El flautista de Hamelín

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Todo el mundo ha escrito sobre la victoria de Rajoy que siendo un tema trascendental para España es, además, un tema “de casa”. Enorme victoria merecida que reconoce la seriedad, la preparación y el tesón de este hombre tranquilo que va a tener sobre sus espaldas políticas el duro peso de enmendar el camino del país, convocar a todos, predicar ilusión y acabar con las ocurrencias, las improvisaciones y la gestión errática de unos aficionados de quinta división venidos a más. Le esperan a Rajoy decisiones difíciles y a todos nos esperan años duros. Habrá tiempo de escribir sobre su presidencia cuando comience.

 Mira que soy rarito, voy a escribir sobre Rubalcaba, y por dos motivos. El primero: porque me preocupa el futuro del PSOE que, una vez recobrada la cordura y encontrada la brújula, debe jugar un papel importante en el futuro político de España. Y el segundo: porque esa cordura y esa brújula no es probable que la encuentre un dirigente socialista “histórico” como es Rubalcaba que en su vida política ha caído en demasiados charcos y tiene demasiados cadáveres en sus armarios. 

Uno de mis más singulares e inteligentes amigos, Alberto Miguel Arruti, gran periodista y profesor que acaba de morir, contaba, entre sus ocurrencias más disparatadas y acaso por ello más geniales, que uno de sus sueños incumplidos era trasladarse a un lugar remoto, cambiar de nombre, inventarse una nueva biografía, y continuar desde esa personalidad recién estrenada una vida ya sin ataduras. No digo yo que Rubalcaba tenga que seguir ese consejo, pero casi.

Pues no, el derrotado candidato socialista afronta hacer todo lo contrario. No sólo descarta desdibujarse por el escotillón sino que ansía ser secretario general del PSOE y ya está maniobrando para tal fin. Yo creo que Rubalcaba, que no sigue el sueño de mi amigo muerto, quiere, en cambio, darle gusto a Rajoy. ¿Habría un jefe de la oposición mejor para Rajoy que el desarbolado Rubalcaba? Yo creo que no.

La legislatura nacida de las elecciones del pasado domingo, será especial. En ella todos seguiremos aquella máxima de Garibaldi en 1849 que Roosevelt plagió en 1897 y que se hizo célebre cuando la pronunció Churchill en 1940: “esfuerzo, sangre, sudor y lágrimas”. Los sacrificios que esas cuatro palabras encierran probablemente vamos a conocerlos los españoles en nuestro cuerpo social y en nuestra vida individual. Y que nadie se asuste; lo de la sangre sólo será en este caso una metáfora, algo así como ese dicho tan español de “llorar lágrimas de sangre”.

Que en sus solitarias declaraciones de la noche electoral Rubalcaba no entonase su “mea culpa” ni procediese a ofrecer a los españoles la más mínima autocrítica de su campaña y de la gestión que llevó al desastre, evidencia que los socialistas no han entendido el mensaje de las urnas. Los casi cuatro millones y medio de votos perdidos por el PSOE nos enseñan que, a diferencia de Rubalcaba, los votantes sí habían entendido el mensaje de la realidad antes de acudir a las urnas. El candidato sin “primarias” y el líder sin Congreso Federal tuvo los peores resultados de la historia del PSOE: 110 escaños; menos que los 118 escaños de González en 1977, y que los 125 escaños de Almunia en 2000. Un auténtico desastre. Pues ni por esas Rubalcaba se siente un pelín concernido.

Cada cual se conforma como puede, y el sanedrín socialista puede seguir el camino que quiera aunque ese camino termine en un precipicio. El flautista de Hamelín, la leyenda del siglo XIII recogida por los hermanos Grimm y en el poema de Browning, utilizó una flauta para conducir a las ratas hacia su destrucción, y Rubalcaba se vale de un instrumento más prosaico: un salvavidas. Los barones socialistas saben que no tendrían nada que hacer con una profunda renovación que incluyese un líder nuevo, generacionalmente atractivo, porque serían barridos, y optarán por la apuesta del enroque que es lo que Rubalcaba les ofrece, aún con el riesgo final de la destrucción. Ganar tiempo es mantener privilegios y los barones del PSOE han perdido las elecciones en sus territorios y se agarran a un clavo ardiendo. Pobres.

La tragedia en la refundación que debería afrontar el PSOE a partir de su derrota es que el recambio en el liderazgo no se ve fácil. Todas sus referencias territoriales se han quemado, con líderes autonómicos desplazados del poder por las urnas el pasado 22 de mayo. Los que podían sacar cabeza, como Carme Chacón o Patxi López, porque no estuvieron afectados por las elecciones autonómicas, han sufrido severas derrotas el domingo pasado; López mantiene el poder gracias al apoyo del Partido Popular y Chacón vive la amargura de perder escaños y quedar por debajo de CiU por primera vez en unas elecciones generales. En Andalucía, la otra Comunidad no afectada por las urnas autonómicas del 22 de mayo, se ha dado un vuelco y ha ganado el Partido Popular; Griñán es un enfermo político grave a la espera de su R.I.P. en las próximas elecciones andaluzas. Los demás barones socialistas pasaron a mejor vida (es un decir) en mayo.

La tradición en el PSOE, que como partido con historia tiene experiencias de todas clases: buenas, regulares, malas y malísimas, es que los relevos en la secretaría general  se producen con sucesores más jóvenes que sus antecesores. Eso ocurrió con Llopis, al que sucedió González y con González al que sucedió el ínclito Zapatero. Ahora, si Rubalcaba se sale con la suya, esa tradición se quebraría. ¿Aparecerá por sorpresa un nuevo Zapatero, de la generación posterior, en el Congreso Federal de febrero? Chi lo sa.

Entre los posibles candidatos, Eduardo Madina, secretario general del Grupo Socialista en el Congreso, se ha descartado a sí mismo. Hace tiempo que sigo la trayectoria humana y política de este joven y activo socialista, y me parecía un “candidato revelación”.  Ciertamente, cualquier ciudadano de la ideología que sea, se solidarizará con Madina que fue víctima de un vil atentado de ETA  en el que perdió una pierna, y todos nos congratulamos, aunque el dolor y la mutilación no tienen precio, de que Madina recibiese como víctima del terrorismo una indemnización del Estado de tres millones de euros, por cierto 43 veces más euros que la viuda del general Justo Oreja, asesinado en 2001. Por poner sólo un ejemplo entre tantos. En todo caso, y creo que hace mal, Madina se ha excluido de la carrera hacia la cúpula de Ferraz.

La que parece estar dispuesta a dar un paso adelante, aunque hasta ahora con zapatillas de baile y no con calzado de competición, es Carme Chacón, pese a su estruendosa derrota catalana. Esta señora es la que, siendo ministra, acaba de declarar que España es de hecho un Estado federal, cuestión que no contempla la Constitución;  la del “todos somos Rubianes” (q.e.p.d.); la insumisa a las sentencias de los Tribunales cuando atañen a su peculiar y respetabilísimo entendimiento de Cataluña. Allá el PSOE, pero si Chacón fuese secretaria general y entonces se presenta al personal tal cual piensa (no dudo que piensa)  el desierto de la oposición será para los socialistas muy extenso.

Otro que no se aclara pero que podría optar a la sucesión es Tomás Gómez. Con él todo es posible;  es difícil hacer previsiones; es complejo como un laberinto borgiano. Tiene el inconveniente de no contar con escaño en el Congreso, pero esas cosas supongo que no le inquietan. Ha sufrido dos estruendosas derrotas en Madrid, la del 22 de mayo y la del domingo, pero eso supongo que tampoco le inquieta. Consiguió los peores resultados del PSOE en toda la historia de la Comunidad de Madrid: el 26% de votos; exactamente la mitad de escaños en la Asamblea de Madrid: 36; el Partido Popular 72. Al parecer no le supone inquietud alguna. Desde luego nunca hizo autocrítica.

En las elecciones generales el partido dirigido por Gómez ha bajado aún más (con lo difícil que lo tenía) su presencia en los municipios de la Comunidad. El Partido Popular ha sido el más votado en 177 de los 179 municipios madrileños. Entre ellos, y ampliamente, en los antiguos feudos socialistas de Fuenlabrada y de Parla; Gómez conoce bien este último municipio; lo arruinó. Al líder Gómez le queda la alegría de haber tenido más votos que el Partido Popular en dos pueblos, en los que por cierto no gobierna el PSOE: Navarredonda (150 habitantes) en donde ganó el PSOE por 18 votos, y Fuentidueña de Tajo (2.095 habitantes) en donde los socialistas se impusieron al Partido Popular por 49 votos. Toda una victoria para “Invictus”.

En la noche electoral el secretario general del PSM achacó la derrota del PSOE, como no, a la crisis y a la “voracidad de los mercados”. Dijo: “El resultado de esta noche en España es suficientemente contundente como para […] poner un punto y aparte”. Seguramente se refería a Rubalcaba, pero sus contestatarios internos le aplicaron a ál esa  medicina, y el portavoz de “Más Izquierda Madrid” declaró: “Es razonable, a la vista de estos resultados y de las divisiones internas, que Tomás Gómez se aplique un punto y aparte y deje la dirección regional del PSM para abrir un proceso de cambio en las políticas y en las actitudes que conduzca a un PSM más democrático e integrador y cercano a la sociedad madrileña que le ha vuelto la espalda”. Supongo que a Gómez tampoco le preocupa este asunto. Igualmente no creo que le preocupen demasiado las críticas internas que recibe por mantener como su  “número dos” a Trinidad Rollán, tras su condena a inhabilitación para cargo público, por prevaricación, cuando era alcaldesa de Torrejón de Ardoz. 

La noche electoral produjo, a mi juicio, algunas sorpresas, y no me refiero a la victoria holgada del Partido Popular, que estaba cantada en todos los sondeos y se respiraba en la calle. Lo único nuevo que saldría de las urnas sería conocer los porcentajes de la mayoría absoluta de Rajoy y de la derrota de Rubalcaba. Me refiero a la sorpresa de la ausencia de Zapatero y a la sorpresa, a la que me he referido ya, de la falta de autocrítica de Rubalcaba. Si los socialistas achacan exclusivamente su desastre electoral a la crisis, como han repetido Rubalcaba y Gómez, resulta aún más grave que una semana antes de las elecciones la  vicepresidenta del Gobierno, Elena Salgado, siguiese endulzándonos la realidad económica contra las evidencias de la propia realidad. La culpa de la histórica derrota del PSOE no ha sido sólo su gestión de la crisis, con millones de parados, sino las pertinaces mentiras del Gobierno sobre la crisis de las que los españoles estaban hartos y así lo han reflejado en las urnas.

Sobre la ausencia de Zapatero, él ha sido el único Presidente del Gobierno que no ha comparecido ante los españoles en una noche electoral. Todos sus antecesores lo hicieron, y cuando no eran candidatos y perdieron también estaban a la diestra de los derrotados enjugándoles el cabreo o las lágrimas. Zapatero prefirió dejar sólo a Rubalcaba y no dirigirse a los españoles; esperó al día siguiente y habló por primera vez de las elecciones tras la reunión del Comité Federal de su partido, pero no como Presidente del Gobierno sino como Secretario general del PSOE. Eso no es de recibo. Huída, miedo escénico, intencionado alejamiento de la derrota dejando que diese la cara Rubalcaba… “El Maquiavelo de León”, como tituló José García Abad su libro sobre Zapatero,  es capaz incluso de sorprenderse a sí mismo. ¿Quién sabe a qué se debió que no hablase a los españoles en tan singular ocasión? ¿Lo sabrá él?

Rubalcaba, con flauta o sin ella, es pasado gubernamental y problemático futuro político. Zapatero es un Presidente cesado; el “B.O.E.”  ha publicado ya el Real Decreto con su cese, tan esperado por tantos españoles. Está “en funciones”. El tránsito hasta la llegada del nuevo Gobierno es largo, prácticamente un mes desde las elecciones. Pero no es un periodo caprichoso ya que los plazos figuran en el Real Decreto de convocatoria electoral, y a él remite la Constitución. 

Hay medios de comunicación y más de un sector o institución que acucian a Rajoy para que adelante su programa de Gobierno. Merkel y la Comisión Europea, por ejemplo, ya le piden al candidato vencedor el pasado domingo que ponga las cartas sobre la mesa. A uno le sorprenden tales elementales errores de bulto sobre nuestro sistema político en este trámite. Deben creer que el sistema español es similar en plazos al británico. Allí, casi  al día siguiente de unas elecciones, quien las gana y es primer ministro ocupa la célebre casa del número 10 de Downing Street; no hay largo trámite. En España no es así.

Ahora mismo Mariano Rajoy no es “Presidente electo” como suelen llamarle los medios de comunicación, es sencillamente un diputado electo que es, a su vez, presidente del partido que ha ganado las elecciones. Aunque se use ese término no hay formalmente en el sistema español un candidato directo a la Presidencia del Gobierno porque el Presidente del Gobierno no lo eligen directamente los ciudadanos sino el Congreso de los Diputados una vez constituido. Tampoco puede Rajoy desvelar su programa de Gobierno porque ese será el contenido de su discurso de Investidura, tras ser propuesto por el Rey a las Cortes Generales como candidato, entonces ya sí, y no puede adelantarlo porque ello representaría un ninguneo a la soberanía nacional que debe valorarlo y avalarlo, o no, con los votos de los diputados. Obviamente en el caso de Rajoy es un puro formalismo ya que el Partido Popular tiene holgada mayoría absoluta en la Cámara.

Tampoco puede inmiscuirse Rajoy en la labor del Gobierno en funciones. Puede pedirle información sobre asuntos de calado, sugerirle determinadas posiciones en reuniones internacionales, y no  mucho más. Las decisiones del Gobierno en funciones, que sólo pueden referirse a asuntos ordinarios, de trámite, son de su responsabilidad, y no deben apuntarse a Rajoy. Por eso, creo yo, no quiso el presidente del Partido Popular que hubiese testimonios gráficos de su reunión de ayer con Zapatero. Era una cita no oficial, y para nada deseaba el futuro Presidente que pudiera interpretarse su presencia en Moncloa con la solemnidad de las cámaras de televisión y de los fotógrafos como una “participación” en la gobernación del país.

Después de su cabreo por el patético papel que le reservó Rubalcaba en su desastrosa campaña electoral, mientras resucitó a González y a Guerra, no es improbable que el Presidente en funciones haya aprovechado su reunión con Rajoy para felicitar al futuro residente de Moncloa por su próximo éxito: que Rubalcaba se constituya en jefe de la oposición. Es lo mejor que le puede pasar a Rajoy. El flautista de Hamelín y su recolección de ratas despistadas. Sólo quedará pendiente que le preste Gómez a Rubalcaba el cartelón de “Invictus” para que decore la fachada de Ferraz y que Elena Valenciano reciba el nombramiento de directora vitalicia de campañas electorales. Qué chollo.

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8 comentarios to “El flautista de Hamelín”

  1. A.H.C. Says:

    Señor Van Halen: Lo menos comprensible de los socialistas tras su derrota es que no acepten haber cometido ni un error. La culpa es de la crisis, de que no han sabido explicarnos lo bien que lo han hecho, etcétera. Llegarán a echar la culpa al pueblo español porque se ha equivocado al votar. Ya lo dijeron sus correligionarios hace setenta y tantos años cuando ganó la derecha y dieron un golpe de estado cruento en Asturias enm 1934. Todo menos admitir que no resulta inevitable que los españoles voten, a toda costa y lo hagan como lo hagan al PSOE. Si el futuro del socialismo en España son Rubalcaba, la Chacón, Griñán, Blanco o Gómez estamos listos. Unos por tramposos y otros por corruptos y alguno por ambas cosas, llevarán al PSOE aún más abajo de lo que está que ya es muy abajo. Lo más llamativo puede que sea lo de Gómez, implicado en asuntos oscuros durante su mandato en Parla, o eso dice el Informe Abubilla, del que nada más se supo, con nacimiento en Carranque (Toledo) en donde este señor tiene una casa. Luego desbarajustó y arruinó Parla, miente más que habla, y todavía quiere ser líder nacional… ¿Es que los socialistas se han vuelto locos? Enhorabuena.

  2. Fernando Azancot Says:

    Delicioso artículo maestro. El mejor análisis político que ha llegado a mis manos en estos días sobre las consecuencias de la debacle electoral. Y es que cuando un grupo humano se cierra sobre sí mismo, termina creyendo que más allá no hay nada, es decir pierde toda referencia que le permita, mediante la comparación, ejercer la crítica de sí mismo. Y como el grupo no es sino la proyección de los individuos que lo componen, exigir de estos la autocrítica en el caso que nos ocupa, es tiempo perdido. Quiere decirse que los resultados segundos están por llegar.
    Y es que para recobrar la cordura, como para que te toque la lotería, primero hay que poseerla, tanto como adquirir el décimo antes del sorteo. Aspirar a que actúe con sensatez quien a golpe de relativismo desconoce el permanente valor de la virtud, es como pedir peras al olmo. Y en el supuesto de la brújula, aun en el hipotético caso de haberla hallado, si no se conoce su manejo de poco o nada sirve. Puede que a lo más de adorno.
    Detrás del flautista o en su torno se moverán cuantos andan aterrados con solo pensar en la descabalgada del poder. En la mayoría de los casos, no en razón de una acendrada vocación política, entendida como servicio a España, sino en el a qué dedicarse después de tantos años ausentes de todo oficio o profesión. Dónde encontrar una salida en una España económicamente casi quebrada por causa precisamente de tanta incompetencia. Ese y no otro es el drama.
    Antes de la transición política, inquietaba que Rodolfo Llopis, en el momento oportuno, se alzara con el santo y la limosna del futuro socialismo. El triunfo de “Isidoro” en Suresnes llenó de alegría a los jóvenes socialistas del interior. Pero también a determinadas instancias gubernamentales del franquismo. Fue aquella una sucesión adecuada a los planes sucesorios que se vieron coronados con la apostasía marxista. A partir de aquí, la sucesión socialista comenzó a desenvolverse entre problemas, hasta llegar a la causante del período más nefasto de la moderna historia de España. Llegados a este punto, “lasciate ogni speranza”.
    El problema no es solo de hombres o mujeres, es sobre cualquier otro aspecto de ideas. Y esta es la cuestión.
    Releyendo hoy el Eclesiatés, (10 – 5, 6), encuentro esta advertencia que me ha dado donde pensar: “Hay un mal que yo he visto bajo el sol, como error que procede de la autoridad: el necio es promovido a los puestos más altos y los nobles rebajados a los inferiores.”
    Se me olvidaba: dicen que Lopez Aguilar está al acecho.

  3. OPCH Says:

    La venganza contra Rubalcaba parece una de las hipótesis más sólidas para explicar la ausencia de Zapatero ante los españoles la noche de las elecciones generales. Una venganza que es compatible con la desvergüenza de un Presidente que no quiere asumir públicamente sus múltiples y trágicos errores. Ni él ni quienes han ejercido algún puesto de responsabilidad, en el gobierno o en el PSOE, están dispuestos a hacer autocrítica. Peor para ellos. Es el mejor camino si lo que quieren es deambular prolongadamente por el desierto de la oposición y ajenos a lo manifestado por los españoles en las urnas.
    Magnífico blog, Van Halen

  4. JM Says:

    Buenos dias ILUSTRE.
    Como es lo habitual ya han aparecido “las navajas y guadañas” en la reconstitucion-refundacion-parcheado-reparto-menudeo..etc en el psoe. ¿Alguien esperaba unos juegos florales? cuando estos desde antes de la Repiblica ya andaban a la greña y se asesinaban unos a otros, los Comunistas, Anarquistas y Socialistas entre sí, ahora no van a ser menos. Veo una peculiaridad, y es que a la muerte de Franco y despues del primer gobierno psoe, con un Carrillo sin mensaje, y el poco util “pograma” de Anguita, Felipe y los suyos consiguieron aglutinar todo el voto de izquierdas en el psoe, gracias al cual se han colocado, forrado etcc. Parece que ahora Cayo Lara y otros se dan cuenta que “estos” quiza sean peores para el pobre pueblo español que la derechona y se estan desmembrando el conceto psoe de la izquierda, incluso aparezcan partidos nuevos derivados del 15-M y mas si cambia la ley electoral.
    El Flautista en Hamelin, consiguió llevar todas “las ratas” al rio donde se ahogaron, QUE LASTIMA………
    Gracias Juan

  5. Marcelo Suárez Estéban Says:

    Mariano Rajoy sin ser aún Presidente del Gobierno está demostrando más iniciativa en el exterior para defender los intereses de España que la que demostró Zapatero en toda su etapa, si excluímos la insistencia en sus ocurrencias de consumo interior que enfrentaron a los españoles. la memoria histórica, el aborto considerado un derecho de las mujeres sin tener en cuenta al no nacido, y otras decisiones que ni siquiera habían figurado en sus programas electorales. La gestión del tandem Zapatero Rubalcaba ha sido desastrosa para los intereses generales de los españoles. Gracias Van Halen por sus juiciosos artículos.

  6. MDA Says:

    Lo de la sucesión en el PSOE aún no ha dado todo el de sí que promete. Al menos hasta febrero falta mucho por ver. Pero no es desdeñable lo ofrecido en los últimos días: Alfonso Guerra le ha reprochado a Zapatero que “no saliera a dar la cara” el 20-N, Griñán ve un “error” que Rubalcaba no se sometiera a primarias, Bono se enfrenta a los socialistas catalanes y quiere un líder que grite “¡Viva España!” y luego dice que no se refería a Chacón, Felipe González y Marcelino Iglesias defienden a Chacón de los ataques de Bono y Guerra,Patxi López dice que Bono debería pensar en descansar…Pero todos coinciden en el mismo error:la falta de autocrítica ante los patéticos resultados electorales. Sólo cuchillos. Mal asunto para el propio PSOE. Allá ellos.

  7. Amelia R. Says:

    Bono es el clásico prototipo del “sepulcro blanqueado”. Hoy se le ha ocurrido decirle a Zapatero que el tiempo valorará sus acciones, o algo así. Eso no es decir nada. Me recuerda a un amigo mío que decía siempre a alguien que no le caía bien: “Te reconozco en lo que vales” que para él, obviamente, no era nada. Que el tiempo valore a alguien no significa que vaya a valorarle bien; le puede valorar mal. Bono, que es un hipócrita, no habrá olvidado que no fue secretario genera del PSOE, y por ello no fue candidato a presidente del Gobierno por el PSOE, porque Zapatero le ganó el Congreso socialista por 9 votos. Pensará que su gestión hubiese sido mejor, y como la gestion de Zapatero ha sido catastrófica, es posible que Bono tenga razón. Y ahora anda el hombre queriendo que Rajoy le nombre embajador en el Vaticano, pero no creo que el futuro presidente sea tan tonto como para cae en esa trampa, aunque su “bondad” ante el traspaso de poderes me hace dudar de que Rajoy no sea lo que algunos piensan: que es un “blando”. Ojalá se equivoquen porque España necesita un “duro”, además de que tenga ideas claras.

  8. mari carmen martos Says:

    estoy completamente indignada con ese que dice que subiendo los impuestos no se consigue nada yo creo que este se tendria que ir a su casa despues de haber dejado a españa arrasada el y zapatero vamos ami me daria verguenza hablar delante de todos los españoles que los escuchen claro porque ami me da ..como una repulsion indescriptible vaya una cara la de este y todo su gobierno por si alguien duda hablo de ese partido llamado psoe y toda su camarilla y digo camarilla por no decir otra cosa mas gorda vallase a su casa rubalcaba ya esta bien que no somos tontos cada vez que habeis gobernado habeis dejado a españa en la mas absoluta ruina

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