El aborto y el broche tricolor

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Elena Valenciano que según leo habitó parte de su adolescencia en un palacete de las cercanías de la calle de Serrano, por el cargo de su padre, e iba para niña pija, dicho quede con el debido respeto, ha llegado a segunda de Rubalcaba y a cabeza de lista del PSOE para las elecciones europeas. Comenzó en la sede de Ferraz, muy joven, como telefonista, y fue ascendiendo escalones; es una especie de segunda edición de José Blanco, su antecesor en el partido, que según dicen empezó haciendo fotocopias en su sede local socialista. Hay carreras políticas apabullantes que poco tienen que ver con la valía objetiva de sus protagonistas. Valenciano fue responsable de la campaña electoral socialista de 2011 tras la que Rubalcaba consiguió los peores resultados del PSOE en toda su historia mientras el PP lograba los mejores.

La actual vicesecretaria socialista es hija del eminente virólogo Luis Valenciano Clavel y nieta del renombrado psiquiatra Luis Valenciano Gayá, que hoy da nombre a una clínica murciana. Su padre fue director general de Salud Pública desde 1979 y subsecretario de Sanidad desde 1981 con gobiernos de UCD. El doctor Valenciano destacó en la defensa de la vida, como señalaba una noticia de ABC el 27 de febrero de 1982, página 35, con este titular: “Firme actitud de representantes de Sanidad en contra del aborto”.

El cuerpo de la noticia señalaba: “Según han informado a Europa Press medios técnicos, en el transcurso de la reunión los representantes de la Administración tuvieron una actitud firme, rotunda y sin dejar resquicio a interpretaciones ambiguas sobre el tema del aborto, manifestándose a favor del derecho a la vida desde la concepción”. A aquella reunión del día 26 de febrero de 1982 asistieron por parte de la Administración el director general de Planificación Hospitalaria, doctor Luis Munuera, representantes de la Comisión Nacional de Atención y Seguimiento del Síndrome Tóxico, y la presidió el  subsecretario de Sanidad, Luis Valenciano.

El doctor Valenciano soportó una despiadada campaña de difamación por parte del PSOE en la que destacó como punta de lanza un hombre ya olvidado, el entonces diputado Ciriaco de Vicente, que más tarde, en 1990, se incorporó al Tribunal de Cuentas como Consejero, permaneciendo en este destino dorado 22 años, hasta 2012.

Recordamos aquella majadería de Bibiana Aído: “Un feto es un ser vivo, claro, lo que no podemos hablar es de que sea un ser humano porque eso no tiene ninguna base científica”; eso lo decía una indocumentada. Creo que era más rigurosa la opinión del doctor Luis Valenciano… Y ahora resulta que Elena Valenciano va más lejos que Aído y niega que un embrión humano sea un ser vivo, según declaró en 2009.

La vicesecretaria socialista llama “opresores”, “fanáticos” e “integristas” a quienes defienden lo mismo que defendía su padre, que se  mostró firme y rotundo contra el aborto, y que hace menos de un año declaraba a un medio de comunicación que no era votante del PSOE; nunca estuvo afiliado a ningún partido. Fue y es un hombre de principios. Su hija Elena no heredó la vocación médica de su padre y su abuelo y tampoco su espíritu científico.

En una entrevista de prensa publicada el 28 de agosto de 2011, Elena Valenciano aseguraba que su padre es “un hombre muy, muy liberal”. Pero los que piensan como él sobre la vida desde la concepción y sobre el aborto resulta que son opresores, fanáticos e integristas. Todo un ejemplo de amor filial y una prueba de que vemos la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio, según la expresión bíblica.

La última diatriba de la vicesecretaria del PSOE invocando el “derecho de la mujer” se ha producido en un acto preelectoral en Málaga, junto a Susana Diaz, que desde la presidencia de la Junta de Andalucía sigue dando cuantiosas subvenciones a los sindicatos de los ERE fraudulentos. Valenciano ha asegurado que va a promover “una Europa más andaluza”, lo que es una memez, asegurando que  “la alternativa está aquí, en Andalucía porque no ha habido recortes en becas, educación o sanidad”, lo que es una falsedad que no entenderán los siete mil profesores expulsados de la enseñanza ni los jóvenes en paro, que suponen el mayor porcentaje de España, y extrañará a los pacientes de hospitales privatizados que ven cómo Valenciano y los suyos criminalizan la externalización de servicios hospitalarios cuando se propone en otras autonomías.

La memez de “una Europa más andaluza” me recuerda aquella promesa electoral del pintoresco Tomás Gómez: “Quiero hacer en Madrid lo que Zapatero ha hecho en España”. Pues estábamos arreglados. Si lo que quiere Elena Valenciano es que Europa sufra la realidad que sufre Andalucía tras decenios de gobierno socialista, con el actual aderezo demencial de IU como socio, pobre Europa. No sería una Europa mejor sino una Europa imposible.

La vicesecretaria general del PSOE participó en el acto de entrega de los premios “Clara Campoamor” que desde 1998 discierne cada año el socialismo andaluz. Se trata de una pertinaz apropiación indebida por parte del PSOE de la figura de Clara Campoamor, que no fue nunca socialista, sino republicana radical, el partido de Lerroux que durante la II República gobernó con la CEDA. Además Clara Campoamor recibió feroces ataques desde las filas socialistas precisamente por promover el voto femenino, que consiguió pese a la oposición de muchos diputados socialistas y los de otros partidos de la izquierda. De ello da testimonio su libro, publicado en mayo de 1935: “Mi pecado mortal. El voto femenino y yo”. Exiliada en 1937, asqueada del Madrid revolucionario de los primeros meses de la guerra civil, publicó en París “La revolución española vista por una republicana”, libro en el que cuenta lo que vio en un Madrid en el que llegó a temer por su vida. La vicesecretaria del PSOE no sabrá estas cosas porque no habrá tenido tiempo para muchas lecturas, ocupada en subir la cucaña partidista, pero le recomiendo leer a Clara Campoamor y no sólo jalear su figura usurpada y su memoria censurada.

En algunas de sus comparecencias públicas recientes, Elena Valenciano ha aparecido llevando sobre su atuendo un broche significativo: tres flores o floripondios, de dudoso gusto estético, con los colores rojo, amarillo y morado, sin duda un guiño a cierto republicanismo declarado de una forma un tanto vergonzante, un sí es, no es que dice y no dice. Pero, al cabo, dice. Mostrarse a favor  de la forma republicana de Estado es una opción legal, pero choca en la número dos del PSOE, el partido que se proclama alternativa de gobierno en una monarquía parlamentaria. Ello lleva a pensar que su bandera no es la que recoge el artículo 4.1 de la Constitución, sino otra “bandera histórica”, aunque, la verdad, con poca historia. Sólo estuvo vigente en todo el territorio nacional cinco años; la I República, con buen criterio, no cambió la bandera. Nunca se ha visto a la señora Valenciano con un broche con los colores de la bandera constitucional, complemento indumentario que ella es más que probable consideraría facha.

Sería de agradecer que el tantas veces silente Rubalcaba opinase sobre el presunto republicanismo de su mano derecha, con perdón, y si quiere llegar más lejos que declaré con claridad si entre sus objetivos y los de su partido está la instauración de la III República. Pero la ambigüedad es el condimento principal de su estrategia. Ocurre como con su propuesta federalista; no la concreta. Sólo quedó clarísima la negativa socialista a apoyar una resolución del PP en el reciente Debate del Estado de la Nación que pretendía “impulsar medidas para preservar la unidad de España y los valores constitucionales”. El PSOE se abstuvo, obviamente por motivos partidistas: para que no se patentizaran sus divisiones internas. A Rubalcaba le importa más cerrar momentáneamente y en falso un problema interno que apoyar la unidad nacional y los valores constitucionales. Así es el tipo y así de débil es su liderazgo.

Creo que la misma empanada mental que atesora fervorosamente desde su ignorancia Elena Valenciano sobre la vida desde la concepción, el derecho de la mujer, Clara Campoamor, etcétera, llega a la forma de gobierno, la bandera y otros asuntos que considerará menores. Ella está en otras cosas. Por ejemplo, en las reflexiones poéticas, lo que me inquieta. He aquí una entrada de su blog: “Hoy he ido a bañarme a la playa de casa (debe referirse a Altea, donde tiene casa). He nadado un buen rato deshaciéndome en sus aguas y mi mar me ha sostenido, tumbada en su superficie azul y brillante. No hemos hablado pero sé que me reconocía y me quería. Igual que yo a él”. Sublime.

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7 comentarios to “El aborto y el broche tricolor”

  1. Jacobo Rodríguez Says:

    Lamentablemente, parece que la opinión o expresión de unos supuestos ideales va unido al viento que sopla o “al mar que les sostiene”. Un poco al modo de Groucho Marx cuando decía, estos son mis ideales, si no le gustan tengo otros”. Casi parece un tópico recurrir a esta frase para hablar de determinados políticos, pero lo cierto es que más que un tópico se está convirtiendo en una descripción de muchos de ellos. Y da igual que estén tratando del derecho a la vida que de un asunto menor, lo importante es que el mar les siga sosteniendo.

  2. OPCH Says:

    Refiere Van Halen que es Valenciano “una especie de segunda edición de José Blanco”, quien fue su predecesor en el cargo de la Vicesecretaría General del PSOE. Y lleva razón. Se me figuran ambos como piezas salidas de un mismo molde. Las mismas poses, los mismos tonos, las mismas frases de “fábrica”, la misma demagogia, los mismos artificios…Sin duda,con todo, Valenciano llevará al PSOE a los mismos fracasos a los que ya les condujo Blanco.

  3. Bvnda Says:

    Valenciano tiene la cara de hormigón armado. Y es que no encuentro otra razón que explique el hecho de su atrevimiento a afirmar que va a trabajar muy duro en Europa cuando fue una habitual del escaqueo en su etapa de eurodiputada entre junio de 1999 y marzo de 2008. Según datos del propio Parlamento Europeo Valenciano asistió solamente al 66% de los plenos. De las 223 sesiones de pleno que se celebraron entre el 20 de julio de 2004 y el 31 de marzo de 2008 la eurodiputada socialista estuvo presente sólo en 148 y faltó a 75. Un nivel de absentismo -y de cara dura, claro- que está, además, muy por encima de la media que resulta de la asistencia del resto de eurodiputados.
    En fin, quien tenga la ingenuidad de creerla que la compre.

  4. Una feminista Says:

    Estimado Sr. Van-Halen (y le digo “estimado” porque disfrutar de la lectura de sus blogs durante años, me hace estimarle gracias al gusto por la buena literatura -escriba sobre lo que escriba, sus textos son magníficos- y el placer de conocer un análisis de la realidad, intelectualmente admirable y apoyado siempre en un conocimiento que me resulta “alucinante” por su amplitud y profundidad). En este post, vuelvo a encontrar estas razones para iniciar mi comentario con “estimado” pero sin embargo, no coincido con usted en algunas cuestiones.
    No considero que las opiniones políticas, ni de ningún tipo, estén marcadas genéticamente, es más, mi experiencia me dice que es bastante habitual que los hijos e hijas, ideológicamente, se posicionen en lugares diferentes, e incluso opuestos a sus padres, y esto cuando ambos opinen de forma similar pero, también es normal que una pareja tenga ideas y opiniones políticas distintas. Lo que digo es de “Perogrullo”, porque es lo que da sentido a la Democracia, cada persona es única, autónoma y libre para pensar y votar. Por todo ello no creo que sea criticable el posicionamiento de Valenciano, hija, porque su padre pensara lo contrario…
    En cuanto a “…llama “opresores”, “fanáticos” e “integristas” a quienes defienden lo mismo que defendía su padre…”, lo único que a mí me hace pensar es que puede que lo relacione de alguna manera, aunque diga que su padre es “un hombre muy, muy liberal”…
    Tampoco estoy de acuerdo en considerar que dar los premios “Clara Campoamor” desde 1998 se tenga que considerar “…una pertinaz apropiación indebida por parte del PSOE de la figura de Clara Campoamor…”, como feminista creo que instaurar unos premios con ese nombre lo que hace es recordar y engrandecer a una figura histórica para la igualdad de derechos de las mujeres en España, y el problema no está en que los socialistas lo hagan, sino en que los partidos de centro derecha, como en el que militaba Clara Campoamor cuando consiguió el voto para las mujeres, no lo reivindiquen ni lo pongan en valor (cosa que usted si hace).
    Por otro lado, dudo que me gustara cualquier otro candidato del PSOE como número uno de la lista de las europeas, simplemente por cuestiones de ideología, con lo que estoy encantada porque sea una mujer la que la encabeza y sobre todo, que la lista sea “cremallera”. Las mujeres tenemos una forma distinta de mirar, estar, valorar, actuar… creo que ni la política ni la sociedad pueden dejar de contar con las aportaciones de unas y otros. Imagino que tampoco coincidiremos en esto, pero yo me alegraré mucho al seguir leyendo sus post, para coincidir o disentir. Gracias por escribirlos Sr. Van-Halen.
    P.D. / ¡Claro! que leyendo el comentario de “Bvnda Says” he de decir que yo apuesto por mujeres y hombres que trabajen a 100%, y no me gusta alguien que solo aporta el 66%.

  5. Wolfgang Says:

    A Valenciano no la compran ni los tradicionales votantes socialistas!! Las afirmaciones que hace son de tan tamaña estulticia que no hay quien la vote. Pero ¿cómo puede afirmar que “nadie quiere dar la cara por Rajoy en las elecciones europeas”? Es obvio que Rajoy no ha desvelado aún el candidato porque no le interesa en su estrategia política que pasa por administrar los tiempos como más le conviene, y dentro de los plazos establecidos. No va a moverse por lo que le pidan los periodistas o lo que le interese al PSOE. Valenciano está lejos de demostrar que “nadie quiera dar la cara” por Rajoy, porque no puede, y es una buena prueba de que Rajoy no se deja llevar por los tiempos que quiere marcarle el adversario político, y que tiene el temple necesario y la inteligencia precisa para saber lo que les conviene a los ciudadanos, a su partido y a él. Es un presidente de Gobierno, obligado a huir de las frivolidades, en unas elecciones que lleva ganando el centro-derecha en Europa desde hace diez años, y no un líder socialista, como Rubalcaba, que cosechó el peor resultado de los socialistas en toda su historia, en una campaña electoral, la de 2011, bajo la dirección de Elena Valenciano…

  6. LUCIA Says:

    Coincido con lo que dice Wolfgang!! Ayer domingo la interesadamente desmemoriada Valenciano se desmarcaba en un mitin afirmando que el Partido Socialista enarbola la bandera “de sacar a la gente del pozo, rescatarla del sufrimiento y dar esperanza a los jóvenes”. Y añadía que la bandera que “nos importa” [a los socialistas es] “la bandera del progreso y de la libertad”. Es el colmo. Esta impresentable piensa que, sin remedio, los españoles somos tontos hasta decir basta!!

  7. Amparo L.A. Says:

    Creo que “Una feminista” no ha entendido, o no en la forma que yo, el sentido del comentario de Van Halen. Me parece que no se trata de criticar que Elena Valenciano opine algo distinto o contrario a lo que opina su padre, precisamente porque padres, hijos y nietos no piensan lo mismo avanza el mundo… Lo que a mi juicio quiere destacar el autor del post es que la Valenciano mientras a quienes opinan como opina su padre les insulta y les descalifica con palabras gruesas a su padre le comprende y opina sencillamente que es un… liberal. ¿Es que ella no lo es? Está claro que no: es una autoritaria que no acepta con normalidad las opiniones contrarias. Tampoco creo, amiga que firma Una Feminista, que haya entendido la denuncia que hace Van Halen de la “apropiación indebida” que hacen los socialistas de la personalidad feminista de Clara Campoamor. Hay numerosos textos y declaraciones en que el PSOE ha utilizado el trabajo de aquella diputada republicana-radical como si hubiese militado en el socialismo. No entiendo que a Una Feminista le parezca bien que se utilice de manera partidista a una gran mujer que hoy representa a todas las mujeres y al movimiento feminista en su conjunto, olvidando que el socialismo de su tiempo la condenó al ostracismo, la ninguneó, la persiguió y le negó su apoyo en tiempos difíciles, como queda demostrado en los libros que cita Van Halen, sobre todo en “Mi pecado mortal. El voto femenino y yo”. Si no es una desfachatez y un cinismo que el PSOE andaluz otorgue un premio anual con su nombre y los socialistas hayan constituido una Fundación Clara Campoamor, es que ya no se entiende nada. Sea igual de feminista pero un poco más objetiva, amable comentarista que firma Una Feminista.

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