Amistades preventivas

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Algunos lectores amables me reclaman que edite más a menudo en el blog, pero otras tareas de carácter literario e histórico, con compromisos de fecha de entrega, me mantienen, por ahora, menos cercano al comentario de la actualidad.  Volveré a la periodicidad anterior en cuanto pueda.

Un día se habló con gran ruido de las guerras preventivas y ahora hay que hablar con previsible menor estrépito de las amistades preventivas. Hay que prevenir lo peor por el procedimiento de no tener amigos, de ser una especie de anacoretas en la ciudad. Repase usted, lector, sus viejos álbumes fotográficos con lupa. ¿Aparece usted en alguna foto con un amigo que devino en contrabandista, que fue imputado por alguna tropelía años después de acudir con usted a un bingo, que con aquella cara de bueno resulta que desembocó en delincuente? Pues apriete los dientes porque está usted listo si esa foto cae en manos de alguien que le quiere mal. Las amistades peligrosas sobrevenidas pueden dañar su buena fama y dar al traste con su carrera profesional o sus expectativas políticas. Eso es lo que está ocurriendo, siempre, claro, que usted no pertenezca a la arcadia de una izquierda que se cree ungida con un patrimonio ético intransferible y, además, padece amnesia.

El sufrido españolito ha sido bombardeado mediáticamente hace poco con unas fotografías de fondo de baúl de un Alberto Núñez Feijóo playero y alegre en compañía de un amigo apellidado Dorado que muchos años después dio con sus huesos en la cárcel como narcotraficante tras pasar por la experiencia previa de contrabandista de tabaco. Las imágenes tienen veinte años sobre sus negativos y entonces el ahora presidente de la Xunta de Galicia no era sino un joven en bañador y el tal contrabandista y narco posterior entonces no lo era. Las fotos ocupaban la portada y varias páginas interiores de un diario que comúnmente pasa por riguroso. Ese mismo día Corea del Norte amenazaba con convertir a sus vecinos del sur en un  erial, pero la supuesta seriedad del diario dejó esa información en un segundo plano y apostó por primar las fotografías veraniegas de Núñez Feijóo. Por la insinuación que suponía, esa noticia no era veraz; era una manipulación.

Cui prodest? ¿A quién favorece?  En el espacio más inmediato la publicación de la añeja fotografía del presidente de la Xunta y la intención periodística al utilizarla favorecían hipotéticamente a Pachi Vázquez, secretario general de los socialistas gallegos, y por elevación al PSOE en un momento en el que pende de un hilo la credibilidad de Pepiño Blanco, imputado en la “operación Campeón”, amigo de Vázquez y vecino suyo en la llamada “Villa PSOE”, el edificio construido en la Isla de Arosa vulnerando la Ley de Costas nacional y la Ley de Costas gallega promulgada cuando Vázquez era Consejero de Medio Ambiente de la Xunta.

Hay que tener cuidado con la no descartable manipulación informativa de testimonios gráficos en los que cualquier mortal se muestre con personajes de sobrevenidas experiencias turbias. Puede resultar fatal. Tengo una fotografía con Saddan Hussein en Bagdad y otra con Idi Amín en Kampala.  ¿Debí suponer entonces que el iraquí montaría la marimorena y que el ugandés practicaría el canibalismo? ¿Maliciaban Felipe González y Rubalcaba la sobrevenida corrupción de Luis Roldán cuando se fotografiaban con él e incluso el entonces presidente del Gobierno estaba a punto de nombrarle ministro del Interior? 

Las amistades peligrosas sobrevenidas son un nuevo riesgo en nuestras  vidas apacibles y acaso tediosas. Todos podemos estar condenados al deshonor público si existen testimonios gráficos de nuestra relación con tipos que años después de compartir foto con nosotros torcieron  sus entonces  existencias normales. Hace poco temblé por el riesgo que podría suponer para mi actual tranquilidad aquel compañero de clase del bachillerato que muchos años después de perderle de vista se dedicó a atracar a usuarios de cajeros automáticos; aparecemos juntos en numerosas fotografías. Si yo fuese un personaje relevante no faltaría algún medio considerado riguroso, o no tanto, que dedicase a esas fotos portada y páginas interiores; incluso, como es el caso, sin tener relevancia alguna ¿quién me asegura que alguien con mala baba no quiera saldar cuentas conmigo publicando las fotos en el rinconcito de un periódico o en internet? El futuro atracador y yo y los demás de la foto escolar éramos niños, pero todo vale.

Debemos tomar medidas preventivas respecto a nuestras amistades porque se pueden convertir en amistades peligrosas sobrevenidas. Hagamos el perfil psicológico de todo tipo al que nos presenten en un sarao, con el que compartamos desayuno, con el que coincidamos en los toros o en el fútbol. Estudiemos con tino las posibilidades que existen de que en un mal momento se conviertan en acosadores sexuales, en estafadores, o se dediquen al contrabando de tabaco o al narcotráfico. Y por una elemental prudencia prescindamos de las fotos, estemos alerta con las infernales cámaras fotográficas incluidas hoy en los teléfonos móviles que multiplican el riesgo. Una foto en sobrevenida mala compañía podría ser fatal para nuestra fama y buen nombre.

Alberto Núñez Feijóo se habrá arrepentido no poco de aquellas fotos veraniegas junto al narco sobrevenido. No tiene ninguna importancia que los gallegos le hayan votado con mayoría absoluta en dos elecciones sucesivas  y nada supone su buena gestión al frente de la Xunta, ni su honestidad, ni su talla política. Esas fotos, ay, son lo que cuenta. Él convocó una rueda de prensa y explicó el contexto temporal de las fotografías y a mi juicio se equivocó. Fue una explicable ingenuidad. El bull terrier mediático no soltaría a su presa. Y además es culpable de no haber estudiado con celo al personaje, de no haber tomado la precaución preventiva de no conocerle ni tratarle. En lugar de navegar por las aguas de su tierra y de bañarse en los agostos, debería haber vivido aquellos años en una cueva como San Millán sin más compañía que los saltamontes y las lagartijas cuya capacidad para delinquir no está demostrada. Si Núñez Feijóo fuese de izquierdas todo se le perdonaría porque la ética iría en su pedigrí, pero como es de derechas una fotografía con pie adecuado resulta una condena irremisible.

Mientras, otras fotos menos inocentes se han diluido en las hemerotecas, y pienso en aquellas de Felipe González, Rubalcaba y compañía despidiendo entre aplausos a José Barrionuevo, ex ministro del Interior y de Transportes, Turismo y Comunicaciones, en la puerta de una cárcel en la que ingresaba condenado en sentencia firme. Ya no era presunto ni imputado sino condenado, pero tenía la supuesta patente de corso ética de ser socialista. Pese a la condena estaba fuera de toda sospecha.Por cierto, Barrionuevo fue luego  indultado por el Gobierno de José María Aznar, pese a que la gratitud no es moneda de circulación entre los socialistas.

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9 comentarios to “Amistades preventivas”

  1. Laurel Avery Says:

    Uno de los destinos que ha reconocido Feijóo de sus viajes con Dorado era hasta ahora Andorra. Sin embargo, esta mañana el presidente de la Xunta ha reculado. Asegura que se equivocó, que lo que él creía que era Andorra se trataba en realidad de los Picos de Europa. “Había nieve”, ha justificado el líder del PP gallego. Sobre si su relación con el contrabandista derivó en adjudicaciones públicas a sus empresas desde la Consejería de Sanidad de la que era el número dos, Feijóo ha subrayado que nunca “firmó ni hizo ningún tipo de contrato” con las sociedades de Dorado. “No pongo la mano en el fuego por todas las personas con las que he comido y viajado en los últimos 20 años”, ha añadido.

  2. Fernando Azancot Says:

    En efecto, se echaba de menos la pluma y el estro literario del maestro y autor de este “As de Bastos”; pero, por lo que se lee, otros menesteres, al parecer apremiantes según dice, le tenían apartado del artículo de turno tan esperado como gozado por el entendimiento más o menos agudo del lector correspondiente.
    Así que bienvenida sea esta nueva aportación por lo que tiene de buena nueva, y por lo que contribuye a desvelar esa añeja tendencia hispánica, hoy aflorada de manera especial gracias al caldo de cultivo que aporta la chusma – en el sentido que da a este vocablo Hannah Arendt – que conforma la masa media que soporta, socialmente, esta democracia parlamentaria más que liberal, “liberalista-socialista” en que nos movemos; especie sin duda deforme de aquella figura política clásica basada en el principio del gobierno del pueblo por el pueblo con sujeción al derecho, que no me atrevo a afirmar si alguna vez existió.
    Y es que somos tan “liberalistas” y tan “socialistas” que, bien parece, se nos ha olvidado ser liberales y sociales. Y porque no creemos en la libertad, en el sentido más profundo de este atributo y función, se busca la manera de limitarla, de adulterarla, de manosearla mientras hipócritamente la aclamamos y proclamamos formalmente, pero sin vivirla con rigor; es decir, como cuando la ejercemos para suscitar ese algo que consiste en hacer posible que el otro sea libre para yo poder serlo más allá de las tapias de mi estrecho corral.
    Y porque no creemos en el sentido social de nuestra existencia como personas, tenemos al otro, al socio, como un guiñapo que puede ser manejado, manipulado o engañado a nuestro antojo para beneficio egoísta del yo, al precio que sea, incluida la corrupción, la prevaricación, el abuso de poder u otros vicios tan de la actualidad que atravesamos.
    Con estos mimbres, dígame usted qué cesta tenemos hecha. Qué política puede ejercerse cuando el poder al que todo político aspira queda secuestrado por unos medios capaces de darnos o quitarnos la fama, la excelencia o el mérito; por unos medios fundados para crear la opinión primero, medirla después y “cocinarla” según sus intereses, y finalmente hacerla pública para que los políticos la asuman a modo de objetivo configurador de la actividad que despliegan, desligada de cualquier convicción profunda, cual funambulistas mecidos en la cuerda floja que cuelga sobre la hoguera inquisitorial que arde a sus pies mientras la chusma espera, entre la complacencia y el masoquismo, la posible caída.
    El crecimiento experimentado por la sociedad de la comunicación ha situado la política en medio del patio de un corral de vecinos donde cualquier intimidad no solo es poco o nada recomendable, sino además peligrosa para el currículo, y por ende para la existencia digna y apacible de quien, con mayor o menor vocación, quiere dedicarse al servicio de lo público.
    Así, pues, querido maestro, repasemos todas las añejas fotografías y arrojémoslas a la hoguera, pues todo pasado de ese ángel y demonio que somos contiene alguna impureza, ya que hasta los santos, según dicen, pecaban siete veces al día.
    ¡Qué país!

  3. Estela Says:

    Tómese su tiempo, señor, y si no postea, mejor.

  4. Martín-Martín Says:

    Esta Estela no descansa en su catón izquierdista: resulta que el autor de un blog que no coincide con sus ideas y al que no es capaz de rebatir con datos ni argumentos, lo mejor que, según ella, puede hacer es “no postear”. ¡Viva la libertad de expresión! Cuando pueda, señor Van Halen, síganos ofreciendo sus impresiones sobre lo que ocurre en la escena nacional. Y no haga caso a los menguados mentales. Para ellos la condena al silencio de los discrepantes es su habitual modo de entender el “diálogo”. Usted demuestra que tiene otro talante ya que aprueba como moderador un comentario tan vacío.

  5. Adán Moreno. Says:

    El artículo está claro, que tire la primera piedra quien esté libre de pecado. Con más motivo si se trata de asuntos ocurridos hace décadas, y como se dice en Cataluña, a más a más si esos asuntos no fueron ni tan siquiera delictivos, sino hechos banales (una amistad, una novia, un familiar…). Sólo se puede responder (incluso en el pasado) de hechos que hemos cometido nosotros mismos, no podemos responder por hechos que hayan cometido los demás. Cuando me casé hice borrón y cuenta nueva, no hay ninguna mujer que pida explicaciones a su marido por todas las mujeres que han pasado por su vida, y para no ser políticamente incorrecto, a los hombres tampoco se nos ocurren esas cosas. Sólo a personas acongojadas y/o interesadas se les puede ocurrir semejantes desviaciones siniestras, pero aún así tendrían que fingir (mentir) porque no se me ocurre que lo piensen realmente.

  6. Una feminista Says:

    Sr. Van-Halen, no siempre coincido con sus opiniones, o con las de los comentaristas, pero hoy estoy plenamente de acuerdo con usted, con su “retranca” y con sus matices. También lo estoy con tres de las opiniones que me han precedido… pero no entiendo la de “Estela”. Si no le interesa lo que usted escribe, que no entre en el blog. Si no coincide con sus análisis, pues bien, pero imagino que los leerá, porque disfrutará -no son “obligatorios”- (como dice Fernando Azancot, yo también “espero” leerle). Así que la única explicación que se me ocurre para lo que nos comunica Estela es pensar que ella considera que sus posts son negativos para “el mundo”… Será que tiene un concepto del mundo muy negativo y muy pobre… no debe creer que (como dice Martín-Martín) las discrepancias y las disidencias son la esencia de la democracia…
    Tómese su tiempo, señor, pero cuanto más postee, mejor.

  7. Una feminista Says:

    Veo que por razones que desconozco en este mundo “.0” mi comentario está después del de Adán Moreno, sin embargo cuando lo escribí no estaba publicado. Como en esta ocasión dije con quienes estaba de acuerdo, quiero unirme a sus opiniones, en el fondo y en la forma, (a la que aplica la perspectiva de género, cosa que me parece súper estupenda).

  8. Estela Says:

    Yo también formo parte de los que tienen libertad de expresión por eso digo lo que pienso, exactamente igual que todos ustedes. Dije, amparada por mi libertad de expresión, que se tomara su tiempo y si no posteaba, mejor. Libre con Libertad.

  9. Estela Says:

    Puede que tenga razón, ni Feijoo ni los otros ni usted ni yo ni nadie, cuando nos hacemos fotografías de jovencitos con amigos o compañeros, no sabemos el devenir de cada uno ni sabemos qué van a hacer en la posterior trayectoria de sus vidas. De todas formas ud no estaba en esa barca, no sabe lo que Feijoo sabía o no sabía; lo mismo para los demás personajes y para todos. No ponga la mano al fuego por nadie, por muy amiguito del alma que sea. Hace tiempo que llegué a esa conclusión por Empirísmo puro de la vida. Sólo por mí.

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