Cataluña y el voto de Bob Esponja

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Un trabajo académico de cierta complejidad me ha distanciado del blog durante algunos meses; exactamente desde el día 7 de julio de 2014.

En este tiempo han ocurrido obviamente muchas cosas y bastantes de ellas desagradables y no pocas vergonzosas: la enormidad del caso de los ERE de Andalucía con más de doscientos imputados; el entramado corrupto de la familia Pujol, que indica que la familia que roba unida permanece unida;  las llamadas “tarjetas negras” de Caja Madrid, ahora Bankia, de las que se aprovecharon consejeros y altos cargos de la entidad financiera pertenecientes a todos los partidos y sindicatos representados en ella, los más despilfarradores de UGT y de IU, contando como referentes con Rato y Blesa; la “operación Púnica” que se ha llevado por delante, como cabecillas, al antiguo secretario general del PP de Madrid, Granados y a su amigo de la infancia y empresario, Marjaliza. Fueron detenidos el presidente de la Diputación de León, Marcos Martínez, y seis alcaldes de localidades madrileñas en una corrupción que implica a miembros del PP, del PSOE e independientes, además de algún cargo técnico municipal de IU. Todos los políticos fueron expulsados de sus partidos.

La corrupción no es sistemática, no es una corrupción del sistema ni de los partidos políticos; la corrupción es de las personas, la prueba es que en alguno de estos casos están implicados miembros que lo eran de formaciones políticas distintas, y ha existido en todas las épocas. Desde las llamadas “cuentas del Gran Capitán” al reloj de plata que unos estafadores avispados regalaron a un sobrino de Lerroux, y que llevó a éste a dimitir como presidente del Gobierno de la II República, pasando por la compra, con mordida, de una flota de barcos de guerra a Rusia, que resultaron inservibles, en tiempos de Fernando VII… La corrupción no es de un tiempo determinado ni de un sistema político concreto; va en la condición humana. A los corruptos hay que desenmascararlos, aislarlos, juzgarlos y hacer que devuelvan lo robado además de que cumplan sus condenas. Con la corrupción, tolerancia cero.

Por su parte Esperanza Aguirre se adelantó a pedir perdón por lo que toca a su partido, y se mostró avergonzada; Mariano Rajoy hizo otro tanto ante  el Congreso y el Senado. Pedro Sánchez no ha perdido perdón por lo que afecta a los socialistas, tampoco por los ERE andaluces. Al tiempo Rajoy anuncia leyes de transparencia y contra la corrupción que presentará en el Congreso de los Diputados el próximo día 27 de noviembre. Hasta ahora ningún partido, ni entre los que jalean la transparencia, se ha manifestado a favor de estas leyes anticorrupción.

La cuestión palpitante que nos preocupa a todos y que se está produciendo mientras escribo estas líneas, es la pantomima de una consulta catalana sin censo, con la mayoría lícita para emitir el voto a los 16 años, sin las mesas de votación constituidas objetivamente, sin interventores ni apoderados, sin hora fija de cierre de colegios, con un plazo para votar de quince días,  sin las mínimas garantías democráticas… Baste saber que Oriol Junqueras, presidente de ERC, y Francesc Homs, consejero de Presidencia y Portavoz de la Generalidad, presiden mesas electorales nombrados por sí mismos; son al tiempo jueces y partes.

La supuesta consulta tiene detrás dos resoluciones del Tribunal Constitucional que declaran su ilegalidad y condenan su desarrollo. Pero eso a Artur Mas le da igual porque merece estar en el “Guinness” de los récords por incumplimiento de leyes. Mas se ha declarado responsable de la mascarada de este 9-N y ha ofrecido como tal su cabeza política a la Fiscalía General del Estado. Se la pueden cortar. Y ha metido en el lío a todos los miembros de su Gobierno y a los directores de los centros educativos públicos convertidos en simulacros de colegios electorales, presuntamente protagonistas de  delitos de prevaricación. Sobre la cabeza de Mas se ciernen otros posibles delitos como desobediencia y malversación de caudales públicos, relativos también a su incumplimiento de la ley. Sería pintoresco de no ser, además, sedicioso (otro posible delito) que el “representante ordinario del Estado en Cataluña”, que esa es su responsabilidad, incumpla la Constitución de la que emana su cargo institucional.

La Fiscalía Superior de Cataluña había remitido a los Mozos de Escuadra, como policía autonómica, una orden para que informasen “de la relación de locales o edificios de titularidad pública (Institutos, Dependencias Municipales u Organismos) en los cuales se desarrolle el denominado proceso participativo” de este domingo 9-N. En la misma orden exigía al cuerpo policial, dependiente de la Generalidad, la identificación de “la persona responsable de la dependencia bajo cuya autorización se haya franqueado el acceso a los delegados de las entidades convocantes” de la consulta. Inmediatamente en fuentes de los Mozos de Escuadra se aseguró que el dispositivo policial se mantendría como estaba previsto y que no identificarían a quienes abriesen los institutos. Supongo que la actitud de los Mozos de Escuadra estará siendo evaluada por el Ministerio del Interior.

El ministro de Justicia aseguró que el Fiscal General del Estado analizará la situación en los próximos días. Si a Eduardo Torres-Dulce no le pilla visionando por enésima vez “Casablanca” o “El séptimo sello” es posible que olvide su condición de ilustre cinéfilo y acelere la actividad de la Fiscalía. De momento, en pleno Día D, varios jueces de Barcelona decidieron no suspender cautelarmente la patética consulta no  respaldando la petición de algunas querellas, al final una veintena, presentadas contra “el proceso participativo”. El Estado de Derecho funciona, pero lento. No sólo se había asegurado una y otra vez que no habría referéndum del 9-N; se nos dijo a los españoles que no habría urnas. Las ha habido.

Esta consulta es una pantomima. La web del proceso soberanista ofrece una imagen grotesca de Cataluña a España y al mundo por muchas cosas pero insisto en una especialmente locoide: admite la opción de inscribir nombres falsos. Aparecían inscritos como votantes de pleno derecho a Elvis Presley, Cristóbal Colón, Teresa de Jesús, El Cid Campeador y Bob Esponja… Y Mas, Oriol y los suyos quieren que nos tomemos en serio la opinión que salga de los votos depositados en esas urnas que ellos presiden, vigilan, intervienen, valoran, cuentan y, obviamente, manipulan a su gusto.

Mientras, el PSC se felicita por la participación en el bodrio y asegura que, aunque no tiene valor democrático, es un paso hacia la normalidad. A muchos kilómetros de Barcelona, Pedro Sánchez, que parece Zapatero vestido como un personaje de “El gran Gatsby” y sonrisa permanente de anuncio de dentífrico, ofrecía de nuevo como solución a todas las cuitas una reforma constitucional que nunca concreta pero que resume como el modo de que Cataluña se encuentre cómoda en España, como si el Estado fuese un sofá. Sánchez ofrece cambiar la Constitución de todos los españoles para que una parte de ellos, los catalanes, supuestamente sean más felices. Y mira para otro lado como si en el inicio de este delirio soberanista no estuviese aquella frase de Zapatero en el Palacio de San Jorge de Barcelona, en 2003: “Apoyaré la reforma del Estatuto que apruebe el Parlamento catalán”. Desde ahí crece el caos y las demencias soberanistas que hoy padecemos. Sánchez, el heredero de aquello, acaso con mejor imagen pero aún menos talento que Zapatero y nula experiencia de gestión pública, carece de credibilidad.

Ahora está sobre la mesa del país, a la contemplación de todos los españoles, en qué desembocará la aplicación del Estado de Derecho anunciada por el ministro de Justicia y que va a ser analizada por la Fiscalía General del Estado. Una de las opciones sería la aplicación de artículo 155 de la Constitución que hubiese podido aplicarse hace bastante tiempo porque las bravatas y desafíos de la Generalidad no son ni mucho menos nuevos. Sobre la opción del artículo 155 he escrito en este blog en varias ocasiones, la primera de ellas en el post titulado “El artículo 155 y los moriscos” (4/12/2009), recogido en mi libro “La sonrisa de Robespierre”, de 2011. Entonces prediqué en un desierto. Ese artículo literalmente señala: “1. Si una Comunidad Autónoma no cumpliese las obligaciones que la Constitución u otras Leyes le impongan, o actuare de forma que atente gravemente al interés general de España, el Gobierno, previo requerimiento al Presidente de la Comunidad Autónoma, y en el caso de no ser atendido, con la aprobación de la mayoría absoluta del Senado, podrá adoptar las medidas necesarias para obligar a aquélla al cumplimiento forzoso de dichas obligaciones o para la protección del mencionado interés general. 2. Para la ejecución de las medidas previstas en el apartado anterior, el Gobierno podrá dar instrucciones a todas las autoridades de las Comunidades Autónomas”. El PP tiene mayoría absoluta en el Senado.

Y algún recordatorio: un 67,90 por ciento de los catalanes votó en el referéndum constitucional de 1978. Y de ese 67,90 por ciento, un 90,46 por ciento votó “sí”, una cifra que supera la media española. El Estatuto de Cataluña lo votaron el 51% de los catalanes, y de ese 51% se manifestaron a favor el 74%. O sea que el Estatuto está respaldado por una minoría de poco más de un 30% de los electores. Y aquellas dos consultas no fueron una pantomima falsamente democrática y sin garantías como este 9-N. Comparemos. En el referéndum de la Constitución de 1978 no  votó Bob Esponja.

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2 comentarios to “Cataluña y el voto de Bob Esponja”

  1. Adán Moreno Says:

    Las ideologías totalitarias comunista, socialista, nacionalista y populista están hechas para embaucar a una masa de gente sin principios o principios variables según sople el viento. Éstas ideologías además tienen la capacidad de mutar (como un extraño virus) antes de desaparecer y experimentar una metamorfosis entre ellas mismas, las masas son las que las siguen manteniendo vivas aunque sea con respiración asistida desde el siglo pasado. Como dice Fernando Sánchez Dragó en una de sus novelas (Las Fuentes del Nilo), “la unión hace la fuerza de los tontos, de los cobardes, de los malvados… entre otros”. El mismo autor en un artículo suyo publicado en Elmundo.es (Cara al Sol en la nieve) dice “las ideologías en contra de lo que piensa Garzón, prescriben en los cementerios, en las cunetas, en las fosas comunes y en los paredones”. El socialista Pedro Sánchez no tiene claro qué tipo de federalismo quiere para España, por otra parte también teme ser demasiado claro y prefiere ser ambigüo con la intención de embaucar a la mayor masa de gente posible, sin las ideas claras, lo único claro es llegar al poder para después mentir a todos. Cier tamente se parece mucho a Zetapé en su sonrisa bobalicona y su discurso vacío y ambigüo, pero de lo que había para elegir dentro de su partido (pongamos que hablo de Madina), era lo menos malo. Para un partido ideologizado y/o partidista o parcial como el PSOE me quedo con el candidato menos malo, pero para un partido imparcial y que gobierna sin ideologías sectarias y para todos de igual manera, me quedo con el mejor posible, no me conformo con el menos malo porque un partido así no nace para empatar o no perder, sino para ganar porque cuando la razón le asiste el fin debe de ser siempre la Victoria, como en la época de la Reconquista, si perdemos esa fe o mentalidad es que estamos derrotados. Comparar a Alicia Sánchez Camacho con Albert Rivera Díaz, como dijo el periodista de Intereconomía José María Francàs, no hay color, Albert gana por goleada, pues a ése ganador es al que yo quiero apoyar. En cuanto a Rajoy, hoy no podemos apreciar todavía lo buen gobernante que es pero en un futuro la historia le hará justicia y le estaremos todos muy agradecidos todo lo que ha hecho por España y pese a sus mentiras y parcas palabras, en estos momentos podemos darnos por satisfechos, pero se vislumbra un horizonte nada halagüeño y hacen falta guerreros más audaces, pongamos que hablo de Albert Rivera Díaz, decidido a coger esta piel de toro por los cuernos. Un saludo don Juan Van Halen, seguro que su trabajo académico ha salido tan impecable o más que su post.

  2. OPCH Says:

    Es una grata sorpresa conocer que ha retomado la tarea de hacer nuevos artículos para este blog. A decir verdad los echaba de menos!!. Y, por lo leído, está usted en plena forma. Debo confesar que el tema, en general, de Cataluña ha llegado a cansarme hasta el aburrimiento y lo de la consulta pantomima es algo ante lo que mi sistema inmunológico ha reaccionado para garantizar mi salud mental. La referencia del artículo al personaje infantil, Bob Esponja, me viene al pelo pues entiendo que la consulta pantomima de referencia sólo habría tenido sentido en una serie para infantes. El hecho, sin embargo, de que se haya producido en la realidad de la vida política destartala mi sistema nervioso y despista mis neuronas que no alcanzan a procesar que adultos a los que se les supone serios, que ostentan serias responsabilidades por delegación de los catalanes, que se les conoce como formados e informados, y junto a ellos, sus palmeros, sean capaces de montar un paripé de tamaña envergadura, de ejecutarlo y de venderlo como si de un proceso serio y válido se tratase. Hay que tener la cara de hormigón armado para hacerlo y muchas ganas de quedarse con el personal.

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