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Más despropósitos municipales del populismo

19 septiembre 2015

Las leyes de Murphy casi nunca fallan. Probadlo y veréis. Muchos piensan que el tal Murphy nunca existió, pero sí. Era el capitán e ingeniero Ed Murphy de la Base Aérea de Muroc, California.  Corría el año 1949. Cuando unas piezas funcionaron mal por un pequeño error, dijo: “Si hay alguna manera de hacer las cosas mal, se hará”. De ahí parten las leyes que llevan su nombre. Muchas de ellas  son aplicables con toda justicia a las experiencias que nos han dejado los cien días de los gobiernos municipales “populistas”, pero señalo dos: “Cualquier situación por mala que sea es susceptible de empeorar” y “Es inútil hacer cualquier cosa a prueba de tontos porque los tontos son muy ingeniosos”.

Manuela Carmena, ay Carmena, sigue dando portadas; es un chollo para los periodistas. Lo último es, para no variar, acusar a los medios informativos de mentirosos. Su verdad es la única verdad, un tic que les sonaría bien a los autoritarios de vario cuño. No quiero comparar, Dios me libre, a la alcaldesa de Madrid con personajes autoritarios, pero lo cierto es que el control de los medios de comunicación y el monopolio de la verdad no son a simple vista características de un líder democrático.

Los conflictos de Carmena con la verdad se convierten en amnesia. Por ejemplo, en un almuerzo público dijo, de entrada y sin que nadie le preguntara: “Tranquilos no soy comunista, no lo fui nunca”. Supongo que Pablo Iglesias no la eligió para encabezar la candidatura “Ahora Madrid” por ser independiente sino, acaso, porque figuró en la lista electoral del PCE por Madrid en las elecciones de 1977; la encabezaba Santiago Carrillo. Carmena lo ha olvidado.

En el post anterior anuncié que me referiría a experiencias de los colegas de Carmena en algunas otras ciudades. Colau, de profesión “activista” (según su curriculum no tiene otra), quiere cambiar Barcelona a paso de carga. Encabezó la lista “Barcelona en común” y consiguió 11 concejales de 41; con esa mayoría gobierna gracias entre otros partidos al PSOE. En estos cien días ha atacado el turismo porque, a su parecer, hay muchos turistas en las Ramblas, lo que es una lata, y ha planteado soluciones: paralizar nuevos establecimientos hoteleros y decidir que los cruceros no tengan como puerto de escala Barcelona. Ha apeado, y con aparato mediático, un busto del Rey don Juan Carlos de la sala de plenos y no lo ha sustituido por una imagen del Rey don Felipe, por no insistir en que también ha arremetido contra la fiesta de toros.

Kichi, su colega de Cádiz por la candidatura “Con Cádiz si se pude”, que gobierna, entre otros apoyos, gracias al PSOE, me cae bien, cosa irrelevante por ser tan personal, porque nació en Róterdam y porque es licenciado en Historia y mi familia procede de Holanda y me encanta la investigación histórica. Ahí terminan las afinidades. Kichi se ha comprado un traje, asunto tan extraordinario que se ha convertido en noticia y ha merecido una foto, profusamente difundida; se diría que para él  comprar un traje y vestírselo supone rareza digna de perpetuarse, como cualquiera guarda su foto asomando la cabeza tras un panel pintado con una figura inverosímil en una caseta de feria. Ha sumado a su excentricidad fotográfica la declaración de que no pagará la deuda municipal, y acaso por ello escribió una carta solidarizándose con Tsipras el griego (no confundir con Zorba),  ha sustituido en su despacho la foto del Rey por la del anarquista Fermín Salvochea, efímero alcalde de Cádiz durante la Primera República, y retiró de la Plaza de Sevilla una gran bandera nacional. ¿Cuál será la bandera de este hombre?

El alcalde de Zaragoza, Santisteve, de otra franquicia de Podemos: “Zaragoza en Común”, que rige la ciudad gracias, entre otros, a los votos del PSOE, es también un innovador. Decidió cambiar el nombre del Pabellón de Deportes Príncipe Felipe por el de José Luis Abós, ex técnico del CAI Zaragoza, que podía haber tenido otro merecido reconocimiento. Dará cobijo en espacios municipales a actividades “pacifistas”; por ejemplo: en el Auditorio municipal se ha programado  un macroconcierto organizado por la Plataforma Anti-OTAN. En octubre se celebrará en España el ejercicio “Trident Juncture”, las más importantes maniobras de la OTAN desde la guerra fría; participarán 30.000 militares de 30 países. Uno de sus escenarios más destacados será Zaragoza, lo que ha movilizado a los Anti-OTAN, que suena muy antiguo.

En el concierto de protesta contra la Alianza Atlántica intervendrá, con el “nihil obstat” municipal, el grupo Berri Txarrak, que canta en euskera y que ha sido denunciado insistentemente por enaltecimiento del terrorismo. He aquí algunas perlas de las letras de sus canciones: “en un sistema en el que apalear “gudaris” está bien pagado, la tortura aparece en cualquier sitio”, “cogen a los presos, los dispersan y los devuelven apaleados; si matar un toro en la plaza es cultura, está claro: lo de los españoles es la tortura”, “la Policía y toda esa mierda” que “son el cáncer de este puto pueblo”. Consideran a los terroristas encarcelados “presos políticos vascos” y relatan como  “cada semana ella busca en el buzón la carta del hijo que tiene preso en España, pero en lugar de eso recibe una fría llamada: el hijo ha muerto con la soga al cuello”. Otro grupo que actuará, por la bondad del alcalde Santisteve, en el Auditorio municipal de Zaragoza es “Def con Dos”, cuyo vocalista permaneció detenido algunas horas en mayo  dentro de la llamada “operación Araña” contra el enaltecimiento del terrorismo. La nula simpatía del ciudadano-alcalde Santisteve a la milicia era conocida. Es el primer alcalde de Zaragoza que no acudió al solemne acto de entrega de despachos a los nuevos oficiales en la Academia General Militar.

Estos regidores populistas no se privan de nada en su viaje de la caspa a la casta; ni siquiera han rebajado sus sueldos como anunciaron a bombo y platillo. No se les conocen decisiones urgentes, rigurosas y eficaces para resolver los problemas de los ciudadanos que gobiernan, pero amontonan ocurrencias y  brindis a la galería. De eficacia, nada.

Cuando lleguen los Reyes Magos (aunque estos populistas sean republicanos) espero de su bondad que atiendan mi deseo y dejen en los zapatos (o zapatillas) de estos alcaldes sendos ejemplares de “Familia y vida cotidiana de una elite de poder. Los regidores madrileños en tiempos de Felipe II”, un interesante libro de Ana Guerrero Mayllo, que seguro entusiasmará a Kichi que por algo estudió Historia. La autora señala que aquellos alcaldes tenían escasas lecturas: “ni siquiera de obras relacionadas con el desempeño de sus funciones”. Eso de achacar a los regidores pocas lecturas es muy anterior a la llegada de Colau a su alcaldía. Señala Guerrero Mayllo que la primera preocupación de aquellos regidores a caballo entre los siglos XVI y XVII  era construir una “red endogámica que conformaba la oligarquía concejil madrileña” y que el poder municipal lo manejan algunas familias “de los Alba a los Éboli”, aderezados estos últimos por la princesa, que aparece en la investigación como una especie de Carmena con parche en un ojo. Ya sé: nada que ver. El consistorio de la época estaba manejado por familias: los Vargas, Mendoza, Barrionuevo, Vozmediano… Hoy en Barcelona las familias Colau y Pisarello y en Madrid las familia Carmena y Maestre.

El grito de entonces, repetido en sus palacios por la Éboli, incluso en los momentos peores de su regia persecución, era “¡Por el Rey!”. El grito de Rita Maestre, en una capilla y despechugada, fue “¡Arderéis como en el 36!”. Muy diferentes. El otro grito, el de la invocación monárquica, resultaría impensable en Carmena y su equipo. El primer gesto de rebeldía de la alcaldesa de Madrid respecto a la Monarquía fue presentarse con una especie de capacho a modo de bolso en la audiencia con el Rey. En cuestión de nepotismo municipal no hay tanto trecho entre los tiempos de Felipe II  y Felipe VI. Y en nuestro tiempo, además, con mal gusto. La Éboli era una exquisita. Se creyó en posesión de la verdad y acabó mal aunque se las hiciera pasar canutas hasta a Teresa de Cepeda. Y Carmena haciendo magdalenas. Qué gusto.

Cien días de nula gestión municipal y de ocurrencias

2 septiembre 2015

Nos acercamos a la cifra redonda de cien días trascurridos desde la constitución de los ayuntamientos tras las elecciones municipales del 24 de mayo. Con el apoyo del PSOE grupos radicales con distintos nombres que navegan alrededor de Podemos se hicieron con numerosos ayuntamientos, entre ellos varios emblemáticos: Madrid, Barcelona, Zaragoza, La Coruña y Cádiz, mientras en Valencia el regidor es de Compromís y Pamplona está gobernada por Bildu.  Cien días han sido considerados siempre como el periodo de gracia que se da a los nuevos mandatarios de las instituciones para macar su rumbo. Llega el momento de los balances.

En ninguno de los ayuntamientos mal llamados “populistas” -insisto: en ninguno- se han afrontado, con decisión o sin ella, los problemas de los ciudadanos, no se ha respondido a las demandas de la calle, no se ha actuado con rigor, con amplitud de miras queriendo representar a la mayoría de la población. Se ha optado por el sectarismo, sus mandatarios se han mirado el ombligo y han llegado a la peligrosa y errónea conclusión de que ellos representan sólo a quienes deben sus votos, ignorando y despreciando a los demás.

Uno de los lemas de la “revolución del 68” en París fue “prohibido prohibir”, y en esta nueva experiencia española de quienes se esperaba que fuesen los nietos del “68” el verbo que más se ha pronunciado ha sido precisamente “prohibir”.

Se han prohibido los toros, impidiendo el derecho de los ciudadanos a acudir a los espectáculos públicos que quieran (en algunos casos por el procedimiento de suprimir la ayuda económica municipal, como si los partidarios de los festejos taurinos no pagasen  sus impuestos como los demás ciudadanos).

Se ha prohibido a los concejales acudir como tales a procesiones y otras manifestaciones religiosas lo que es ilegal  (entre otros municipios en el municipio de Puzol, con el voto del PSOE y de Ciudadanos); se ha prohibido, variando su letra, un himno regional porque contenía una mención a España (también en Puzol y también es ilegal); en dos de los consistorios “populistas” se ha prohibido que figure una imagen del Rey (en Barcelona se apeó un busto de Don Juan Carlos y no se colocó un retrato de Felipe VI, y en Cádiz se sustituyó el retrato del Rey por el del alcalde anarquista durante la Primera República, Fermín Salvochea). En aquella pintoresca etapa de la efímera Primera República, Cartagena amenazó con declarar la guerra  a Murcia y la Armada cartagenera bombardeó Málaga para robar los fondos del Banco de España de aquella ciudad; espero que “Kichi” no declare la guerra a Jerez ni Colau bombardee Tarragona…

Se han prohibido banderas nacionales (en Cádiz se retiró una bandera de siete metros que presidía la plaza de Sevilla); y hasta se quiere prohibir la presencia de la Guardia Civil… En Alsasua, donde gobierna Geroa-Bai con importante presencia de Bildu, miembros de la Guardia Civil fueron acosados por simpatizantes de la fiesta anual “Guardia Civil fuera” cuando retiraban tres carrozas insultantes para la Benemérita; ante el acoso los guardias civiles optaron por abandonar el municipio.

Los ejemplos de prohibiciones son numerosos. No seguiré.

Los cien días negros de los nuevos ayuntamientos radicales, conformados gracias a la falta de rigor y sentido de Estado de un PSOE radicalizado y con un líder más inconsistente y desnortado que su antecesor, que ya es decir, además de prohibir acá y allá han esgrimido ocurrencias. Ya dijo Carmena que no tenía programa y sólo hacía sugerencias. Pues, tras zozobrar en algunos globos sondas, tampoco hace sugerencias; acosa con ocurrencias..

Escribiré en un próximo post sobre las ocurrencias de Colau en Barcelona o de “Kichi” en Cádiz. Hoy recordaré algunas ocurrencias de Carmena.

La alcaldesa propuso que cooperativas de madres de alumnos limpiaran los colegios para ahorrar, lo que pondría en la calle a los profesionales empleados en ese menester;  menos mal que se contuvo; temí que nos pidiese a los ciudadanos que limpiásemos las calles.

La alcaldesa apuntó que convertiría el Club de Campo en una graja-huerto, para abastecer, supongo que de aves y hortalizas, a quienes lo necesitasen. No debe conocer la obra de los comedores sociales e ignora, acaso, la labor de Cáritas Diocesana a lo largo y ancho de España incluida la ciudad de Madrid. Tampoco debe conocer el Club de Campo.

La alcaldesa autorizó la publicación de “Madrid V.O.-Versión Original”, que parecía destinado a ser una especie de versión purista de las actuaciones del Ayuntamiento que por lo visto los medios de comunicación, que deben ser tontos, no entendían a su gusto, o sea que los pérfidos medios de comunicación se equivocaban a propósito.

La alcaldesa -y ésta no es sólo una ocurrencia porque lo considero más grave- se propone legalizar la llamada “okupación” por el método de ceder edificios públicos a los “okupas”. Sería como legalizar el delito, como garantizar al ladrón que se pondrá a su alcance el material que constituiría objeto de sus robos, pagado por todos los ciudadanos, para que los randas no se sintieran desprotegidos y tristes. En cuanto al uso “cultural” de los edificios “okupados” el argumento es de traca. El Ayuntamiento cuenta con numerosos y bien dotados centros culturales que son los que deben preocupar a la alcaldesa y a su equipo. En el último edificio desalojado había decenas de cajas de cerveza y otros licores y ni un solo libro. Eso sí, algún concejal y algún diputado autonómico madrileño de Podemos jaleaban a los desalojados.

La alcaldesa anunció que cambiaría nombres en el callejero madrileño y en documento que ella debe conocer aparecen amenazadas de cambio de nombre, entre otras muchas, calles dedicadas hoy a escritores, pintores, arquitectos, escultores…que por su relevancia nacional e internacional supondría un desatino sustituir. Este esperpento del apeamiento de personajes incluidos en el callejero me recuerda que en la campaña anterior (ha habido varias) se pidió en Guadalajara que se sustituyese el nombre de la calle del Teniente Ruíz, creyéndolo un golpista, y acaso lo era, pero el Dos de Mayo de 1808.

¿Quitar del callejero los nombres de protagonistas de sublevaciones o pronunciamientos sangrientos? De acuerdo. Los siglos XIX y XX están por desgracia plagadas de sublevaciones y cuentan hasta cuatro guerras civiles. ¿Separaremos de nuestra nómina callejera a todos los golpistas? Perfecto. ¿A todos? ¿También a los de izquierda? Los hubo en la izquierda -los progresistas- del XIX y en la izquierda del XX. Prieto reconoció en una conferencia en Méjico su relevante participación en la sangrienta revolución de Asturias en 1934, y se mostró arrepentido por  ello. Largo Caballero no fue ajeno a aquel golpe y para conocer cuáles eran sus intenciones posteriores basta leer sus discursos electorales de la campaña para los comicios de febrero de 1936.

La confesión golpista de Prieto y la actitud de Largo Caballero quedaron reflejadas, palabra a palabra, en varios post de este blog y no voy a reproducirlos aquí, salvo que algún lector lo ponga en duda. Están publicadas en mis libros “La sonrisa de Robespierre” y “La caja china”, que recogen casi centenar y medio de estas entradas. Resulta que Prieto y Largo Caballero cuentan con monumentos en Madrid y nadie ha dicho ni pío porque es Historia, y como en su día aseguró Felipe González (la cita literal está también a disposición de los curiosos) todos debemos aceptar la Historia al completo, nos guste o no.

La alcaldesa anuncia ahora una “auditoría ciudadana” y una evaluación para saber si la deuda municipal es “legítima” (por cierto, no hay deudas ilegítimas), pero no dice que esa deuda se rebajó sustancialmente  durante los últimos años y que debe tenerse en cuenta lo que de la deuda haya sido inversión. ¿No estuvo bien gastado lo que se invirtió en los túneles de la M-30 o en Madrid Río? Que se les pregunte a los ciudadanos que se benefician cada día de esas obras. La alcaldesa debería saber que su planteamiento es ridículo, y no hay que hacer el ridículo mientras no sea obligatorio. Carmena tendría que desmentir al concejal de Economía, lo mismo que se ha visto obligada a desmentir a otros miembros de su equipo cuando han planteado ocurrencias demasiado absurdas. Cada vez que abandona el despacho, hacen pública una memez, como si las ocurrencias de ella misma no fuesen suficientes.

Las auditorías las hacen los interventores oficiales de las Instituciones o, si son externas, las empresas dedicadas a este menester. Anunciar una auditoría ciudadana (que coordinaría, según se ha dicho, una supuesta ideóloga de Podemos) es tan chocante como anunciar una “cirugía ciudadana”. Todos los ciudadanos a los quirófanos para efectuar intervenciones quirúrgicas. Aunque no descarto que también nuestra regidora tenga esa ocurrencia en cartera. Los economistas y auditores se tambalean de risa ante ese invento de la “auditoría ciudadana”. Se conoce que este asunto no lo ha consultado con  su sobrino político y mano de hierro municipal Luis Cueto Álvarez de Sotomayor, que los que le conocen de antes consideran sensato.

El último acto, por ahora, de esta antología del disparate es la polémica sobre las vacaciones de la alcaldesa. Resulta que, desde su leal saber y entender, decidió  tomarse un descanso. Normal. En lugar de utilizar su bonita casa de Ibiza (cuya foto circula profusamente en internet) alquiló una semana “Villa Isbila”, un casopolón en la parte noble de Zahara de los Atunes por 3.800 euros. A nadie le importa lo que haga la alcaldesa con su dinero, pero por no sé qué complejo indefinible –excusatio non petita– aclaró que sus familiares y ella sumaban ocho inquilinos y sólo pagó su parte, poco más de 600 euros. Pero eso es lo de menos. A nadie le compete cómo administra sus cuentas familiares la alcaldesa. Lo relevante es su inconsecuencia entre lo que predica y lo que hace.

Poco después terció en la polémica algún vocero de Podemos tuiteando que parecía sorprender a la derecha que “Manuela Carmena se pague las vacaciones de su bolsillo” sin que “la invite ningún lobby”. No comprendo cómo estos jóvenes podemitas insisten en el tuiteo después de tanta mala experiencia. Días después de aviso tan aleccionador la alcaldesa viajó a Buenos Aires para promocionar un libro y de paso completar sus jornadas de asueto. Iba a gastos pagados por cuenta de una empresa editorial. Nada que objetar.  Pero en este caso, cuando una empresas invita a Carmena parece que no hay nada que oponer. Otro sectarismo y otra inconsecuencia.

Y en medio de este caos ¿qué ha hecho la alcaldesa? ¿Se ha preocupado por los madrileños? ¿Ha tomado alguna decisión en beneficio de su interés general? No. Tajantemente no. Se ha quejado, ha rociado Madrid de ocurrencias, ha hecho el ridículo. Pero Madrid está sucio, este verano nadie acertó a descubrir aquellos centenares de niños hambrientos que anunció, las decisiones sobre desahucios siguen siendo cosa de los jueces (como debe ser), y no ha movido un músculo en beneficio de los desfavorecidos. Y así en todo. Proclamaciones, muchas; actuaciones rigurosas, ninguna. “Sic transit gloria mundi”.