Nuevas opiniones de un payaso

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En 1963 Heinrich Böll publicó su célebre novela “Opiniones de un payaso” que recoge la historia de Hans Schnier un payaso profesional con mala suerte. Böll recibió el Premio Nobel en 1972 como “renovador de la literatura alemana” según anunció entonces la Academia Sueca.

Por algún motivo que se me escapa, o no, he recordado el título de esa gran novela llena de finura, sentimiento e ironía al leer los disparates verbales de Alfonso Guerra ante el concilio socialista anual que se celebra en Rodiezmo al que esta vez tampoco acudió Zapatero, y en el que Rubalcaba excusó su asistencia porque no se encontraba bien de salud pese a que el día anterior se le vio muy sano, por fortuna, en Galicia. No se atrevieron a ir a Rodiezmo. Los primeros espadas fueron Cándido Méndez, Oscar López y Alfonso Guerra.

Cándido Méndez es el que no movió un músculo cuando los parados se contaban ya por millones y ahora pierde a chorros las subvenciones y los “liberados” que cobran sin trabajar o trabajan de agitadores callejeros. Ahí le duele. Oscar López fue el candidato menos votado de la historia socialista en su circunscripción, la Comunidad de Castilla y León; elevarle a secretario de Organización  del PSOE fue el premio de Rubalcaba a su fracaso. Y Alfonso Guerra no precisa especiales presentaciones; es él en estado puro.

La primera noticia que me llegó de Alfonso Guerra creo que fue a través de mi viejo y admirado amigo -aunque hace siglos que no nos vemos- Martín Prieto; era la noticia de un Guerra entonces desconocido; quiero recordar que, con formación de perito industrial, era profesor de  Dibujo en la Universidad Laboral de la capital andaluza; las Universidades Laborales, que pervivieron hasta 1981, dependían del Ministerio de Trabajo y fueron fundadas por el activo ministro franquista Girón de Velasco. La primera vez que coincidí físicamente con Guerra fue cuando dediqué a Felipe González el primer fascículo de la colección “Los Líderes” que dirigí para Editorial Nueva Europa en 1976; conversé con González bastante tiempo y el fascículo resultó muy interesante porque entonces sólo los iniciados sabían quién era “Isidoro”, su nombre clandestino, qué pensaba y qué proyectos tenía para España. Releyendo ahora aquellos textos -32 páginas- pueden compararse con lo que supuso luego  una evolución hacia el pragmatismo, que fue lo que llevó a González a la Moncloa seis años después. Guerra apareció por aquel viejo despacho de una casa sin rótulos del PSOE en la calle que actualmente se llama Santa Engracia.

Alfonso Guerra es hombre incontinente y nervioso, o lo parece, y ha hecho gala de la belicosidad que expresa su apellido durante su larga carrera política. Es el único diputado que lleva sentado en su escaño del Congreso ininterrumpidamente desde las primeras elecciones: 35 años cobrando del Presupuesto, y además preside las Fundaciones socialistas Pablo Iglesias y Sistema y, entre otras, la revista “Temas”. Coincidimos al menos en dos cosas: haber recibido un Doctorado “Honoris Causa”; él por la Universidad Nacional Federico Villarreal de Lima (Perú), y yo por la de Alcalá, y, además, en que ambos somos amantes de la poesía.

Hubo un tiempo ya bastante lejano en el que el PSOE soltaba a Guerra, le azuzaba, y él abría la cesta de los truenos y ejercía una pirotecnia acorde con los fervorosos que le escuchaban. Era la etapa de Felipe González. Se dijo entonces que el PSOE tenía un “poli” bueno y un “poli” malo, como en las películas, y ya sabemos quién asumía el papel de “poli” malo. Pero la realidad es tozuda y un político de campanillas y con un cierto sentido de Estado como González (equipaje que tanto se echó en falta en Zapatero) tenía que acabar chocando con lo que era una fachada sonora, un faltón de oficio. Sencillamente le utilizó. Y un día Guerra empezó a incorporar a sus célebres frases perturbadoras, o que pretendían serlo, aquello de “A Felipe no le gusta el partido que tiene” o “A veces, el arte está en los críticos; estos inventan el arte”, al parecer asumiendo para sí ser cabeza de lista de los críticos. Naturalmente de inmediato se constituyó un influyente “sector guerrista” en el PSOE.

Durante sus nueve años como vicepresidente del Gobierno, de 1982 a 1991, Guerra tuvo actuaciones sonadas como sus presiones insoportables al reputado jurista Manuel García Pelayo, que presidía el Tribunal Constitucional, para conseguir una sentencia que desestimara el recurso de la entonces Alianza Popular contra la chapuza de la expropiación de Rumasa. Al final seis magistrados votaron en contra, seis a favor y tuvo que romper el empate el voto de calidad del presidente. No había precedentes.

El “caso Rumasa” había saltado el 23 de febrero de 1983 -2 años justos después de la intentona golpista de Tejero- cuando el Gobierno socialista se incautó, con gran despliegue policial, de aquel holding de cerca de 700 empresas, una plantilla que superaba las 65.000 personas, y una facturación anual cercana a los 370.000 millones de pesetas. Como la decisión no tenía cobertura legal alguna, el Gobierno improvisó un decreto-ley a la medida de lo que deseaba: intimidar a la propiedad privada sometiéndola al capricho de los gobernantes socialistas. Aquella expropiación, que se dijo era un antojo de Miguel Boyer, vicepresidente Económico del Gobierno, tuvo algunos efectos chuscos, como lo fue convertir en empleados públicos a los trabajadores de una cadena de mantequerías.

Por otra parte, las posteriores reprivatizaciones aceleraron el motor de la corrupción y en algunos casos fueron descaradas y vergonzosas.

En los días previos a la sentencia, Manuel García Pelayo recibió de Guerra en Moncloa todo tipo de presiones para condicionar su voto que sería decisivo. El jurista salió de sus entrevistas con el todopoderoso vicepresidente estresado, con lipotimia, al borde del infarto. Al fin cedió dando con su voto la vuelta a la sentencia. Dimitió de la presidencia del Constitucional antes de cumplir el periodo de su mandato, volvió a Caracas, que había sido su lugar de exilio, y murió oscuramente en el olvido en 1991.

De aquella chapuza judicial de la expropiación de Rumasa salió la cínica frase de Guerra “Montesquieu ha muerto” y otra no menos célebre: “to pal pueblo”, y la decisión del Gobierno socialista, para no tener nuevas sorpresas, de reformar la Ley del Poder Judicial situando a la totalidad del Consejo General en la disciplina de los partidos, y así pudo empezar a hablarse de magistrados “progresistas” o “conservadores”. La Justicia había perdido la imparcialidad, esa venda sobre los ojos de la imagen que la representa. Guerra había esgrimido el puñal de Bruto. Cuando le preguntaron, Guerra invocó la fuerza de la mayoría absoluta de aquel PSOE: “El pueblo nos ha votado”, y eso daba carta blanca al Gobierno para ocupar todos los espacios. Es la democrática mayoría absoluta que ahora cuestiona cuando la tiene el Partido Popular y que le lleva a exigir elecciones anticipadas.

Pero quedaban años aún para aquel “dos por el precio de uno” que aseguró González cuando algunos le pidieron la cabeza de Guerra. Pasó de anunciar una inmolación conjunta a allanar el camino para sustituirle como vicepresidente del Gobierno. La salida no fue fina porque se debió a que su hermano (“mi hemmano”) utilizaba un despacho en el Gobierno Civil de Sevilla para sus negocietes. Evidente corrupción y tráfico de influencias. Alfonso no sospechó los manejos de Juan y debió parecerle de lo más natural que le regalase a su sobrino, el hijo de Alfonso, un caballo que no era de juguete sino de carne y hueso como la corrupción  misma. Entonces el vicepresidente pronunció otra de sus frases: “Mi hermano utilizó un despacho oficial para funciones de asistente”. Y claro que sí, se asistía desde él.

A mí Guerra me parecía entonces lo que me parece ahora: un tipo histriónico que a veces se muestra como si estuviese en una pista de circo, y sigo sin entender el motivo por el que algunos medios le daban un día tratamiento de intelectual. Sería porque entonces llevaba melena y gafas de montura de concha; ya no las lleva. No descubro intelectualidad alguna. No se le debe ninguna obra seria de teoría política y sus más conocidas reflexiones publicadas son unas “Memorias” en dos tomos, pero ya sabemos que en el siglo XIX, que eran en esto más sinceros, optaron por adosar al título de “Memorias” el calificativo de “justificativas” con lo cual al lector no se le ocultaba que esos libros trataban siempre de justificar una conducta.

Guerra en Rodiezmo  no defraudó a los suyos, estuvo a la altura de los viejos tiempos: faltón, sarcástico, amnésico, sin gracia. Si había proclamado la muerte de Montesquieu, que certificaba el final de la división de poderes en que se asienta la democracia, en su intervención ante los mineros asturleoneses acusó al Gobierno de Rajoy de ser “legítimo en su origen pero no en su ejercicio” porque no cumple su programa. Para Guerra ganar unas elecciones, y más si es por mayoría absoluta,  no faculta a un Presidente y a su partido para tratar de arreglar los entuertos durante cuatro años, sino que él propugna comenzar de nuevo la partida cuando al contrario -el perdedor- le conviene.

Olvidó decir Guerra que ni en el programa electoral de Zapatero ni en su Discurso de Investidura aparecían importantes medidas que luego tomó, como, sin apurar las citas que serían no pocas, la llamada “Ley de Memoria Histórica” y, desde luego, España no consiguió el pleno empleo que como promesa electoral aún tiritará en algún muro en carteles con el rostro sonriente de Zapatero, entonces candidato socialista a Presidente del Gobierno.

Pidió Guerra unas elecciones anticipadas -¡sin dar un año a los gobernantes!- o un referéndum. Parece mentira que este hombre haya sido vicepresidente del Gobierno y Presidente de la Comisión Constitucional del Congreso de los Diputados. En mi infancia estas simplezas, pero con más gracia y dirigidas a niños, se las escuchábamos a Charlie Rivel, el célebre payaso. Qué empanada mental demagógica y zafia para consumo de los convencidos, siempre que los convencidos no vean más allá de sus narices. 

Guerra tuvo alguna laguna interesada porque al referirse al origen del Estado de Bienestar lo fija ineludiblemente tras la Segunda Guerra Mundial, pero eso está al alcance de cualquier lector de Wikipedia, porque él sabe perfectamente que había sido buscado y formulado inicialmente mucho antes en Inglaterra, por los republicanos franceses durante y tras el Segundo Imperio, y en Alemania durante el Segundo Reich, por no recordar la influencia del New Deal norteamericano en 1933, o la influencia de liberales, conservadores y democristianos como Lloyd George o Adenauer. Quien tiene que saberlo sabe que el hoy llamado “Estado de Bienestar” no es un invento de la izquierda y mucho menos de los socialistas que se habían mostrado antes o lo harían después mayoritariamente dentro o cerca del llamado “socialismo real” que era otra cosa… Largo Caballero no hizo ascos cuando le llamaban el “Lenin español”.

Los disparates fluyeron en Rodiezmo como de un manantial pero sólo se dijo lo que quienes aplaudían querían escuchar. Es natural. ¿Cómo iba a contar Guerra que el compromiso contra el que se movilizan sobre la minería del carbón lo firmó con la Unión Europea el Gobierno de Zapatero con Miguel Sebastián como ministro de Industria?

Las intervenciones en Rodiezmo dan mucho juego. López, el fracasado de Castilla y León, soltó esta perla: “El Partido Popular sólo piensa en quienes cobran más de 8.000 euros”. Tenía cerca el ejemplo. Guerra cobra como diputado, con una parte de su sueldo libre de impuestos; además cobra por ser diputado por una provincia; además cobra  por la función que ejerza en el Congreso (hasta esta legislatura presidía la Comisión Constitucional) y sería de agradecer que nos dijese las cantidades que cobra por presidir y coordinar las Fundaciones y publicaciones en las que figura, ya sea en cobro reglado o en concepto de dietas  o gastos.

Me apeo de la caravana circense recordando tres viejas y celebradas frases de Guerra: 1. “En política, la única posibilidad de ser honesto es siendo aficionado.” Hay que decir que tras 35 años Guerra no es un aficionado sino un profesional, sin que tal obviedad tenga que ver con el meollo de la frase. 2. “El que se mueva no sale en la foto”. O sea: no irá en las listas; es la ley del candado y del tapabocas 3: “Podremos meter la pata pero no meteremos la mano”. Juzgue quien leyere. La larga etapa de González supuso el macrocosmos de la corrupción generalizada.

Lo que he contado parece una  nueva versión de “Opiniones de un payaso” del gran Böll pero en tono menor, facilón, cutre. De Guerra.

P.D.- El solemne acto de apertura del curso académico universitario 2012-2013 programado en la Universidad Autónoma de Madrid tuvo que ser suspendido ante los pitidos, gritos y consignas de un centenar de profesores y estudiantes que atronaban el Aula Magna. Jon Juaristi, catedrático, poeta, ensayista y gran persona, director general de Universidades de la Comunidad de Madrid, ha podido a duras penas declarar inaugurado el curso. Como le conozco sé que lo estaría pasando mal, y no por el ruido que trataba de impedir sus palabras sino por la prueba de la baja condición humana que el jaleo suponía sobre todo en un recinto universitario. Quiero pensar, por respeto a la  Universidad, que los provocadores eran “liberados” sindicales  de oficio; el reconocimiento de que pudieran ser profesores y alumnos me llevaría a creer que España está en declive y que se lo merece. Si quienes preparan y se preparan para el futuro en los altos niveles del saber son esos del pito, el grito y la consigna, el experimento español fracasará por falta de extranjeros. Ese jaleo es impensable en una Universidad europea. Es algo tribal y tercermundista. Cuando le han preguntado si había motivo para que la gente estuviese tan molesta, Juaristi ha respondido: “Esta no es la gente”. Pensaba lo mismo que yo. Los energúmenos de los pitos esperaban la presencia de Aguirre y de Figar, pero la Universidad sabía desde hace días que no asistirían. Los sindicatos, o sea los “liberados”,  han considerado “un éxito” la ausencia de la Presidenta y de la Consejera de Educación por entender que se debía a su “presión”. ¿Y qué? Enhorabuena, memos. Y digo memos porque, además, al paso del Presidente de la CEIM, Arturo Fernández, un grupo de vocingleros le ha increpado e insultado clamando: “Fuera empresas de la Universidad”. Ilustres analfabetos: precisamente lo que hace avanzar a países que no padecen la plaga de sindicatos sobrecogedores (de coger sobres) es la conexión entre empresa y Universidad. En una pancarta de estos indignados de pacotilla podía leerse: “’Políticos a la hoguera. Nuestros recortes serán con guillotina. Espe, muérete”. Esa amenaza de muerte se hace a la máxima representante del Estado en la Comunidad, que ocupa su cargo por la voluntad contundentemente mayoritaria de los ciudadanos. Todo, como se ve, muy pacífico y universitario, de mucha altura intelectual. Los vocingleros no han dejado hablar al Rector de la Autónoma, Sanz, que inútilmente les ha recordado el lugar en que estaban. Tampoco ha podido leer su lección inaugural la académica de la Lengua Inés Fernández-Ordoñez, y el acto solemne se ha suspendido. Los sindicatos habrán vendido muchas camisetas verdes. Se van a forrar.

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11 comentarios to “Nuevas opiniones de un payaso”

  1. Fernando Azancot Says:

    Comienzo por el final para llegar al principio, puede porque el consecuente que sigue a toda causa funcione en este caso como antecedente, y no a la viceversa como parecería lógico; y perdón por este casi galimatías que no sé si tiene por origen el cabreo – solicito de nuevo perdón por lo grueso de la palabra – que me ha producido la lectura de tu irreprochable artículo en el que ni una sola letra tiene desperdicio, o bien sea que la luna que luce luminosa en su casi mitad menguante sobre mi cabeza, en medio de un cielo profusamente azul prusia oscuro mientras escribo al aire libre de Sanlúcar de Barrameda, quién sabe si – debido a su influencia – haciendo de mí un lunático más, incapacitado para la comprensión de la raquítica realidad política en la que se refocila buena parte, si no la mayor, de mis llamados a la sazón conciudadanos que constituyen la normalidad social surgida de este proceso deseducador por el que a lo largo y ancho del tiempo mal llamado democrático viene navegando esta España rota que a nadie conmueve, salvo a los cuatro lunáticos, anormales y políticamente incorrectos, que rechazan adaptarse a su indigente realidad porque siempre, desde el dolor que produce la crítica enamorada, la han pretendido, como amantes, perfecta Dulcinea, que no vulgar Aldonza.
    Demasiado generoso eres, mi admirado Juan Van Halen, justificando a los vociferantes universitarios, dicentes y docentes, so la mamandurria de la liberación sindical que obliga principalmente a ejercer de corifeos de la protesta, según consigna, en todo tiempo y lugar. Ya me gustaría que así fuera, pero estoy seguro de que no todos los vociferantes respondían a tal oficio, por cierto sin otro conocido que no sea este de pancartear y gritar al punto de incluso, a fuer de pacifistas, desear la muerte del adversario. Qué estampa la de esta alma mater prostituida donde la litúrgica estética del gaudeamus igitur ha quedado malparada por ese amasijo de togas, mucetas, birretes, descamisados, pelambres, pearcings, tatuajes, pancartas y otras muestras de la progresía andante, incluida la intransigencia dogmática que arrastran como paradoja y consecuencia de una deficiente formación intelectual que viene de lejos. Porque, ¿dígaseme desde cuándo y de dónde puede haber surgido esa pléyade de universidades que pueblan la hispana tierra de pocos años acá, multiplicadas las facultades clásicas con proliferación de materias y saberes que han exigido una pareja cantidad de catedráticos y profesores cuya formación, mientras no se demuestre lo contrario, en otras épocas exigía años y años de docencia, investigación y obra publicada? Desde la posible respuesta a esta pregunta puede urdirse la lógica del triste espectáculo presenciado en la apertura de curso de la universidad madrileña.
    Y ya puestos en este punto, podemos escalar desde la postdata del artículo – que considero antecedente – hacia el comienzo mitinero del mismo, y hacia su estrella protagonista, acompañada del inevitable Cándido y del incontinente verbal llamado Oscar, dócil acólito del ausente Rubalcaba, cuyas sus presencias en el escenario de Rodezno entiendo también consecuencia de ese proceso nada formativo, e intelectualmente decadente que sufre España, y que logra reunir a unos supuestos parias de la tierra, miembros de la famélica legión, al pie tragicómico del político socialista demodé, siempre de italiana e impecable moda hasta los pies vestido, y para la ocasión tocado con el pañolón rojo al cuello – convenientemente descorbatado – de la camisa de seda, que sin duda exige el papel del personaje a representar en el sainete, muestra del engaño en que consiste el tinglado de la farsa en el que seguramente se encuentra como pez en el agua este actor tan frustrado como presumido poeta, ex profesor de la Universidad Laboral “José Antonio Primo de Rivera” de Sevilla, librero ocasional, y por lo que me entero – gracias a lo bien documentado del articulo de quien sostiene enhiesto este as de bastos – nada menos que Doctor Honoris Causa por la Universidad Nacional Federico Villareal de la ciudad de Lima. ¡Qué fuerte!, que dice mi nieta. Yo creo que la cosa merece “un cafelito de mi enmano” precisamente para evitar el cabreo con perdón.

  2. JM Says:

    Buenos dias Ilustre.
    Gran razón le asiste a F.Azancot cuando le hiere el “populacho universitario” que actuó el otro dia en el acto de apertura del curso academico. Siempre se ha dicho que la Universidad no son los edificios, departamentos, laboratorios etc.. que alli se hayan, sino la fuerza humana que la constituye, de ahí la vergüenza ajena. Me consuela pensar que era un grupo orquestado, igual que “el gordito” para a modo de torpedo reventar el acto, y logicamente 100 individuos (no Espartanos) no hacen Universidad. Gracias a Dios.
    En cuanto al “teatrillo” de Guerra y Gomez, pues era de esperar, el psoe tenia que mantener esos votos cautivos de la zona minera y a alguien tenian que mandar. El discurso el de siempre, en el aparato del partido se siguen cuadrando cuando aparece Arfonzo ó Felipe, por eso, por lo de la foto, igual pasa en China ó Corea del Norte.
    Lo de las elecciones anticipadas es para jalear a los alli reunidos, antes del bocadillo y la birrita, ya saben que el PP con mayoria absoluta, no convocará elecciones anticipadas. Y en cuanto al Referendum, ya se encargaron los Padres de la Patria que redactaron la Constitución que esto no existiera, aunque solo sea porque eso de los referendums es mas franquista que Franco. Ya comenté que actos de teatrillo vamos a ver muchos a lo largo de la legislatura, es el recurso del pataleo y la prepropaganda electoral para las proximas. Interesante el rumor que anda por la calle de que Tomas Gomez esta contratado por Esperanza para hacer las tonterias que hace y dice.
    Gracias Juan.

  3. hugo Says:

    Que bueno recordar las célebres frases de Alfonso Guerra , que ya habíamos olvidado, y sus peticiones en Rodiezmo, despues de haberle visro votar en la pasada legislatura todas y cada una de las ocurrencias de Zapatero que han conducido a España a la ruina. ¡Que cinismo ¡
    Me parece una lectura de lo mas interesante. Enhorabuena

  4. Martín-Martín Says:

    Alfonso Guerra siempre me pareció mejor valorado de lo que merecía y merece. Su salida del Gobierno por la corrupción de su hermano, además con la inmediata muerte, de la que apenas se habló, de su es-cuñada, la ex-mujer de Juan que había destapado la corrupción, debería haberle inhabilitado para cualquier nuevo cometido político. Sin embargo, sigue ahí como una reliquia del Congreso de los Diputados. Sus intervenciones públicas fueron siempre charlotadas y es explicable que a usted le recuerde “Opiniones de un payaso”. En Rodiezmo es como el número bufo de una fiesta bufa de por sí, en un sector, el de la minería del carbón, que pagamos generosamente todos, que no es competitivo, y al que hace tiempo sentenció la Uníon Europea. El Gobierno de Zapatero no supo mantener el pulso a la Unión Europea y ahora, como en tantas otras cosas, lo sufre el Gobierno del PP. Y creo que el sector no se deja engañar sino que apoya a unos empresarios mineros que han defraudado a Hacienda durante años respecto al dinero de los españoles, porque les conviene. Los sindicatos defendiendo los negocios sucios de media docena de empresarios. Es el colmo, pero es lo que hay. Enhorabuena, Van Halen.

  5. Observador Says:

    El espectáculo de la apertura del curso en las universidades madrileñas fue de bochorno, antinuniversitario y protagonizado por unos energúmenos sindicalistas que probablemente era la primera vez que entraban en un aula magna. Los estudiantes que intervinieron como insultadores de oficio no merecen el nombre de universitarios y no extraña nada que el panorama del futuro esté negro con semejantes jóvenes que se supone que se preparan para dirigirlo. Una vergüenza. Gracias Van Halen por sus comentarios tan acertados.

  6. Mercedes P. Says:

    Es una vergüenza que un político pueda llevar desde las primeras elecciones como diputado, y eso por si solo demostraría, si no tuviésemos otras muchas evidencias, que la politica está podrida. ¿Es que Guerra no tiene oficio ni beneficio y no puede trabajar como cualquier mortal? Dejó atrás su pasado como profesor de dibujo de una Universidad Laboral, invento del franquismo, y de librero ocasional, y se ha instalado en la poltrona contra viento y marea. Mira que han ocurrido cosas en su partido y ha sufrido cambios en su línea y variaciones en su liderazgo, y Guerra siempre ahí, viviendo del contribuyente. Tienen razón los comentaristas que opinan que por su turbio pasado de beneficiario de su hermano corrupto en una institución oficial como el Gobierno Civil de Sevilla, debería haber sido expulsado para siempre de la vida política activa. Pero el PSOE le sigue utilizando de payaso para mítines. Qué razón tiene, señor Van Halen. Enhorabuena porque siempre aprendo leyendo su blog.

  7. A.C.L. (Sevilla) Says:

    Un dato sobre Guerra que ni el autor del post (siempre muy bien informado, por lo que le felicito) ni los comentaristas han dado: fue becario del Frente de Juventudes, Organización Juvenil de Falange Española Tradicionalista y de las JONS, el partido único del régimen de Franco. No hizo ascos a solicitar la beca y a disfrutarla. Luego llegó el Guerra socialista y radical.

  8. OPCH Says:

    La frase sobre legitimidades de Guerra y lo sucedido en el acto de apertura del curso académico me producen una amalgama de sentimientos difícil de desenredar. Tristeza, indignación, vergüenza ajena, desánimo, malestar, inquietud, ira…Pero de inmediato desaparecen cuando pienso en sus autores. Todos, el uno y los otros, profesionales del insulto y la provocación que no tienen mayor recorrido. Su protagonismo es efímero. Y el rechazo que producen en la sociedad, abrumadoramente mayoritario.
    Enhorabuena Van Halen y gracias por refrescarnos la memoria

  9. Bvenida Says:

    Me temo que a Guerra lo del imperio de la ley, la democracia, la división de poderes y otras cuestiones básicas del Estado de Derecho siempre le han resultado una cuestión menor, prescindible. Recuerdo que el caso Rumasa era, ignoro si aún hoy se hace, estudiado en la Universidad como ejemplo de atropello de derechos y de chapuza que no encontraba acomodo constitucional alguno. A pesar de ello, como recuerda Van Halen y por, entre otros, los motivos que cita, la sentencia del Constitucional fue la que fue.

  10. Arsenio Says:

    Este blog es uno de los más interesantes que conozco. Lo leo desde hace meses pero esta es la primera vez que subo un comentario solo para felicitar a su autor, a sus comentaristas habituales, y para destacar su interés, su buena escritura, y su impecable documentación. Algunas veces su lectura me ha llevado a buscar la ampliación de lo que expone y siempre he constatado la realidad de lo que en él se escribe, la buena documentación que maneja, y su valor histórico y cultural. Sería deseable que hubiese muchos blogs así en lugar de tanta moralla demagógica sin soporte documental y fiable alguno.

  11. Ignacio Fernández Candela Says:

    Apreciado Sr. Van Halen:

    D. José María Ruiz-Mateos valora la objetividad de criterio y la honesta exposición de los hechos acaecidos en 1983 con la expropiación de Rumasa que Usted tuvo a bien relatar con exactitud histórica, describiendo a los personajes influyentes en aquellos oscurantistas procedimientos que marcaron un hito vergonzoso en la historia contemporánea de España.

    Cierto es que aquella declaración de intenciones por politizar la Justicia-“Montesquieu ha muerto”-, tuvo en el ataque sufrido por el empresario un máximo exponente en la degradación, ignorada institucionalmente, de la que hemos de arrepentirnos treinta años después de continuadas corruptelas.

    La seriedad de sus consideraciones de su texto, convierten en sobresalientes sus coherencias argumentales frente a la mediocridad de los que ignoran lo sucedido en este país, siempre víctima de latrocinios pasados y presentes.

    No le engañe la apariencia de la actualidad como tampoco le confundió la de hace treinta años. Lo cierto es que nada es tan aparentemente simplista en la realidad ahora, como tampoco lo fue con la delictiva expropiación del Holding y la trampa posterior de indefensión, con el propósito de restar justificación moral a una víctima para que no pudiera reivindicar sus legítimos derechos.

    Mientras ahora busca solucionar los problemas que él no generó con su voluntad, su tesón es el mismo de entonces y el tiempo dirá quién es quién en esa historia de infamia y traición que ha conformado su vida personal y profesional.

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