca se le ocurrió decir que él era el líder del PP, sencillamente porque no lo era y es persona seria, y Rubalcaba no perdió ocasión de decirlo. Esos supuestos analistas políticos caseros deberían leer más y sacar menos pecho.

Pero Zapatero es un “pato cojo” al que los suyos han cabreado demasiado y con demasiada desfachatez y desahogo. Desde que Rubalcaba pecó de imprudente al proclamar a bombo y platillo que él era el líder del PSOE, y no faltaron palmeros que lo jalearon, y no lo era, Zapatero no ha dejado de lanzarle avisos envenenados. El último el del pacto directo con Rajoy para la reforma constitucional sobre el techo del gasto y el déficit. Zapatero había derogado la Ley de Equilibrio Presupuestario de Aznar gracias a la cual pasamos unos años sin déficit. Rubalcaba, otra vez imprudente, se había mofado (ya el 25 de junio de 2010) en el Congreso de los Diputados de esa propuesta de Rajoy y, zas, Zapatero, acaso no líder del PSOE de hecho pero sí de derecho y, sobre todo, agazapado Presidente de Gobierno, dejo a su presunto sucesor en calzoncillos con sólo una llamada telefónica desde Moncloa a Génova.

La pobre Elena Valenciano, qué incontinencia verbal la suya, no logró convencer a nadie cuando anunció que en esa negociación había participado de forma relevante Rubalcaba; el PP lo negó y fuentes del equipo del Presidente miraron para otro lado. Luego se supieron los nombres de quienes habían llegado al acuerdo; no estaba Rubalcaba que, en su difícil posición, se había convertido en “pato atado”. Su libertad de movimientos termina donde le deja Zapatero; es un pato libre, sí, pero atado a una cuerda cuya longitud decide en cada caso el todavía inquilino de Moncloa. Anuncio, sin mucho riesgo de error, que no será el último dardo envenenado de Zapatero al candidato si éste continúa con sus imprudencias. No parece tan inteligente como él mismo cree y como se nos vende.

El equipo de campaña que ha reunido Rubalcaba es de traca. En él los nombres estrella son Elena Valenciano, Jesús Caldera y Cristina Narbona, qué trío. Los dos últimos fueron fumigados en crisis ministeriales hace ya tiempo, y concretamente Caldera es recordado porque siendo Portavoz parlamentario del PSOE presentó a sus señorías en un Pleno del Congreso un documento por el que había pasado el tippex. Esa mutilación documental ante la soberanía nacional le hubiese costado la dimisión a cualquier político europeo; pero en España no. Cristina Narbona fue ministra de Medio Ambiente; la primera y la última del PSOE; se le debe haberle dado la puntilla al Plan Hidrológico Nacional, el único intento serio de resolver el esquinado problema del agua en España; de la mayoría de sus desaladoras nunca más se supo. Elena Valenciano tiene el copyright de pintorescas declaraciones y acaso una de las menos chocantes fue pedir que el entonces ya ministro José Blanco no fuese llamado “Pepiño” como si el apelativo afectuoso por el que era conocido fuese un desdoro. Tony Blair, Bob Kennedy, Ted Kenney, Bill Clinton, Ike Eisenhower, etcétera, nunca se enfadaron por sus habituales apelativos. Importante: nadie puede molestarse cuando le llaman “Pepiño” si se sabe merecedor de ser “urbi et orbi” don José. No creo que al ministro le importe un comino el asunto; pienso que es cosa de la Valenciano que para darle jabón resultó más papista que el Papa, con perdón por la cita en este contexto.

Rubalcaba, candidato sin primarias y autonombrado líder del PSOE sin Congreso, está en horas bajas. Además de sus patéticas propuestas electorales que siempre las han presentado antes otros y, por cierto el PSOE las votaba en contra; además de las visibles improvisaciones que le obligan a rectificarse; además de las chinitas en el camino que le pone Zapatero, las encuestas le dan un techo de 117 escaños, y ello supondría la menor representación del PSOE desde la recuperación de la democracia. Pienso que a quien trata de ganar Rubalcaba es a Almunia que consiguió 125 escaños en 2000, y no a Rajoy; pero lo tiene difícil. Ya he escrito alguna vez que lo que trataba de conseguir Tomás Gómez en las últimas elecciones autonómicas de Madrid no era ganar a Esperanza Aguirre sino a Rafael Simancas; no lo logró y cosechó el mayor descalabro electoral del socialismo madrileño en la historia de la democracia que conocemos: 36 escaños del PSOE mientras el PP alcanzaba el doble: 72.

Tengo una sospecha debida acaso a mi veteranía, no a mi mala leche: Zapatero no sería especialmente feliz en el improbable caso de que Rubalcaba ganase las elecciones. Hasta ahora el presidente de que gozamos es el único inquilino de Moncloa que triunfó a la primera; llegó, vio y venció; el “veni, vidi, vici” de Julio César tras la batalla de Zela. Y no creo que Zapatero esté dispuesto a perder ese título que, hoy por hoy, nadie puede negarle.

Concluyo con una perla histórica que recordé al leer la tremenda crónica, que ya he mencionado, de Fernando Lázaro en “El Mundo” sobre la “batalla de Sol” entre quienes daban leña (los llamados a sí  mismos “laicos”) y los que la recibían (los peregrinos) .  Precisamente recordé este documento cuando leí que el pacífico tipo “laico”, preguntado por qué consideraba que los peregrinos le provocaban, le dijo al periodista: “Porque están ahí, porque existen, porque les vamos a prender fuego otra vez como en el 36”.

El documento se titula “Bando”, y está fechado en Játiva el 24 de octubre de 1936. Su primera línea es: “El Comité Revolucionario de esta Ciudad, Ordena”. Debajo catorce líneas aterradoras, o sea que producen terror. Resumo. El tal Comité Revolucionario (nadie firma, sólo hay un sello de UGT al final del texto) conmina a los vecinos a que entreguen todas las imágenes religiosas, o estampas, que tengan en sus domicilios, da un plazo de cinco días para ello, anuncia inspecciones domiciliarias para averiguar si la orden se cumple, y señala la pena para quienes la incumplan: “ser pasados por las armas”.

No me extraña nada, con estos antecedentes, que el interlocutor de Fernando Lázaro considere una provocación la sola existencia de quienes no piensan como él. Modérese el cromagnon. Los fuegos del 36 de que habla no acabaron con los católicos y hay que recordar que los fuegos de la Inquisición no acabaron con los herejes. El fuego de Nerón tampoco consiguió su propósito. Ante esta realidad de supervivencia de los “provocadores” ¿por qué este muchacho pacífico, “laico” y probablemente majete no se ata una tea en los cataplines y así ve fuego, que parece que es la purificación que quiere, y deja en paz a los demás?  “Los muertos que vos matáis gozan de buena salud” habría que decirle al seguramente simpático y sin duda ignorante personajillo. 

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16 comentarios to “Los pacíficos, el pato cojo y el pato atado”

  1. helgar Says:

    D. Juan, a ver que le parece esta manipulación de TVE de las banderas de España en la serie 23F que echaron el otro día: http://historiademonesterio.blogspot.com/2011/08/tve-emite-de-nuevo-hoy-miercoles-la.html

  2. Antonio Manuel Barragán-Lancharro Says:

    D. Juan, a ver que le parece esta manipulación que he detectado en la serie 23F de TVE, sobre las banderas, porque aparece la bandera con el escudo actual 8 meses antes de ser creado: http://historiademonesterio.blogspot.com/2011/08/tve-emite-de-nuevo-hoy-miercoles-la.html

  3. Jacobo Rodríguez Says:

    Ver a los cientos de miles de peregrinos que llenaron Madrid de fe, esperanza e ilusión fue una de las mayores alegrías que podríamos haber recibido, da igual en qué país o si uno es creyente o no; frente a la vulgaridad y desánimo de los llamados librepensadores (parece que ahora ser librepensador quiere decir pensar libremente en una dirección, sin salirse de la raya), frente a su falta de caridad o como gustará llamarla, solidaridad, entre otras cosas prefieren que mueran de hambre, soledad y enfermedad los millones de persona que son ayudados por las organizaciones católicas; es mejor que los mismos que matan o dejan morri a esas personas a lo largo y ancho del mundo maten también a los religiososen beneficio de una humanidad libre.

    Por otro lado, no importa uién acompañe a Rubalcaaba, cualquier que lo haga, que tenga la poca cordura de pertencer en estos momentos al partido socialista y, peor aún, al equipo del cínico Rubalcaba, no merece atención, sólo una derrota humillante en las urnas y cuanto antes, mejor.
    Otra buena noticia, sin duda, es la próxima parición de un nuevo libro de poemas de Juan Van-Halen; una obra que, como las escritas por el poeta hasta ahora, nos dará un poco de luz entre tanta basura y precariedad cultural, entre tanta pobreza de espíritu es bueno poder esperar una lectura que participe de la dignidad humana.

  4. Fernando Azancot Says:

    Definitorio y definitivo. España está secuestrada por las minorías. En la calle, los desalmados procedentes de la LOGSE. En el Parlamento, los nacionalistas de arcaico pensamiento. Y la mayoría al sol que más caliente.
    Pero lo más grave y preocupante es que no se trata de las minorías selectas que soñaron los gallos de marzo, aquellos ingenuos que aspiraban a una España apacible y democrática.
    ¡Qué asco!

  5. Madrileña Says:

    La frase “Los vamos a quemar a todos como hicimos en el 36”, proferida por los manisfestantes anticatólicos, demuestra hasta que punto el guerracivilismo de Zapatero comienza a dar sus frutos, pero como el violento de a pie es siempre más bestia que el político de nómina, estas operaciones de ingenieria social progresistas acaban por el suelo hechas unos zorros.
    Lo más indignante es que los políticos de nuestra izquierda han situado en el mismo plano a los manifestantes anticatólicos y a los peregrinos asistentes a la JMJ, lo que significa que para ellos es tan aceptable la instigación verbal al asesinato “como en el 36” que la profesión pacífica de una determinada fe religiosa. Enhorabuena por su post.

  6. ;Marga Osuna Says:

    Suscribo palabra por palabra lo escrito por Madrileña, seguidora antigua de este blog.

  7. Amalia Rodriguez H. Says:

    Rubalcaba apoya a los llamados indignados y estos radicales le apoyan a él. A cambio se les permite incumplir la ley, violentar a los ciudadanos, perjudicar el turismo y el comercio, insultar a los policías, manifestarse sin perdir las autorizaciones legales, etc. Muy mal debe ver Rubalaba las elecciones para tener que recurrir a estas bajezas…Menudo sentido del igualitarismo tiene este tipo. Los españoles somos inguales ante la Ley pero en eso él ha creado ciudadanos de primera y de segunda. Unos tienen barra libre y los demás…¡a cumplir las leyes! Una vergüenza.

  8. Lina Says:

    ¡Menuda sorpresa!
    Después de tantos años, seguro que ya ni se recuerda de quién soy, me encuantro con su blog.
    Grata sorpresa.
    Un saludo D. Juan.

  9. Un boticario Says:

    Quisiera ofrecer una visión amable de lo que está pasando pero no puedo. Nos han arruinado y, quieren seguir haciéndolo, no fijando topes en a la deuda de las Administraciones Públicas.
    Reconozco que no entiendo nada: ¿a que viene ese empezinamiento de minorías, sindicatos y otras fuerzas sin respaldo popular para que mantengamos un alto nivel de endeudamiento que tendremos que pagar en el futuro?
    He leído por ahí que la llamada economía social en la que se encuentran los Sindicatos, las ONG´s, las asociaciones, las Fundaciones y algunas empresas públicas no productivas, suponen en conjunto una cifra superior al 16% de nuestro PIB y que incluso supera a los ingresos por turismo.
    A la vista de esto creo que hay donde meter la tijera a fondo y salvarnos del déficit.
    Una buena medida del nuevo Gobierno, que espero sea del Partido Popular, sería proclamar que cada organización benéfica se financie con las cuotas de sus asociados y se acaben las subvenciones. ¡Con mi dinero no! que decían los primitivos indignados.

  10. Una feminista Says:

    No sé si consuela pero, en relación al primer tema de su post, he de contar que he estado en Italia los días de la JMJ, y en las cadenas de TV italianas la imagen que se ha transmitido de Madrid ha sido súper positiva: capacidad de organización, seriedad, calidad, buenos anfitriones… Creo que las actuaciones de una minoría (Asociación de Ateos y Librepensadores (????) y de más compañeros) nos “indigna”, pero no modifica la realidad del conjunto de los españoles, que en cada ocasión, para bien (como esta,…) o para mal (11 M 2004,…) siempre damos “la talla”.
    Espero que el próximo gobierno que salga de las urnas en noviembre, tenga la talla que nos merecemos, porque muchas veces pienso que nuestra clase política está por debajo de la envergadura de este país… o que alguien me explique por qué usted no está en un puesto adecuado a la experiencia, los conocimientos y el saber hacer que demuestra permanentemente.
    En fin, por el bien de todos, deseo que quienes tengan que tomar decisiones, cuenten con los mejores, no con los amigos, si es así, será usted Ministro.

  11. Rosa Valiente Says:

    Sr. Van-Halen:

    No se lamente tanto y asuma -como miembro destacado del PP y merecedor de un ministerio en el nuevo gobierno de Rajoy, según la comentarista Una feminista- su culpabilidad por los terribles excesos del PSOE. Ustedes les han dado alas al no reprochar a la izquierda con suficiente fuerza y energía política su talante antidemocrático e intolerante. Bastaría recordarles que jamás han condenado su pasado golpista, guerracivilista, chequista, terrorista y hasta faisanista. Y no sólo no condenan, es que además están orgullosos de criminales como Carrillo, Negrín, Largo Caballero, Pablo Iglesias y otros muchos que contribuyeron a la horrorosa historia del PSOE.

    Es increible que el PP, nacido en plena democrácia, aguante sin rechistar que lo tachen de franquista y sin embargo no pidan en el Parlamento explicaciones sobre las checas, Paracuellos, el asesinato de Calvo Sotelo y de otras muchas matanzas perpetradas por gente del PSOE. Y es que están muy crecidos gracias a ustedes… Y a la ley de la Memoria Histórica, claro.

  12. Marga Osuna Says:

    Comparto lo que dice Rosa Valiente, pero no se trata de que uno u otro miembro del PP denuncie o no, sino que lo haga la cúpula del partido. Precisamente a Van Halen no se le puede acusar de silenciar nada. Lea usted varios post de sus blog, como por ejemplo, “Memoria histérica”, o sus artículos en “La Gaceta”, o una reciente “tercera” en ABC. En eso, Rosa Valiente, eres injusta. Es cierto que el PP, en su conjunto, no ha recordado las volencias del PSOE y en general de la izquieda española, pero no es el caso de Van Halen ni, por poner otro ejemplo, de Esperanza Aguirre que se refiríó expresamente a la violencia del PSOE y concretamente al asesinato de Calvo Sotelo por pistoleros del PSOE en una célebre intervención ante la Asamblea de Madrid, que está en el Diario de Sesiones, por si tienes curiosidad. Saludos.

  13. Joaquín A. García Says:

    Estimado Juan, yo he visto en la tele y en vídeos de la Red algunos aspectos de la llamada “batalla de Sol”. No creo que lo sucedido sea por ineptitud, o por lo menos no por parte de Rubalcaba. Hacer confluir a las dos Españas en Sol no es ceguera, es estrategia. No, por supuesto, por la delegada y mandados. Indudablemente cuando un país no está en las trincheras, se vota al que mejor puede gobernar; pero cuando suenan las trompetas, todo el mundo se encamina a su bandera. Es decir, creo que en el fondo es un plan orquestado por Rubalcaba para conseguir enfrentamientos y por lo tanto “generar” la necesidad entre los militantes de izquierdas de ir a las urnas. Es un truco muy habitual en Zapatero y por lo tanto nada nuevo bajo el sol.

    Un abrazo. Joaquín

  14. MDA Says:

    La decisión de la Delegada del Gobierno, al autorizar la manifestación, constituyó un atentado contra el sentido común que puso en grave riesgo la seguridad de cientos de personas. Incluida la propia integridad física y seguridad de los policías. El colmo lo constituye el hecho de que, además, sea la propia Delegación del Gobierno la que ahora expedienta a unos policías que se vieron inmersos en una olla a presión, provocada precisamente por quien ahora les pretende sancionar. En todo el asunto al menos hubo una inepta que actuó en solitario como tal y tal vez pudo haber quien se aprovechó de esa ineptitud, animándola, obligándola o convenciéndola a tomar la decisión de proceder a esa autorización.

  15. Alberto Codani F. Says:

    De acuerdo en que es una estrategia de Rubalcaba. Es lo menos sucio que se le puede ocurrir. Queda mucho para el 20 de noviembre y aún tiene tiempo…Ya hemos sabido que Pajín había subvencionado con 432.000 euros a algunas organizaciones que convocaron la llamada “manifestación laicista” contra la visita del Papa. El círculo se irá cerrando y acaso un día sepamos, en esa espiral, qué hubo realmente detrás del 11-M.

  16. SuperDoc Says:

    Es una alegría reencontrarme con este blog en el que no sólo se leen pensamientos y reflexiones bastante atinadas sobre la realidad, sino que además está bien escrito; algo que no abunda por estos lares de la “navegación”.
    No voy a opinar sobre la oportunidad o el sentido de las JMJ, que han llenado de peregrinos las calles y plazas de Madrid, porque cada cual tendrá su idea sobre el particular. Lo que es evidente es que han sido un éxito en cuanto a organización y han contribuido a recuperar la buena imagen de España en general, y de Madrid en particular. Un acontecimiento de esta envergadura es algo siempre positivo para las ciudades que tienen la oportunidad de celebrarlo.
    La vuelta al cole no ha sido, sin embargo, tan positiva. Los españoles nos encontramos sumergidos nuevamente en la crisis; si es que alguna vez hemos levantado, al menos, una mano del agua que nos llega al cuello; y la reforma constitucional se ha visto deslucida por aquellos que “ni locos” quieren techo de gasto público. Lo que podía haber insuflado un poco de aire limpio en los pulmones de nuestra credibilidad se ha quedado en unas líneas escritas a lápiz sobre el texto constitucional. No me parece que haya calado el mensaje de que los españoles no somos Grecia -sinceramente creo que somos bastante más serios y rigurosos de lo que aparentan nuestros gobernantes- y los mercados internacionales siguen sin creerse que vamos a apretarnos el cinturón los próximos años. Y es que algunos sobreviven del gasto público… pero la inmensa mayoría de los españoles aspiramos a vivir -si nos dejan- de nuestro trabajo.

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