Juez rebelde, fiscal embozado y candidata vacía

by

Los jueces estrella han dado para mucho, pero los últimos ejemplos resultan sonados porque se trata de que los encargados de administrar la sacrosanta Justicia, representantes de uno de los tres poderes del Estado según el tan zarandeado monsieur de Secondat, Señor de la Brède y Barón de Montesquieu, no acatan lo dispuesto por otro de los poderes de ese Estado: el Parlamento.

A cuento de la imprecisa, pretenciosa y ridícula justicia universal, que no tenía límites y hacía inmarcesible la actuación de cualquier tribunal español ante las injusticias del mundo mundial, algunos jueces capitaneados, por así decirlo, por Santiago Pedraz, en lugar de acatar las leyes emanadas de la representación de la soberanía nacional  se convierten en justicieros rebeldes.

Los nombres de estos administradores de la Justicia han aparecido estos días en los medios. El juez Pablo Ruz ha preguntado a las partes personadas en las cinco causas universales que tiene abiertas si, a su entender, debe archivarlas. Se trata de presuntas torturas en Guantánamo, el asesinato del español Carmelo Soria en el Chile dictatorial de 1976, el genocidio del Sahara, las supuestas torturas a miembros del Frente Polisario, y el ataque israelí a la llamada flotilla de la libertad. El juez Eloy Velasco también ha preguntado a las partes personadas en la causa del asesinato del jesuita Ignacio Ellacuría y otras siete personas en El Salvador, en 1989,  a manos de exmilitares salvadoreños, si sigue el procedimiento o lo archiva.

El caso más llamativo es el del juez Santiago Pedraz, que tiene antecedentes. Es uno de esos jueces que incorporan apreciaciones personales de calado  político a sus sentencias. Ya se permitió opinar sobre los políticos cuando tomó la decisión de archivar en 2012 la causa abierta con motivo de la manifestación “Rodea el Congreso”. Chocó uno de sus  argumentos para justificar el archivo de la causa: “Máxime ante la convenida decadencia de la denominada clase política”. Ahora Pedraz se rebela contra una norma votada en el Parlamento acudiendo a la IV Convención de Ginebra que se supone no sólo él conoce y será conocida también por los letrados de las Cortes y por los juristas que redactaron el texto que llegó al Parlamento. Y defiende la causa que mantiene abierta por la muerte del cámara de televisión José Couso en 2003 durante la entrada de las tropas norteamericanas en Bagdad.

Alguna vez he escrito sobre la deriva de ciertos jueces que suplantan con sus sentencias al poder ejecutivo nacido de las elecciones, incluyen opiniones extrajurídicas, y entran en apreciaciones chocantes. Por ejemplo, que en la decisión judicial de mantener la suspensión cautelar de la externalización de ciertos servicios hospitalarios madrileños, la sentencia esgrima que tal acción podría ser dañina para la Hacienda de la Comunidad de Madrid resulta extemporáneo. Se supone, o se debe suponer, que ese riesgo habrá sido evaluado por el Ejecutivo que, en todo caso, tendrá que pasar en su día por el veredicto de las urnas si al final la decisión, además ya probada en casos precedentes, resultase un error. Parece, y no quiero ni pensarlo, que se produce una invasión de los poderes  ejecutivo y legislativo desde el poder judicial. Por lo cual Montesquieu resultaría burlado en su tumba.

Rechina en la cruzada de Pedraz sobre la lamentable muerte de José Couso un elemento comparativo. En aquellos días murió otro periodista, Julio Anguita Parrado, que tras los homenajes inmediatos no recibió sino olvido. ¿Por qué? Porque Anguita fue víctima de una granada iraquí y Couso de un cañonazo disparado desde un carro de combate norteamericano que había detectado, o eso creyeron los militares de su dotación, que desde el Hotel Palestina, a orillas del Tigris, en la planta superior a la que se encontraba el cámara español, un militar iraquí señalaba objetivos a los morteros que batían a las avanzadas norteamericanas. Cualquier corresponsal de guerra sabe, y Couso era un veterano en conflictos bélicos, que el brillo del objetivo de una cámara de televisión es similar al del visor de un lanzagranadas, sobre todo en un momento de tensión cuando los carros de combate avanzan en terreno no ocupado. Lo he vivido en Vietnam, en Suez y en Paquistán.

No es lógico inventarse una conspiración ad hominen en medio de los males de una guerra, por más que al juez Pedraz ese supuesto le suba la adrenalina. No creo que Pedraz haya visto más batallas que las que permite una cómoda butaca de cine. Yo, por suerte o por desgracia, sí las he vivido. José Couso, lamentablemente, estaba en el lugar inadecuado en el momento inadecuado, como tantos otros periodistas que han muerto informando en guerras, y ante él la dotación del carro de combate disparó contra lo que creyó un adversario que suponía un riesgo. Las decisiones en las batallas, cuando la vida está en juego, no permiten ese tiempo que los jueces se toman para completar un sumario. La Justicia es lenta pero la vida y la muerte pueden decidirse en un instante. El juez Pedraz viajó a Bagdad para un reconocimiento del lugar, pero a toro pasado, y seguro que se tomó todo el tiempo del mundo, rodeado de funcionarios de su Juzgado, para ver un lugar que no era así, ni se vivía como lo vivió plácidamente él, cuando se produjo la muerte de Couso.

Sin abandonar el ámbito de la Justicia, el caso del fiscal de la Audiencia Nacional Carlos Bautista tampoco honra su toga. Él sabrá, que es hombre de leyes, si comparar a la Guardia Civil con las SS hitlerianas es un delito y merece una querella o no, pero lo inapelable es que este hombre metido a twittero ha hecho el ridículo y un viejo amigo mío repetía que no hay que hacer el ridículo mientras no sea obligatorio. Y todavía no lo es.

Embozado tras el alias @cespiralidoso el tal Bautista irrumpió en Twitter y durante algo más de un mes arremetió en sus tuits contra sus superiores, sus compañeros fiscales y contra los jueces que no le caían simpáticos. Especialmente agresivo se mostró con el Fiscal General del Estado y con el Fiscal Jefe de la Audiencia Nacional. ¿Un desahogo? Puede. Pero la lectura de sus tuits (su jefe el fiscal Javier Zaragoza recibió anónimamente hasta 400) parece mostrarnos a un tipo con cierta mentalidad infantil e inconsistente nada acorde con sus responsabilidad profesionales. Como lo considero con edad más que suficiente para no jugar como un adolescente desde las redes sociales, el caso merece una cierta atención. Progresista de catón, insultador anónimo y por tanto cobarde en su menester, Bautista deja muy de lado la imagen y consideración que los ciudadanos de a pie otorgamos a los representantes del Ministerio Público. Su jefe en la Audiencia Nacional le reprendió, como el maestro a un niño cogido in fraganti  haciéndole burla a un compañero de clase, y el rey de los tuits cerró su cuenta en Twitter.

Creo que no es exagerado pedir al convulsivo insultador informático que dimita inmediatamente de sus responsabilidades actuales. Yo pido la cabeza del bautista, con perdón. Una reprimenda no es castigo suficiente. Criticó, insultó y ridiculizó a troche y moche, y no es cosa de que el castigo sea que escriba mil veces “no debo hacerlo, no debo hacerlo, no debo hacerlo”, como en el cole.

Y, en medio de estos sonrojos, Elena Valenciano, flamante candidata número uno del PSOE al Parlamento Europeo anda desgañitándose de aquí para allá entre la desesperación de no saber contra quién y la reiteración cansina de sus mensajes electorales. En Andalucía prometió una Europa más andaluza y en Cataluña una Europa más catalana. A este paso se sumarán al mosaico europeo diecisiete mosaicos más. En Cataluña en un acto sin bandera española, por exigencias del guión de sus colegas del PSC, y ya veremos en Bilbao.

Cada día que pasa entiendo más la sabiduría gallega de Rajoy al apurar los plazos legales para la presentación de su cabecera de lista en las elecciones europeas de mayo. No se mueve por las peticiones de los periódicos ni por las conveniencias de sus adversarios políticos. Va a su paso. Y cada día Valenciano repite la misma cantinela: que Rajoy no encuentra candidato, que nadie quiere encabezar la lista… lo que sería una broma si no fuera una estupidez. Debería fijarse en ella misma. Si será fácil encontrar quién encabece esa lista que Rubalcaba lo encontró en el despacho de al lado. Pero no se trata de eso. Cuando aparezca el candidato número uno del Partido Popular, Elena Valenciano habrá quemado sus argumentos, sus bazas, su equilibrio, su paciencia.  Estará vacía. Ya ni siquiera recurre a la reforma del aborto. Se la ve de los nervios. Y su oponente llegará de refresco… Estos gallegos son listos, caray. Y Rajoy ejerce.

Anuncios

Una respuesta to “Juez rebelde, fiscal embozado y candidata vacía”

  1. Martín-Martín Says:

    El fiscal Bautista ya ha pedido disculpas por su incontinencia twitera, pero el juez Pedraz sigue en sus trece de incumplir la ley que él mismo está obligado a administrar. Ha recibido la colaboración del antiguo juez estrella, hoy estrellado, Baltasar Garzón; con semejantes apoyos resulta más evidente que Pedraz se equivoca, Garzón fue condenado y apartado de la carrera judicial por prevaricador y no por querer enjuiciar al franquismo, como él trata de hacer creer. En cuanto a la candidata Valenciano está calladita en los últimos días, por lo cual no dice tonterías. Ramón Jáuregui, antiguo dirigente socialista y hoy candidato en la lista europea de Valenciano, ha anunciado que todo lo hecho por el Gobierno de Rajoy “se revisará”, naturalmente si un pentapartido, es decir una jaula de grillos, se hiciera con el Gobierno tras las elecciones generales. Sabemos lo que los hipotéticos socios de Gobierno quieren destruir pero no lo que quieren construir. Bueno sí: quieren volver al despilfarro, a la mala administración de los dineros públicos, y a eso le llaman “acabar con los recortes”. Pero no nos dicen los socialistas y sus colegas de la izquierda qué hubiese hecho Rubalcaba si llega a ganar las últimas elecciones. Pues es evidente: lo mismo o parecido a lo que se ha hecho por Rajoy porque las políticas monetarias y económicas en un país con el déficit que España tenía en 2011 sólo se pueden arreglar de acuerdo con la Unión Europea. Y en 2010 la Unión Europea ya le dijo a Zapatero lo que había que hacer. Y empezó a hacerlo; recordemos la tímida reforma laboral… El Gobierno Zapaterto-Rubalcaba engañó con sus falsas cifras económicas a los españoles y a la Unión Europea, y Europa no consentirá la misma “broma” a cualquier futuro Gobierno. ¿O es que algún español puede creer que con un conglomerado de partiditos volveríamos a ser Jauja? Como referencia europea Cayo Lara y sus mariachis, más viejos que el hilo negro, no suponen garantía ninguna de seriedad ni de responsabilidad. En España la costosa y fracasada fórmula andaluza PSOE-IU no es posible ni vendible al exterior. España no es Bielorrusia…

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: