Del ataúd vacío al feminismo a la carta

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En 1998 se publicó en España la traducción de la novela de Paul C. Doherty “Muchos muertos y un ataúd vacío” cuya edición original era de 1994. La trama discurre en la Inglaterra del siglo XIV y la novela pertenece al género negro en versión retro. En abril de 2012 en la orilla de la N-634, a la altura de Reinante, apareció un ataúd sellado pero vacío; la Guardia Civil inició una investigación qué no sé a qué conclusiones llegó.

He recordado estas historias de ataúdes vacíos a cuento del ataúd vacío de Hugo Chávez. Los maliciosos que visto lo visto no parecen desatinados, aseguran que los cientos de miles de venezolanos que aclamaron al comandante en su paseo por las calles de Caracas lo hicieron ante un ataúd vacío; el cadáver de Chávez estaría volando desde La Habana, lugar real de su muerte.  Este supuesto ataúd vacío sería sólo un capítulo más de una historia casi bufa, sin que afirmarlo suponga faltar el respeto que merecen los muertos.

Nicolás Maduro, “presidente encargado” de Venezuela, juró su cargo con la Constitución bolivariana en la mano recibiendo el abrazo de Diosdado Cabello, presidente de la Asamblea Nacional que, según esa Constitución aprobada durante el Gobierno y por iniciativa de Chávez, debería haber sido el presidente en funciones. Maduro lo es vulnerando esa Constitución. En una situación llena de falsedades y simulaciones, el propio Maduro con la Constitución bolivariana en la mano, no en su mano sino en la mano de la Justicia, estaría excluido como candidato a la Presidencia.

Este es por ahora el último capítulo de una historia chusca que sucede en una gran nación con un pasado relevante, universidades prestigiosas, creadores de cultura celebrados en el mundo,  una sociedad dinámica y protagonista y una economía apuntalada en el petróleo, que cayó bajo las decisiones caprichosas de un militar de modos zafios, grotescos y esperpénticos, amparado en el confuso paraguas de un anti-imperialismo demagógico y al cabo estéril. Un sistema de forma más que de fondo, de coreografías baratas para el consumo de unas mayorías que se dejan seducir por un populismo exacerbado más de gestos para la galería que de calado.

Chávez fue golpista fracasado en 1992, ganó sus primeras elecciones en 1999, y pronto emprendió el camino del caudillismo desde un narcicismo creciente, la persecución de quienes no se avinieron a sus designios, la mordaza a la pluralidad de la prensa, la inseguridad jurídica, la politización de las Fuerzas Armadas y de la Justicia, el intervencionismo sin medida, las expropiaciones, las nacionalizaciones y el trueno internacional. Era la apuesta por lo que su líder llamó “socialismo del siglo XXI” que conectó con Cuba como espejo y contribuyó a aflorar fórmulas revolucionarias, de terciopelo o de hierro, en la América de habla española.

Hugo Chávez quiso ser el nuevo Fidel Castro pero sólo fue su imitador, y con generosas dádivas petroleras para quienes se le acercaban dispuestos a la lisonja. Hoy Nicolás Maduro quiere ser Chávez, pero le falta carisma, talante, decisión y peso político y personal.  El caudillismo rara vez sobrevive al caudillo. El espectáculo de sus funerales, zafios como él mismo, con un “presidente encargado” embutido en un chándal patriótico, asegurando que los “enemigos históricos” habían inoculado al difunto no sé sabe qué virus causante del cáncer mortal, fue de aquelarre.

La historia de la enfermedad de Chávez, entre La Habana y Caracas, resultó esperpéntica, sin información al pueblo que se decía servir, con fotos trucadas, noticias sobre reuniones inexistentes entre el desahuciado presidente y su Gobierno, y comunicados sobre una falsa mejoría que nadie se creía, con la traca final de su supuesto óbito en La Habana con traslado secreto de su cadáver a Caracas y el ataúd vacío paseando por las calles entre el fervor de los suyos.  

Tengo noticia directa de la sobrevalorada medicina cubana, visité la Universidad de La Habana en un viaje oficial no hace muchos años, y el rector, que era médico y había sido decano de Medicina, me contó la penuria de sus instalaciones y equipamientos sanitarios, cómo por no tener ni tenían suscripciones a las publicaciones médicas de prestigio internacional. No estaban a la última. Una cosa es hablar de la extensión de la medicina rural, y otra distinta tener respuestas eficaces para determinados casos muy graves.

En el delicado trance en su salud que debía vencer Chávez, los ciudadanos que pueden permitírselo, y no digamos los jefes de Estado, acuden a hospitales de referencia en el mundo, en París o en Houston, y no a La Habana. El aislamiento excluyente en que Chávez se había ubicado no le permitía, por ejemplo, ir a Houston, nada menos que en el imperio contra el que peroraba todos los días, y acaso en algún momento de su enfermedad se arrepintiese de su desmesura. Porque sin duda sabía a dónde acuden los altos dirigentes cubanos para tratarse episodios como el que él padecía.

Chávez se presentó a las últimas elecciones sabiendo que su estado de salud no le permitiría jurar su cargo presidencial. Perpetró un fraude de ley y engañó a los venezolanos. Que la Justicia del país permitiese su toma de posesión, sin juramento y en ausencia, es una enormidad que sólo se explica desde la zalamera actitud hacia el poder de los órganos que han de velar por el cumplimiento de la Constitución. Como el consentimiento de esa figura de “presidente encargado” que encarna Maduro en detrimento  de Cabello, o la propia presentación de Maduro a las próximas elecciones. La independencia de la Justicia en Venezuela, tanto como la separación de poderes, parece inexistente.

La pregunta es qué futuro le espera a Venezuela, si el chavismo sobrevivirá a Chávez y por cuanto tiempo. Hay pocas dudas de que Maduro ganará las elecciones, aupado sobre la memoria y el cadáver de Chávez; a ese fin se ha destinado la parafernalia funeraria, incluido el anuncio del embalsamamiento y exposición de su cuerpo en un museo por los siglos de los siglos. Pero Maduro y sus colaboradores están apostando por un cortoplacismo peligroso. Los caudillismos no se perpetúan porque se asientan en personalidades singulares, valiosas o no pero singulares. Y ese equipaje ni en personalidad ni en formación ni probablemente en aptitudes lo atesora Maduro. El chavismo se resquebrajará aunque cuente hoy con unas Fuerzas Armadas politizadas hasta el extremo. Hoy. La imagen de los generales puño en alto es chocante; ya no se da ni en China y no se daba en la Unión Soviética. Sólo pervive en Corea del Norte.

Las reacciones de cierta izquierda española tras la muerte de Chávez han sido indicativas. Cito dos ejemplos, pero hay muchos. La Diputación de Guipúzcoa ondeó en su sede la bandera venezolana a media asta. Una dirigente madrileña de Izquierda Unida de cuyo nombre  no quiero acordarme nos regaló en Twitter: “¡Hasta siempre, Comandante! Hasta la Victoria Siempre”. Es la comprensión de la izquierda hacia los golpistas de su agrado. Ahora queda desear que Hugo Chávez descanse en paz.

En España poca cosa nueva aunque ocurra de todo; ya se sabe: siempre pasa nada. Últimamente se ha repetido que Rubalcaba no controla el PSOE. Se cita como reciente evidencia, tras el fiasco del PSC,  la moción de censura en Ponferrada contra el Partido Popular, que gobernaba en minoría, sin pactos de gobierno, aprobada gracias a un tipo condenado por acoso sexual. El socialista favorecido con la Alcaldía del municipio berciano ha optado por no hacer caso a su jefe y ha abandonado el partido para conservar la poltrona municipal. Pero yo creo que esa versión es una fábula. Ya sabemos lo que pasa después porque lo tenemos repetido. En Benidorm ya ocurrió y las huestes de la mamá de Leire Pajín, que movió una moción de censura también contra el Partido Popular, recibieron el anatema de Ferraz, no se avinieron y abandonaron el PSOE. En las elecciones siguientes el Alcalde anatemizado que abandonó el partido fue el candidato socialista a la reelección. Es más que probable que eso sucederá en Ponferrada.

Rubalcaba dictó un “ukase”, nunca mejor dicho, pero el nuevo alcalde, un tal Samuel Folgueral (que, escrito sea sin ánimo de ofender, ha tenido un bautismo en el cargo un tanto hortera: sus ediles le mantearon) no lo cumplió pero sí se apresuró a asegurar que las organizaciones autonómica y nacional de su partido conocían perfectamente la trama y la apoyaron. La posterior condena de Ferraz es tramoya. Lo mismo opinó  Carme Chacón, que no ha dejado pasar esta oportunidad de oro para meter el dedo en el ojo al débil líder del PSOE. Oscar López, número 3 del PSOE,  ha hecho un papelón al tratar de explicar lo inexplicable porque Rubalcaba enmudeció; López dijo que sabía el proyecto de moción, pero no los detalles. Curioso porque la única posibilidad de desbancar al Partido Popular pasaba por pactar la moción con el acosador.  Desde las filas socialistas pidieron la dimisión de López; Rubalcaba le apoyó. Y sigue.

A la misma hora en que la verborrea habitual de Elena Valenciano, esa política que se ha visto elevada a número 2 socialista al parecer sin más merecimientos que haber dirigido la campaña electoral en la que el PSOE consiguió los peores resultados de su historia, anunciaba en el Día Internacional de la Mujer Trabajadora que la derecha nunca hizo caso de las políticas feministas, sus compañeros bercianos estaban perpetrando un acto notablemente antifeminista: pactar con un condenado por acoso sexual para hacerse con una Alcaldía.

Elena Valenciano, que no sé si tiene muchas o pocas lecturas históricas, debería saber que el PSOE y en general la izquierda se opusieron al voto femenino en la que para los socialistas fue feliz II República. Tiene no poco interés el proceso de tramitación parlamentaria del voto femenino.

En las primeras Cortes Republicanas, las Constituyentes, en las que las mujeres podían ser elegidas pero no eran electoras, hubo tres diputadas: Clara Campoamor por el Partido Republicano Radical, representando a Madrid; Victoria Kent, por el Partido Radical Socialista, representando también a Madrid, y Margarita Nelken, por el PSOE, que representaba a Badajoz. De las tres, Clara Campoamor, que sería directora general de Beneficencia en el Gobierno de centro-derecha presidido por Lerroux en 1933, fue la activa defensora del voto femenino en las Cortes; Victoria Kent y Margarita Nelken se mostraron férreamente contrarias.

Clara Campoamor, en las filas del centro-derecha, había formado parte de la ponencia constitucional pero la izquierda se opuso a su propuesta de que el sufragio femenino figurase en la Constitución Republicana.

En aquellos días del otoño de 1931 en que se debatía en las Cortes el voto femenino, un diario madrileño lamentaba que “dos mujeres de tipo excepcional como Clara Campoamor y Margarita Nelken por su condición de célibes representen la voz de las mujeres españolas”. Al articulista le preocupaba el hecho de que en mujeres así “había siempre cierta inadaptación, cierta anormalidad social, puesto que son las que han tenido que poner sus ilusiones en un loro o un gato”.

Disparates parecidos y peores se escucharon en el debate de las Cortes.

El diputado radical-socialista Ayuso propuso en su intervención parlamentaria que sólo se permitiese el voto a las mujeres después de la menopausia, debido al “nerviosismo y las alteraciones de la menstruación” que aquejan a las mujeres en edad fértil. Por su parte, el diputado socialista y psiquiatra  Novoa Santos afirmó ante sus señorías que las mujeres tenían características psicológicas “negativas por naturaleza” como eran “la pasión, la falta de espíritu crítico y la indigencia espiritual”, citando al psiquiatra alemán Pablo Julio Moebius, autor del libro “La deficiencia mental fisiológica de la mujer”, de cierta circulación en los primeros años del siglo, en el que coloca a la mujer en una condición intelectual inferior en relación a la del hombre.

Como curiosidad, Azaña se abstuvo en la votación y el líder socialista Prieto se ausentó. Los diputados sospechosamente ausentes fueron 188. La votación  fue de 161 votos a favor y 121 en contra. Formaban aquellas Cortes 470 diputados.

Elena Valenciano parece que ignora estas cosas o, como su partido, padece amnesia y trata de reescribir la historia. La Secretaría de Igualdad del PSOE creó hace tiempo los premios “Clara Campoamor” en la línea habitual socialista de apropiarse de todo lo que le conviene, olvidando los insultos y descalificaciones que recibió Campoamor de los socialistas cuando el centro- derecha ganó las elecciones de 1933. La acusaron de haber hecho posible aquel triunfo por el sufragio femenino que ella propició y con tanta valentía defendió. Sin embargo, hubo estudios electorales que desmintieron que el voto femenino fuese mayoritariamente a la derecha en 1933, como repetía bobalicona e interesadamente la izquierda para justificar una contundente derrota. Clara Campoamor, como defensa, publicó entonces alguno de estos estudios. Denunció la campaña del PSOE contra ella en su libro “El voto femenino y yo: mi pecado mortal”, de 1935.

El PSOE y la izquierda en general mantienen la falaz creencia de que pueden expedir certificados de ética. Si un dirigente socialista insulta a una mujer, es algo natural, un pecadillo venial. Ejercen un feminismo a la carta. Por ejemplo, Jesús Ferrera, secretario general de Organización del PSOE de Huelva, opinó que la ministra de Empleo Fátima Báñez “estaría mejor haciendo punto de cruz”. Y, por invocar una cita histórica, a Felipe González poco después  de abandonar la Moncloa se le ocurrió la gracieta: “Áznar ha cerrado “la bodeguilla” para que no le metan mano a la botella”. Tal cual. Aquello apenas se comentó y los socialistas rieron la ocurrencia del hoy multimillonario y comisionista. ¿Dónde se meten las feministas del PSOE, tan airadas en otras ocasiones y que cuentan con tantas asociaciones creadas al efecto, cuando se escuchan estas cosas?

Hay una línea llana del ataúd bolivariano y vacío de Chávez al agobio y vacío político que padece Rubalcaba, más débil cada día en su partido y fuera de él. El venezolano quiso cambiar la realidad desde la utopía de un “socialismo del siglo XXI”. El español no puede ni siquiera cambiar al PSC ni, según dice, cambiar la voracidad de poder de un concejal de Ponferrada aupada en el voto de un condenado por acoso sexual que antes que al PSOE se había ofrecido al Partido Popular, como él mismo ha declarado, pero recibió un portazo en las narices.  Ya lo anota el “Refranero”, compendio de la sabiduría popular: “Unos tienen la fama y otros cardan la lana”.  

PD. 1-El PSOE ha sido y es látigo de los corruptos ajenos, ciertos o supuestos, haciendo muchas veces seguidismo de meras informaciones de prensa. En sus propios asuntos no es precisamente exigente ni premioso. Pidió la dimisión de Camps cuando ni estaba imputado y cuyo caso quedó en nada, y pide la dimisión de Ana Mato que no ha sido imputada en ningún momento, simplemente porque fue mujer de un imputado. ¡Viva el feminismo¡ Nada comentó el PSOE, por supuesto, de las dimisiones de los implicados en el caso Gürtel. Las dimisiones se produjeron con especial celeridad en la Comunidad de Madrid. José Blanco, antes Pepiño, era a menudo el ariete de esas exigencias. Ahora le toca a él. Se ha anunciado la inmediata petición de un suplicatorio al Congreso de los Diputados para iniciar su procesamiento. El afectado se apresuró a declarar que sólo dimitirá cuando se inicie el juicio oral. Nada de dimitir por su imputación ni por la petición de su suplicatorio, que es sintomática de la firmeza de la acusación. Es una estrategia dilatoria a su favor. Cuando se vaya a iniciar el juicio oral Blanco dimitirá y dejará de ser aforado, por lo que su caso saldrá del Tribunal Supremo y pasará a un juzgado ordinario. Vuelta atrás. Blanco ganará tiempo. ¿Este es el hombre que pedía dimisiones cuando no existían siquiera imputaciones? Otro ejemplo de la doble moral socialista. Vivir para ver. 2. Estoy cansado de escuchar en la Asamblea de Madrid, como lo estaba en el Senado, que oradores comúnmente  de la izquierda empleen sustantivos que manifiestan en sucesión los dos géneros masculino y femenino. Se ha llegado a la mención nosotros/nosotras. Cada vez que lo escucho me chirría. El Manual de la “Nueva gramática de la lengua española” publicado por la Real Academia Española, (página 25, Madrid, 2010), señala  que en el lenguaje político, administrativo y periodístico se percibe una tendencia a construir series coordinadas constituidas por sustantivos de personas que manifiestan los dos géneros (amigos/amigas, diputados/diputadas, alumnos/alumnas), lo que resulta innecesario ya que el empleo del género masculino es explícito para abarcar a los individuos de uno y otro sexo. Quede escrito sin esperanza alguna de que estos salvagéneros indigentes gramaticales tomen nota. 

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7 comentarios to “Del ataúd vacío al feminismo a la carta”

  1. hugo Says:

    Hola Juan : respecto al ataud vacío de Chavez ningún comentario . Con los tuyos es suficiente . La verdad que desconocía la conducta de los socialistas en lo que se refiere al voto femenino . Despues de oir reiteradamente al PSOE , una acaba creyéndose sus mentiras . Parece , escuchándoles , que Clara de Campoamor era del equipo de Zapatero. Tambien desconocía lo que decían insignes científicos de la mujer y de sus deficiencias .
    Me ha encantado tu blog que , como siempre , palía algo mi falta de lecturas , tal como le ocurre a Elena Valenciano

  2. Wolfgang Says:

    Las últimas noticias procedentes de la República Bolivariana de Venezuela señalan, por un lado, que Maduro ha afirmado que va a ser “bastante difícil” que el cuerpo de Chávez sea embalsamado porque los preparativos debían haberse iniciado antes (lo que parece demostrar que Chávez murió antes de la fecha oficial) y ,por otro, que Maduro ha ordenado una comisión para aclarar si el cáncer de Chávez fue provocado. Estas noticias, junto a las que destaca Van Halen como la referida al ataúd vacío, dan cuenta del nivel disparatado que ha alcanzado un país que merece mucho más.
    Vergüenza ajena y también indignación me produce que políticos españoles, como el caso de la diputada de IU que cita Van Halen, dediquen halagos y apoyos a quien ha dado muestras reiteradas de desprecio a la libertad, al cumplimiento de la legalidad constitucional y a la democracia.

  3. JM Says:

    Buenos dias Ilustre.
    La verdad es que los ataudes han dado para mucho, gloriosa aquella epoca del estraperlo,en los ataudes se transportaba de todo, aceite, jamones, etc… y a ver quien era el guapo que se atrevia a abrirlo, gato, gato…. No es nada sorprendente estas mañas Castristas que se han aplicado en el caso Chavez, el aparato es el que decide cuando se muere uno, como y como se cuenta, forma parte de la partitura del “caudillismo” esto que ya huele a rancio, como bien dices solo queda en Corea del Norte y algo mas por ahí. Ya se sabe que los golpistas militares tienen dos caminos ó cuando se muera el lider se acaba ó bien tirar para la izquierda mas populista y disfrazarse de Socialismos para engañar al vulgo pueblo, que ademas dandole unas pocas monedas y manteniendo con la tripa bien llena a militares, jueces etc…. vamos el aparato, pues se puede uno perdurar por años, de ahí todas estas maniobras para recolocar al tal Maduro, conductor de autobuses,. con cero peso politico,pero con mas de 120 kilos de peso personal. Estas elecciones las ganaran por la propaganda de hace años sembrada, pero la situación economica al dia de Venezuela, acabará con estos y su historieta, es un problema de tiempo.
    Del psoe sin comentarios en su linea habitual, ó esperabais otra cosa. Da pena ver como se esta desmoronando y los pupilos nuevos que van apareciendo postulandose para el futuro, es que son de penita, no creo que les contrataran ni de porteros en el Bernabeu.
    Menos mal que ahora que tenemos TRES PAPAS, FRANCISCO, BENEDICTO y el PAPA NEGRO, Nicolas P.General de La Compañia de Jesus a ver si este mundo cambia un poquito, aunque haya que meter en la carcel a medio Vaticano.
    Gracias Juan.

  4. Adán Moreno. Says:

    Excelente artículo que deja al descubierto la doble moral de la izquierda aquí y allá, desde antaño a nuestros días. El pomposo (in)Maduro decía que de Chávez se habían escrito muchas mentiras. Las que él les contaba a su país le faltó decir. En cuanto a lo del revisionismo histórico, después de haber rescatado (¿redescubierto?) los socialistas ¿españoles? a un revivido de la ultratumba Juan Negrín, poco nos puede sorprender que se quieran apropiar de la figura de una centro-derechista como la copa de un pino, Clara Campoamor. Falta haría que alguien les diera clases no sólo de historia sino también de ética. Un saludo y enhorabuena.

  5. Martín-Martín Says:

    A JM: Deberá usted sumar un cuarto Papa a los tres que enumera. Se trata del llamado “Papa Cruzado” que es el Príncipe Gran Maestre de la Soberana Orden de Malta que se fundó en las Cruzadas y sigue vivita y coleando. Tiene carácter de Estado soberano sin territorio y mantiene relaciones a nivel de embajadadores con numerosos Estados y presencia en la ONU como observador. Depende de la Santa Sede en las materias religiosas. Es curioso que el Papa Francisco dependa del Prepósito General de su Orden como jesuita y sea su jefe como cabeza de la Iglesia universal.

  6. Fernando Azancot Says:

    Mucho me preocupa que el suceso del ataúd vacío – todo ataúd, paradójicamente, está lleno del vacío que deja la vida al esfumarse – del que fuera, guste o no guste, gobernante elegido por una mayoría de su pueblo, o mejor por una suma de sus individuos censados, pueda ocultar el verdadero drama que acecha, en un segundo acto, al pueblo venezolano tan parejo, a veces, a los apasionadamente vividos por el pueblo español – si es que ya no los vive – del que aquellos pretendidos revolucionarios bolivarianos son reflejo, quizás exorbitante; fenómeno que suele suceder en el caso de aquellas naciones, ayer colonias, cuyo origen histórico tiene algo o mucho que ver con la desvertebración de la nación española a partir del momento que rechazó el don de ser patria, a cuyo destino trascendente ha de servir la Nación, para abandonarse en la disolución vegetal y telúrica que todo nacionalismo minúsculo – por lo común una patología política – produce a causa de esa reacción separatista a la que repele, y por eso refuta, el tronco que le suministraba savia cultural e histórica; en tantos casos porque el propio tronco, de primaveras agotado, deviene en estéril e incapaz de amamantar el presente crítico de sus ramas. Así y todo, aun en el caso de aquellos exacerbados nacionalismos, cualquiera que haya atravesado el charco como popularmente se dice, habrá podido observar en las antiguas ciudades y pueblos de aquellas tierras el rescoldo dejado por la nostálgica belleza de lo decadente, como si el decaimiento hispano que les dio a luz se les hubiera quedado prendido en los viejos vestidos de sus plazas, casonas, catedrales y universidades ahora cercenadas de su soberbia genealogía.
    El verdadero drama por el que atraviesa Venezuela es aquel que le suministran sus propias contradicciones; las de quien siempre girando en torno a una entusiásticamente aclamada libertad, se ve aherrojada y arrojada al ámbito de las hueras proclamas políticas de turno, mientras, para colmo, pretende subsistir cargando con la insoportable pobreza derivada de ese sin sentido representado por sus propias y naturales riquezas. Drama endémico que se ha querido curar, sucesivamente, con fórmulas liberales unas veces, socialistas otras, y también dictatoriales sin que unas ni otras hayan remediado la estampa inadmisible, desde el punto de vista de la justicia social, y hasta del estético, de una inmensa riqueza concentrada en pocas manos, y una más que absoluta miseria esparcida entre los parias de la famélica legión; imagen magníficamente representada en la gran Caracas repartida entre las inmensas y modernas avenidas, ornamentadas con los más caprichosos y costeados rascacielos, y ese enjambre de favelas crecido sobre el horizonte de la alta sierra como un infame observatorio de doble dirección y confrontación: la provocada por la indiferencia de los ricos del llano frente a la angustia vital del hambre y el hacinamiento de los de la altura.
    El visionario comandante Chávez, émulo del también autoproclamado comandante Fidel, furibundo predicador del socialismo a ultranza con tintes pseudocristianos, ha conseguido en Venezuela, como el otro en la isla, bajar de la sierra “favelica” la miseria para su reparto mediante su extensión a las clases medias, porque imagino que la riqueza sigue igualmente concentrada en las mismas manos, y estoy seguro que, en cualquier caso, su excedente habrá navegado hacia el bolsillo de los prójimos que forman la nomenclatura militar.
    Los ilusos demócratas que constituyen la hasta ahora oposición, todavía creen en la posibilidad de un retorno al poder. Me temo que, de momento, todo quedará en eso, en mera ilusión. Y hasta Dios quiera que sólo “en eso” quede, y no en algo peor. Los sucesores de estos iluminados suelen tener menos escrúpulos que sus maestros, y si la cara es el espejo del alma, el duro rostro de Maduro – otro contrasentido – no es para fiar.
    La masa vociferante descendida de las favelas para acompañar al féretro de su “Maestro de Justicia”, regresará a la altura de la sierra sin haber experimentado más cambio que el puro bajar para después subir como bajaron. Siempre igual es lo que espera a los movilizados por la demagogia al uso. Bajar, votar, y subir. He aquí la cuestión.
    De España es mejor no hablar. Al fin y al cabo, esta versión política decimonónica que hoy sufrimos, descompuesta y corrupta, parió estos pueblos allende la mar océana. ¡Qué podemos esperar!

  7. Una feminista. Says:

    Me quedò pendiente un comentario a este post que leí hace ya dìas. Había pensado que ya era muy tarde, pero me animo a hacerlo en reconocimiento al placer que siempre me produce leerle, Van-Halen, y porque acabo de ver el cambio que va a imprimir a los siguientes post. Me alegra, porque sus lectores le vamos a tener màs a menudo, pero en mi caso, seguro que me serà dificilìsimo hacer algún comentario “a tiempo”… este va, a destiempo, pero esperando que le transmita mi admiración y el agradecimiento por darnos la oportunidad de conocer, aprender y analizar la realidad política con su nivel intelectual y literario… y despertarnos la crìtica constructiva.
    Me ha gustado mucho que haya recordado algunos detalles sobre el hecho histórico de la consecución del voto femenino en España (aunque el motivo -la moción en Ponferrada- sea impresentable), solo añadir en este sentido que me sorprende mas que no se oigan la voces del centro-derecha, como la de Clara Campoamor, reivindicando la lucha por alcanzar la igualad real, es decir, por los derechos individuales de las mujeres (¿hay algo màs liberal?), que el PSOE lo ponga en valor, y otorgue unos premios con este nombre emblemático.
    Le felicito por emplear correcta y valientemente los términos “feminista” y “antifeminista”, con ello demuestra que conoce su significado y no tiene miedo a usarlas. Pero, no coincido con su planteamiento en PD.2. Usted sabe como nadie que las palabras
    dan visibilidad a la realidad y que el lenguaje ordena y estructura el pensamiento. El que la Real Academia de la Lengua diga que “no es necesario” el lenguaje con perspectiva de gènero, simplemente corrobora su inmovilidad ante un cambio social revolucionario: el papel y la posición de las mujeres en el mundo actual. La RAE entiende la necesidad de adaptar el lenguaje a la evolución de la sociedad, por ejemplo, en nuevas tecnologías, pero no ha dado ningún paso adelante en el ámbito de la igualdad entre mujeres y hombres… Solo es una cuestión de tiempo, porque el lenguaje refleja a la sociedad, y la igualdad tiene un largo camino por delante, pero es irrenunciable.
    De todas formas se que usted transita por ese camino. Gracias de nuevo.

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