Los antisistema con corbata

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El respeto a las comunicaciones oficiales y a las advertencias de la Unión Europea, tanto como a sus normas, forman parte de las reglas del juego de un Estado de Derecho integrante de ese plural club de los 27. Manifestarse contra ellas, sobre todo cuando lo hace un responsable político de alto rango, es apuntarse al coro de los antisistema. En este caso unos antisistema no vociferantes, ni desmelenados, ni descorbatados, ni callejeros, sino unos antisistema con despachos oficiales de moquetas de un centímetro y alfombras de la Real Fábrica de Tapices, coches con chóferes, abultados sueldos y alto protagonismo social.

José Antonio Griñán, presidente de la Junta de Andalucía pese a haber perdido las elecciones en su Comunidad, gracias al salvavidas político de los votos de Valderas y sus compañeros de IU, ha recibido de la Unión Europea una advertencia: pone en duda la legalidad del decreto de la Junta que prevé expropiar pisos a los bancos y anuncia la posibilidad de impugnarlo porque contradice las normas de la ayuda financiera europea a España, y en un  momento en que nuestro país trata de reactivar el sector financiero.  La advertencia se contiene en una carta de la Comisión Europea al ministro de Economía. La reacción de quien, por su cargo, es el representante del Estado en la Comunidad Autónoma de Andalucía, ha sido muy clara y de pocas palabras: “Europa no merece la pena”. Naturalmente porque no le da la razón.

Griñán, presidente además del PSOE, ha olvidado desde esa frase los miles de millones que su Comunidad ha recibido de la Unión Europea en los últimos treinta años, los 3.500 millones de euros del Plan de Empleo europeo para jóvenes cofinanciado por el Estado, entre tantas ayudas, como los Fondos FEDER por ejemplo. Su decreto, en vigor desde el 12 de abril, ha puesto en riesgo, además, las posibilidades de crédito hipotecario de los jóvenes andaluces, en la medida, menor o mayor, en que existan. Y ello en una Comunidad con casi un 60% de desempleo juvenil, la región europea con más porcentaje de jóvenes en paro. Es un mero ejercicio de populismo hipócrita ya que el Gobierno que arbitró ayudas para los bancos con fondos públicos y sin garantías fue el presidido por Zapatero; los bancos que recibieron fondos de la Unión Europea por la negociación del Gobierno de Rajoy, no dinero del contribuyente español, ya lo están reintegrando y con mayor celeridad de lo previsto. 

Otro responsable político apuntado al antisistema: el secretario general del PSOE, Rubalcaba, que también ha recibido un jarro de agua fría de Bruselas. Propuso a bombo y platillo un Plan de Reactivación Económica: emplear lo que él considera “sobrante”, 30.000 millones de euros, de los 100.000 millones aprobados por la Unión Europea como fondo para poner en orden el sistema bancario español, en ayudas a las pymes y en evitar los desahucios. Debe recordar el líder socialista que  más del 90% de los desahucios actuales se iniciaron en el Gobierno del que era vicepresidente, que se inventó el “desahucio express”, que se crearon juzgados especiales para acelerar los desahucios, y que durante aquel Gobierno no se tomó una sola medida para favorecer a las pymes. Ahora esos problemas le preocupan mucho pero cuando él era un mandamás no dijo ni pío.

 La Unión Europea ha recordado a Rubalcaba que las ayudas que él quiere emplear tenían un destino finalista y no pueden ser dedicadas a otra cosa.  Joaquín Almunia, vicepresidente de la Comisión Europea y ex-ministro socialista de Felipe González, ha opinado: “El Plan de Rubalcaba es un atajo que no lleva a ninguna parte”. Otra bofetada política. Rubalcaba respondió a Bruselas que reestudiase su Plan porque es “lógico”, como si la Comisión Europea improvisase sus advertencias y sus normas.  Es grave que quien aspira a la presidencia del Gobierno y actualmente es líder de la oposición parlamentaria (y trata de serlo de la algarada callejera en pugna con el inefable Cayo Lara), confunda una ayuda directa de la Unión Europa con un fondo perdido y discrecional. Esa es tu “talla” de estadista.

El pataleo era la única salida que le quedaba al desorientado líder del socialismo español que probablemente le parecerá también lógica y de sentido común la situación en qué desembocó el despilfarro y la falta de medidas contra la crisis cuando él era todopoderoso vicepresidente del Gobierno y palmero de las políticas de Zapatero al que, por cierto, en su último debate parlamentario con Rajoy negó sin empacho alguno. Dijo que no defendía las políticas de Zapatero sino las suyas propias. ¿Y por qué las ocultó cuando era vicepresidente? Se pasó la campaña electoral de las elecciones generales de 2011 repitiendo que él sabía cómo acabar con el paro y aún estamos esperando que explique cómo. Lo esperamos tanto como su declaración de la renta que lleva meses prometiendo hacer pública, como ya hizo Rajoy, y sigue ocultando.

Mientras, el PSOE pide un pacto y sus terminales mediáticos insisten en ello, pero para pactar hace falta que haya voluntad de cesión por todas las partes, y los antecedentes socialistas no son halagüeños: ha votado en contra de todas y cada una de las propuestas parlamentarias del Gobierno, hasta de algunas que venían de la última legislatura de Zapatero y que el PSOE y el PP votaron juntos, como sucedió (agosto de 2011) con la que luego fue Ley de Estabilidad Presupuestaria (abril de 2012). Llamar pacto a lo que pide Rubalcaba es pervertir el lenguaje porque volver a las políticas del pasado que nos han llevado a lo que padecemos hoy no se puede aceptar desde la realidad. Rajoy se reúne dentro de unos días con empresarios y trabajadores, pero los sindicatos siguen anclados en la falacia de que, por ejemplo, la reforma laboral es culpable de que crezca el paro, lo que es una especie de artículo de fe. ¿Saben los sindicatos cuántos parados habría sin reforma laboral? Esa es la cuestión.

Los antisistema con corbata y despachos oficiales son más peligrosos que los vociferantes y callejeros. Estos, los callejeros, gritan que los parlamentarios no les representan y quieren que no haya políticos. ¿Qué sistema de representación propugnan? ¿Quiénes sustituirían a los políticos? Porque quienes les sustituyesen se convertirían inmediatamente en políticos. Aquellos, los antisistema de corbata, paradójicamente están encantados con el sistema y viven y medran en él. Sólo reaccionan, como Griñán y Rubalcaba, cuando el sistema que ellos han asumido y del que emanan, no les da la razón. Mero oportunismo encorbatado. 

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5 comentarios to “Los antisistema con corbata”

  1. Jacobo Rodríguez Says:

    Sin duda, lo de Griñán y la Junta de Andalucía es de vergüenza y recuerda muy directamente al fallecido presidente de Venezuela, Hugo Chávez, en su paseo por las calles de caracas, preguntando por diversas propiedades y diciendo a un secretario “expropiese”.

    Por otro lado, también sirve esto para pensar en que, es cierto, no acatar las leyes del Gobierno europeo puede considerarse una posición antisistema, pero también es cierto que el sitema europeo necesita ser revisado con urgencia y darle entidad al Gobierno que nos manda, pero del que sabemos poco y al que, como tal Gobierno, no votamos. Elegimos a los diputados, sí, pero no votamos al presidente o su lista, ni queda claras sus atribuciones, ni quién dirige realmente ese Gobierno, más allá d elo que parece adivinarse. Creo que si la unión quiere consolidarse necesita darle una o dos vueltas al concepto de Gobierno de la Unión.

  2. Una feminista Says:

    Van-Halen, tiene usted razón en todo. Efectivamente, entre los antisistema que se manifiestan en la calle y los encorbatados, los más peligrosos son los últimos, como entre la corrupción del que mete la mano en la caja, y el que usa el poder (delegado democráticamente por los ciudadanos) y el dinero público, simplemente para mantenerse en él, la peor corrupción es la segunda (nos sale infinitamente más cara).
    Eso es lo que está haciendo el PSOE en Andalucía. Cuando la Unión Europea les dice que se les “ha ido la pinza” con lo de las expropiaciones de los pisos vacíos, anteponen “el tanto mediático” -que no efectivo- al interés de Andalucía por estar en la UE.
    Añado algunos datos a los que nos aporta el post. Hasta el 2013 Andalucía ha recibido un montante de cerca de 80.000 millones de euros de la UE. Por ejemplo, gracias a los fondos Feder, destinados a infraestructuras, se han cofinanciado obras tan importantes como tramos de las autovías Jerez-Los Barrios, Sevilla-Huelva, Guadix-Almería, Nerja-Almuñécar, Albuñol-Variante de Adra, Úbeda-Estepa, o la Ruta de la Plata… En definitiva, grandes obras autonómicas, como la A-92, el aeropuerto de Málaga, o el puente de Ayamonte a Portugal, no habrían sido posibles sin los fondos europeos… Sin contar las obras que se consideran nacionales, porque afectan a varias Comunidades, como el AVE a Córdoba y Sevilla…
    Otra cuestión, ¿como hubiera evolucionado la agricultura en Andalucía sin los más de 15.000 millones que ha recibido para el sector del aceite de oliva? Por cierto, la Junta anota en su presupuesto las partidas destinadas a subvencionar la producción agraria de las que, como agente pagador de la UE, es simple intermediaria (cosa que no hacen otras comunidades).
    Y ¿qué hay que decir del dinero del Fondo Social? Claro, que la eficiencia del destino de este dinero, del que parte se dirige a la formación para el empleo y al que tienen acceso los sindicatos y la patronal, siempre se ha puesto en entredicho (el robo “a mano armada” de los ERE lo demuestra)…
    Es tercermundista que nuestros políticos, en Andalucía, después de recibir un 10% del presupuesto de la UE, digan que no interesa. Es tercermundista que nos propongan un “Plan de Reactivación Económica” para que nos pongamos contentos, con un dinero que es finalista, y por tanto, no utilizable para esta fin… pero lo más tercermundista, es que les votemos.

  3. Dionisio Parejo Says:

    Es cierto, el desahucio exprés fue un logro Socialista, (increíble), los pisos embargados “temporalmente” no es la solución, nuestro Presidente a puesto un ordago a Griñán: mil pisos a disposición de los mas necesitados a través de Cáritas, es de esperar que el presidente Andaluz haga lo mismo, y lo supere cuando logre recuperar los millones del ERE en su Autonomía, y es que una cosa es predicar y otra dar trigo. Quizás algún día cuando los Rubalcabistas, Griñanes y seguidores de T.Gomez den el relevo, tendran mas credibilidad, esta es mi opinión, y la someto como lógico a otras autorizadas.

  4. Fernando Azancot Says:

    Al leer tu última aportación a este siempre interesante e inquietante “As de Bastos”, he de manifestar un cierto acuerdo con su contenido; y como tal “cierto”, lo hago con matices que considero importantes y que voy a intentar reflejar en esta glosa o comentario. En primer lugar calificar como antisistema al señor Presidente de la llamada Comunidad Autónoma de Andalucía, señor Griñán, lo considero un atropello a esa gente variopinta que conforma el movimiento, plataforma civil o partido político – no legalizado como es lógico -, que anda desgañitándose por esas calles de Dios, para ellos transformadas en improvisado parlamento, e incluso invadiendo éste cuando algún interesado diputado invita, con el fin de oponerse a esto o aquello, puede que a veces sin saber muy bien por qué, al menos en el caso de la incauta mayoría, que no de la siempre desconocida como interesada dirección. Don José Antonio Griñán no es un antisistema por mucho que se “descorbate”, porque es sencillamente un individuo incoherente cuya conducta, en su manifestación o realización, poco o nada dice de lo que piensa, si es que algo o en algo piensa. O si es que el pensamiento que lo lanzó a la política, fosilizado hoy en huera ideología, apenas nada le marca o señala como meta deseable y posible en el orden de la acción política. Finalidad que un servidor, a modo del clásico, sigue considerando como la consecución del bien común; objetivo que desde luego no consiste en apropiarse de lo que es público porque no es de nadie. Que el señor Griñán, en el orden de las ideas, al igual que sus correligionarios, degenere en el “ejercicio de un populismo hipócrita”, es lógico si concluimos que tal populismo es lo que suele quedar como zurrapa cuando las ideas se esclerotizan, cerrándose – al convertirse en ideología – a cuanto las trasciende; cegando hasta tal punto al sujeto que la profesa, que éste deja de ver cuanto existe más allá de la tapia de su corral, convirtiendo entonces el noble concepto de pueblo en una versión degenerada a la que termina sirviendo y alentando; es decir, promocionándolo y manteniéndolo como “chusma” – vuelvo a utilizar este término en el sentido de su uso por Hanna Arendt -, como plebe sobrante e invertebrada; lo diametralmente opuesto a aquello que la cultura, en su seno generada, se propuso que fuera solidaridad abierta a un destino común y universal.
    Pero, en segundo lugar, lo abracadabrante de la situación por la que atravesamos, es que la matización antedicha puede predicarse de cuanto ha dado en calificarse como casta política, caracterizada por la endogamia y por su separación del pueblo al que dicen servir, cosa que para un político es tanto como vivir de espalda a la realidad, o a una realidad que pretenden conformar, con su discurso y estilo populista, de manera que, como Moisés en el Sinaí – y perdón por lo heterodoxo de la comparación – se allane e incluso admire con solo contemplar eso: la espalda siempre vuelta de aquéllos a los que, mediante su voto, da de comer, y a veces incluso les permite “forrarse”.
    El tercer matiz derivado de mi “cierto acuerdo” con el artículo del maestro Van Halen que comento, surge porque si a cualquiera llama la atención estos “antisistemas con corbata” – por lo común de buena factura y corte -–, qué decir del fenómeno contrario, o sea el de aquellos cuyo natural es el uso de tal adminículo y ahora se exhiben despechugados sin que se sepa militen en la gloriosa Legión Española, y menos aún en la famélica. Es posible que el agotamiento que produce la cerrazón ideológica en cada parte del rompecabezas nacional, los haya convertido en estatuas jánicas parlantes, uniendo a unos y otros en la confusión que nos circunda. Sin ir más lejos, hoy mismo acabo de contemplar en un telediario, primero a un señor González Pons, luciendo la camisa abierta casi hasta el ombligo, y al poco, al compañero Rubalcaba impecablemente hasta los pies vestido, y apretado su fibroso cuello de viejo atleta con costeada corbata, no sé si italiana tan del gusto de algún conocido colega. Y creo que la diferencia entrambos venía producida porque el uno andaba de mitin – reunión masificada que siempre se me antoja ramplona hasta en su catarsis, e incluso de escaso beneficio en relación con su coste económico -, mientras el otro discurseaba en un círculo burgués capitalista de empresarios. Es decir, a cada cual lo suyo. ¡Como son!
    De otra parte, añado un tercer matiz consistente en aclarar que el hecho de declararse contrario a la Europa supuestamente unida que conocemos, no implica, “per sé”, el alistamiento en ningún movimiento o plataforma antisistema; rechazo en el que incluyo, así mismo, a cuantos no creen en Europa ni tan siquiera unida, “que haberlos haylos” con el mismo derecho a no creer como el que tienen los fieles creyentes en el Tratado de Roma y sucesivos acuerdos, cuyo paradigma de fidelidad lo constituyen sus funcionarios y parlamentarios, pues no es para menos, que así cualquiera.
    Finalmente apunto que no conozco de manera rigurosa la normativa lanzada por la también paradójica Consejera comunista de la Junta de Andalucía, creo que de Fomento, amiga del “escrachismo”, siempre que no vaya con ella supongo; pero a pesar de mi ignorancia, no me extrañaría que la fundamentación jurídica dada a la disposición de marras, la haya llevado hacia el odiado régimen anterior de parejo modo a cómo cuando, en los primeros años de la autonomía andaluza, promulgaron su ley de reforma agraria, que no era en el fondo otra cosa que la ley franquista de fincas manifiestamente mejorables algo disfrazada. Apenas afectó la pretendida reforma a unas pocas hectáreas, pero eso sí, se constituyó un organismo autónomo, el IARA, cuyo presupuesto y agilidad administrativa a la hora del gasto era de ver y envidiar por su paralela Consejería de Agricultura y Pesca más controlada por la intervención y la normativa contable. No extrañe, pues, que en este caso todo termine en un nuevo órgano autónomo – ahora gusta llamarlos agencias -; y donde dije digo, digo Diego, que un reparto de cargos y una contratación de empleados a dedo, todo adobado con un buen discurso ante las masas enfervorecidas, lo arregla casi todo. Y aquí, en Andalucía, mucho más. A las pruebas me remito.

  5. Cenutrianos Says:

    El problema es de la base. Como está montado el sistema. La teoría es fácil pero si manejar una familia es difícil imagínate un país. Os dejo una reflexión que hice en mi blog.

    http://www.cenutrianos.com/politica-y-politicos/

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