El timo de la “Diada” y otras historias delirantes

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Escribo este “post” cuando acaba el 11 de Septiembre, el llamado Día Nacional de Cataluña o “Diada de Catalunya”, como prefieran. La jornada ha transcurrido dentro del clima de siempre: vejaciones a la bandera nacional (la bandera de todos, histórica y constitucional, que debería ser asumida como propia por todos los españoles), agravios al Rey, provocaciones a quienes no coinciden con quienes organizan los desórdenes. Y este año con una novedad: en Badalona, en donde los partidos nacionalistas y de izquierda, incluido el Partido Socialista de Cataluña-PSOE, se negaban a que figurase en el acto la bandera española, no se ha celebrado oficialmente la “Diada”. Su alcalde, el popular Xavier García Albiol, ha defendido la Ley con buen criterio.

En las celebraciones de esta Jornada se han prodigado banderas catalanas con el triángulo de la estrella, o sea la “estrellada”, que es una bandera inventada que representa al independentismo catalán. Se da así una curiosa circunstancia: a quienes recuerdan un hecho, según ellos histórico y del cual dicen proceder, no les sirve la vieja bandera del Condado de Barcelona, la que atesora tradición, con los colores del viejo Reino de Aragón, y se inventan una nueva. Hasta ahí llega el disparate histórico de la celebración.

He recordado alguna vez que el anterior Gobierno tripartito dedicó varios años 150.000 euros de los Presupuestos públicos a rememorar episodios de la Guerra de Sucesión de hace tres siglos. Sobre este afán memorialista, Carod Rovira, entonces vicepresidente de la Generalidad, declaró: “Se trata de preparar la conmemoración del fin de la Guerra en 2014, y he elegido esta fecha porque hace trescientos años que Cataluña perdió el Estado, y ese sería buen momento para que Cataluña decida si lo quiere recuperar”.

La afirmación de Carod Rovira es históricamente una patraña, pero en este político, por fortuna desaparecido de la escena, las patrañas o enmascaramientos comienzan por su propia historia personal.   

Josep Lluis Carod Rovira nació como José Luis Pérez Díez, hijo del cabo de Carabineros José Luis Pérez Almecija que más tarde ingresó en la Guardia Civil cuando desapareció el Cuerpo de Carabineros en 1940. Al final de la guerra civil Pérez Almecija se movió para conseguir media docena de avales políticos que testificaban su adhesión al levantamiento franquista. El joven Carod Rovira vivió su infancia en el ambiente de las casas-cuarteles de la Benemérita y de muchacho ingresó en el seminario de Tarragona. Su hermano Apel.les Carod Rovira, antes Juan de Dios Pérez Díez, fue nombrado por su hermano “embajador” de Cataluña en París. Todo quedaba en casa.

Y de las patrañas de la historia personal a las patrañas de la Historia con mayúscula. Cataluña nunca “perdió el Estado” de modo que no puede “recuperarlo” porque nunca lo tuvo. Ni hubo guerra alguna entre España y Cataluña, ni en 1701 ni nunca. Ni en el Tratado de Utrecht ni en el posterior de Rastatt se recoge que los territorios del Reino de Aragón, y entre ellos los catalanes, hayan de tener otra legislación que la común.

A la muerte de Carlos II la Guerra de Sucesión enfrentó en España y en otros escenarios europeos a los partidarios de dos pretendientes a la Corona: Felipe de Anjou, al que había elegido como sucesor el Rey según las normas tradicionales en España, y el archiduque austriaco Carlos de Habsburgo que entendía tener derecho a la Corona de España. A Felipe le apoyaba la Francia de su abuelo el Rey Luis XIV y a Carlos su padre el Emperador Romano Germánico Leopoldo I y una coalición de austriacos, ingleses y holandeses, ampliada más tarde a portugueses y saboyanos.

En este contexto los ingleses, muy cucos y muy sobrados, ocuparon la plaza de Gibraltar en nombre del archiduque Carlos, y se la quedaron. Contra toda lógica mantienen la Roca en una Unión Europea en la que España y Gran Bretaña son miembros y aliados. La España de Zapatero, por primera vez en trescientos años, admitió al llamado gobierno de Gibraltar como interlocutor, junto a Gran Bretaña y a la propia España. No lo habían hecho antes ni la Monarquía, ni las dos Repúblicas, ni la dictadura. Fue una aportación del dúo Zapatero-Moratinos a nuestra Historia. Supongo que alguien alguna vez enmendará este desatino.

La guerra, iniciada en 1701, se prolongó hasta 1713 y la ganó Felipe de Anjou que reinaba desde el principio de las hostilidades con el nombre de Felipe V. En 1711 murió el Emperador José I de Habsburgo y fue llamado al trono imperial su hermano el archiduque Carlos, por lo que abandonó sus pretensiones sobre España. En 1713 se firmó el Tratado de Utrecht en el que Barcelona, como integrada en el Reino de Aragón, era parte de la Monarquía de Felipe V. Desde entonces, firmada la paz, no había motivo ni derecho alguno que amparase el empecinamiento bélico de Barcelona. El último episodio de esa contienda, artificialmente prolongada, fue la toma de la ciudad, tradicionalmente llamada “ciudad condal”, el 11 de septiembre de 1714.

Me siento ligado por lazos de familia a aquel hecho de armas. El capitán Mateo Van Halen,  intervino en el sitio y toma de Barcelona; siendo una familia de antiguo ligada al Imperio, los Van Halen flamencos  optaron por la causa de Felipe V. Vaya usted a saber el motivo, pero por lo que se vio acertaron. El expediente personal del capitán, que fue herido en aquel hecho y que llegó a coronel, se  conserva en el Archivo General de Simancas, Sección Secretaría de Guerra, leg.2465, C II, fol. 2.

Otra patraña es el papel que jugó aquel 11  de septiembre de 1714 el “conseller en cap” Rafael Casanova en cuyo monumento se hace cada año en la “Diada”, y se ha hecho otra vez hace unas horas, una ofrenda floral. Casanova se ha convertido en el icono del independentismo catalán pero, como casi todo en esta Historia independentista, es una falsedad.

Poco antes de que Barcelona claudicara ante las tropas de Felipe V, el “conseller en cap” distribuyó un Bando en el que se decía textualmente que “atendiendo la deplorable infelicidad de esta ciudad, en la que hoy reside la libertad de todo el Principado y de toda España” confiaba en que los barceloneses “como verdaderos hijos de la Patria, amantes de la libertad, acudirán a los lugares señalados a fin de derramar gloriosamente su sangre y su vida por su Rey (se refería al pretendiente archiduque Carlos, que entonces hacia años que había renunciado a su pretensión), por su honor, por la Patria y por la libertad de España”.

Casanova fue perdonado por Felipe V y murió a los 83 años de edad en su ciudad natal, Sant Boi de Llobregat. Se mantuvo el resto de su vida como un digno y noble patriota español, que es lo que había sido siempre. El afán de los nacionalistas por reescribir la Historia supone un timo histórico ya que transforma a quien fue un patriota español en la personificación del independentismo catalán, y nada menos que dentro de una supuesta guerra entre “Estados soberanos” que nunca existió. Los nacionalistas tratan de convertir una contienda entre dos pretendientes a la Corona de España en una guerra entre España y Cataluña. Una desmesura, o algo peor.

No existió nunca el Reino de Cataluña ni una Corona Catalana-Aragonesa. Cataluña era una especie de confederación de Condados a cuyo frente estaba el Conde de Barcelona. La unión de Cataluña y Aragón se produce porque la hija de Ramiro II, Rey de Aragón, Petronila, contrae matrimonio en 1150 con Ramón Berenguer IV, Conde de Barcelona, no Rey de Cataluña. La Reina es Petronila no su marido, que pasa a ser consorte de la Reina. En esta línea, Alfonso II es, en 1164, Rey de la Corona de Aragón, y así hasta Fernando el Católico, casado con Isabel I de Castilla, los Reyes Católicos, que acometen la unidad nacional.

Otra cosa es la existencia de una rama Aragón-Barcelona en aquella Casa Real. Según las costumbres y normas de la época el marido de la Reina Petronila, Ramón Berenguer IV, Conde de Barcelona, queda adscrito a la familia de la esposa y queda sometido al Señor Mayor de la Casa que pasa así a ser también el Señor del marido y de lo que tiene o aporta. El ilustre profesor y académico Manuel Fuertes de Gilbert, con cuya amistad me honro, lo ha resumido con claridad: “Ramón Berenguer pasó a ser un miembro más de la Casa de Aragón y de su linaje con extinción del propio; con ello se inicia en su hijo y sucesor, Alfonso, la Casa de Aragón-Barcelona”. Nada de Reino de Cataluña, ni de Corona Catalana-Aragonesa, ni de Estado Catalán. Esos inventos son para uso interesado de nacionalistas ingenuos o incultos. O ambas cosas.  Pero la Historia no es un traje a medida.

No son nuevas estas alteraciones de la realidad histórica por los nacionalismos. Algo similar ocurre en el caso del País Vasco, que nunca tuvo identidad política como tal, ya que se trataba de Vizcaya y de Guipúzcoa, ni mucho menos fue independiente, y siempre permaneció fiel a la Corona de Castilla y luego de España. Decir como se ha dicho, y por gente cuyo rigor debería darse por supuesto, que el Rey Sancho de Navarra era el Rey del País Vasco, cuando esa entidad territorial-política no existía, es un delirio. Sólo cuando Sabino Arana se inventó la patraña histórica, de cuyo hecho se arrepintió por escrito al final de su vida, episodio que sus partidarios desde entonces olvidan, se abrió una espita delirante que aún tiene dolorosas secuelas.

En el caso catalán hay otras curiosidades. Por ejemplo, en Cataluña la Guerra de la Independencia de 1808 a 1814 se denomina “Guerra contra el francés”, dejando de lado el protagonismo de tantos guerrilleros y militares catalanes en aquella lucha por la independencia de España. Todo por esa desmesura de considerar que Cataluña no puede aparecer como partícipe en una empresa nacional como fue aquella Guerra.

Es curioso que los historiadores no se hayan puesto de acuerdo en la denominación de nuestra Guerra de la Independencia. La historiografía británica y la norteamericana emplean comúnmente el término de  “Guerra Peninsular”, que es como ya la conocían sus contemporáneos en Gran Bretaña. En Francia se le llama “Guerra de España”, lo que supone un reconocimiento de su importancia, ya que se habla de la “campaña de Rusia” o de la “campaña de Egipto” sin otorgarles la consideración de guerras. En la bibliografía en lengua española, a uno y otro lado del Océano, en la década inmediata a su finalización, aparece como “Guerra contra Napoleón” o “Guerra contra Bonaparte”, y ya más que mediado el siglo XIX, como Guerra de la Independencia. Antes ya de la conmemoración del primer centenario, en 1908, se popularizó definitivamente, y así lo acoge la historiografía española, el nombre de Guerra de la Independencia con el que hoy la conocemos.

Pero lo sorprendente es que no haya unanimidad dentro de la propia España sobre esta denominación. En la mayoría de las obras debidas a historiadores catalanes, y en el plan de estudios de los muchachos en Cataluña, por motivos políticos evidentes, se le denomina “Guerra contra el francés”. Que la historiografía catalana y los planes de estudio en Cataluña se pongan de perfil y no se avengan a llamar a la Guerra de la Independencia lo que es, o sea Guerra de la Independencia, es lamentable, y más aún si tenemos en cuenta que el movimiento guerrillero, columna vertebral de la lucha por la independencia nacional, contó con muy significados catalanes, como Barceló, Baget, Clarós, Eroles, Manso, Milans del Bosch, Rovira y Llobera, entre tantos. La mayoría pasaron de improvisados guerrilleros, muchos de ellos rústicos, a ostentar  la faja de generales.

Llamar en Cataluña a la Guerra de la Independencia “Guerra contra el francés” refleja un afán de apostar por la diferencia que repercute en la formación de las futuras generaciones. Claro que después del delictivo empecinamiento en no cumplir las sentencias de los Tribunales sobre bilingüismo por parte de quienes están obligados, como autoridades del Estado, a cumplirlas, uno no se sorprende de casi nada.

La denominación de “Guerra contra el francés” no resulta justa ni históricamente cierta por esa generalización sobre los franceses. Hubo no pocos militares franceses de nacimiento u origen que, enemigos de la Revolución y de Napoleón, que era su consecuencia, lucharon en España contra los imperiales. Bastantes de ellos alcanzaron el generalato:  Bassecourt, Saint-Marcq, Bessières, Balanzat, el conde de Espagne, Coupigny, vencedor en Bailén con Castaños, o De Fournas, que se distinguió en el sitio de Gerona, y  muchos personajes más.

Pero los acontecimientos que se vivieron en España entre 1808 y 1814 conformaron mucho más que una guerra por la independencia nacional, amenazada por el Emperador Napoleón, que era entonces el amo del mundo y repartía coronas a su antojo. Fue, al tiempo que una guerra convencional, una Revolución. Tempranamente, en 1835, el Conde de Toreno comenzó la publicación de los cinco gruesos volúmenes de su magna obra “Historia del Levantamiento, Guerra y Revolución de España”. Y acertó en el título. Levantamiento de un pueblo, Guerra en defensa de su identidad, y Revolución por la conquista de su soberanía.

La vieja nación española accedió entre 1808 y 1814, con  no poco sacrificio, a ser depositaria de su destino al residenciarse en el pueblo la soberanía nacional, gracias a la Constitución de Cádiz de 1812. Una de las primeras decisiones de la Junta Central Suprema Gubernativa del Reino, reunida ya en el otoño de 1808, primero en Aranjuez, luego en Sevilla y más tarde en Cádiz, fue la de convocar Cortes para dotar a España de una Constitución. La historia del constitucionalismo español no ha sido nada fácil. Absolutismos y dictaduras han quebrado durante largos periodos la normalidad constitucional, que se recuperó al aprobar los españoles la Constituciónde  1978, que algunos se pasan por la entrepierna. Y no pasa nada. Siempre pasa nada.  

En aquella empresa nacional no estuvo ajena, ni mucho menos, Cataluña. La soberanía que se alcanzó afectó también a los catalanes, que pasaron de súbditos a ciudadanos, como todos los españoles.

Pero esas “curiosidades” históricas afectan a otras épocas. Se escamotea el protagonismo catalán en muchos episodios históricos nacionales a través de los siglos. Por ejemplo, por acudir al siglo XIX, parte de la historiografía en Cataluña pasa de puntillas por la heroica participación de los voluntarios catalanes, al mando del general Juan Prim y Prats, nacido en Reus, en la primera Guerra de África, con acciones tan relevantes como las batallas de Tetuán, Castillejos y Wad Ras.

Otra vez las “patrañas histéricas” desbordan la llamada “memoria histórica”. Se confunde lo que se desea que hubiese ocurrido con lo que realmente ocurrió. Luis Cernuda tituló una de sus grandes obras poéticas “La realidad y el deseo”. Pues eso.

PD/ Hoy me he dejado llevar en el “post” por el tirón del historiador de vocación y ejercicio. El panorama nacional me produce cierto desencanto en estas largas vísperas electorales. Asistir a la lucha entre el doctor Jekyll y mister Hyde, o sea entre el Rubalcaba candidato y el Rubalcaba ministro de González y ministro y vicepresidente de Zapatero, es ya aburrido. Esa lucha supone un ejercicio de desmemoria que a cualquiera le abrumaría menos al protagonista, que parece sentirse cómodo en  sus permanentes rectificaciones a sí mismo.  Lo último (por el momento): en 2007 mister Hyde-Rubalcaba justificó suprimir el impuesto de Patrimonio porque “penaliza el ahorro”, “es absurdo y no afecta a las fortunas más importantes” y “su supresión garantiza la igualdad de los españoles”. Ahora el doctor Jekyll-Rubalcaba apremia al pobre Zapatero, con los argumentos contrarios, para que recupere ese impuesto. “¡Y a chufla lo toma la gente / y a mí me da pena…!” escribió José Carlos de Luna sobre “El Piyayo”. Qué chufla y qué pena, Alfredo P.

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13 comentarios to “El timo de la “Diada” y otras historias delirantes”

  1. MDA Says:

    Gracias por este artículo y por dejarse llevar por “el tirón del historiador de vocación y ejercicio”. Estamos hartos de que nos cuenten historias y no la Historia. Bienvenida la verdad histórica reflejada en este post que nos ayuda a alejarnos de la ignorancia y del riesgo de ser manipulados por aquellos que tergiversan los hechos con insana intención.
    Enhorabuena!!!

  2. camila Says:

    siempre es reconfortante conocer la Historia y ello podemos hacerlo gracias a tu post . Convendría que lo leyesen los insignes representantes de los partidos catalanistas y, por cierto , tambien Zapatero y Rubalcaba

  3. Geheimnis Anti-ZP Says:

    A los catalanes hay que ponerlos en su sitio: que pinten lo justito, no más de lo que realmente son. Es una vergüenza que todos los españoles estemos mangoneados por unos pocos separatistas catalanes y vascos.
    La culpa de eso la tienen los gobiernos nacionales débiles y sin una mayoría suficiente.
    Si a eso le unimos a unos antipatriotas como los sociatas en el desGobierno de España, que están encantados traicionando a la nación, pues tenemos el cuadro de lo que ahora mismo estamos viviendo en España.

  4. Madrileña Says:

    Sr Van-Halen:

    Los españoles deberíamos convocar un referéndum para darle la independencia de una puñetera vez a Cataluña.

    Nos ahorraríamos todo lo que hoy nos cuesta la cantidad de Diputados y Senadores catalanes que nos desprecian. Sus viajes en primera a Madrid, sus estancias en hoteles de lujo, sus dietas, sus vaciones, sus sueldos millonarios de por vida, sus guardaespaldas, sus comilonas, etc. Y serían sustituidos por Diputados y Senadores españoles que trabajan por España. Nos ahorraríamos tambien los traductores que ellos nos exigen, cuando sólo por buena educación ellos deberían hablar en español, idioma en el que todos nos entendemos. Tambien ahorraríamos en las Embajadas que tienen por todo el mundo.

    Pero por encima de todo, los españoles, nos liberaríamos de una buena cantidad de gente que nos desprecia, de políticos que sólo piensan en su tierra, y de un montón de gente que nos usa según lo que le conviene y que muchas veces lo hace con el dinero de los impuestos que pagamos el resto de los españoles.

    Será divertido verles allí macerándose en catalanismo. Y cómo, mirandose unos a otros, los pequeños que son al no pertenecer a España. Cataluña tendrá entones la dimensión que le corresponde: LA DE UN PAÍS DE PALETOS PROVINCIANOS.

    Magnifica su clase de Historia Sr. Van-Halen.

  5. Madrileña Says:

    PD/ El cava se lo pueden meter por ahí mismo, que nosotros no tendríamos inconveniente en tomar champan francés o sidra asturiana, que fresquita está de muerte, y los asturianos son unos chicos muy majos que se sienten orgullosos de haber iniciado la reconquista desde Covadónga.

  6. Rosa Valiente Says:

    Tiene razón Madrileña, pero yo aún voy más allá. Ya es hora de que nos pregunten a los españoles si deseamos unas leyes para todos, con los mismos derechos y deberes, o si queremos seguir manteniéndo el Fuero Navarro, los chanchullos vascos y la desverguenza catalana. Que nos pregunten tambien si deseamos seguir manteniendo las 17 autonomías con sus desequilibrios y sus golferias. Que nos pregunten de paso si queremos volver a armonizar de nuevo las regiones de España y tener leyes y garantías iguales lo mismo en Andalucía, Castilla o Cataluña.
    Tarde o temprano los españoles tendremos que abordar este problema. Esta chusma nacionalista, envalentonada que desafia al estado de derecho y a la unidad de España nos está llevando al despeñadero, eso si, con la bendición de Zapatero que para eso les regaló el título de Nación Catalana.
    Un post digno de estudio, sr. Van-Halen. Enhorabuena.

  7. JM Says:

    Buenos dias ILUSTRE.
    Agradezco mucho tu clase magistral de Historia de España, parte ya me sabia por mi ancestro D.Lorenzo Calbo de Rozas, a la sazón Intendente general de los ejercitos del General Palafox y activo defensor del sitio de Zaragoza en esas fechas que tan bien conoces y describes y el resto que me has ampliado. Pero ya sabes como funciona esto del “catalanismo”, que no se si deriva de catalino ó de catilino, catiliniaria, mientras se les ha dado dinero y bienes para el forre de los dirigentes pues toos contentos, ahora que no hay y ademas tienen una deuda de pantumaca y saben lo que se les viene encima con el PP, pues el canto de siempre, a lo mejor hasta actualizan a “terra iure”y sacan sus encapuchados a la calle, el pobre pueblo catalan, casi todo emigrante gallego,vasco y andaluz, amen de los africanos de los que disfrutan en la actualidad se manejan en beneficio de los Mases, Pujoles,Tarradellos ó Montillos para su propio bienestar y aumento patrimonial, vamos que se han forrao y pretenden seguir haciendolo, estos no tienen problemas de idiomas ó colegios, ya sabemos que sus vastagos van a colegios extranjeros que les pagamos todos y mas los catalanes. Mas golferia no cabe y para eso se citan anales historicos falseados ó la virginidad de Rodrigo Diaz de Vivar si hace falta. Pais coño.
    Gracias Juan.

  8. Fernando Azancot Says:

    “Deja una respuesta”, se me invita. Y respondo: ¡Impecable!. Y pienso: para qué sirve el rigor histórico en esta España alejada de la verticalidad del tiempo. Esta España en la que las minorías vulgares se imponen a las mayorías políticas, escepticas y relativistas, más que pena y respeto imponente a lo Piyayo, me da asco. Y eso me ocurre cada vez que abandono la poesía por la historia. Recuerdas Juan aquello de que el poeta siempre es niño y el historiador anciano, pues eso. Los viejos son unos descreídos. Por eso son amigos de la negociación. El que tenga ojos que vea y el que oído que oiga. Enhorabuena. Desde Sanlucar de Barrameda, bajo la sombra de los que dieron la primera vuelta al mundo, viendo desde el balcón como muere el Guadalquivir enamorado de la mar, al centelleo del luci feri fanun, te envío un fraterno abrazo. Fernando Azancot

  9. el navegante Says:

    Como siempre dando en la diana de la actualidad y además con el contenido importantísimo de extender el conocimiento, que hace que tus escritos sean, como en este caso, más que críticos, aleccionadores, con profusión de datos históricos comprobables, ya que tus referencias son profusas y certeras. De nuevo enhorabuena, por lo que tiene de instructivo y facil de entender, con exposición directa y magistral.
    Como sabes, soy catalán y ejerzo, quiero decir que me honra serlo y quiero a mi tierra con todo mi corazón. Por ello me indigna tremendamente que se esté dando una imagen de los catalanes que no nos merecemos, ya que hay muchos que no comulgan con las ideas vertidas por los gobiernos que nos está tocando soportar en Catalunya. Incluso aquellos que, llegado el momento, votan a Ciu, o incluso a psoe no están de acuerdo, en absoluto, con la idea del independentismo. Sin embargo el problema, que va a tener dificiel solución, se nos está presentando desde la educación primaria donde, a través de estos gobiernos que nos han tocado, insumisos con las Leyes de la Constitución, están inculcando a los alumnos las doctrinas sectarias que a ellos les interesa. No al pueblo catalán. Por ello me entristece las posturas de algunas personas como la comentarista “Madrileña” que pone a todos en el mismo saco. Que tendrá que ver el cava con las insensateces del Sr. Más. Sin embargo, como indica “Rosa Valiente” lo que hace falta es que de una vez por todas se termine con esa política de condescendencia irresponsable, que nace como consecuencia de la necesidad de soporte “político” a decisiones de estado. Que os quede muy claro a todos los poíticos; lo que queremos TODOS los españoles es que la ley sea aplicada sin discriminación de tipos y oportunidades, tanto a lo establecido por la Constitución en lo referente a los idiomas españoles, uso de banderas, sistema de educación uniforme, así como también una justicia que se aplique por igual y sea justa, o sea, rápida, eficaz, eficiente, y evolucionada en la aplicación a nuevos delitos, donde se incluyan los de gestión equívoca de fondos públicos.
    No se si me he salido algo del tema pero, ¡son tantos los problemas con los que tendrá que lidiar el nuevo gobierno! que más nos vale que estemos preparados. En primer lugar entiendo que sería muy conveniente reformar la ley electoral, a fin de ir sembrando el camino a seguir con el tratamiento a los extremistas vascos y catalanes que, a pesar de su minoría, siembran confusión zozobra en todo el resto del pais.
    Un fuerte abrazo y por favor sigue en esa línea en tu blog.

  10. Alberto Codani F. Says:

    TIene razón El Navegante y se pasa varios pueblos Madrileña. En Cataluña, en la calle, no hay ningún problema con el bilingüismo, ya que se habla indistintamente. El problema no lo generan los catalanes, ni unos ni otros, sino sus gobernantes, nacionalistas o social-nacionalistas, que creen que apuntándose al victimismo y a la diferencia conseguirán más. Pero no más votos sino más influencia con los votos que tienen ya en las elecciones autonomicas; el asunto se ha complicado porque el PSC se ha hecho más nacionalista con los nacionalistas y amenazan desde 2004 a Zapatero con crar un grupo parlamentario propio en el Congreso.Por ello a los nacionalistas no les convienen ni las mayorìas absolutas de unos ni las de otros. Con su apoyo el Gobierno de Aznar los nacionalistas consiguieron la supresión de las capitanias generales y de los gobiernos civiles, y ese capricho ¡en toda España! Con la mayorìa absoluta de Aznar se estancaron. Con los gobiernos débiles de Zapatero han hecho su agosto. El Navegante tiene razón; lo más urgente es cambiar la Ley Electoral de modo que con los mismos votos que les permiten gobernar en Cataluña no puedan condicionar la política española. Y eso se conseguiría obligando a los partidos que quisieran tener representación en el Parlamento Nacional a que tuviesen que conseguir un mínimo de votos en todas y cada una de las circunscripciones electorales o tuvieran que presentarse en la mitad más una de las circunscripciones y conseguir en ellas el porcentaje de votos mínimo que los demás partidos deben tener para llegar a las Cortes Generales. González y Aznar no se atrevieron a hacerlo en sus dos mayorías absolutas pero pienso que ahora las circunstancias son otras y, además, Rajoy no es Aznar. Una prueba: Aznar impidió “mirar debajo de las alfombras” en 1995, al ganar las elecciones generales.Y Rajoy ha hecho lo contrario: ha pedido a sus alcaldes y presidentes de Comunidades que denuncien la pésima gestión del PSOE dejando miles y miles de millones de euros en deudas. También la gestión del tripartido ha dejado una milmillonaria deua en Cataluña. Rajoy ha sufrido durante ochos años los mayores ataques de un Gobierno pirómano y, al tiempo, con disfraz de bombero. Se han choteado de él, le han despreciado, le han insultado. Pienso que eso le ha hecho como es, bastante más duro de lo que parece. Debe tener mayoría absoluta para poder, de verdad, cambiar las cosas. Y seguro que lo hace. La gente pide el cambio político y con él todo lo que pide El Navegante, y más. Los enfrentamientos entre Comunidades le han servido a Zapatero para “repartir golosinas” a unos y a otros, y, al final, engañar a todos y ganar él a consta de la disminución de la influencia exterior de España y del riesgo de un corte en la unidad nacional que muy pocos quieren en las supuestas Comunidades “independentistas”. Muy bien, Van-Halen, por su blog. No conozco otro que una sabiduría, rigor, oportunidad y muchas veces ironía y humor. Desde luego siga así.

  11. Luis María P. Lamartín Says:

    Me gustan mucho sus reflexiones y sigo desde el principio su blog. Además compré su libro “La sonrisa de Robespierre” en el que recoge sesenta y tantos post, que es muy oportuno como reflejo de la evolución -hacia peor- de la realidad española en los dos últimos años. Supongo que un día recogerá en otro libro sus post posteriores. Lo que le pido es que no se detenga y siga incorporando nuevas reflexiones a su blog; lleva ya mucho tiempo sin escribir un nuevo artículo. Supongo que tiene mucho trabajo con las elecciones próximas, pero, por favor, saque un tiempo para atender al blog y responder al interés de sus seguidores. Muchas gracias. Y enhorabuena.

  12. Jato Says:

    Plas! Plas! Plas! (..aplausos..). Y si llevara sombreo me lo quitaba.Gracias.

  13. jovani Says:

    Muy buen articulo, deberiamos hacer un resumen y plasmarlo en panfletos imprimir un par de millones y pegarlos por toda cataluña y parte de España para que, no seamos engañados por los polítcuchos de turno.
    España, no se merece a estos politicos, son una vergüenza,
    Se debe explicar perfectamente todo esto en los colegios a los chicos, estos errores provocados por los políticos, pueden provocar problemas gravisimos en un país.

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