El desmadre

by

Este es el país del desmadre. Un amigo que acaba de llegar de Portugal me cuenta que varias veces al día en instituciones, comercios,  restaurantes, espectáculos, galerías de arte (que es su oficio), y allá a dónde iba, las gentes comentaban “lo hemos pasado mal y aún no hemos superado la crisis, pero ya vemos la salida”. Portugal sufrió un rescate, sus calles se poblaron de pancartas, de gritos, de protestas, y aún esa salida de la crisis que los portugueses anunciaban a mi amigo no ha llegado al ciudadano medio. Sin embargo en Portugal no juegan al victimismo. Podrían buscarse, y encontrarse, no pocas razones para explicar estas diferentes actitudes de españoles y portugueses ante el futuro, aparte de que nuestro vecino cuenta con una oposición sensata y constructiva, pero no voy a intentarlo; afectaría a asuntos históricos y antropológicos.

España es diferente, como en el viejo lema turístico. Todo se ve negro como el carbón aunque las mejoras en la situación han llegado ya a la macroeconomía, y a ello contribuye una izquierda sin alternativas reales que ofrecer, enrocada en sus propias sinrazones y complejos, que desde el primer día del Gobierno de Rajoy pidió su dimisión y denunció que no cumplía su programa electoral. Es el PSOE que prometió pleno empleo en la campaña de 2008 y que nunca llevó en su programa la llamada Ley de Memoria Histórica… Desde entonces la oposición socialista, y su apéndice IU, han derramado gasolina en todos los fuegos callejeros.

Desde las elecciones de 2011 la política se ha judicializado, gobiernan los jueces porque cualquier norma que no gusta a la oposición acaba en los tribunales y en algunos casos las sentencias incluyen criterios subjetivos, de modo que a similares procedimientos corresponden decisiones diferentes y aún contrapuestas. Es el caso de las varias iniciativas judiciales promovidas a cuento de la externalización sanitaria en la Comunidad de Madrid, considerada por los socialistas y colectivos afines como “privatización” aunque ese sistema de gestión existe en Andalucía o en Cataluña y en Madrid desde hace años. Pero éste era  el momento de salir a la calle.

El PSOE se ha abonado al bloqueo de las leyes. El primer recurso que cuestionaba la constitucionalidad de una norma del Ejecutivo de Rajoy se produjo dos meses y una semana después de su toma de posesión. Desde aquella iniciativa los socialistas han acudido al Tribunal Constitucional en más de una quincena de ocasiones con dudas sobre la inconstitucionalidad de leyes. La última, el recurso sobre el Tratamiento Integrado de Lenguas de Baleares. El intento de que los juzgados den al PSOE lo que los ciudadanos le negaron contundentemente en las urnas con la peor derrota de los socialistas a lo largo de la democracia, ha sido constante. Sólo en 2013 los socialistas han recurrido una decena de normas. El registro de nuestro Tribunal Constitucional tiene que hacer horas extras y, sin embargo, sus sentencias no se cumplen cuando no conviene, y en esto el desmadre de Cataluña es un ejemplo. Además los socialistas han anunciado que si llegan a gobernar derogarán otras leyes legítimamente aprobadas por el Parlamento, como la de Educación (LOMCE), o la reforma laboral.

Una hipotética legislatura con un Gobierno socialista (solo o en compañía de otros, porque su abrazo acoge hasta AMAIUR), sería una especie de desguace en el que ya sabemos qué se destruiría pero nadie se ha tomado la molestia de contarnos lo que construiría. El PSOE ya tiene redactado su programa electoral: dar marcha atrás borrando lo que ha escrito el PP, y es de temer que la oposición “plural” convertida en Gobierno se pondría fácilmente de acuerdo en la utilización de dinamita pero discreparía a la hora de levantar algo nuevo. Los españoles estaríamos condenados a gobiernos inestables y fugaces como en los últimos tiempos del reinado de Alfonso XIII o en la II República, ahora tan jaleada.

Dudo mucho que estas cuestiones, por lo demás elementales, se las plantee una mayoría de españoles, movidos por lo inmediato. Cánovas se mostraba escéptico sobre la frialdad de juicio del pueblo español. Dejó dicho que en nuestro país siempre se vota contra alguien o contra algo. Nada que ver con el pueblo inglés, aunque Churchill al final de su fructífera vida pública expresó sus dudas sobre la flema política de sus compatriotas. A él le mandaron a su casa después de tanto como le debían.

En España a menudo nos inunda un tsunami de pasotismo, y acaso por ello la izquierda otorga tanto valor a las algaradas y manifestaciones callejeras hasta el punto de colocarlas por encima de las urnas, cuando es obvio que siempre son muchos más los ciudadanos que se quedan en casa que los que se movilizan vestidos con camisetas de uno u otro color. Además la izquierda sabe bien quiénes ocupan las calles y por qué; la izquierda actúa como palanca en las movilizaciones que a veces tienen no pocas trampas. En una de esas movilizaciones reconocí a un liberado sindical, cuyo oficio no tenía nada que ver con la salud, disfrazado con una bata blanca. En el siglo XIX, tiempos de Larra, se hablaba ya de cambio de casaca, en el siglo XX de cambio de chaqueta y ahora parece que puede hablarse de cambio de camiseta. Los disfraces en política no se visten sólo en el carnaval.

La izquierda, abanderada por el socialismo, es un ejemplo continuado de hipocresía y cinismo y emplea dos varas de medir cuando se trata de sus asuntos y de los asuntos que afectan a los demás. Es paradigmático el desprecio de la izquierda hacía la democracia cuando pierde unas elecciones, similar a su desprecio hacia los tribunales cuando una sentencia no le es favorable

La izquierda acosa a los jueces que han de juzgar asuntos que les afectan y el incombustible secretario general de UGT, Méndez, declara que no se puede juzgar globalmente a su sindicato por los numerosos casos de mamoneo y uso indebido de dinero público porque son “casos aislados”, pero no se mordió la lengua cuando convertía, junto a sus compañeros de partido, el “caso Bárcenas” en el “caso PP”. Un “caso aislado” y personal, éste sí,  convertido en una condena general.

Los socialistas han denunciado una supuesta amenaza del ministro Montoro a medios de comunicación porque dijo en el Congreso de los Diputados que había grupos periodísticos que tenían deudas con la Hacienda pública. No los citó.  Es cierto que el ministro no estuvo fino, y es que últimamente  se le ve sobrado.  Y, sin embargo, los socialistas padecen amnesia sobre aquella clara amenaza de Rubalcaba, entonces vicepresidente y ministro del Interior, al diputado del PP Carlos Floriano. ¿Recuerdan? “Sé todo lo que haces y escucho todo lo que dices”. No se investigó entonces aquella amenaza del  vicepresidente y ministro que manejaba para fines partidistas, o así parecían evidenciarlo sus propias palabras,  el minucioso sistema de escuchas telefónicas SITEL.  Tampoco el caso se ha recordado ahora  en paralelo a las vagas referencias de Montoro.

España vive en el desmadre y no pasa nada. Somos diferentes. Alfred Bosch, diputado de ERC, al que prefiero como novelista, no tuvo empacho en declarar que no respeta ni acata la Constitución porque él propugna “la Constitución de la República Catalana libre e independiente”. Y olé. Y Pere Macías, de CiU, aventuró que “la Constitución hoy no la votarían los catalanes”, y travestido en Rappel fue más allá: “y no creo que la votaran los españoles”. Habría que recordar a este prócer que vive  desde hace siglos del presupuesto público nacional, ya que también es diputado y fue senador y diputado del Parlamento catalán, que el Estatuto de Cataluña pactado por Zapatero y Mas no fue votado por dos de cada tres catalanes, y sólo recibió el respaldo del 35,7% de los ciudadanos con derecho a voto.

Mientras, el libro “Ambiciones y reflexiones” que le han escrito a Belén Esteban va por la séptima edición y figura entre los libros más vendidos junto a obras del Papa Francisco, de Chéjov, de Vargas Llosa y de Pérez-Reverte. La célebre y vetusta Editorial Espasa cuenta con esta nueva autora en un catálogo en el que hace más de ochenta años  figuraron, entre las de tantos otros maestros de la  escritura, primeras ediciones de Baroja, de Azorín, de Jarnés, de Ciges Aparicio, de Espina, y la primera gran biografía de Pablo Iglesias debida a Juan José Morato. ¡Cómo está la mercadotecnia! Así somos los españoles. Cánovas tenía razón en su escepticismo. En España hasta alguien tan hosco y elemental como Cayo Lara puede ser un referente de cierta izquierda, lejos de la cordura y el realismo del italiano Berlinguer, del francés Marchais y del español Carrillo, fundadores hace casi cuarenta años del llamado eurocomunismo, nada que ver con la ideología visionaria del ex–alcalde de Argamasilla de Alba, un simpático municipio cervantino de poco más de siete mil habitantes, único ámbito de gestión pública del líder de IU que dice tener una varita mágica para arreglar el país desde una izquierda rampante. El desmadre.

Anuncios

3 comentarios to “El desmadre”

  1. Jacobo Rodríguez Says:

    Es cierto, es un desmadre. Y todo esto no deja de ser el reflejo de los españoles. Por eso las estrategias del PSOE dan fruto en muchas ocasiones, por lo inmediato, lo fácil, lo alejado de la reflexión propia. Sin embargo, no creo que esté tan alejado de otros lugares. Quizás sí en los modos, pero no en el resultado. Como cita Van Halen, ya lo dijo Churchil de los ingleses (y su Monarquía lo ha padecido recientemente) y tampoco hace falta un profundo análisis para ver semejanzas con nuestros vecinos franceses, por no habla de Italia, si bien ellos son menos dramáticos y todo resulta más cómico. La diferencia, la verdadera diferencia con algunos de estos países y con otros hártamente citados al hablar de educación. Sí, ese es nuestro problema, que cambiamos de sistema de educación cada tres minutos y no se crean unas bases sólidas que permita una reflexión más profunda a los españoles (salvo los que decidan leer y estudiar por su cuenta y riesgo, siguiendo motivaciones personales). Sin eso, sin unas bases solidas desde la escuela primaria, nunca se mejorará el resto. El problema es que parece el último de los intereses políticos.

  2. Una feminista Says:

    El premio Nobel Varga Llosa escribió: “La desaparición de la vieja cultura implicó la desaparición del viejo concepto del valor”, “La cultura se ha diluido permitiendo que el mercado imponga sus exigencias sobre el producto cultural, desvalorizándolo en cuanto a su función social”…
    Van-Halen, en su post, entiendo que nos habla de esto… porque ¿dónde están los valores en la política? No hace falta añadir el más mínimo comentario a los casos, o los personajes de los que habla, pero sin tener claro lo que es antes “si el huevo o la gallina”, estoy segura que el impresionante éxito de ventas del libro de Belén Esteban, solo demuestra lo que somos. Es la clase de literatura adecuada a un país con los políticos, los partidos, y el nivel de valores que demuestra el nuestro… Aquí nadie dimite, ni se va a su casa… esperemos que los jueces sigan trabajando (está claro que a los sucesivos gobiernos no les ha parecido prioritario que lo hagan rápido) y los vayan metiendo en la cárcel… a lo mejor así, dentro de unos años tenemos otros políticos, otros partidos, otros valores y otra ciudadanía… Van-Halen, a lo mejor entonces, el best seller de la Navidad será su último libro de poesía.

  3. OPCH Says:

    La descripción de Van Halen no puede ser más acertada. Vivimos en un país destartalado e irreflexivo incapaz de ver más allá del minuto presente y abocado, por ello, a un incierto futuro cuando no a un desastroso mañana. No creo que esta España, en expresión de Machado, haya “de tener su mármol y su día”.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: