La oposición pirómana y al fondo Gibraltar

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Joaquín Almunia es un político de larga trayectoria. Fue dos veces ministro,  de Trabajo y de Administraciones Públicas, en gobiernos de Felipe González, cuando España estaba en la “champions league” mundial de la corrupción y crecían la crisis económica y el desempleo que se encontró en 1996 el Gobierno de Aznar, y de los que ahora, gracias a la pasmosa amnesia del pueblo español, nadie se acuerda. Se nos machaca casi cada día con la batalla del Ebro, pongo por caso, que fue hace más de setenta años, y se trata de que olvidemos cuestiones mucho más cercanas. ¿Qué pasó con los escarceos gasolineros del entonces ministro de Fomento Pepiño Blanco? ¿Y la posibilidad  de que se desentrañe de una vez el chivateo del bar Faisán, con el ministro del Interior Rubalcaba de por medio? Sigamos esperando sentados.

Almunia empezó como responsable de Economía de UGT, fue diputado y portavoz del Grupo Socialista en el Congreso, sucedió a Felipe González en la Secretaría General del PSOE y por tanto fue líder de la oposición entre 1997 y 2000. Resultó derrotado por Josep Borrell en las primarias internas que buscaban candidato para las elecciones generales de 2000. No obstante, aunque a los socialistas se les llena la boca cuando hablan de democracia interna, a Borrell le hicieron la vida imposible, o sea la cama, y al final el candidato fue Almunia, que sufrió una humillante derrota ya que consiguió 125 escaños. En la humillación electoral sólo ha sido superado por Rubalcaba.

En 2004 Almunia fue designado Comisario Europeo de Asuntos Económicos, en el cupo español, y en 2010 Zapatero apostó de nuevo por él para vicepresidente de la Comisión Europea y Comisario Europeo de Competencia, también dentro del cupo español. Tiene un cargo institucional, nombrado a propuesta del Gobierno, en el que supongo le quedan dos telediarios, que son los que espero le queden a Fran Llorente como director de los Servicios Informativos de TVE. 

Su biografía última evidencia que Almunia ha sido el niño bonito de Zapatero en Europa. Le apoyó por ser su antecesor en la Secretaría General del PSOE y no menos porque gracias a su desastrosa gestión del liderazgo de la oposición durante la primera legislatura de Aznar, el “Maquiavelo de León” llegó a encabezar el socialismo merced al puñado de votos del grupo que pastoreaba José Luis Balbás que todavía se arrepiente en las tertulias de aquel desliz. 

Almunia ha alzado dudas sobre la operación de préstamo a los Bancos españoles por parte de la Unión Europea, ha declarado que supondrá nuevos ajustes para España, que por supuesto habrá condiciones al Estado, que los ciudadanos de a pie tendremos que pagar los muchos millones de euros de la ayuda y no sólo los Bancos como receptores del préstamo… Con ello ha contradicho a la canciller alemana, Merkel; al Presidente de la Comisión Europea, Durao Barroso; a la Directora Gerente del Fondo Monetario Internacional, Christine Lagarde; al Presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi; y a su compañero en la Comisión Europea, Comisario de Economía, el liberal finlandés Olli Rehn, por cierto un tipo duro, que es quien tiene la competencia para hablar de Economía y no el Comisario de Competencia que en este asunto es institucionalmente incompetente.

Todos estos personajes, que no creo tengan menos conocimiento del asunto que Almunia, han diferenciado entre “intervención o rescate al Estado” y “préstamo a los Bancos que lo soliciten”, han asegurado que esta fórmula no supondrá la imposición de nuevos ajustes por parte de la Unión Europea ni de condiciones al Estado aunque sí a la Banca, y han elogiado unánimemente las reformas emprendidas hasta ahora por el Gobierno. La prueba del algodón de la diferencia entre el rescate a un país y un préstamo a la parte de la Banca que lo requiera, es que los países intervenidos se han quejado de que a ellos la Unión Europea no les diera en su día la posibilidad de recibir empréstitos para sanear sectores concretos en lugar de forzar una intervención y rescate a nivel de Estado. Hasta el punto de que algunos de estos países, como Portugal, no descartan solicitar una renegociación de las fórmulas de rescate decididas en su día.   

El fiel socialista Almunia a quien no contradice es a Rubalcaba; todo lo contrario. Se ha convertido en su eco cuando no en su vanguardia.  Rubalcaba, con una insensibilidad política de Estado impresentable en un jefe de la oposición en momentos muy delicados, recibió desde el principio la noticia del préstamo sembrando dudas. Y lo último que escupió fue: “Ojo con los rumores inquietantes que llegan de Europa sobre nuevos ajustes”. Esos rumores eran sólo de Almunia. Porque las condiciones europeas serán para la Banca que pida el préstamo, y los “hombres de negro” visitarán a los banqueros y no a los políticos. Ni en los peores momentos de presión europea al Gobierno de España para que hiciese reformas, ya en tiempos de Zapatero que durante muchos meses desoyó los recados de Bruselas, se había vivido una actitud más miserable.

Si un Comisario Europeo, además español, presenta un panorama negro, y por cierto irreal, o sea de verdades a medias, tras el momento dulce del anuncio del préstamo por el Eurogrupo, y coincide con él nada menos que el jefe de la oposición que era vicepresidente del Gobierno durante las primeras reformas ¿cómo van a reaccionar los mercados internacionales? Tras el anuncio del préstamo de nuestros socios comunitarios a la Banca, que fortalecía las perspectivas de nuestro sistema financiero, subió la Bolsa y bajó la prima de riesgo. A las pocas horas se estancó la Bolsa y la prima de riesgo se disparó, y  hay que apuntar a la irresponsabilidad de Almunia y de Rubalcaba los 520 puntos que alcanzó ese día.

Los palmeros de la izquierda han llamado a Rajoy mentiroso porque había dicho que el sistema financiero español se salvaría solo, porque había negado forma alguna de ayuda exterior, porque había asegurado que el préstamo no supondría deuda al Estado. Pero ¿qué expertos son quienes acusan? ¿Alguna vez se anuncian las medidas económicas? ¿Alguna vez se anunciaban, por ejemplo, las devaluaciones de moneda cuando las había? Un disparate. Guardarse en la manga la carta del cuándo y del cómo es elemental en cualquier decisión de política económica y en éste también.

El préstamo supone deuda para los Bancos que se acojan a él. Y el Estado, al hacer la operación a través del FROB, ganará dinero. Otra cosa es que, como es lógico, el garante del préstamo es el Estado, porque los Bancos no están en el limbo. Y, claro, se trata de que los receptores cumplan sus compromisos de pago y las contrapartidas que les imponga la Unión Europea. Y debe insistirse en que un 70% del sistema financiero español está sano y no precisará ayudas, según el BCE y el FMI.

Que los socialistas acusen a alguien de mentir me produce una risa nerviosa. Rubalcaba se queja de que Rajoy dijese que nuestro sistema financiero era sólido; nunca lo dijo. Pero Zapatero sí dijo aquello de que “nuestro sistema financiero está en la “champions league” y nuestra Economía también”. El 8 de enero de 2010 proclamaba: “España está a punto de salir de la recesión si no lo ha hecho ya”. El 13 de enero de 2010 publiqué un post titulado “La mentira considerada como una de las bellas artes” parafraseando el título de la célebre obra de Thomas de Quincey “El asesinato considerado como una de las bellas artes”. En aquel post tuve la ocurrencia, tras un paciente ejercicio de búsqueda, de reproducir una tras otra cuarenta mentiras económicas de Zapatero y sus ministros. La antología llegaba hasta aquella fecha. Luego hubo mentiras más. Que los socialistas no hablen de mentiras, por favor. Que la amnesia fragmentaria no desemboque en desvergüenza.

Toda la tramoya crítica de la izquierda tras la decisión del Eurogrupo de ayudar a los Bancos españoles se debe a la necesidad partidista de enturbiar el indudable éxito de Rajoy. Y la deslealtad institucional les lleva a que esa deslealtad se acerque a la traición. Lo que menos necesita la imagen exterior del país es que la oposición sea pirómana, porque con ello daña a España y atenta contra su credibilidad. Rubalcaba quiere que las medidas de Rajoy fracasen, pero es justo lo contrario de lo que desea y espera el pueblo español que está dispuesto a afrontar sacrificios si el Gobierno, que cuenta con los votos de una gran mayoría de españoles, ataja la crisis. Los que la crearon no están dispuestos a consentirlo, aunque resulte increíble. Ponen sus miserables intereses antes que el interés general de la Nación. Y da igual que los pirómanos se llamen Almunia, Rubalcaba, Cayo Lara, Méndez, Toxo, o la adherida a todo lo que desgaste: Rosa Díez.

Las imágenes de las televisiones internacionales sobre la situación de España eran ayer las declaraciones de Rubalcaba y Almunia y los mineros asturianos del carbón cubiertos con pasamontañas provocando incendios y cortando carreteras. Ignoran u olvidan los mineros -otra vez la amnesia- que las restricciones al carbón se deben a una propuesta del Gobierno de Zapatero a la Unióin Europea en agosto de 2011. Con esas imágenes si yo fuese inversor extranjero desde luego no metería un euro en la Economía española.

Y al fondo, como en una postal de La Línea de la Concepción, el Peñón de  Gibraltar. Pasando página, y aunque el tema quede lejano para algunos, porque la tensión nacional, antes llamada patriótica, también ha logrado cargársela el buenismo suicida, no quiero dejar de referirme a la visita del príncipe Eduardo de Windsor, conde de Wessex, y su señora esposa, a Gibraltar. Confieso que a mí la visita me da igual. Gibraltar es una colonia anacrónica en la Europa del siglo XXI con visita principesca o sin ella. Lo que debemos tratar es de que el personal menos avisado se percate de que la permanencia inglesa en esa Roca representa una enorme estafa histórica y una flagrante vulneración de los tratados internacionales y de las resoluciones de Naciones Unidas.

A mí la visita que me preocupó fue la de Moratinos, entonces ministro de Asuntos Exteriores, que en julio de 2009 fue a la Roca a hablar de igual a igual con el Gobierno local, lo que implicó el reconocimiento de aquella autoridad con la que por obra y gracieta de Moratinos se establecían relaciones bilaterales que no tenían precedente.

En los reinados de Felipe V en sus dos etapas, de Luis I, de Fernando VI, de Carlos III, de Carlos IV, de José I, de Fernando VII, de Isabel II, de Amadeo I, de Alfonso XII, de Alfonso XIII; en las Regencias de Espartero y de Serrano; en la I República, con las presidencias de Figueras, Pi y Margall, Salmerón y Castelar; en la II República, con las presidencias de Alcalá-Zamora y Azaña; en la dictadura de Franco; y hasta aquel viaje de Moratinos en el reinado de Juan Carlos I, la política española sobre Gibraltar no había cambiado en sus líneas maestras. Regímenes tan distintos como Monarquías con tres dinastías, dos Repúblicas y una dictadura mantuvieron la misma estrategia. Nunca ningún ministro español hizo una “visita de Estado” a Gibraltar porque para todos los gobernantes de España del siglo XVIII para acá Gibraltar es España, y un ministro no puede visitar como dignatario extranjero una pate de su propio territorio nacional. Todas las conversaciones sobre Gibraltar han sido entre Madrid y Londres; si en la mesa estaba un representante gibraltareño por invitación británica era como si en la misma mesa se sentase el alcalde o un concejal de la Línea de la Concepción o de San Roque. Y no creo que ni siquiera se produjese tal cosa porque las conversaciones, y a lo largo de la historia no fueron pocas, eran cuidadas incluso en los detalles para que fuesen bilaterales entre España e Inglaterra.

Es imposible, por muy simples que fuesen Moratinos y su jefe Zapatero, que no conociesen esos antecedentes. Gracias a la incompetencia del presidente del Gobierno y  del ministro, Juan Carlos I pasará a la Historia como el primer monarca en cuyo reinado España  trató a Gibraltar de igual a igual, y un ministro español se fotografió sonriente, en la cercanía de los simpáticos monos, bajo la bandera colonial de Gibraltar, la Unión Jack y la bandera española. Menudo papelón para el cachazudo Moratinos.

El almirante inglés Rooke y el holandés príncipe de Hesse-Darmstadt, al servicio del Archiduque Carlos, pretendiente al trono de España, tomaron la plaza de Gibraltar en 1804. Y Rooke se la quedó sin más para la reina Ana de Inglaterra en un acto de evidente piratería, en lo que la propia “Encyclopedia Britannica”, en algunas ediciones de finales del siglo XIX, calificó como “un caso de patriotismo sin escrúpulos contrario al honor de Inglaterra”. Los vecinos de aquella Gibraltar de 1704, unos 5.000, abandonar la Roca y fundaron en sus cercanías la población de San Roque, llevándose los archivos municipales, las reliquias de sus iglesias, el pendón de la ciudad, y otros recuerdos históricos. Y así lo dice el cartel que en la entrada de San Roque  reza: “Ciudad de Gibraltar en San Roque”.

Desde entonces España intentó en varias ocasiones reconquistar el Peñón: en 1727, 1779 y 1782, pero las acciones militares fracasaron. España nunca reconoció la ocupación de la Roca, salvo en los términos incluidos en el Tratado de Utrecht de 1713, que señalaba: “la dicha propiedad se ceda a la Gran Bretaña sin jurisdicción alguna territorial y sin comunicación alguna abierta con el país circunvecino por parte de tierra”. Por ejemplo, España no reconoció ningún derecho de Inglaterra sobre las aguas limítrofes que sólo están constituidas por  “aquella área circundante a la colonia hasta la cual podían alcanzar los cañones de la fortaleza del Peñón”. España no reconoce al Reino Unido más aguas que las del puerto de Gibraltar, cedido por el Tratado.

En 1938, aprovechando la guerra civil española, Londres aprobó la construcción de un aeropuerto militar en el territorio situado entre la verja y el peñón, cuya pista de aterrizaje se introduce más de 800 metros en la bahía de Algeciras, lo que es notoriamente contrario al Tratado de Utrecht. La pista se construyó en el istmo, en una nueva vulneración del Tratado, al ocupar unilateralmente la zona neutral ampliando el territorio inicial de la colonia. Luego el aeródromo militar se habilitó para uso civil, contraviniendo las más elementales normas de la seguridad aeroportuaria.

A principios del siglo XX, se hicieron excavaciones en la Roca para construir túneles que uniesen las partes este y oeste, y el material extraído se utilizó para ganar cerca de treinta hectáreas a la bahía de Algeciras, expansión no contemplada en el Tratado. Y en la misma línea de expansión sobre las aguas españolas está el llamado proyecto “Eastside” mediante plataformas construidas sobre el fondo marino español. El proyecto supone una ampliación territorial de casi cuatrocientos mil metros cuadrados, que obviamente tampoco contemplaba el Tratado.

Las Organización de las Naciones Unidas, entre otras en sus resoluciones 2231 (XXI), de 20 de diciembre de 1966, y  2353 (XXII), de 19 de diciembre de 1967, reconociendo la condición colonial de Gibraltar, instó a la potencia colonialista, Inglaterra, y a la potencia que sufre esa ocupación en su territorio, España, a que negociarán el futuro de la Roca. Londres se ha escurrido siempre y ha mirado para otro lado.

Ahora el príncipe Eduardo de Windsor, conde de Wessex, y su señora esposa, visitan Gibraltar. Pues que les aproveche el sur de España. Inauguran una ampliación del aeropuerto construido sobre territorio legalmente español. Los ilustres turistas británicos  llegaron y se irán de Gibraltar atravesando espacio aéreo español, ya que España no reconoce más espacio aéreo a Inglaterra que el que marca la vertical de la Roca.

No han sido pocos los políticos y pensadores ingleses que se han mostrado contrarios a la permanencia de la ocupación de Gibraltar y la han entendido como un hecho ilegítimo, ya desde el siglo XIX. De Bright a Toynbee. Pero los sucesivos gobiernos británicos se aferran a esa anacrónica colonia en la Unión Europea del siglo XXI, que tiene algo de cómico si no fuese por su calado histórico y sentimental. Me muero de risa cada vez que escucho decir a Fabián Picardo, ministro principal de Gibraltar, como escuché a sus antecesores: “Nozotro zomo ingleze” en un andaluz más cerrado que el entrañable de mi madre que nació en Dos Torres, provincia de Córdoba. Era tan andaluza como mister Picardo. Pero no sabía inglés y hubiese leído en “Hola” la visita del matrimonio Windsor a Gibraltar y no asistiendo en vivo desde Castle Road.

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11 comentarios to “La oposición pirómana y al fondo Gibraltar”

  1. celaya Says:

    Gibraltar debe ser de Inglaterra. Los llanitos son sabios. Inglaterra = País Organizado; la españa de rajoy = país de pandereta……

  2. ANTONIO M. Says:

    ¿Cómo era eso de donde dije digo ahora digo Diego?
    Yo creo que esta premisa es lo primero que les enseñan a la mayor parte de nuestros políticos en España.
    El discurso cambia casi del blanco al negro en función de estar en el gobierno o en la oposición, y hacer el discurso la botella medio vacía o medio llena (en ambos casos sería verdad), cambia igualmente en función de sus intereses.
    Los casos repetidos de las falsedades de los políticos del PSOE no parece muy necesario recordarlas ahora, ya se encarga de ello habitualmente el Sr. Van Halen, y evidentemente, en la mayor parte de los casos no le falta razón.
    Pero nuestros actuales gobernantes no parece que vayan muy a la zaga, ¿dónde quedaron aquellas afirmaciones de no recortar en educación, sanidad, etc?.
    Eso sí, escusas seguro que hay muchas, pero al final los que pagamos siempre somos los ciudadanos.

    Lo de Gibraltar en el siglo XXI, así como lo de muchas otras colonias por el resto del mundo, es lamentable y encima provocador.

  3. Martín-Martín Says:

    Voy a disentir de los dos comentaristas anteriores. De Celaya completamente y de Antonio M. en parte.
    El razonamiento de Celaya para convencernos de que los llanitos deben ser ingleses es mostrenco a más no poder: Según él porque “Inglaterra es un país organizado y la España de Rajoy es un país de pandereta”. No tiene pase. ¿Era menos de pandereta nuestro país con Zapatero? ¿O con González? ¿O con Aznar? ¿O con Suárez? ¿O con Franco o los Austrias? Es un argumento sin rigor, que además nada tiene que ver con la Historia, el Derecho Internacional, o la realidad.
    En cuanto a que Inglaterra es un país organizado, es otra afirmación gratuita, que puede ser cierta o no pero que no viene al caso de que se trata.
    Los llanitos ¿son sabios? No lo sé. Son listos. Se trata de una población sobrevenida a la ocupación porque todos los vecinos de la antigua Gibraltar, como explica el autor del blog se trasladaron a San Roque. Quieren permanecer en la Roca y hacen bien. Pero de eso a considerarles gratuitamente sabios va un abismo. En todo caso deberán estar a lo que ya ha dicho la ONU sobre los territorios que son considerados internacionalmente como colonias. Ellos que sigan siendo ingleses si quieren, como si vivieran en Torremolinos, pero Gibraltar es jurídica e históricamente parte de España.
    El comentario de Celaya es de lo menos serio que he leido en este blog que se caracteriza por la valía y rigor de sus comentaristas.
    Sobre el comentario de Antonio M. estoy de acuerdo con algo que para mí no tiene duda: los políticos mienten si les conviene. Pero hay muchas formas de mentir, y hay que considerar si a lo que llama Antonio M. mentira, lo es. ¿Le parece a Antonio M. que tras asegurar el Gobierno de Zapatero a la Unión Europea y a los españoles un déficit de casi 30.000 millones menos del que en realidad había, Rajoy podía mantener sus promesas de no ajustar en sectores que tienen un alto nivel presupuestario? Le recuerdo que a la hora de su elección de ajustes Zapatero congeló las pensiones, y eso nadie se lo pedía; podía haber empezado por otros recortes. Zapatero aseguró un mes antes de finalizar el año 2011 que España cumpliría el déficit comprometido con la Unión Europea. Y ya ve. Esa grave falsedad en las cuentas ha traido la posterior falta de credibilidad de España en los mercados internacionales. Nadie nos cree ya. Fue una mentira letal. Lo que considera Antonio M. mentira de Rajoy al afrontar ajustes viene de ahí. Si usted compra una empresa y le aseguran solemnemente que debe 10 y luego debe 10.000 ¿puede seguir los planes de expansión que tenía o deberá hacer ajustes no deseados? Lo que ocurre es que todos queremos que se aprieten el cinturón los demás. Y esto no es una excusa, es la realidad. Los que no se quejaron del manirroto Zapatero se quejan ahora de que las cuentas se pongan en orden. La primera Ley del Gobierno de Aznar que se cargó Zapatero fue la Ley de Estabilidad Presupestaria. Luego tuvo que llevarla a la Constitución, con el voto del PP, y más tarde, ya con Rajoy en el Gobierno, el PSOE vergonzozamente votó en contra en el Parlamento.
    Y según lo que dicen algunos parece que la situación se la ha inventado el Gobierno que lleva menos de medio año y no quienes durante ocho años despilfarraron y fueron los reyes magos del mundo, condonaron la deuda a países impresentables porque les eran políticamente cercanos, y no pasaba un líder desarrapado por Moncloa que no se llevase los bolsillos llenos.
    Pues claro que hay que tomar medidas y que esas medidas nos perjudican a corto plazo a todos, pero la mayoría de los españoles han votado al partido que hoy forma el Gobierno para que nos saque del atolladero y ello lleva sacrificios. ¿Había que seguir igual?
    Aunque Rubalcaba, que es el primer mentiroso del Reino, mire para otro lado como si no hubiese sido cómplice de los despilfarros y creador, como vicepresidente todopoderoso del Gobierno, de la situación que padecemos.

  4. OPCH Says:

    Gracias Van Halen por los datos históricos que incorpora en el presente artículo. Son demoledores y no dejan margen de defensa o excusa a quienes, como Moratinos y Zapatero, no sólo no supieron defender los intereses de España en el asunto de Gibraltar sino que consiguieron ponernos a todos los españoles en evidencia. Confío en que el nuevo Gobierno enmiende y también dé un nuevo rumbo a este asunto de tanto calado histórico.

  5. Fernando Azancot Says:

    Me encuentro en la terraza de mi piso. Una planta quinta que me permite contemplar cómo el Guadalquivir rinde su tributo a la mar en la que muere. Estoy, pues, en Sanlúcar de Barrameda, recordando a los españoles, entonces intrépidos y creyentes, que desde estos arenales míticos y misteriosos se lanzaron a la increíble aventura de romper con lo finito, que habían heredado, traspasando las columnas que advertían sobre un más allá donde lo incógnito y abisal se mecía entre las olas atlánticas. Al mismo tiempo, leo con atención tu último artículo en este entrañable e intelectualmente bien provisto “As de Bastos”. Y es su última parte, la que dedicas a Gibraltar, la que por esos extraños mecanismos del cerebro me ha conducido a rememorar la España triunfante como reverso de la España decadente que simboliza esta espina clavada en el corazón hispánico sin que parezca, a estas alturas del siglo, ni tan siquiera que duela. Mi primera experiencia sobre la histórica y tan renuente como fracasada reivindicación, se produjo en años mozos ya lejanos. Un parejo espectáculo de típico corte británico al recientemente habido, fue causa de un “levantamiento estudiantil” memorable que devino en imponente manifestación, convocada en una época nada propicia a este tipo de libertades ciudadanas, como ahora se dice. Fue el convocante el Sindicato Español Universitario, y la patriótica y juvenil respuesta no se hizo esperar. Tras recorrer las calles madrileñas que discurren entre el Palacio de Santa Cruz, sede del Ministerio de Asuntos Exteriores, y el número 44 de la calle de Alcalá, que lo era de la Secretaría General del Movimiento, nos dispusimos a coronar los exaltados ánimos ante la mismísima Embajada del Reino Unido, quiero recordar que ubicada en la calle Fernando III el Santo, porque fue precisamente en esta señorial vía donde la cosa terminó como el rosario de la aurora, pues sucedió que sendos pelotones de la policía armada, iniciando su “disuasoria” pasada desde ambos extremos de la calle, se liaron a mamporrazos con los patrióticos reclamantes, convirtiéndolos en objetos de tan inicua como inesperada encerrona. Fue a partir de aquella juvenil y desagradable experiencia que concluí lo imposible de la soñada devolución en tanto la política, en forma de diplomacia, anduviera de por medio, ya que como bien se dijo del referido suceso, deduje que la acción a realizar no dependía tanto de la unidad y energía del criterio reconquistador como de la diplomática oportunidad, esa indefinible hora que casi nunca llega ni se cumple en determinadas relaciones internacionales. Y es que alguien, con inteligente ironía, había resumido la agenda utilizada por el gobierno de turno para la ocasión de la manera siguiente: “el Ministro Secretario General del Movimiento nos ordena, el de Asuntos Exteriores nos alienta, y Don Blas Pérez – a la sazón Ministro de la Gobernación – nos asesina”.
    Así, la política seguida por los gobiernos españoles, al menos desde que tengo uso de razón, ha respondido a semejante disparidad de estrategias que generalmente han ido desde la presión, con cierre de la famosa verja incluida y vigilancia aérea en torno al espacio del peñón, acompañada de un proceso inversor nucleado en torno a planes de desarrollo local, hasta el “laisser faire” más o menos disimulado, casi siempre justificado por los intereses de buena parte de la población del Campo de Gibraltar que depende salarialmente de la colonia.
    Sin embargo, lo que nunca pude sospechar es cuanto ha acontecido en el tiempo más reciente. Una situación que se despliega sobre una triple manifestación que va más allá del incumplimiento por parte de Inglaterra de los acuerdos descolonizadores de la ONU, y que se resume en: la incoherencia que entraña la permanencia colonial una vez que España formaliza su ingreso en la Unión Europea y en la OTAN; la “bajada de pantalones” que ha supuesto la política Moratinos – todavía caliente -, de la que trae alguna consecuencia la polémica organizada entre la Alcaldesa de La Línea de la Concepción y el Alcalde de Algeciras, desde el momento que la primera pretende una negociación bis a bis con la autoridad gibraltareña so capa de proteger el salario de buena parte de sus ciudadanos, y el otro que procura la defensa de las aguas territoriales propias, justificada en la protección de los pescadores de la bahía algecireña; y finalmente el degenerado proceso en que ha entrado la economía gibraltareña, siempre propensa al matuteo, convirtiendo la colonia en un paraíso fiscal y en sede de las más sospechosas empresas de confuso origen y fines no menos oscuros. Y con el auge económico, como no podía acontecer de otro modo, asistimos impávidos a una constante expansión territorial cuyas consecuencias son fáciles de prever. Y en tanto, la autoridad europea no sabe ni contesta.
    De otra parte, respecto de la amnesia que suele padecer el pueblo español con sus políticos a la cabeza, poco hay que glosar que no se sepa. Quizás aludir a la inocencia o ingenuidad de que hace gala la derecha española a la hora de la confrontación política, ya que, siendo cualificada titular del poder, no se explica cómo esos casos que denuncias – la cuestión del exministro de Fomento o el famoso affaire faisán -, desde que se ganaron las elecciones semeja como si hubieran sido cubiertos por un tupido velo, incluso el conocido diputado señor Gil Lázaro parece haber enmudecido al respecto últimamente.
    Por semejante senda de candor comprobada, ha saltado el caso Almunia, pues parece lógico que si su comportamiento es el de “un fiel socialista”, sus obras se desviarán poco o nada de tal condición; y esto es algo que debe tenerse en cuenta con carácter previo por parte de quien gobierna, bien para no asombrarse de sus maniobras y prevenir su neutralización, o bien para resolver su cese si ello fuera posible. Pero, ¿cómo sentir asombro por estos incidentes aquel que – como en mi caso – suele ser espectador y escuchante de los espacios informativos y de las tertulias políticas de Televisión Española y Radio Nacional?
    La Administración y sus empresas, en su más amplia acepción, está plagada de puestos de libre designación ocupados por laborales, eventuales e incluso funcionarios que requieren la confianza del nombrado debida a quien lo nombra, razón por la que conllevan la libre revocación. En este sector de empleados públicos, admitir deslealtades es un suicidio.

  6. hugo Says:

    Querido Juan : he leido con deleite tu descripción , tanto de la antiespañolidad de Almunia y Rubalcaba y la traición de Zapatero y Moratinos en Gibraltar . Efectivamente , las de3claraciones de Joaquin Almunia evidencian lo que le interesa a esa gentuza .Que Rajoy fracase en sus polícas para sacar a España del profundo pozo en que nos han dejado los socialistas
    Para mi ha sido muy instructiva la explicación sobre Gibraltar.Siempre aprendo leyendo tu blog

  7. el navegante Says:

    Me temo que hoy me va a salir un comentario algo largo. Los temas que expone Juan Van Halen en su blog son de una gran trascendencia y, este último, me toca la fibra sensible. Lo de la amnesia del pueblo es algo que debería combatirse, en base a un recordatorio periódico por parte de un “Gabinete de Seguimiento” que recordara a cada ocasión lo dicho y hecho por los Zapateriles. Es finalmente lo que harian los voceros del psoe en caso contrario.
    Los comentarios sobre Almunia son, a la vez que esclarecedores, son contundentes. Un Comisario de la Competencia no debe jamás manifestarse como lo hizo, perjudicando gravemente a España. Pero eso les importa muy poco a estos farsantes.
    En cuanto a Rubalcaba; ¿que más se puede decir de ese gran prestidigitador de la palabra torticera e insidiosa? ¿porque no le contesta el PP en el Parlamento, tildandole de Antipatriota? y me quedo corto en el epíteto.
    En cuanto a la información que dicen se les escamotea sobre los planes que se han de llevar a cabo, su verdadera intención y no solo del psoe, es ir menoscabandolas a medida que las fueran conociendo. Es su “modus operandi”, sin percatarse, o quizás sí, del gran daño que están causando a la imagen de España. En este contexto, la gran diferencia es la constante y agobiante presencia que soportamos en la TVE de Zp, diciendo majaderias y mentiras, vs. la prudente actitud de Rajoy. No estaría de más que el recopilatorio que menciona Juan VH de las mentiras vertidas por Zp y su gobierno se imprimieran para uso de los portavoces del PP y los tuvieran como referencia. Ya se que quizás no es politicamente correcto el recordar al oponente lo dicho y hecho por ellos en todas las ocasiones, pero de nuevo quiero recordar que es su propio estilo.
    Todo ello revierte en la deslealtad de la oposición acerca de un programa de gran calado para arreglar la situación actual y no solo la económica, pues hay que tocar a fondo la Administración, la Educación y la Justica, como prioritarios.
    El tema de la mineria es especialmente delicado. Hace ya muchos años deberia haberse acomentido un plan de reestructuración de las zonas afectadas por la mineria del carbón. El carbón extraido de la minas españolas es de mala calidad y por consiguiente de rendimiento muy bajo, de baja rentabilidad, aparte de contaminante, lo que ha supuesto la necesidad de ayudas a esa industria desde hace muchos años. El programa de reconversión debería contemplar todo un programa de formación en distintas disciplinas energéticas, por ejemplo, para, paulatinamente, ir derivando la actividad a nuevas industrias. Existen numerosos proyectos que podrían emprenderse con los fondos, ahora a fondo perdido, que se emplean en mantener una actividad caduca.
    Y entro en el tema de Gibraltar.
    Para un ciudadano español normal y más si conoce los avatares de la historia que nos cuenta Juan VH, es inconcebible que la situación permanezca y, es más, se agrave, con el paso del tiempo. Moratinos hizo lo que hizo, un Desatino. Pero eso debe arreglarse en cuanto se instala un nuevo gobierno. No hay que dar tregua a los Ingleses, pues ellos no la darían. Es absurdo que a estas alturas y después de los requerimientos de la Naciones Unidas en varias ocasiones, no se proceda a la petición de la solución definitiva de esta situación. Aparte de las constantes tropelias y violaciónes de los tratados, que Inglaterra ignora, con ocupación adicional de territorio español, hay que denunciar la situación de “paraiso fiscal” a modo de los “Off Shore” de las Caimán y otros paraisos, con blanqueo de dinero, excenciones fiscales ilícitas a empresas (en eso debería ocupàrse Almunia), tráfico de drogas, etc.
    a las Naciones Unidas, TODOS LOS DIAS.

  8. el navegante Says:

    Ayer se me quedó algo en el tintero. y finalicé con un portazo que no sé si se entendió. Con Todos los Días me referia a que el gobierno de España debería denunciar, la anómala y provocativa situación, periódica y constantemente ante los organismos internacionales, previa indicación al gobierno de Inglaterra de que así lo iba a llevar a cabo.
    Por otra parte me pregunto de donde se nutre el Peñón de servicios tales como electricidad y agua potable, así como de todo el material de construcción y grandes cantidades de piedra que son necesarias para llevar a cabo todas las ampliaciónes que ha realizado y realiza. ¿Se les facilitan todos estos servicios desde nuestros propios recursos?
    Una idea que expuse en un estudio económico de hice hace algún tiempo, podría ser interesante para frenar estas ansias de los Ingleses. Puede parecer utópico en estos momentos, pero valdría la pena echarle una pensada. Consistia en la construcción en Ceuta de un gran puerto adicional, a situar al NNW del actual puerto, como base naval militar. Allí exponía el como y donde. El impacto en todos los sentidos podría ser enorme para toda la zona. Parece ser utópico en estos momentos, pero para salir de ciertas situaciónes a veces hay que tomar el camino de enmedio.
    Me disculpo de antemano ante las criticas que pueda suscitar la idea
    De nuevo dar las gracias a Juan V.H. por su meritoria labor de informar sobre temas que a veces se quedan en el desván de los recuerdos.

  9. JM Says:

    Buenas tardes ILUSTRE.
    Veo que asocias inteligentemente los dos temas ya que uno es la deriva del otro. Entiendo que Almunia no supo nunca digerir su fracaso politico,maxime cuando le cambiaron por un subnormal, y de ahí que emprendiera este bienpagao destierro con tarjeton elegante (gratis) y representandonos de alguna manera en Europa. No ha sabido ejercer la discreción y la elegancia del perdedor, no ha seguido la conducta de Borrell y otros incluso Alfonso, aunque todavia perrée alguna vez puntualmente. Para mantenerse alli, siempre ha seguido las ordenes y consignas del partizpdo, que aunque no mintiera ya que sus acciones eran publicas y la mentira no entra, si hay muchas maneras de contar lo mismo segun lo que se pretenda. Algo le debe haber prometido rubal para las proximas ya que está permanente haciendo el papel de Rasputin con toda la maldad que ello supone. Rubal habla de no poner palos en la rueda, pero es solo en publico, luego llama al fontanero y le dice dale al Gallego que se lo esta montando bien. Y el fontanero va a los plumillas y camaras y desdice lo que se dice ó interpreta o la lia, para dejar al Gobierno español con medio culo al aire y de paso a nosotros. Y esto de que va?? seria la pregunta. No creo que rubal piense algun dia en ganar unas elecciones ya que sus primarias las tiene perdidas de antemano y lo sabe, todos los socialistas estan missing, salvo sus palmeros, el gordito, la soravasta y almunia de importación, si es que todos los demas estan desaparecidos. En la FSM ya le cobran el café, y no le invitan ni a las manis.
    En todo caso le estan dejando continuar el trabajo sucio que ya se inicio con el Iluminado, Moratinos regalando Gibraltar, zp repartiendo el pais a los nacionalistas, los pascualines de zp legalizando a los etarras y sacandoles a la calle, cabreando y enfrentando a los españoles con la Memoria Historica, Almunia echando mierda permanentemente en Europa, enfin descomponiendo el Estado en unas cuantas minicosas, llegados a esta situación, en la que ya no haya Estado, ni Jefe de Estado tendria el caldo y los ingredientes preparados para cocinar su Republica Federal, que es el el fin ultimo de los que ya fracasaron dos veces y no han asimilado nunca que perdieron una guerra`por esto y que la podrian volver a perder.
    Se les nota el cabreo que tienen porque el Gallego a su manera esta en la partida y va jugando bazas y parece que esta quedando aceptablemente y que parece que las cosas se van solucionando, de ahi que esten todo el dia protestando porque el Gallego,que ejerce, no les hace ni puto caso (pa qué) y no se pone de muñeco de pim pam pum para hacerles los titulares de sus prensas, ahora el Debate de la Nación, joe es que son impresentables. Rubal primero dice que esta muy bien que el TS ilegalizara sortu y ahora que los pascualines fenomenal.
    Tardaremos tiempo con gestiones serias en recuperar el status Gibraltar que regaló zp y Moratinos, para torpedearnos como Pais y quien sabe cuantos tienen sus dineritos andaluzes alli.
    Gracias Juan. FELICIDADES por Tu Santo.
    JM

  10. Dolores Says:

    La política exterior de Zapatero-Moratinos-Trinidad fue un desastre. Regalamos dinero a los más impresentables líderes sudamericanos,condonamos sus deudas, apoyamos a dictaduras,no recibimos a sus víctimas, y perdimos las grandes alianzas que nos hubiesen convenido como Nación unida a América que somos. Nos quedamos en el culo de Europa, nos engañó cuanto quiso el rey moro, y nos gastamos millones de euros en ese capricho de la Alianza de la Civilizaciones. Era impensable que no metiésemos la pata en el asunto de Gibraltar. Usted lo explica muy clarito. En cuanto a Almunia, es un perdedor nato que le hizo la pelota a Zapatero y ahora se la hace a Rubalcaba porque le han dado un sueldazo en Europa. Per Rajoy me ha decepcionado otra vez -y van…- porque le recibió y se bajó los pantalones con lo que el desleal Almunia se envalentonó y en lugar de rectificar y pedir perdón, siguió en sus trece. Una vergüenza para los dos. Enhorabuena.

  11. gold price Says:

    Si Gibraltar es una colonia inglesa o un pais independiente, que narices les importa a los españoles quien o quienes o porque motivo lo visitan. Eso es inmiscuirse en asuntos de otros países. No haberlo regalado a Inglaterra con la Paz de Utrech.

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