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Cien días de nula gestión municipal y de ocurrencias

2 septiembre 2015

Nos acercamos a la cifra redonda de cien días trascurridos desde la constitución de los ayuntamientos tras las elecciones municipales del 24 de mayo. Con el apoyo del PSOE grupos radicales con distintos nombres que navegan alrededor de Podemos se hicieron con numerosos ayuntamientos, entre ellos varios emblemáticos: Madrid, Barcelona, Zaragoza, La Coruña y Cádiz, mientras en Valencia el regidor es de Compromís y Pamplona está gobernada por Bildu.  Cien días han sido considerados siempre como el periodo de gracia que se da a los nuevos mandatarios de las instituciones para macar su rumbo. Llega el momento de los balances.

En ninguno de los ayuntamientos mal llamados “populistas” -insisto: en ninguno- se han afrontado, con decisión o sin ella, los problemas de los ciudadanos, no se ha respondido a las demandas de la calle, no se ha actuado con rigor, con amplitud de miras queriendo representar a la mayoría de la población. Se ha optado por el sectarismo, sus mandatarios se han mirado el ombligo y han llegado a la peligrosa y errónea conclusión de que ellos representan sólo a quienes deben sus votos, ignorando y despreciando a los demás.

Uno de los lemas de la “revolución del 68” en París fue “prohibido prohibir”, y en esta nueva experiencia española de quienes se esperaba que fuesen los nietos del “68” el verbo que más se ha pronunciado ha sido precisamente “prohibir”.

Se han prohibido los toros, impidiendo el derecho de los ciudadanos a acudir a los espectáculos públicos que quieran (en algunos casos por el procedimiento de suprimir la ayuda económica municipal, como si los partidarios de los festejos taurinos no pagasen  sus impuestos como los demás ciudadanos).

Se ha prohibido a los concejales acudir como tales a procesiones y otras manifestaciones religiosas lo que es ilegal  (entre otros municipios en el municipio de Puzol, con el voto del PSOE y de Ciudadanos); se ha prohibido, variando su letra, un himno regional porque contenía una mención a España (también en Puzol y también es ilegal); en dos de los consistorios “populistas” se ha prohibido que figure una imagen del Rey (en Barcelona se apeó un busto de Don Juan Carlos y no se colocó un retrato de Felipe VI, y en Cádiz se sustituyó el retrato del Rey por el del alcalde anarquista durante la Primera República, Fermín Salvochea). En aquella pintoresca etapa de la efímera Primera República, Cartagena amenazó con declarar la guerra  a Murcia y la Armada cartagenera bombardeó Málaga para robar los fondos del Banco de España de aquella ciudad; espero que “Kichi” no declare la guerra a Jerez ni Colau bombardee Tarragona…

Se han prohibido banderas nacionales (en Cádiz se retiró una bandera de siete metros que presidía la plaza de Sevilla); y hasta se quiere prohibir la presencia de la Guardia Civil… En Alsasua, donde gobierna Geroa-Bai con importante presencia de Bildu, miembros de la Guardia Civil fueron acosados por simpatizantes de la fiesta anual “Guardia Civil fuera” cuando retiraban tres carrozas insultantes para la Benemérita; ante el acoso los guardias civiles optaron por abandonar el municipio.

Los ejemplos de prohibiciones son numerosos. No seguiré.

Los cien días negros de los nuevos ayuntamientos radicales, conformados gracias a la falta de rigor y sentido de Estado de un PSOE radicalizado y con un líder más inconsistente y desnortado que su antecesor, que ya es decir, además de prohibir acá y allá han esgrimido ocurrencias. Ya dijo Carmena que no tenía programa y sólo hacía sugerencias. Pues, tras zozobrar en algunos globos sondas, tampoco hace sugerencias; acosa con ocurrencias..

Escribiré en un próximo post sobre las ocurrencias de Colau en Barcelona o de “Kichi” en Cádiz. Hoy recordaré algunas ocurrencias de Carmena.

La alcaldesa propuso que cooperativas de madres de alumnos limpiaran los colegios para ahorrar, lo que pondría en la calle a los profesionales empleados en ese menester;  menos mal que se contuvo; temí que nos pidiese a los ciudadanos que limpiásemos las calles.

La alcaldesa apuntó que convertiría el Club de Campo en una graja-huerto, para abastecer, supongo que de aves y hortalizas, a quienes lo necesitasen. No debe conocer la obra de los comedores sociales e ignora, acaso, la labor de Cáritas Diocesana a lo largo y ancho de España incluida la ciudad de Madrid. Tampoco debe conocer el Club de Campo.

La alcaldesa autorizó la publicación de “Madrid V.O.-Versión Original”, que parecía destinado a ser una especie de versión purista de las actuaciones del Ayuntamiento que por lo visto los medios de comunicación, que deben ser tontos, no entendían a su gusto, o sea que los pérfidos medios de comunicación se equivocaban a propósito.

La alcaldesa -y ésta no es sólo una ocurrencia porque lo considero más grave- se propone legalizar la llamada “okupación” por el método de ceder edificios públicos a los “okupas”. Sería como legalizar el delito, como garantizar al ladrón que se pondrá a su alcance el material que constituiría objeto de sus robos, pagado por todos los ciudadanos, para que los randas no se sintieran desprotegidos y tristes. En cuanto al uso “cultural” de los edificios “okupados” el argumento es de traca. El Ayuntamiento cuenta con numerosos y bien dotados centros culturales que son los que deben preocupar a la alcaldesa y a su equipo. En el último edificio desalojado había decenas de cajas de cerveza y otros licores y ni un solo libro. Eso sí, algún concejal y algún diputado autonómico madrileño de Podemos jaleaban a los desalojados.

La alcaldesa anunció que cambiaría nombres en el callejero madrileño y en documento que ella debe conocer aparecen amenazadas de cambio de nombre, entre otras muchas, calles dedicadas hoy a escritores, pintores, arquitectos, escultores…que por su relevancia nacional e internacional supondría un desatino sustituir. Este esperpento del apeamiento de personajes incluidos en el callejero me recuerda que en la campaña anterior (ha habido varias) se pidió en Guadalajara que se sustituyese el nombre de la calle del Teniente Ruíz, creyéndolo un golpista, y acaso lo era, pero el Dos de Mayo de 1808.

¿Quitar del callejero los nombres de protagonistas de sublevaciones o pronunciamientos sangrientos? De acuerdo. Los siglos XIX y XX están por desgracia plagadas de sublevaciones y cuentan hasta cuatro guerras civiles. ¿Separaremos de nuestra nómina callejera a todos los golpistas? Perfecto. ¿A todos? ¿También a los de izquierda? Los hubo en la izquierda -los progresistas- del XIX y en la izquierda del XX. Prieto reconoció en una conferencia en Méjico su relevante participación en la sangrienta revolución de Asturias en 1934, y se mostró arrepentido por  ello. Largo Caballero no fue ajeno a aquel golpe y para conocer cuáles eran sus intenciones posteriores basta leer sus discursos electorales de la campaña para los comicios de febrero de 1936.

La confesión golpista de Prieto y la actitud de Largo Caballero quedaron reflejadas, palabra a palabra, en varios post de este blog y no voy a reproducirlos aquí, salvo que algún lector lo ponga en duda. Están publicadas en mis libros “La sonrisa de Robespierre” y “La caja china”, que recogen casi centenar y medio de estas entradas. Resulta que Prieto y Largo Caballero cuentan con monumentos en Madrid y nadie ha dicho ni pío porque es Historia, y como en su día aseguró Felipe González (la cita literal está también a disposición de los curiosos) todos debemos aceptar la Historia al completo, nos guste o no.

La alcaldesa anuncia ahora una “auditoría ciudadana” y una evaluación para saber si la deuda municipal es “legítima” (por cierto, no hay deudas ilegítimas), pero no dice que esa deuda se rebajó sustancialmente  durante los últimos años y que debe tenerse en cuenta lo que de la deuda haya sido inversión. ¿No estuvo bien gastado lo que se invirtió en los túneles de la M-30 o en Madrid Río? Que se les pregunte a los ciudadanos que se benefician cada día de esas obras. La alcaldesa debería saber que su planteamiento es ridículo, y no hay que hacer el ridículo mientras no sea obligatorio. Carmena tendría que desmentir al concejal de Economía, lo mismo que se ha visto obligada a desmentir a otros miembros de su equipo cuando han planteado ocurrencias demasiado absurdas. Cada vez que abandona el despacho, hacen pública una memez, como si las ocurrencias de ella misma no fuesen suficientes.

Las auditorías las hacen los interventores oficiales de las Instituciones o, si son externas, las empresas dedicadas a este menester. Anunciar una auditoría ciudadana (que coordinaría, según se ha dicho, una supuesta ideóloga de Podemos) es tan chocante como anunciar una “cirugía ciudadana”. Todos los ciudadanos a los quirófanos para efectuar intervenciones quirúrgicas. Aunque no descarto que también nuestra regidora tenga esa ocurrencia en cartera. Los economistas y auditores se tambalean de risa ante ese invento de la “auditoría ciudadana”. Se conoce que este asunto no lo ha consultado con  su sobrino político y mano de hierro municipal Luis Cueto Álvarez de Sotomayor, que los que le conocen de antes consideran sensato.

El último acto, por ahora, de esta antología del disparate es la polémica sobre las vacaciones de la alcaldesa. Resulta que, desde su leal saber y entender, decidió  tomarse un descanso. Normal. En lugar de utilizar su bonita casa de Ibiza (cuya foto circula profusamente en internet) alquiló una semana “Villa Isbila”, un casopolón en la parte noble de Zahara de los Atunes por 3.800 euros. A nadie le importa lo que haga la alcaldesa con su dinero, pero por no sé qué complejo indefinible –excusatio non petita– aclaró que sus familiares y ella sumaban ocho inquilinos y sólo pagó su parte, poco más de 600 euros. Pero eso es lo de menos. A nadie le compete cómo administra sus cuentas familiares la alcaldesa. Lo relevante es su inconsecuencia entre lo que predica y lo que hace.

Poco después terció en la polémica algún vocero de Podemos tuiteando que parecía sorprender a la derecha que “Manuela Carmena se pague las vacaciones de su bolsillo” sin que “la invite ningún lobby”. No comprendo cómo estos jóvenes podemitas insisten en el tuiteo después de tanta mala experiencia. Días después de aviso tan aleccionador la alcaldesa viajó a Buenos Aires para promocionar un libro y de paso completar sus jornadas de asueto. Iba a gastos pagados por cuenta de una empresa editorial. Nada que objetar.  Pero en este caso, cuando una empresas invita a Carmena parece que no hay nada que oponer. Otro sectarismo y otra inconsecuencia.

Y en medio de este caos ¿qué ha hecho la alcaldesa? ¿Se ha preocupado por los madrileños? ¿Ha tomado alguna decisión en beneficio de su interés general? No. Tajantemente no. Se ha quejado, ha rociado Madrid de ocurrencias, ha hecho el ridículo. Pero Madrid está sucio, este verano nadie acertó a descubrir aquellos centenares de niños hambrientos que anunció, las decisiones sobre desahucios siguen siendo cosa de los jueces (como debe ser), y no ha movido un músculo en beneficio de los desfavorecidos. Y así en todo. Proclamaciones, muchas; actuaciones rigurosas, ninguna. “Sic transit gloria mundi”.

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