“El Tempranillo” y “el Gordo” o el declive del bandolero

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No mucho antes de morir el antiguo bandolero a manos de un delincuente, Pedro Agustín Girón de las Casas, marqués de las Amarillas, recién nombrado capitán general de Granada, le dijo a su hijo Francisco Javier, coronel entonces y que doce años después fundaría la Guardia Civil, señalándole a José María Hinojosa “el Tempranillo” que entraba en el despacho: “Aquí tienes a un valiente”, a lo que el chaparro joven de ojos vivos contestó: “Un valiente no, señor; sólo un hombre que no se aturde”.

Pocas similitudes pueden encontrarse entre aquel José María Hinojosa “el Tempranillo” y éste José Manuel Sánchez Gordillo a quién llaman “el Gordo”. Los dos de moderada estatura, los dos de ojos exaltados, los dos listos y con el colmillo retorcido; el primero se guardaba las espaldas pagando informadores cerca de los jefes políticos de las provincias andaluzas, el segundo manteniendo el fuero de diputado autonómico que sin hacerle impune le hace inmune, aunque proclame que renuncia a sus privilegios que sabe son irrenunciables si permanece en su escaño. Si avanzamos más en ambas biografías, “el Tempranillo” dio su golpe más espectacular en Écija contra una diligencia que contenía caudales de Hacienda mientras el por ahora golpe más sonado de “el Gordo” fue también en Écija pero en un supermercado. Uno asaltaba diligencias y el otro asalta carritos de la compra. Los hombres del primero se enfrentaron a  “migueletes” armados y los hombres del segundo se enfrentaron a cajeras de supermercado que sólo opusieron lágrimas en defensa de sus puestos de trabajo; los esforzados y valientes asaltantes del supermercado no forcejearon  con “migueletes” pero amedrentaron y empujaron a las cajeras.

Está escrito que “el Tempranillo” trataba muy bien a las damas a las que robaba. Cuando asaltaba un carruaje las ayudaba a bajar de él ofreciéndoles su brazo, las encaminaba a una sombra, y mientras las despojaba de sus joyas aderezaba el hecho con palabras amables: “Esos hermosos brazos no precisan el adorno de estas pulseras”, o “a esas orejas tan bellas les estorban los pendientes” o “a esas manos tan delicadas les sobran los anillos que quedan en ellas tan vulgares”. Sin embargo, los hombres de “el Gordo”, según pudo verse en televisión, fueron más burdos y groseros, insultaron y maltrataron a las damas empleadas en el supermercado uniendo al robo el machismo y la cobardía.

Tampoco se parecen nada “el Tempranillo” y “el Gordo” en lo del aturdimiento. El bandolero del siglo XIX no se aturdía y nuestro contemporáneo se aturdió tanto que se apresuró a declarar que él no intervino directamente en el asalto al supermercado sino que permaneció apartado dirigiendo la operación megáfono en mano. Con indudable táctica militar  digna de mejor causa “el Gordo” ha declarado: “Hice una maniobra de distracción; la policía me siguió a mí, entraron y sacaron los carros con la comida”. El estratega recordó, de paso, que es diputado andaluz y que está aforado por lo que si lo detienen deberá ser por decisión del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía. No se le escapa una.

Es sabido que los Estados Mayores de los Ejércitos sufren escasas bajas en las batallas. Sólo me viene a la cabeza el caso del mariscal Juan Bautista Bessières, jefe de la Caballería napoleónica, que murió con las botas puestas en Lützen. “El Gordo” era el jefe de su pequeño y desarrapado ejército en la enconada lucha contra las empleadas del supermercado por el botín de unos carritos de latas de garbanzos que no se sabe dónde acabaron, pero aceptar productos robados sabiendo esa procedencia, por muy buena intención que conlleve, es un delito. Por su fuero como diputado, por mantenerse alejado del campo de batalla y por su condición de mando supremo de la operación, las posibilidades de que “el Gordo” sufriese daño en el empeño eran escasas, escasísimas.  Decididamente se arriesgaba más su antecesor “el Tempranillo”. Qué horror, estamos viviendo el canto del cisne del bandolerismo romántico. José María Hinojosa era el auge de un modo singular de entender la llamada “expropiación” de lo ajeno, y José Manuel Sánchez Gordillo supone el declive, el hoyo, el final. Con este tipo desangelado y grotesco, henchido de protagonismo y lleno de vanidad el bandolerismo ha pasado de los sublime a lo ridículo.

José María Hinojosa “el Tempranillo”, cansado de cansarse andando por esos caminos de Despeñaperros para abajo, pactó un indulto con Fernando VII, se entregó con su cuadrilla, y los bandoleros pasaron bajo su mando a integrar la Partida de a Caballo de Andalucía dedicada a perseguir delincuentes y a ponerlos a disposición de la Justicia. Algo así ocurrió con el sheriff Pat Garret en Nuevo México que habiendo sido amigo y colega de fechorías de Billy el Niño se pasó al bando de la ley y fue quien acabó con él. Tanto “el Tempranillo” como Garret murieron a manos de delincuentes. No es previsible un caso similar en “el Gordo”, a Dios gracias.

El caso de Sánchez Gordillo “el Gordo” es peculiar. De un lado es parlamentario, o sea hace leyes que obligan a todos, y de otro lado no respeta esas leyes.  Uno de sus colegas de formación política, nada menos que el portavoz de IU en la Comisión de Interior del Congreso, Ricardo Sixto, a quien se le debería suponer más rigor y conocimiento, ha sentenciado: “La propiedad no tiene un carácter sacrosanto, está en función de la utilidad social. Gordillo no ha hecho nada diferente entrando al supermercado a coger alimentos de lo que hace cuando entra en una finca de la duquesa de Alba para pedir tierras para los jornaleros”. Exactamente. Ambos hechos son delictivos, cosa que el señor Sixto debería saber. Otro que hace leyes pero ve natural incumplirlas.

Por su parte el también diputado de IU Alberto Garzón consideró “un completo éxito” el asalto a los carritos del supermercado. Otro estratega. A juicio de este diputado malagueño, la arriesgada acción “ha removido los cimientos ideológicos de la mayoría”.  Debe entenderse que delinquir es “remover los cimientos ideológicos”. Gaspar Llamazares, que cada día desvaría más, no ha descartado asaltar él mismo un supermercado si llega el caso. ¡Qué ejemplares son estos representantes de la soberanía nacional!

No es extraño que al aplauso a ese supuesto bandolero generoso que es “el Gordo” se haya sumado el portavoz de Amaiur en el Congreso, Errekondo, que expresó su respaldo “a la acción de solidaridad contra el hambre y por la dignidad”. Que hable de dignidad un tipo como Errekondo ya es tener cuajo.

Mientras, Sánchez Gordillo, “el Gordo”, arremetió contra el ministro del Interior, Fernández Díaz, al que acusó de actuar “como el franquismo, deteniendo al cabecilla” y sentenció con su habitual rigor: “Esto es fascismo de tomo y lomo”. ¿Cuál había sido la actitud franquista o fascista del ministro? ¿Ordenar a las fuerzas del orden público que procediesen contra quienes habían cometido un delito? ¿Tenía el ministro que haber mirado para otro lado? ¿Acaso tenía que haberse entretenido en contar nubes como Zapatero?  Pues no. Por la seguridad jurídica, por el Estado de Derecho, por la imagen de España en el exterior en unos momentos especialmente difíciles yo espero, como esperan los españoles que creen en el cumplimiento de las leyes, que la cuadrilla de “el Gordo” pague por lo que hizo y, si tuviese una pizca de vergüenza, el bandolero generoso en la utilización de las propiedades de los demás, debería dimitir como diputado del Parlamento de Andalucía porque ser delincuente y al tiempo parlamentario no parecen menesteres compatibles.

“El Gordo” lleva desde 1979, primeras elecciones municipales democráticas, como alcalde de Marinaleda; se ha creado una costra. Su caso es uno de tantos que hace apremiante que en órganos de gestión, como son los Ayuntamientos, se limiten los mandatos. En estos treinta y tres años, aparte de inflar su ego, Sánchez Gordillo se ha debido llegar a creer que es una especie de “libertador” y en ese camino ni la ley le detiene; se considera  por encima de la ley. Si el “Libertador” por antonomasia, Bolívar, levantase la cabeza se llevaría un susto de órdago.

La ideología política de “el Gordo” es la de su pequeño partido CUT-BAI, integrado en IU, con un componente libertario y andalucista y un legado marxista ya que su sindicato, el SOC, también minoritario, viene de la CSUT, sindicato mayoritario dirigido por el PTE. El SOC cree que “Andalucía es una nación a la que están robando su economía, su cultura, su lengua e incluso han llegado a desvirtuar su historia” y por ello “hay que luchar por el derecho de autodeterminación”. El SOC se define en sus textos como “un sindicato obrero reivindicativo, de clase, unitario, democrático, independiente, sociopolítico, ecologista, solidario, nacionalista andaluz e internacionalista”. Ahí queda eso. Menuda empanada.

Uno al leer estas proclamaciones de principios no entiende nada. ¿Quiénes y cómo roban a Andalucía su cultura y su lengua? ¿Quiénes y cómo desvirtúan su historia? Estoy más sorprendido desde que he sabido que José Manuel Sánchez Gordillo aparece en “google” con el oficio de “profesor de Historia”. No me lo puedo creer. Supongo que “el Gordo” reniega de la dignísima profesión de maestro y por eso figura como “profesor de Historia” pero por su comportamiento y sus desviaciones “históricas” sólo podría entender su condición profesoral si la ejerciese en un parvulario.

Sería entretenido un debate sobre Historia (con mayúscula) con el profesor “el Gordo”; me ofrezco a ello. Siempre que deje hablar, que no sea autoritario, ni sea una disparatada calabaza sonora como lo es habitualmente cuando, como pintoresca atracción ferial más que como tertuliano riguroso, es invitado por alguna televisión. Hace poco asistí a un debate económico entre Sánchez Gordillo y  dos conocidos catedráticos de Economía. No hubo diálogo porque ya se sabe que para que exista diálogo provechoso deben darse al menos tres condiciones. 1º: que los intervinientes hablen de lo mismo. 2º: que tengan parecida ilustración sobre el tema de que se hable. 3º: que los intervinientes estén dispuestos a escuchar tanto como a hablar y a rectificar sus posiciones si son más sólidas las de los demás. Ninguna de estas condiciones se daban en el supuesto debate entre Sánchez Gordillo y los sabios economistas; él barajaba latiguillos y tópicos; los otros ciencia. En estos casos se oye más la voz del que más grita e interrumpe que, a falta de conocimientos y de argumentos, esgrime el recurso fácil de la mala educación.

“El Gordo” debería haber decidido ser generoso con quienes necesitan comida cuando recibió, sólo en mayo, 46.184 euros de subvenciones de la Junta de Andalucía. El grotesco bandolero generoso preguntado por tan delicado asunto ha dicho sin cortarse un pelo que no podía destinar a los necesitados esos caudales recibidos de la Junta porque eran “subvenciones finalistas”, pero también la comida que llenaba los carritos que robó su partida tenía un destino finalista: que fuese comprada y no “expropiada”, nueva forma de bautizar el latrocinio. Podía haber pensado “el Gordo” los carros de comida que hubiese entregado a las familias en dificultades empleando esos 46.184 euros en un fin tan estimable. Alguien ha echado la cuenta: “el Gordo” podía haber comprado -no robado- 550 carros de comida, lo que hubiese supuesto una acción solidaria y digna y no un delito. Ninguna organización reclamó nunca a “el Gordo” que su cuadrilla  sustrajese alimentos, y las ONG dedicadas a ello mantienen abastecidos los bancos de alimentos sin necesidad de robarlos, como es natural.

Griñán, flamante presidente andaluz gracias a los votos de IU pese a haber perdido las elecciones, ha entregado otros 34 millones de euros a los sindicatos, y mantiene el ritmo de subvenciones pese a que se presenta como víctima y amenaza con el cierre de hospitales y de colegios. Andalucía duplica la cifra total de ayudas a los sindicatos otorgadas por el resto de Comunidades Autónomas. . En apenas dos años, Griñán ha otorgado 103,7 millones de euros en subvenciones a los sindicatos y se los ha quitado a los ciudadanos.

José María Hinojosa “el Tempranillo” hablaba poco, no se caracterizó por desear notoriedad. Todo lo contrario que José Manuel Sánchez Gordillo “el Gordo” al que le encanta arrancar un titular mediático. Le gusta más ser protagonista que a un tonto (incluso a él) una tiza. Su ristra de frases “geniales” es abultada. Desde aquella “Soy comunista como Cristo, Ghandi y Marx” que denota una incultura enciclopédica, hasta una frase de bandoleros: “La globalización se está traduciendo en el bandolerismo de corbata del BBVA y Telefónica”; “el Gordo” forma parte del bandolerismo descorbatado y con “kufiya” palestina. A veces sus sentencias son contradictorias  como sobre la falta de sacerdote en su pueblo: “No tenemos cura, gracias a Dios”; aunque puede referirse a que él y los suyos no tienen cura, o sea curación. O la curiosa frase: “La derecha es mismamente Satanás en carne y hueso”, por lo que recomiendo a Sánchez Gordillo leer “El Diccionario del Diablo” de mi dilecto amigo el doctor Montells. Lo cierto es que “el Gordo” no engaña a nadie; ya lo anunció: “Nuestras movilizaciones muchas veces tendrán que salirse de la ley”. Hacía esta solemne declaración al poco de su participación en protestas contra la construcción de la línea de alta velocidad Madrid-Sevilla. Qué ojo.

Ahora “el Gordo”, la prueba viva del declive del bandolerismo andaluz, ha ocupado con su cuadrilla, esta vez en Osuna,  una finca del Ejército, “Las Turquillas”, que pertenece a la Yeguada Militar de Écija, y dale con Écija; parece una fijación. “El Gordo” quiere que la finca, o parte de ella, sea cedida a agricultores que lo necesiten. Pero tiene dueño. Sólo un buenismo para mí incomprensible consiente esta ocupación nada menos que de una propiedad militar. Desde que las instalaciones militares las vigilan empresas de seguridad privada aquí puede pasar de todo…

A José María “el Tempranillo” le finó en una emboscada de dos certeros disparos “el Barberillo”, antiguo compañero de fechorías, después de ser perdonado por el Rey. A José Manuel Sánchez Gordillo “el Gordo” le vemos en las teles con su “kufiya” y sus diarreas mentales demagógicas y, claro, utópicas. Y aforado y cobrando subvenciones. Cómo ha cambiado el romántico bandolerismo andaluz… Qué Dios nos conserve muchos años a este prócer. En mi infancia aún se hablaba del célebre payaso Ramper, aunque no llegué a admirar su arte en el hace muchos años cerrado Circo Price de la Plaza del Rey. A falta de otra cosa tenemos a “el Gordo”. Planea asaltos a carritos de supermercados y ocupa fincas pero de vez en cuando nos divierte.

Ah, y no pasa nada. Las autoridades no hacen nada. Vivimos en una pavorosa inseguridad jurídica, y queremos que nos tomen en serio por esos mundos y confíen en España. 

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11 comentarios to ““El Tempranillo” y “el Gordo” o el declive del bandolero”

  1. OPCH Says:

    Sencillamente genial, original, irónica y llena de sentido del humor esta comparativa ente “el Tempranillo” y “el Gordillo”. El personaje menor, personajillo o Gordillo queda perfectamente identificado, medido, en este post de Van Halen donde es de agradecer, nuevamente, las referencias históricas que tanto nos ilustran. Refrescante lectura que viene como agua de mayo en este infernal agosto.

  2. Bvenida Says:

    Personalmente “el Gordo” o Gordillo y su banda se me antojan sinvergüenzas, delincuentes y cobardes. También unos ridículos cuyas “hazañas” me producen vergüenza ajena. La última ha tenido lugar en el día de hoy pues al parecer han ocupado el Palacio de Moratalla. Bueno, hay que precisar. Como Gordillo no quiere asumir riesgos y su cobardía es extrema únicamente han ocupado una parte del jardín, donde han hecho un pic-nic con cacerolas y pucheros, y la piscina, donde él y su banda se han aligerado los rigores del verano. No se puede ser más ridículo!! El espacio es propiedad privada y su titular no ha presentado denuncia a pesar de que el conjunto está declarado Bien de Interés Cultural (BIC). Habrá que estar atentos a cómo queda el entorno, cuando lo abandonen, y en su caso proceder a aplicar contra estos delincuentes, con toda contundencia, la normativa que vela por la conservación del Patrimonio Histórico y Cultural.
    Enhorabuena Van-Halen. Suscribo lo firmado por OPCH.

  3. JM Says:

    Buenas tardes ILUSTRE.
    Te veo ya como Salgari relatando las aventuras Sandokan, se que estas encantado ya que al aparecer estos “personajes” es como si te dieran “cuerda” y sé lo mucho que disfrutas y nos haces disfrutar con tus relatos, y eso que no has llegado a lo de Ghandi ó Robin Hood que ya es de traca valenciana, hasta el gordito lo dice, “que es como Ghandi”,ignora que para eso hay que “no comer” y no le da la pinta.
    Inclinome a pensar que los ideologos politicos del psoe estan moviendo “el teatrillo nacional” y tanto en Vascongadas como en Andalucia estan recurriendo a estos sacramentales para dar jaque y revoltillo al PP casi todos los dias.
    En Andalucia el pacto con IU tenia que dar para algo y el gordito les ha venido al pelo. Este que lleva 33 años de Alcalde cobrando, vamos mejor que un liberado, y ahora de deputado como dicen por alli. Ni él mismo sabe si va de Alcalde de deputado ó de sindicalista, solo sabe lo del “teatrillo” y la importante labor que le han encomendado, que como se lo habran contado que hasta se lo ha creido.
    Berlanga haria de estos y con estos un par de peliculas de Goya para arriba. Sigue disfrutando Ilustre, aunque vengan malos tiempos Nacionales y Mundiales.
    Gracias Juan.

  4. Martín-Martín Says:

    Muy literario, bien escrito e interesante el post, pero Sánchez Gordillo no es un bandolero es un ególatra, un utópico, un político anclado en el pasado que con sus despropósitos hace mucho daño a la imagen de España en el momento que vivimos. Y el último párrafo es significativo: el Gobierno no hace nada. Esa fotografía de los periódicos en la que aparecen las huestes de “El Gordo” consumiendo una merendola en una propiedad ajena “okupada”, junto a un vehículo de la Guardia Civil deja en evidencia la inacción del Ministerio del Interior que debe estar muy ocupado incumpliendo las promesas electorales sobre el trato a los etarras presos…La Guardia Civil no actúa sin recibir órdenes superiores y en este caso por lo visto no las recibe. O a lo peor recibe las contrarias: que deje hacer. Sánchez Gordillo y su cuadrilla son vulgares delincuentes que se apropian de lo ajeno contra la ley, y el asunto es más grave en el caso de este pobre hombre cuyo único equipaje intelectual es la vanidad, que como alcalde de un pequeño pueblo y como diputado regional de Andalucía debería dar ejemplo. Una vergüenza.

  5. Mercedes P-A. Says:

    Señor Van Halen, ya veo que sigue usted activo en agosto por lo que debemos felicitarnos todos los lectores del blog. No voy a comentar nada de este post en esta ocasión ya que estoy de acuerdo de “pe” a “pa” con sus opiniones, pero si deseo destacar la decepción que me produce que el gobierno del PP, partido al que voté, no esté tomando medidas que contemplaba en su programa electoral, como las que usted ha repetido aquí en otros post, y que no son de contenido económico, que entendemos los ajustes, pero no entendemos que asuntos como el despilfarro de la traducción en el Senado -¿sirve para algo esta Cámara?-, la ley de memoria histórica, el trato a los presos asesinos de ETA, entre tantas otras medidas por las que les votamos, no se estén tomando. Todo contribuye a que muchos puedan pensar que todos los políticos y los partidos son iguales y no cumplen sus promesas cuando llegan al gobierno.

  6. Fernando Azancot Says:

    Leo tu reciente relato histórico literario, abrumado por un calor sofocante en alguna medida atemperado por el fresco que a duras penas se abre paso en el íntimo patio de la casona de Castuera, donde también un limonero, además de su vitamínico fruto, me presta poético y umbrío refugio. Te aseguro que el deleite originado por su lectura me ha resultado asaz refrescante al par que asfixiante – valga la contradicción rimada – cada vez que has hecho pasar por mi imaginación la estampa de ese innombrable correcaminos – no pienso gastar una sola letra en pro de identificar su vanidad de guardarropía -, en ningún caso bandolero cabalgante por los senderos de cabra de la sierra montaraz plasmada en los grabados románticos, sino solo estrafalario caminante por las autopistas, o carreteras perfectamente asfaltadas y señalizadas por la gracia capitalista de los Fondos FEDER, en esta Baja Andalucía. Estampa la suya, y la de su partida, que tanto hiere mi sevillana sensibilidad cada vez que sale a luz pública – en este caso multiplicada por los medios proclives a acoger lo que les echen en tanto dura el largo y cálido estiaje sin apena noticia que echarse a la boca -, presumiendo de andalucismo redentor nada menos que para sí, para España y la Humanidad. Personajes de esta catadura que, siendo burda excepción de la gracia y natural inteligencia que adornan al verdadero pueblo, “más romano que árabe”, que habita laborioso las tierras que riega el Betis de los inmortales poemas, al convertirse o convertirlos en prototipos de comedia quinteriana, hacen que a veces me avergüence de haber nacido en la tierra en que vio la luz el primer gramático de la lengua de España, y que más artistas le entregó a lo largo de los siglos. Te aseguro que ni José María el Tempranillo, ni aquel Juan Caballero, el “Lero”, que, según me contaba mi abuela, al entrar un día a caballo en el zaguán de su casa cortijera, al golpear con la cabeza el farol que iluminaba la estancia y advertir el gesto preocupado de la suya, le dijo; “No se preocupe señora, mañana se lo pongo de brillantes”, te lo aseguro – repito -, que ni uno ni otro nada tienen que ver con este sujeto, producto sin duda de la democracia que nos hemos dado, según afirman sus beneficiarios. Menos aún con aquellos lideres anarcosindicalistas de las revueltas campesinas de un ayer lejano – que tan bien ha estudiado Malefakis -, acosados, más que por las ideas libertarias, por el hambre pura y dura originada por una insoportable injusticia social de la que, por desgracia, aún quedan secuelas que sin duda justificarían una acción política seria y rigurosa, y no una reforma agraria como la emprendida un día, y abandonada al otro por la Junta de Andalucía, a través del efímero Instituto Andaluz de Reforma Agraria (IARA) que como arma jurídica sólo contó con la ley franquista de fincas manifiestamente mejorables, y ni tan siquiera ésta supo aplicar.
    Tampoco el bueno de Ramper, consumado artista de un humor inteligente – sin inteligencia el humor se desnaturaliza – merece que a él se le compare este individuo. Siendo adolescente, me contaban una de sus hazañas capaces de burlar la censura del momento. Izado el telón, tras retrasar su presencia en un escenario donde solo se mostraba una silla, llegó la espera del humorista al punto de impacientar al público. Por fin apareció con el periódico “La Nación” – vinculado la dictadura del General Primo de Rivera -, ostensiblemente desplegado, y se sentó en la silla sin decir palabra, embebido en su lectura. Al poco, arreciaron los pateos del respetable. Entonces, parsimonioso, se puso de pie, y señalando a los indignados espectadores, dijo: “protestan los de arriba, protestan los de abajo, protestan a la derecha, protestan a la izquierda, pero la nación está conmigo”. Y regresó al asiento.
    Es la España descompuesta la que, una vez embarazada por los de siempre, da a luz estas criaturas capaces de enfrentarse, en las tertulias al uso y al abuso, a catedráticos de economía a su vez procedentes de esa proliferación de Universidades que, en escasos años, han sido capaces de producir tantos catedráticos como facultades y materias, como si un magister de ese nivel pudiera producirse de la noche a la mañana. No es de extrañar, pues, que se presten a tales diálogos de besugos. Es la España capaz de pendular sin ruborizarse del Cardenal Pla y Daniel y la Cruzada de Liberación Nacional al Reverendo Diamantino García, párroco de Los Corrales, en la sevillana sierra sur, e ilustre sindicalista agrario, posiblemente mentor de ese gazpacho mental cristiano, hindú, marxista, cheguevarista y de los grandes expresos europeas de que da testimonio este curioso profesor de historia, según presume.
    Pero, desde mi punto de vista, lo definitivo de tu aportación a este As de Bastos se resume en ese final “Ah, y no pasa nada”, que indudablemente constituye el motor de esta España trastornada, que en el episodio que nos ocupa aparece representada por ese asalto al supermercado astigitano; o al Palacio de Moratalla, cuyo propietario – un noble sevillano empeñado en la recuperación y mantenimiento del patrimonio artístico a su costa -, que no denunció el allanamiento, según sospecho, porque posiblemente prefiere el pacto al enfrentamiento y la consiguiente vendetta; o a la finca “Las Turquillas”, propiedad del Ejercito Español que ya es el colmo. Y para más inri, en cada caso, la presencia de una Guardia Civil sin tricornio y maniatada por la autoridad gubernativa que dirige esa perla política que está haciendo bueno hasta al propio Rubalcaba, que ya es decir.
    En fin, la kufiya palestina y antijudía que luce en variada colección nuestro personajillo al cuello, por aquello de la relación de los contrarios, me ha conducido a la pensadora Hannah Arendt – que supongo rechazaría por ser hija de Israel –, de cuyo libro “Los orígenes del totalitarismo” – cuya lectura le recomendaría -, extraigo, a modo de corolario, lo siguiente: “Si el delito se considera como un tipo de fatalidad, natural o económica, todo el mundo resultará finalmente sospechoso de algún tipo especial de predestinación hacia él”.

  7. SuperDoc Says:

    José María, aquel por quien los viajeros europeos del siglo XIX sentían una mezcla de malsano interés y miedo, fue una de las primeras atracciones turísticas de Andalucía. Se sabe, por el testimonio de literatos viajeros como Davillier, Richard Ford o Custine, que el éxito de este bandolero era su fama de “ladrón de guante blanco”, que asaltaba pero no dañaba ni ejercía violencia sobre los asaltados. Su fama hizo que no pocos viajeros -deseosos de llevarse una experiencia interesante que contar de su viaje por España- si no buscaban directamente el encuentro con el bandolero, al menos no les importaba ponerse “a tiro” (eufemísticamente) transitando por los caminos de herradura de la sierra que frecuentaba el mítico José María. Tanto es así que algunos aconsejaban a sus compatriotas las medidas adecuadas para ser asaltados sin consecuencias, más allá de las previstas. ´Creo recordar que era Richard Ford quien contaba en sus escritos, allá por 1830 ó 1833, que el viajero que pretendiera pasar por la sierra no olvidase llevar un reloj pretencioso -pero no caro- en el bolsillo, y solamente el dinero en efectivo necesario (digamos que el conveniente para un robo que no le dejase en cueros para el resto del viaje). De esta manera los bandoleros, si tenía suerte de toparse con ellos, tomarían su bolsa y el reloj y no le considerarían un tipo aprovechado que se ha preparado para el viaje no llevando nada encima. Especialmente importante para dar esta impresión era el mencionado reloj de baratija, que denotaba la buena intención del robado al no haber dejado una prenda tan necesaria en casa. Lo malo para los supermercados andaluces (o extremeños, que las secuelas de los asaltos se contagian pronto) es que no pueden prepararse para el asalto con mercancía de segunda clase y su exposición al asalto no es -ni mucho menos- buscada, ya que poca aventura hay en este tipo de encuentros. El turismo en España este verano se ha podido activar un poco con la restauración del “Ecce Homo” (“He aquí el hombre” o “He aquí el mono” como están bautizando al resultado en internet), pero poco se habrá incentivado con el bandolerismo de supermercado.

  8. el navegante Says:

    El relato historico me ha encantado, como la mayoria de los relatos que salen de tu insigne pluma (ya se, ya se, que lo de la pluma pertenece al pasado) Asimismo me agradan y enriquecen los comentarios de Fernando Azancot, con sus devaneos certeros acerca dela tema. Lo de el tal Gordillo no tiene nombre, pero si apellidos y epítetos, que de momento me reservo, mo vaya a ser que metan a mi un pleito y lo ganen en lugar de a él, pues así está la justicia en este pais, llamado España.
    Pero aqui y ahora voy a estar en línea con los comentarios de alguno de los contertulios – como Mercedes P-A, por ejemplo, en cuanto a la necesidad de ir poniendo la cosas en su sitio.
    Un gobierno con mayoria absoluta no puede permitirse que sigan estando vigentes o sin resolver temas muy importantes, al margen de los económicos, que parecen ser los únicos que interesan y, siendo ello importante, no lo es menos el fárrago de temas que estando pendientes, nos servirían para dar a conocer a la opinión pública, que los ha votado con mayoria, que el gobierno está haciendo de verdad algo más, aparte de la economía, dandole a la resolución de tales asuntos, no económicos, la suficente publicidad. Y paso a resumirlos.
    Cada uno de ellos supone un asterisco negativo a la gestión del gobierno.
    Por ser lo último ocurrido, no entiendo la dejación de Interior en el caso de la intromisión en una propiedad del ejercito por parte de las huestes del tal Gordillo. El desalojo debería haber sido inmediato. Asterisco negativo para el gobierno.
    Ley de la Memoria Historica. Ha de ser eliminada ya, sigue suponiendo un coste y no sirve sino para exacerbar los animos de los españoles, que ya lo están bastante.
    Reactivación del Caso Faisán. ¿Es que se van a ir de rositas los traidores a la justicia?
    Caso del 11 M, no quedó claro en absoluto. Hay que reactivar de inmediato las investigaciones, pues hay nuevos indicios.
    Eliminar de inmediato las traducciones simultaneas en el Senado. Este asunto es de locos de atar. No hay pais que lo pueda entender. La resolución para este tema es inmediata, si el gobierno quiere.
    Irregularidaes de algunas Comunidades Autonomas, que son de facil solución, tales como: Sancionar el incumplimiento de la ley de banderas de forma inmediata, con sanciones económicas y juridicas- constitucionales.
    Sancionar del mismo modo cualquier mención de independencia hecha por un partido político. Eso es traición a la unidad nacional.
    Recuperación de competencias en las que se detecte una mala administación por parte de la autonomía.
    Descontar de las asignacionesa de fondos de las autonomías aquellos gastos en los que incurran, sobre todo subvenciones arbitrarias, – de las que hace gala el gobierno andaluz –

    Y así podría seguir ad infinitum. Pero hay más de mayor calado, como por ejemplo:
    Recuperar de las autonomias la Educación, pilar fundamental de la cohesión de un pais. De lo contrario el desmembramiento es
    previsible en corto espacio de tiempo. La mente de un niño es lo más importante para fraguar su idiosincrasia futura y con ello la del pais al que pertenece. Y ya estamos en negativo desde hace tiempo.
    Establecer la normativa para la modificación de la Ley Electoral. Imprescindible para que cada persona represente efectivamente un voto, evitando la representanción a nivel nacional de gropusculos regionales, que bien están en su regíon pero sin condicionar decisiones nacionales.
    Establecer el marco de jurisprudencia del Tribunal Constitucional que no interfiera en temas que no sean de su total responsabildiad.
    Mi percepción es que “el pais se nos está yendo de las manos” y me temo que, muy a mi pesar, hay una falta de valor y liderazgo en nuestro gobierno. REconozco que esto pueda ser considerado como una proclama, pero

  9. el navegante Says:

    Sigo con el comentario: …… se me cortó el texto …..
    pero me resisisto a seguir oyendo que el gobierno no está haciendo nada para solucionar estos y otros temas que creo serían de gran utilidad para mejorar el pais y la fortaleza e imagen del gobierno.
    Muchas gracias Juan por esta oportunidad de comentar tus jugosos articulos.

  10. Mercedes P-A Says:

    Podría firmar el comentario de El Navegante, siempre juicioso, y en general de todos los comentaristas de este blog. Muy interesantes siempre las reflexiones históricas de Azancot y de SuperDoc que nos enseñan. El Gobierno está como alelado, anclado, acobardado. Es cierto que la situación que se ha encontrado es una vergüenza y que lo es más el cinismo del PSOE que parece que no había malgobernado nunca y no es el culpable del estropicio, pero el Gobierno debería tomar decisiones de una vez sobre medidas que estaban en su programa electoral y que no está cumpliendo. Las citadas por El Navegante y por otros comentaristas. Si Rajoy quiere condenar al PP a pasar por el Gobierno fugazmente y en todo caso arreglar los entuertos económicos para que luego el PSOE se lo encuentre todo más o menos solucionado para empezar otra vez el ciclo del desastre como ZP después de las vacas gordas de Aznar, que siga con los brazos cruzados. Lo malo es que no lo pagarán sólo Rajoy y el PP sino que lo pagaremos todos los españoles y a los que les votamos se nos pondrá una gran cara de imbéciles.

  11. Una feminista Says:

    Aunque a día de hoy ya hemos empezado “el curso político”, y casi el escolar, este post está escrito en pleno periodo vacacional y usted Sr. Van-Halen, como no podía ser de otra forma, consigue contarnos con tanta ironía y calidad literaria las hazañas de Sánchez Gordillo que casi podríamos olvidar la “carga de profundidad” con que estas actuaciones golpean a la sociedad.
    Hasta este momento la sociedad española está demostrando una extraordinaria capacidad de adaptación a las tremendas consecuencias de la crisis económica, gracias a la actuación de las redes de protección primaria, es decir a las familias, que están sosteniendo el impacto de un desempleo que ya cuenta con centenares de miles de personas sin ningún ingreso.
    “El Gordo” no ha tenido el más mínimo sentido de la responsabilidad cuando decidió abrir “la caja de los truenos”. Tenía entendido que las personas que son de izquierdas, consideran importante la cohesión social… He oído que ayer asaltaron un supermercado en un municipio de Cataluña.
    Esperemos que el otoño sea fresco, y sin tormentas.

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